Archivos Mensuales: febrero 2016

Una breve parada en el Embalse El Nihuil.

Dependiendo desde dónde lo arranques, el recorrido por el Cañón del Atuel puede comenzar o terminar en la Villa El Nihuil, lugar de emplazamiento del embalse homónimo que le da un atractivo singular.

Muelle

A lo lejos, el muelle se adentra en el lago artificial.

Ubicado a unos 80 kilómetros aproximadamente al sudoeste de San Rafael, este lugar debe su nombre a un vocablo indígena que tiene dos posibles significados: “agua de zorzal” o “lugar donde hay paso”.

Sobre el dique

Al dique se puede acceder caminando. En días de sol más que recomdable un buen gorro.

En este punto del mapa se decidió construir un dique para regular el caudal del río Atuel con el objetivo de optimizar sus aguas para el riego, y para la generación de energía hidroeléctrica, alrededor del cual fue creciendo la villa que hoy se ha convertido en un punto turístico más de la provincia de Mendoza.

Paredon Dique

El dique se encuentra a 1325 m.s.n.m. y la pared alcanza una altura de 115 metros.

Este enorme embalse forma parte y es cabecera del Sistema Los Nihuiles, conformado por otras dos represas y plantas generadoras de energía, que con una capacidad instalada de 265,2 MW representa hoy en día el 0,9% del total de la Argentina. Por supuesto estos números cambiarán en el futuro, especialmente cuando se construyan las centrales atómicas que el gobierno pactó con China.

Base Luminaria

El lago es aprovechado para la práctica de windsurf, esquí acuático y pesca deportiva, entre otros.

Por supuesto que no es sólo energía, sino que el dique y el lago artificial son una atracción en sí mismos, y como toda obra de este tipo atrae a los turistas que están por el lugar. En ese sentido las aguas del lago son aprovechadas para realizar actividades de pesca deportiva y deportes náuticos, y convierten a la Villa El Nihuil en un punto turístico más de la provincia.

Del otro lado de la pared

Con una longitud de 40 km, el Sistema Los Nihuiles genera anualmente unos 884 GWh en promedio.

Al dique se puede acceder caminando, lo cual representa un buen paseo, ya sea cierre o preámbulo de la visita al Cañón del Atuel. Por supuesto que además puede ser muy bien aprovechado para jugar con la cámara y hacer fotografía.

Abrir

¡Ojo! Mirar quién está del otro lado antes de girar la llave.

La Villa El Nihuil es más bien pequeña, y aunque estuvimos únicamente de paso se la percibe también muy tranquila, un lugar ideal para ir a relajarse. Claro que como todo lugar turístico bien puesto tiene también las comodidades correspondientes: información turística, y un kiosko donde podés conseguir de todo, hasta rollos… ¿(de fotos)?

Todo lo que necesitas

Lo que busques, lo encontrás. Así indica el cartel que si se refiere a rollos de fotos debe ser algo viejo.

Algo que conseguís seguro en cualquier alojamiento es wifi para conectarte y visitar Ahicito Nomás, así que te espero por acá la próxima semana para compartir un nuevo post. ¡Y acordate que ahora salimos todos los lunes!

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Imágenes de Miami Beach.

Muchas veces pasa que uno se pregunta “¿Cómo será el Caribe?”, “¿Cómo serán las playas de Miami?”. Bueno, te puedo decir que básicamente las actividades de la gente son las mismas que las de los veraneantes de Mar del Plata, pero hay algunas diferencias.

La primera y más notoria de ellas es la limpieza. Tanto la arena como el agua se ven en general libre de basura, aunque si mirás con atención alguna botella de plástico encontrás.

la playa

Por supuesto, también se ve a simple vista que ellos tienen las casillas de Baywatch, una versión desarrollada de las sillitas de nuestros guardavidas.

Baywatch

Como no podía ser de otra manera, los guardavidas también están motorizados.

Baywatchmovil

Hace mucho que no voy a la playa bonaerense realmente, pero tampoco creo que los muchachos practicando kitesurfing sea algo habitual en estas latitudes.

Surfeando Surfeando el mar bravo Surf de a dos

Vayamos entonces por algun parecido, como ser este de las avionetas (sí, leyeron bien, dije avionetas) de publicidad.

Virando

Con el detalle claro de que no llevan un parlante que te rompe la armonía cuando vos te querés echar una siesta al sol, sino que te van arrastrando el cartel con la publicidad de turno.

Avioneta I

Y si 4000 amantes de la música no pueden estar equivocados, habrá que ir a ese lugar…

4000 music lovers

Ahora sí, algo que nunca vi en nuestras playas, y que es bien de película, es este llamativo contraste:

Contrastes

De a poco fueron llegando los invitados al casamiento y los asientos comenzaron a llenarse.

Llegan los invitados

Y te puedo asegurar que yo no era al único que le llamaba la atención el evento.

Mirando el casamiento

Así es Miami, uno se puede encontrar de todo, en las calles, o en la playa.

Y algo que se convirtió en un rumor constante durante mi caminata por la arena fue el ruido de los aviones que pasaban hacia o desde el Aeropuerto Internacional. El día estaba medio feo, con nubes muy bajas, así que era cuestión de escuchar y mirar hacia arriba buscando, sin encontrar, hasta que al fin algo pude enganchar.

Volando sobre la playa

Y con este levantando vuelo, me despido hasta el próximo post.

Almuerzo en un restaurant de película: Oyster House de Everglades City.

Luego del viaje desde Miami Beach, y de haber pasado un buen rato recorriendo el pueblo de Everglades City como te conté en este post que podés ver haciendo click aquí, se hacía imperioso encontrar un lugar dónde almorzar. Uno de los carteles indicadores en las esquinas del pueblo nombraba al Oyster House Restaurant, así que sin más referencia ni preferencias, seguí la flecha y comencé a salir del pueblo por una ruta diferente que parecía casi internarse en los Everglades, hasta que finalmente lo encontré.

El edificio

Desde afuera el restaurant parece una casa de madera, pero se distingue por los carteles luminosos.

Tal como se ve en la foto se trata de uno de esos clásicos restaurantes norteamericanos que uno está acostumbrado a ver en las películas, con una edificación basada en madera que cruje bajo tus pies al subir las escaleras, los carteles luminosos en las ventanas y, por supuesto, con la puerta mosquitero que hace el característico chirrido cuando la abrís, y un golpe seco y repetido al rebotar cuando la soltás para que cierre sola.

Galeria

Una galería de madera separa el mosquitero de la puerta principal vidriada.

Dentro del mosquitero ya, la ambientación con barriles distribuidos a lo largo y hasta un semáforo colgado a un costado le da al lugar un aire especial. Cuando se ingresa al local, esta sensación se multiplica: estás entrando al set de una película.

Interior Salon

El interior es todo de madera y tiene las paredes cargadas al extremo con cuadros y adornos.

El salón principal, íntegramente revestido en madera, está plagado de fotos, cuadros, pieles y cabezas de animales o, directamente, animales enteros que en un principio parecen reales y embalsamados.

El oso

Hasta tienen un oso trepando hacia el techo…

Los únicos comensales en el lugar eran dos caballeros que hablaban un inglés con acento fuerte, vestidos con camisa a cuadros y sombreros de ala ancha que parecían salidos de una película de cowboys moderna. La mesera por su lado es una chica muy amable y dinámica, anda de aquí para allá sin parar. La carta ofrecía varios tipos de hamburguesas, pero considerando que yo ya había cenado en una famosa cadena hamburguesera la noche anterior, busqué algo para variar, y terminé eligiendo una “Grilled Chicken Salad”. Por recomendación de la mesera me incliné tambíen por la vinagreta balsámica como aderezo, que realmente resultó una elección muy acertada.

Barra y pool

En el salón contiguo está el bar, con una barra de lujo, mesa de pool y al fondo, un piano.

Algo que me llamó la atención es que promediando la comida, la mesera se acercó a preguntarme cómo estaba todo, y si quería algo más. La indiqué que no, que estaba bien, y al rato me trajo la cuenta cuando yo todavía estaba comiendo. Me quedé con la duda de si es algo habitual, o si en inglés nos entendimos mal, pero como ya tenía que seguir viaje para ir a montar el Airboat no me detuve a preguntar demasiado.

Alligator

La réplica del cocodrilo con las fauces abiertas, amenazando comerte a vos, antes que vos a la comida.

Lo que sí consulté es si podía hacer algunas fotos al lugar, a lo que me respondió positivamente con una sonrisa, y me indicó que fuera también al salón de al lado, donde tenían un Alligator (una réplica por supuesto), símbolo de los Everglades donde nos encontrábamos. Hice lo propio, y además del cocodrilo me encontré con un bar de barra enorme y mesa de pool, ideal para ir a tomar algo luego de la cena.

Cabezas

Cabezas colgantes en las paredes: algunas son mansas pero otras no parecen muy amistosas…

El lugar resultó ser muy cálido y la comida buena y relativamente económica, considerando el lugar dónde me encontraba. Claro que al cambio argentino terminé gastando unos $100 por una ensalada con pollo, pero con precios en dólares resulta difícil gastar menos de eso en un almuerzo.

Ahora sí, caía la tarde y tenía que llegar al Airboat antes que cerraran, así que me despedí rápidamente del World Famous Oyster House Restaurant y seguí viaje. Si algún día pasas por Everglades City, acordate de este post y de este recomendable lugar para ir a comer.

El novedoso sistema “Super sin colas” de La Anónima en Ushuaia.

En Tierra del Fuego una de las cadenas de supermercados más extendida es La Anónima, cuyos locales se ven tanto o más frecuentemente que los de las grandes cadenas multinacionales. A uno de ellos fuimos durante nuestra estadía en Ushuaia para comprar las provisiones, y grande fue nuestra sorpresa (y disgusto) cuando descubrimos que después de estar media hora recorriendo las góndolas, había únicamente una sóla caja habilitada, cuya cola era realmente enorme.

El resto de las cajas, con apenas el cliente que estaba pagando en ese momento, no estaban disponibles para nosotros ya que estaban asignadas al sistema de cobro “Super sin Colas” y sólo se accedía a ellas sacando un turno. Aunque para los desprevenidos puede significar una demora extra importante en el supermercado, una vez que se conoce el sistema y se lo utiliza, la verdad es que es muy práctico y ahorra mucho tiempo.

Si uno presta atención, en el ingreso ya verá los scanners identificados, junto a los cuales hay una canasta llena de aparatos equipados con una cinta para colgarlo del cuello, denominados “llamadores”.

Scanner

El sistema es bastante simple y práctico. Al momento de ingresar al supermercado hay que tomar uno de esos llamadores y scannearlo. Entonces la pantalla del scanner ofrecerá 3 opciones: “comprar hasta 5 productos”, “comprar hasta 20 productos” o “más de 20”. Dependiendo de lo que uno tenga en mente, opta por alguna de ellas, y el  sistema calcula el tiempo que se tardará. En ese momento, en el llamador aparece una estimación del tiempo en que nos deberemos presentar en la caja.

Super sin colas

A partir de allí uno hace las compras, aunque claro, el hecho de ya haber sacado un turno para ir a pagar hace que se esté pendiente del tiempo, que al menos para la opcón de 5 ítems, es corto. Cuando finalmente este se cumple y una de las cajas del sistema se libera, el llamador comienza a vibrar y a prender luces rojas alrededor, mientras que en su pantalla aparece el número de la caja que ya está esperándonos. De esta forma se optimiza el tiempo del cliente, ya que se evita el pagofacileo, o al menos, se reduce su duración.

El aparato

Una vez en la caja, se le entrega el llamador a la cajera, quién lo desactiva y lo devuelve al circuito.

Es un sistema muy interesante que realmente agrega valor agregado al servicio de un supermercado, donde la mayor contra es el tiempo muerto que uno pasa siempre esperando para llegar a la caja. Está disponible únicamente en Ushuaia, ya que en El Calafate los locales de La Anónima no lo tenían, pero ojalá que lo expandan, y que además se popularice más y llegue también a los supermercados de Buenos Aires y el resto del país.

Para aquellos que pensaban que en términos de marketing supermercadista ya estaba todo dicho, con este post les digo “no”. Y también les digo “no al pagofacilismo”.

¡Hasta la próxima!

PD: Créditos a “Billy” por las fotos ilustrativas, ya que esa vuelta yo no tenía el celular encima.

Una Semana en el Hostel Yakush de Ushuaia.

Alojarse durante una semana completa en un hostel es algo poco usual ya que en general este estilo de viajes se trata de pasar un par de días en cada punto del itinerario y seguir viaje, pero en esta visita a Ushuaia, conociendo ya sus atractivos, la idea era hacer los pendientes que me habían quedado del viaje anterior y aprovechar al máximo todo lo que la ciudad más austral del mundo tiene para ofrecer, descanso vacacional incluído. Así fue como pasé siete noches alojado en el Hostel Yakush. Considerando que el excelente hostel donde me había alojado anteriormente no existe más, la nueva elección era toda una incertidumbre, pero luego de semejante estadía puedo decir que no defraudó para nada.

Entrada al hostel nevando

La puerta de entrada al hostel, cuando comenzaba a nevar.

En la esquina de Piedrabuena y Av. San martín, la ubicicación es realmente inmejorable. Está en pleno centro, donde la avenida es la calle principal, y tiene cerca todo lo que puedas necesitar: restuarantes, bares, supermercados y locales para comprar lo que necesites. Caminar por Ushuaia, como en otras ciudades coordilleranas, es un desafío por las importantes pendientes, pero llegar hasta el Yakush desde el puerto, por ejemplo, no será tan grave. La única contra que puede llegar a tener la ubicación es que el Museo del Presidio de Ushuaia (de paso casi obligado) está en la otra punta de la avenida, pero aunque algo largo, sigue siendo una distancia que se puede recorrer a pie perfectamente.

Hall central con piano

El hall de recepción, con sillones, computadora y por si alguno se anima, un piano.

Lo primordial a buscar en un hostel (como en cualquier alojamiento) es la limpieza, especialmente de los baños, y en esto el Yakush se lleva una nota excelente, a pesar de tener baños compartidos donde seguramente esta tarea se haga más difícil por el flujo de gente permanente. En Ushuaia, además, hay que pensar también en que haya buena calefacción, aún cuando te estés alojando en pleno verano. Aunque de alguna habitación recibimos comentarios de que se había apagado la estufa durante la noche, en la nuestra funcionaba tan bien que teníamos que abrir la ventana para evitar el embotamiento. La única vez que otra huesped de nuestro cuarto había apagado la estufa y al llegar era una heladera, el personal del hostel enseguida la volvió a prender y hasta nos indicaron cómo funcionaban los radiadores para que pudiéramos regularlo nosotros mismos.

Living entrada

El living de entrada está alejado de los cuartos y se puede utilizar para reuniones nocturnas.

Otro punto interesante es el desayuno, que en los hostels suele ser medio pelo. En Yakush no es el caso. Durante el horario de desayuno tenés disponibles café, leche, agua caliente con saquitos de té y mate cocido. Para comer hay una enorme canasta con tostadas a las que les podés untar manteca, dulce de leche o mermeladas, y además, cereales y budines, que hacen la gran diferencia al estar incluidos en la tarifa. El punto flojo del desayuno es el jugo de naranja que se siente muy artificial, pero dejando de lado este detalle, uno de los mejores desayunos que yo haya probado en un hostel.

La Cocina

El comedor es un lugar de encuentro desde cuyas ventanas se puede apreciar el Canal de Beagle.

Si uno quiere prepararse la comida uno mismo, la cocina está muy bien equipada y permanece abierta hasta las 23 horas. Habrá que estar atentos a esto, porque en Ushuaia oscurece muy tarde durante el verano así que los tiempos se pasan sin que uno se de cuenta. Como lugares comunes, además de la cocina cuenta también con el living de la entrada, en el que se puede estar hasta altas horas de la noche ya que está alejado de las habitaciones, el hall de recepción y un segundo living con piso de madera, en el primero piso, que también se “cierra” a la noche porque sino el ruido molestaría a las habitaciones de abajo.

Cocina equipada

La cocina tiene sus horarios picos: a las 20 llegan los europeos; después de las 21,30 los argentinos.

Los cuartos son bastante cómodos, y en los compartidos cada cama tiene su propio locker en excelente estado y buen tamaño, y con posibilidad de cerrarlo, así que a no olvidarse el candado. A la hora de elegir la cama, si podés, es recomendable la de arriba. Si no te quedó otra que dormir abajo estate atento a los movimientos, porque las camas cucheta son bastante bajitas y de lo contrario te vas a golpear la cabeza más de una vez.

Living superior

El living superior es ideal para relajarse disfrutando de alguna buena lectura.

El personal del hostel es de lo más agradable, siempre dispuestos a ayudarte con cualquier inconveniente o a asesorarte sobre qué actividades hacer y qué lugares visitar. Además, algo para destacar: su coherencia y honestidad. Durantes mi estadía conocí a un italiano que estaba fascinado. Los precios son en dólares, para todos, algo que al principio me chocó por ser argentino, pero que quedó en el olvido cuando pudimos cancelar la estadía por adelantado (antes de la devaluación de diciembre) y así fijar el precio en pesos. El italiano había llegado con un saldo pendiente, y  como en el interín se había devaluado, le bajaron el precio en dólares para balancear esa situación. El tipo no lo podía creer, y yo tampoco. Esa actitud de no aprovecharse del turista lamentablemente se ve muy poco en la Argentina, pero la gente del Yakush la tiene sin que nadie les haya reclamado nada. Un ejemplo de honestidad que ojalá tuvieran el resto de los empresarios argentinos, de todos los rubros. Mi agradecimiento y felicitaciones para la gente del Yakush.

Pasillo

El pasillo conecta el área de cuartos con el living de entrada. Habrá que atravesarlo para ir a los baños.

Desde aca les mando un abrazo a Natalia, Mercedes  y Marcelo. El Yakush entra entonces en la lista de los mejores hostels que visité. Con seguridad, la próxima vez que vaya a Ushuaia los estaré llamando para hacer una nueva reserva. ¡Hasta entonces!