Archivos Mensuales: octubre 2019

Paseo por un pedazo de Cuba en pleno Miami: Visitamos Little Havana

Llegó finalmente el día de emprender el regreso a casa y una vez hecho el check out del Miami Spring Hotel me quedaban un par de horas por delante antes de tener que ir al aeropuerto para tomar el vuelo nocturno hacia Buenos Aires. Siendo recién mediodía, decidí ir a almorzar a Little Havana y aprovechar para caminar un poco uno de los barrios que aún no conocía.

El centro neurálgico de la Pequeña Havana es la Calle 8, donde se concentra una cantidad de locales que destilan cultura cubana. Se trata de un barrio que comenzó a formarse a principios de la década del ’60 con la llegada de los emigrados cubanos que dejaron su país natal tras el éxito de la revolución liderada por Fidel Castro.

Hoy en día se ha convertido en uno de los puntos turísticos más importantes de Miami, donde paradógicamente se recrea el estilo de vida cubano en el centro de una de las ciudades más consumistas del mundo (y si no me creen vayan al Dolphing Mall y miren los descuentos y promociones; y después me cuentan).

Little Havana es el lugar ideal para degustar platos y bebidas típicas del país caribeño, escuchar los ritmos de salsa que inundan el aire, comprar algún que otro habano o tabaco, y tratar de empaparse de las costumbres típicas cubanas.

Mi almuerzo tuvo lugar en uno de los restaurantes más emblemáticos del barrio: Versailles. Tuve que esperar un poco debido a la gran cantidad de gente, pero valió la pena para poder degustar un rabo encendido, que a pesar de su nombre no es nada picante, seguido de un buen café cubano (cortito y fuerte). A pesar de ser un lugar famoso los platos están a un nivel de precios similar a cualquier otro lugar de Miami.

Como al salir llovía intensamente me tomé un Uber para llegar hasta el centro de la Calle 8, ya que el Versailles está algo alejado. Así anduve por el Walk of Fame de la Calle 8, una vereda cuyas baldosas honran a distintos artistas y personalidades cubanas. Allí mismo se encuentra el Tower  Theater, con su característica torre sobre el techo.

Sin ninguna duda el lugar más llamativo del barrio (o al menos de lo que yo conocí) es el Parque Domino, ni más ni menos que un patio donde los vecinos se reúnen para jugar al ajedrez o al dominó. El parque cuenta con mesas preparadas con tableros incorporados, y por supuesto están los que se llevan su propio reloj para darle más adrenalina a las partidas.

En el Parque Domino estuve un buen rato tomando fotos, mirando un par de partidas “flash” de ajedrez, y disfrutando de ese clima tan particular que se vive allí. Las reglas de conducta son claras y estrictas

Pero además la pared del fondo está ilustrada con un mural que representa a los presidentes de todo el continente, cosa que me llamó mucho la atención.

Adivinen quién estaba en representación de la Argentina… Y sí, no podía ser otro: Carlos Saúl, obviamente al lado y bien cerquita del norteamericano Bill Clinton.

Caminando un par de cuadras más se llega al Cuban Memorial Boulevard, lugar donde un monumento recuerda la fallida invasión a la Bahía de Cochinos donde una operación de la CIA intentó sacar del poder al gobierno comunista de Cuba. Es un lugar muy lindo y cuidado, con un gran monumento rodeado de mucho verde, que se extiende por el boulevard hasta desembocar en un mapa de Cuba con una frase del célebre poeta José Martí.

Allí recomiendo tener cuidado. El grupito de personas sentadas a lo largo del camino, que yo tomé a lo lejos por turistas, resultaron no serlo tanto, y si bien no pasó gran cosa con la cámara al cuello y los pedidos de “Amigo, sacame una foto” o “Tenés algo para darme?” no la pasé nada bien. Así que cuando se salen de la Calle 8 en sí, vayan con precaución, y si ven que el ambiente no es lo relajado que debería ser, sigan camino sin sacarle foto al mapa.

Volviendo a la Calle 8 uno se encuentra con mucho color, tal como debe ser un barrio cubano aunque esté emplazado en Estados Unidos. Entre tanto color ubiqué una frutería de dimensiones considerables donde se exhibían los productos al aire libre.

Claro que no era lo único que se exhibía: la Pequeña Havana parece ser una locación interesante para filmar videos y realizar producciones fotográficas.

O para apreciar los contrastes…

Y por supuesto, imposible irse de este barrio sin degustar antes un buen mojito cubano.

Una opción más, de las tantas que hay, para disfrutar en Miami.

Alojamiento en Potrero de los Funes, San Luis: Las Cabañas Estación Potreros

El nombre hace honor y referencia a su singular fachada: una réplica de vagón de tren hecha en madera y bajo un tinglado que recuerda la vieja arquitectura de las estaciones terminales ferroviarias marca inequívocamente que llegaste a Estación Potreros, el complejo de cabañas donde pasamos una semana en Potrero de los Funes, San Luis.

Las cabañas son muy lindas, con una amplia cocina comedor que cuenta con un living incorporado. La cocina está bien equipada con implementos y utensillos para cuatro personas, con la salvedad de que la mayoría de los vasos, tazas y platos son de plástico.

Las habitaciones, por el contrario, son bastante pequeñas y terminan resultando ajustadas. En la matrimonial apenas entran la cama de dos plazas y un pequeño ropero; y no hay espacio suficiente para dejar las valijas, por lo que en nuestro caso utilizamos la segunda habitación como guardarropa. Ese segundo cuarto tiene tres camas marineras, por lo que en sí la cabaña está prearada para alojar a cinco personas, pero sinceramente creo que en ese caso resultará chica, y por tanto algo incómoda.

Lo que sí está muy bien pensando son las mesitas de luz, que no son más que una tabla adosada a la pared, a cada lado de la cama, sobre la cual están las lámparas y que, en la cara de abajo cuenta con un toma corriente, ideal para cargar el celular durante la noche. Eso sí, los tomas son un tema. La verdad es que escasean en toda la cabaña, especialmente para la cantidad de artefactos electrónicos que un viajero acarrea hoy en día (y más si la que viaja es la familia completa), así que será importante no olvidarse de poner en la valija al menos una zapatilla, para poder distribuir mejor la carga de baterías.

El baño sí es de tamaño aceptable y permitirá moverse con comodidad. La ducha es un espectáculo, y te proveen jabón en pan, adicional al jabón líquido que está dispuesto para el lavabo. En cuanto a las toallas, el punto fuerte es que se renuevan día por medio, algo poco común en el servicio de cabañas, y más habitual en un hotel propiamente dicho.

Un punto fuerte, al menos de la cabaña que alquilamos nosotros, es la parrilla de uso exclusivo. La intensa lluvia que nos acompañó durante toda la semana nos dejó con las ganas de probarla, pero está ahí a disposición, en la cochera techada que hay al lado de la cabaña. La cochera en sí es pequeña, y se ingresa por un pasillo angosto que obliga a maniobrar con mucho cuidado (un vehículo grande, de hecho, no podrá estacionar en este lugar).

El parque, compartido por todas las cabañas, está muy bien mantenido y si hubiéramos tenido días de sol habría sido ideal para tomar un mate con facturas o leer un buen libro. Ovbiamente no pudimos aprovecharla tampoco, pero la piscina se veía muy linda. De seguro en verano es tentadora.

En cuanto a comodidades adicionales las cabañas cuentan con servicio de televisión por satélite y wifi, aunque este último anda de forma intermitente. Para calefaccionar hay estufa a gas, mientras que para el verano el living tiene aire acondicionado fijado en modo frío. Los cuartos de por sí son bastante calurosos, pero equipados con ventiladores para pasar la noche, aunque sea en el mes de marzo, estuvo más que bien.

Ubicada en una calle cortada, pero a metros nomás del Circuito de Potreros de los Funes, Estación Potreros es una buena opción en caso de querer pasar una pequeña estadía conociendo esta ciudad puntana.

 

Reporte del regreso: Volando con Norwegian de Londres a Buenos Aires en modo low cost.

En principio uno podría esperar que, habiendo publicado hace tan poco el reporte del vuelo de ida a Londres con Norwegian (link al post), no valiera la pena publicar un reporte del vuelo de regreso. Sin embargo este post tiene un valor agregado en sí mismo por dos cuestiones puntuales: En primer lugar me permite ahondar en lo que es el aeropuerto de Gatwick, y en segundo lugar, a diferencia del primero, el de regreso es un vuelo nocturno, y supongo que eso hace que el servicio tenga algunas diferencias. Veamos entonces…

Obviamente habíamos hecho el checkin online la noche anterior, pero con la particularidad de no haber podido imprimir los boarding pass en papel. Llevabávamos la versión digital en nuestros celulares, claro está, pero eso nunca alcanza para dejarme totalmente tranquilo. Igualmente no fue problema ya que al llegar al sector F de la Terminal Sur, donde Norwegian tiene sus desks para entrega de equipajes, encontramos fácilmente las máquinas de autoservicio en las que pudimos imprimir tanto los boarding pass como las etiquetas para marcar las valijas.

Si bien había máquinas de autoservicio para entregar el equipaje también, no estaban funcionando, así que nos acercamos al desk donde nos controlaron el peso de lo que despachábamos únicamente (primer diferencia con el proceso en Ezeiza).

Encontrar el camino hacia la zona de embarque nos costó un poco porque en ningún lado hay cartelería de “Gates”. En lugar de eso están las indicaciones de “Departures” que finalmente hacen referencia a las puertas, y siguiéndolas llegamos a los puestos de seguridad donde había poca gente y el trámite fue muy ágil. Hasta ese momento sólo sabíamos la zona de la terminal a la que debíamos dirigirnos, pero aún no aparecía en las pantallas de información el número de la puerta, por lo que aprovechamos a hacer algunas últimas compras en el free shop que, comparado con el de Ezeiza, nos resultó más barato.

Finalmente se nos asignó la Puerta 17 y cuando llegamos nos encontramos con esta larguísima fila en el pasillo del aeropuerto. Cada Gate tiene su área particular, separada del resto por las ventanas vidriadas. Sin embargo nadie accedía a ese área ya que para hacerlo hay que pasar un control extra que realiza Norwegian. No tiene nada que ver con la seguridad operacional del vuelo, sino con la modalidad low cost de la compañía. En ese punto el staff de tierra de Norwegian controla las medidas y el peso del equipaje de mano de cada pasajero, convirtiendo esto en un proceso realmente largo y tedioso. El resultado es que las sillas del “área estéril” del Gate 17 quedaron inmaculadas, ya que nadie se pudo sentar: para cuando se accedía a esa zona ya era hora de abordar el avión al que, obviamente, no se sube por zona de asiento, sino por orden en que uno cayó en la cola.

El tema no resulta caótico por la demora natural que generan estos controles, pero sí es claramente poco práctico y una falta de servicio al pasajero, que no tiene otra alternativa que esperar (y molestar a los que pasan) en el pasillo, sin poder tomar asiento durante más de una hora.

Una vez arriba del hermoso B787 (cuyos detalles de entretenimiento a bordo y servicios de snack bar pueden ver en el reporte del vuelo de ida a Londres haciendo click aquí), momentos luego del despegue llegó la cena del menú Nice & Tasty que habíamos contratado al momento de comprar los pasajes. Sin embargo no hubo margen para elegir la comida, ya que una de las alternativas se había terminado sorprendentemente rápido, y no quedó otra que ir con el pollo con puré que bañado en salsa de tomate se dejaba comer bien. A diferencia del vuelo de ida no hubo bocadillo de mitad de viaje y el próximo servicio fue ya apunto de llegar a Buenos Aires. Bien de estilo inglés, el desayuno consistía en omellete con salchicha, una factura y ensalada de frutas. El resto que uno quisiera hay que pagarlo en el momento.

Una particularidad que se vivió en medio del vuelo fue un anuncio del comandante, que por altoparlante informó a todo el mundo que los sensores habían detectado a alguien fumando en uno de los baños delanteros del avión, algo no solo prohibido por la compañía, sino por ley y con consecuencias penales. La advertencia fue clara y sin indirectas: si volvía a suceder al llegar a Ezeiza llamarían a la PSA para que interviniera. La aclaración del jefe de servicio abordo (ya en español) fue que el fumar en el avión estaba penado con severas multas, realmente altas, y que trabajarían en identificar quién había sido para que pagara las consecuencias. Dudo que hayan logrado esa tarea que parece titánica, pero seguramente sirvió para que a ningún otro inconsciente se le ocurriera prender un cigarrillo a bordo del avión.

Sacando el detalle del “fumador escondido” y alguna que otra turbulencia leve (pero que fue suficiente en un momento para tener que suspender el servicio de comida por un rato) se trató de un vuelo tranquilo, que siendo nocturno se asimila mejor, siempre y cuando uno pueda conciliar un poco el sueño, algo que personalmente, arriba de un avión me cuesta mucho.

Ya en Ezeiza nos encontramos con el las máquinas de Migraciones Express estaban abarrotadas de gente, así que optamos por ir al control manual como en las viejas épocas. Creo que fue una decisión correcta así que sólo me quedan dos reflexiones: En primer lugar hace falta incorporar más tecnología y extender la modalidad express que ya hoy en momentos específicos está congestionada. En segundo lugar, atentos gente! Si las máquinas nuevas estan llenas siempre existe la opción de ir a saludar el agente migratorio para que nos selle el pasaporte!

¡A no ahogarse en un vaso de agua!

El Hotel Spring Hills de Miami.

Mi última estadía en Miami fue en el hotel Spring Hills, ubicado en la zona del aeropuerto y en una zona bastante solitaria, sin centros comerciales cercanos, por lo que al alojarse aquí es casi mandatorio contar con movilidad propia.

La habitación es bastante amplia. Cuenta ni bien entramos con un primer ambiente donde por un lado se encuentra el living hacia la derecha (un cómodo y amplio sillón con una mesita ratona de proporciones), y una cocina – escritorio a la izquierda.

Debajo de la mesada están la heladera y el microondas. Para aprovisionar la heladera una opción será comprar en la tienda de insumos que está justo detrás de la recepción, donde se pueden encontrar snacks, bebidas y golosinas, incluyendo helados. Eso sí, comida nada (pensando en el microondas, claro).

La habitación completa está diseñada para aprovechar al máximo los espacios, este rincón cocina-escritorio es buena muestra de esto, a lo que se suma la posición de la TV colgada de la pared sin más, y el baño del que ya hablaremos. El problema acá se da en la luminosidad, ya que el escritorio queda escondido en un rincón donde la luz del sol no llega, y entonces termina siendo oscuro a toda hora del día, obligándote a trabajar con la lámpara prendida.

El segundo ambiente es el cuarto en sí donde  la cama (de por sí grande) entra con lo justo. El gran punto en contra es que el enorme aire acondicionado está ubicado casi pegado a la misma, con lo cual por la noche tuve que apagarlo directamente.

Frente a la cama está la bacha que cuenta con una mesada que es bastante amplia, todo fuera del baño y al lado del armario, dentro del cual está la tabla de planchar. Una gran solución para lograr mayor comodidad ya que el baño en sí es diminuto, tanto que la puerta es corrediza como única opción para poder moverse en ese ambiente donde están el inodoro y la ducha (con mampara también corrediza, por supuesto).

Para darles una mejor idea, en esta foto muestro bien la distribución de la habitación, vista desde el living.

Los puntos en contra del hotel, además de la ubicación para quienes no pasan una noche entre vuelo y vuelo y entonces necesiten estar cerca del aeropuerto, son que no hay caja fuerte ni agua de cortesía, y en cuanto a comfort, no hay tomas en las mesitas de luz por lo que quienes estén habituados a usar el celular como despertador y cargarlo por la noche, tendrán que dejarlo alejado y saltar de la cama para poder silenciar la alarma.

En la planta baja frente a los ascensores hay una especie de sala de estar con algunas mesas y un mostrador con café y té, donde uno puede servirse a gusto. Más allá el bar, que aunque estuve alojado cuatro noches no llegué a probar.

El hotel esta ubicado sobre la laguna frente al aeropuerto, por lo que en la parte de atrás cuenta con una galería techada donde se puede pasar un buen rato a la tarde. Eso sí, si deciden salir a matear estén atentos y tengan cuidado con los cocodrilos y las serpientes…

Lógicamente, por su ubicación el Spring Hills trabaja mucho con el aeropuerto, y por supuesto tiene un servicio de shuttle gratuito. En el caso de los arribos hay que llamar por teléfono para coordinar un punto de encuentro, mientras que cuando uno debe ir para tomar un vuelo no hay un schedule fijo, sino que también debe coordinarse con la recepción.

Se agrega entonces una opción más cuando tengas que viajar vía Miami y quieras alojarte cerca de la terminal aérea.

La Ruta del Queso y del Vino en México: Probamos los quesos de la Finca Vai.

La excursión de la Ruta del Queso y del Vino la contratamos en el Hotel Madero de Querétaro y tiene su primer parada en la Finca Vai, para luego visitar los pueblos de Tequisquiapan y San Sebastián Bernal, de quienes ya hablamos en los respectivos posts. Por último, la última parada para emprender el regreso es en la Finca Sala Vive, donde cerramos la tarde con una buena degustación de espumantes.

Este cronograma no es casual sino que responde a una razón puntual: En la Finca Vai la visita se cierra como corresponde con una degustación de sus productos, y es recomendable probarlos antes de “contaminar” nuestras bocas con otros gustos. Al menos así nos lo explican durante la visita, que arranca caminando el enorme parque del establecimiento.

La primer parada, luego de pasar por un viejo tractor estacionado y por el estanque con gallinas y patos, es el establo de la vaca. Vai se vanagloria de elaborar sus productos con leche 100% fresca y para ello cuentan con sus propios animales proveedores.

Así la empresa tiene total control de la cantidad y calidad de alimento que las vacas ingieren, y por supuesto de cómo se las ordeña.

Algo similar pasa con las ovejas, que tienen su lugar especial. A un costado del parque se ve una larga hilera de corrales de cemento. Al asomarnos nos encontramos con una gran cantidad de lanudos, de diferentes colores, pelajes, tamaños y obviamente, edades.

Luego de conocer cómo crían y cuidan a estos animales que producen la materia prima de sus productos llega el turno de aprender cómo se elaboran los mismos. Esto no se realiza en la actual línea de producción, a la que no tenemos acceso, sino que la guía nos lleva hasta la construcción del frente, señalizada como la “Fábrica Antigua VAI”. De hecho, no es ni más ni menos que eso: el lugar donde antiguamente la empresa fabricaba sus quesos.

Y fijensé si será antigua la fábrica, que los Quesos Vai nacieron allá por los años ’20, aunque claro, no era este el lugar ya que al principio estaban instalados en la Ciudad de México. Eran épocas en las que todo se hacía a pulmón, al punto que los clientes llegaban hasta la cocina donde los empleados interrumpían su trabajo de elaboración para atenderlos y concretar la venta. Elaboración a la vista, que le dicen ahora, y más fresco imposible!

Allí la guía nos explicó en detalle el proceso de elaboración de quesos, e incluso alguno de los visitantes tuvo la posibilidad de agarrar la gran pala de madera y revolver el preparado dentro del tacho.

Luego pasamos a conocer lo que seguramente es el lugar más interesante de la finca: el sótano. Allí es donde los quesos se maduran. Apenas se abre la puerta hay dos cosas que se perciben con claridad y que van intensificándose a medida que se ingresa. La primera es la temperatura, claramente diferente a la del exterior. La segunda, por supuesto, es el inconfundible aroma a queso, que se siente concentrado, y te hace agua la boca.

Por último, el momento más esperado de la visita. Para la degustación cada uno de los visitantes tendrá su platito lleno de diferentes variedades de queso. En cuanto al orden es importante ir siguiendo las instrucciones de la guía, de forma que el sabor del primero no invada y arruine el del segundo. La elección de cuál es el mejor, se las dejo a ustedes!

Si te interesa visitar la Finca Vai por tu cuenta, lo mejor será chequear los datos actualizados en su página web, a la que accedés acciendo click acá. Y listo, luego volvés al blog y nos contás cuál es el queso que más te gustó!