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Alas Uruguay llegó por primera vez a la Argentina. Secuencia de fotos.

Durante hacía bastante tiempo se podían ver por la Ciudad de Buenos Aires las publicidades de Alas Uruguay, la línea aérea uruguaya destinada a tomar el rol que Pluna dejó vacante con su desaparición. La gran pregunta era siempre ¿Cuándo comenzarán a volar? y más específicamente ¿Cuándo lo harán a Buenos Aires?

Esta última inquietud se disipó ayer cuando Pablo de Desde el Patio confirmaba el primer vuelo cruzando el charco. Así nos enterábamos de que el 27 de enero del 2016 quedaría registrado en la historia aeronáutica del Río de la Plata como el día en que una nueva aerolínea oriental unió nuevamente las dos márgenes del río. Así mismo decidíamos entonces aprovechar el último día de vacaciones para acercarnos a Aeroparque a recibirlo, cámara en mano.

El vuelo inaugural, identificado como YZ154 estaba programado para arribar al Aeroparque a las 10.50 hs. y se realizó con el Boeing 737-300 matriculado CX-OAA, que con 18 años en servicio perteneció anteriormente a Air France (quién lo operó desde el 19/02/1998 bajo matrícula F-GRFC) y a Ukraine International Airlines (quién hizo lo propio con matrícula UR-GAN desde el 25/04/2003). Esta aeronave tiene la particularidad de que siempre operó en modalidad leasing, tal como lo hace ahora para Alas Uruguay.

Estas son las fotos del arribo tomadas desde el estacionamiento del Aeroparque Jorge Newbery. Así se acercaba en final corta a la RWY13 de AEP el B737.

Sobre River

Los instantes previos al tan esperado primer «touch down» sobre suelo argentino.

Previo al touch down

Ya con todos los trenes sobre la pista.

Toca Tren Delantero

Chapas afuera para frenar la carrera del B737-300.

Todo afuera

Ya habiendo liberado la pista principal, el CX-OAA comenzó el taxeo por calle de rodaje.

En calle de rodaje

Y finalmente ingresa a la plataforma y sale de nuestra vista.

Ingresando a PlataformaInstantes después llegaría el momento más emotivo de la visita: el bautismo de bienvenida con el tradicional arco de agua, al que lamentablemente no tuvimos acceso, así que nos contentamos con registrarlo desde atrás del muro…

Arco de agua

El vuelo de regreso estaba programado para las 11.35 hs así que decidimos hacer algo de tiempo y esperarlo. Por supuesto, como era de esperarse, salío con algo de retraso, pero finalmente, algunos minutos pasadas las 12 del mediodía vimos moverse el estabilizador vertical en el proceso de push back, y en breve tuvimos al B737 acercándose a nosotros por calle de rodaje.

Primer Plano saludando

Los pilotos uruguayos estaban felices, y se les notaba. No dejaban de saludar a las cámaras de los spotters que fuimos especialmente para registrar su primer vuelo.

IMG_2727

Con paso seguro el CX-OAA fue encarando la cabecera 13 para volver a cruzar el río.

Rodando a Cabecera 13

El motor agregando aire muy caliente al mediodía porteño…

Primer Plano rodando cabecera

Finalmente ocupó cabecera y comenzó su carrera de despegue para suspenderse en el aire.

Despegando

Ganó altura con el empuje de sus motores, y emprendió el regreso a casa.

Alejandose

Según tengo entendido, Alas Uruguay unirá las capitales de ambos países con dos vuelos diarios, tal como hizo hoy, ya que pasadas las 19 hizo su arribo a AEP el segundo vuelo de la línea uruguaya. Sin embargo, en una búsqueda rápida en su web oficial no aparece opción para volar el domingo, y al querer chequear las alternativas para la próxima semana la web devuelve un error.

Seguramente con el correr del tiempo se vayan solucionando estos inconvenientes técnicos, y quizá se sume también alguna frecuencia desde y hacia Punta del Este, ya que según escuché, ese es el plan.

Lo importante es que finalmente Alas Uruguay ya está surcando los cielos sudamericanos, fruto del esfuerzo de todos sus trabajadores. Desde Ahicito Nomás, les damos la bienvenida a la Argentina, y les deseamos muchos más despegues como éste!

Alejandose plano abierto

El B737 de Alas Uruguay, protagonista de la jornada, se aleja en ascenso mientras el E190 de Austral taxea.

¡Exitos Alas Uruguay! ¡Y muchos vuelos más!

Regresando de Miami via Lima, en clase Business del B767 de Lan.

Habitualmente para los vuelos internacionales hay que presentarse en el aeropuertos tres horas antes. Esto en realidad es una medida de precaución que tiene en cuenta que en estos casos aplican los controles de migraciones y aduana, además de los de seguridad propiamente dicho, y por lo tanto se demora más en llegar a la puerta de embarque. Sin embargo, en líneas generales, si uno llega hasta dos horas antes, estará medianamente bien.

Bueno, para abordar el LA2515 con destino a Lima, yo llegué al Aeropuerto Internacional de Miami a las 17.15 hs, es decir, apenas una hora antes del despegue… A eso en el barrio le llamamos «estar jugado»…

Torre MIA

La torre de control del Aeropuerto Internacional de Miami en un atardecer nublado.

Ese es el momento en que uno descubre el verdadero sentido de volar en Business, en mi caso habilitado por un canje de millas, como te conté en el post del vuelo de ida. Lo particular de esta clase en Estados Unidos no sólo es que hay una cola exclusiva para hacer el check in y/o despachar el equipaje, sino que también la hay para los controles de seguridad: es un verdadero placer pasar por el costado de todo el mundo que hace la cola normal y llegar casi primero al scanner (especialmente cuando tu avión está a punto de irse).

Rápidamente pasé por migraciones (un único oficial que te scanea el pasaporte) y por el control que incluyó sacarme las zapatillas y el cinturón, y acomodar la laptop en una bandeja exclusiva para pasar por el scanner. Una vez entregados todos los implementos se pasa a una cola conjunta donde la mayoría va a parar al clásico detector de metales, mientras que unos pocos (entre los que estuve yo, obviamente) son elegidos para experimentar el scanner de cuerpo completo: piernas y brazos abiertos y extendidos, y lista la radiografía. No obstante, luego del scanner de cuerpo completo la TSA me palpó las botamangas del pantalón, como para quedarse tranquilos de que no escondía nada en el dobladillo…

Copa en MIA

Un poco de spotting desde la terminal: B737NG de Copa Airlines rodando por plataforma de MIA.

Finalmente liberado de toda la burocracia aeroportuaria, corrí (literalmente) por la terminal J hasta llegar a la puerta J6 (prácticamente la última), en el mismo momento en que anuncian que el vuelo está retrasado 40 minutos, lo que me daba una media hora más antes de que comenzara el embarque. Si bien en el check in me dieron la invitación al VIP (que a diferencia de Ezeiza aquí era un documento aparte del boarding pass), con la corrida que había experimentado no me quedaban ganas de más apuros, así que preferí rondar la terminal cámara en mano spotteando un poco.

Finalmente pude subir al B767 y sentarme en la enorme butaca de Business, desde la que aproveché para tomar algunas fotografías del aeropuerto, y para filmar este video del despeque.

El servicio a bordo fue nuevamente muy bueno, aunque el kit personal del vuelo hasta Lima está varios niveles por debajo del que recibí yendo hacia Miami; es apenas una bolsa de tela que, aunque fina, no contiene la cantidad ni variedad de elementos que te entregan a la ida. En este sentido hay que tener en cuenta también que este vuelo era operado por Lan Perú, mientras que el Santiago – Miami era de Lan Chile, en rigor, dos empresas diferentes.  Me dormí mirando una película y al despertar ya habían entregado un snack del cual, el único rastro que tenía era la botellita de agua sobre la pantalla.

Pantallas Biz 777

Con el snack de desayuno las TCP te dejaban una botellita de agua mineral sobre la pantalla.

Para la conexión en Lima llegué más que ajustado debido al retraso del primer tramo, y para colmo no tenía boarding pass, por lo que paré en el mostrador de pasajeros en tránsito. Mientras la chica se disponía a imprimirmelo le comento que había hecho el check in on line por medio de la aplicación, y al mostrarle el boarding electrónico que  te queda grabado en el teléfono me indicó que ese mismo me servía para embarcar, y enseguida me indicó el gate al que tenía que ir YA, porque estaban por comenzar el embarque. Una vez más la aplicación de Lan resultó práctica y sumamente útil, así que vuelvo a recomendarla.

Pagofacileando en LIM

Pagofacileros en el aeropuerto de Lima, esperando para subir al micro que nos llevaría hasta el avión.

Otra vez corrí hasta el gate indicado, aunque ahora en un aeropuerto diferente, que por suerte estaba bien señalizado y no tardé en ubicarme. Al llegar me encontré con que recién estaba abordando la tripulación, lo que me dio tiempo a sentarme a observar a los por siempre presentes pagofacileros, que además, esperaban no para subir al avión, sino al micro que nos transportaría por plataforma.

Plataforma LIM

La versión nocturna de la plataforma de LIM incluía un B737 de Copa con livery diferente, y un Spirit.

El embarque fue un caos, con toda la gente arremolinandose alrededor del gate, así que esperé a que se despejara un poco el panorama y recién ahí me acerqué y pasé por el acceso preferencial. Una vez arriba del avión me encontré con el los pasajeros de Business ya estaban todos a bordo, pero aún así el asiento a mi lado estaba libre. Me puse a revisar los portaequipajes para dejar mi mochila, ya que el que me correspondía tenía un sticker de «NO EQUIPAJE» y estaba lleno de almohadas y mantas, por lo que se me acerca una TCP que con mala cara y bastante mal modo me pregunta mi asiento, abre el compartimiento que me correspondía y luego de tirar las mantas al suelo diciendo que «todo esto lo van a usar ustedes», acomoda mi mochilla allí.

En el menú no había opciones, o quizá mi amiga TCP no me las quizo dar. Me consultó si iba a cenar y ante mi respuesta me prendió la luz individual indicándome que como la mayoría de los pasajeros habían optado por no comer, iban a apagar las luces para dejarlos dormir. No es el hecho de las luces, sino los modos lo que me lleva a decir que el servicio business de Lan Perú deja mucho que desear.

Menu LIM - EZE

La cena del vuelo de Lan Perú desde Lima hasta Buenos Aires, bajo la luz blanca de la lámpara individual.

Luego de la cena volví a dormirme en una señal que volar de noche con una escala intermedia es algo matador que en el futuro evitaré siempre que me sea posible, tanto más si les digo que otra vez me pasé de largo el desayuno. De esta forma aterricé en Ezeiza en el LA2427:

Eran las 6 de la mañana del domingo 25 de octubre. Ni en migraciones ni en aduana había nadie, y la única demora que tuve fue el recupero del equipaje: aún viajando en Business, mi valija fue la última en ser entregada, al punto que la tomé con la cinta ya frenada. En aduana, declaración en mano con el cálculo de mis compras ya hecho según el régimen de equipaje, pagué los aranceles del 50% con tarjeta de débito y salí del aeropuerto. Era hora de ir a votar.