Archivos Mensuales: diciembre 2015

Mi Bautismo de Vuelo II: Regreso a Morón en “la hora del brigadier”.

Luego del aterrizaje en Mercedes que podés ver en el post anterior haciendo click acá, liberamos la pista de cesped dirigiéndonos hacia la plataforma principal donde el Cessna 150 quedó estacionado mientras bajamos a hacer algunas fotos y firmar el libro de vuelo.

Plataforma Mercedes

La plataforma principal del Aeroclub de Mercedes, con los aviones estacionados sobre el césped.

En la pequeña pero pintorezca torre de control no había nadie, pero pronto nos enteramos que la persona a cargo era el piloto instructor, que en ese momento estaba en vuelo por lo que tendríamos que esperar unos minutos.

Torre Mercedes

La Torre del Aeroclub de Mercedes. Se la ve muy cuidada, aunque desde ella no se controlan vuelos.

Si bien el aeroclub de Mercedes es muy tranquilo, durante el corto tiempo que estuvimos nosotros se lo vió con bastante actividad. Algo que no sólo me llamó la atención a mi, sino también a mi piloto anfitrión, fue un raro aparato que levantó vuelo con una especie de ala delta con ruedas atado detrás, al que luego soltaría para que hiciera de las suyas en el aire.

Ala Delta

Uno remonta al otro: experimentando en Mercedes.

También hubo un avión standard como el nuestro, que llegó y sin esperar siquiera para firmar el libro, levantó vuelo nuevamente con rumbo a Morón.

CLN Despegando de Mercedes

El LV-CLN también está basado en Morón. Llegó después que nosotros, y despegó antes.

Finalmente el instructor aterrizó acompañado de su alumno y momentos después ya todo estuvo en condiciones de cumplir las formalidades para registrar las horas de vuelo correspondientes, y seguir viaje.

Hangar Mercedes

El hangar guarda los aviones basados allí. Detrás, en el cielo, los ala deltas atados siguen en ascenso.

Ya se hacía hora de emprender el regreso, ya que a la ida habíamos tenido el viento de cola, pero para la vuelta lo tendríamos de frente y eso provocaría que nuestro vuelo durara un poco más, así que nos encaminamos al Cessna 150 para volver a abordarlo.

Vista Aeroclub Mercedes

La última vista de Mercedes antes de partir. El rojo y blanco del hangar y la torre lo caracterizan.

El comandante comenzó entonces con la rutina del Before Start Check List, y ya con el avión en marcha nos dirigimos a la cabecera 19 rodando por el costado de la pista de césped para permitir que cualquier aeronave que lo necesitara aterrizara con espacio suficiente. Ya en cabecera, y en un ángulo de 45° para tener una visión lo más amplia posible del cielo (y de lo que había en él), el piloto completó otro de los procesos que hacen que la aviáción sea la forma de transporte más segura del mundo: el Before Take Off Check List, parte del cual puede verse en este video:

Una comunicación interrumpió por un momento el check list, cuando una aeronave llamaba a la Torre de Mercedes. Al no encontrar respuesta, simplemente siguió hablando como si nada, para comunicar que estaba cruzando la vertical del aeropuerto, y a qué altitud lo estaba haciendo.

Experimental

Con el cable suelto y colgando este aparato aproxima por encima nuestro que esperamos en cabecera.

Por nuestro lado, una vez finalizados los chequeos, tuvimos que esperar que el particular ala delta motorizado aterrizara, con el cable donde antes había sujetado a su compañero colgando, para finalmente poder ocupar la cabecera y despegar como se ve en este video, todo informando previamente a una virtual “Torre Mercedes”

Todas estas comunicaciones a una torre que no contesta me llamaron mucho la atención, por lo que el piloto me explicó que Mercedes no es un aeródromo con función de control de vuelo, pero que aún así las maniobras se anticipan con el objetivo de que toda aeronave que esté cerca, y por lo tanto operando en esa frecuencia de radio, esté al tanto de la ubicación de uno y de lo que se está haciendo o por hacer.

Pista Mercedes

Desde el aire se distinguen las dos pistas transversales del Aeroclub de Mercedes, ambas de césped.

Esto no fue siempre así. Aunque la normativa indica que hay que hacerlo, en el pasado era común que no se le prestara atención a este tipo de cosas. Es en esos huecos abiertos en la seguridad aeronáutica donde los accidentes aparecen, y el que sucedió en Mercedes por no usar la radio debidamente dejó un saldo de dos muertos, cuando un avión militar que aterrizaba chocó con uno civil. Desde ese momento, al menos en Mercedes, las reglas de informar cada una de las maniobras se siguen al pie de la letra.

Vista desde el cockpit

A lo lejos, la ciudad de Luján, vista desde el cockpit del Cessna 150.

Al despegar teníamos una espectacular vista de la ciudad de Luján hacia la izquierda, de la cual destacaba la imponente Basílica, como se puede apreciar en esta foto.

Basilica Lujan

La Basílica sobresale claramente por sobre las demás edificaciones de Luján y se distingue desde el aire.

Un poco más adelante volaríamos entre los aeródromos de Luján y el de General Rodriguez, ambos a la vera de la Ruta 6, y ambos visibles desde el punto donde nos encontrábamos, uno hacia nuestra izquierda, el otro a la derecha.

Aeroclub Lujan

En hilera, uno detrás del otro, las edificios blancos a la izquierda son los hangares del Aeroclub Luján.

El vuelo de regreso a Morón fue realmente muy apasible, como era de esperar. Es que estábamos volando en “la hora del brigadier”. En la última hora de la tarde, justo antes de la puesta del sol, el aire se torna sereno y no existen turbulencias, por lo que es la mejor hora para volar. Según cuenta la historia, los brigadieres, máximo escalafón militar en la Fuerza Aérea, se reservan los aviones para salir a dar una vuelta en ese momento.

Piloteando

El comandante Durli, al mando del avión, contempla el paisaje a su izquierda.

Al acercarnos a Morón la vista es impresionante. Por detrás, desde el aire se puede contemplar la inmensidad de la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, y aún más atrás, si uno presta atención, se ve el Río de la Plata.

Moron con reflejo

Detrás de los controles reflejados en el parabrisas por la luz del atardecer, se ven Morón y Buenos Aires.

Mientras aún estábamos en viaje ya habíamos sintonizado la frecuencia de la Base Aérea de Morón y se la notaba con mucho movimiento: las solicitudes de instrucciones para aproximación y aterrizaje eran constantes, y en particular recuerdo el pedido de un piloto para hacer un giro en 360° y alejarse del avión que lo precedía, lo cual fue denegado por la torre ya que tenía tráfico a sus espaldas. Al parecer, en ese cielo no cabía un alfiler, todos habían salido a aprovechar el espectacular día en el aire, y ahora todos volvían lentamente a casa.

Virando hacia básica

Siguiendo las instrucciones de la torre, sobre las casas de Morón viramos completando la aproximación.

Afortunadamente para nosotros, cuando llegamos con las últimas luces del atardecer, la mayoría de las aeronaves habían ya aterrizado, y pudimos cumplir las instrucciones de la torre sin demora ni sobresaltos, para terminar virando hacia final y encarar de lleno la pista 20 de Morón.

Final Corta Moron

Pista a la vista en final corta. En el horizonte, las luces de un atardecer que va dejandole paso a la noche.

Otra ventaja de volver a última hora sería el hecho de que ya todos los aviones estaban guardados en el hangar, y ese sería el destino del nuestro también, por lo que hasta contamos con “señalero” para dejar el avión frente al mismo, tal como si fuésemos un vuelo de línea que debe estacionar en la manga para hacer descender a los pasajeros.

Quedaba tiempo aún para el último aterrizaje de la tarde en Morón, al que pudimos tomar con los espectaculares colores de la puesta del sol como fondo.

Ultimo Aterrizaje

Con las últimas luces del día, el que nos siguió a nosotros fue el último aterrizaje del día.

 

Así finalizó este día tan especial para mi. Fue una tremenda experiencia, difícil de describir y difícil de plasmar en un simple post. Luego de años de estar trabajando en carga aérea, algunos nos vamos involucrando en la aeronáutica más de lo que lo estrictamente laboral requiere. Digo “algunos” porque no puedo hablar por todos, por supuesto, pero conozco muchos en el medio que de a poco se fueron fanatizando con los aviones. Y claramente yo soy parte de ese grupo al que el avión nos hechizó.

Pista Moron Completa desde el aire

Virando de básica a final se puede ver la pista 20 de la Base Aérea de Morón en toda su extensión.

Más allá de eso, hay una gran paso entre el simple gusto por los aviones, por capturarlos con la lente de tu cámara, y realmente sentarte en el cockpit y disfrutar el vuelo desde ahí. Por mi parte, le estaré eternamente agradecido a Ignacio Durli, que se acordó de una conversación que tuvimos allá por el mes de abril, y en cuanto tuvo el avión disponible me llamó para hacerme dar ese gran salto. Realmente disfruté la experiencia, espero poder volver a repetirla, y por qué no, cumplir otro sueño, dar un paso más, y aprender a comandar una aeronave hasta el punto de poder pilotearla.

Pajaros al atardecer

Luego de la hermosa experiencia del vuelo, todos disfrutamos de un hermoso atardecer.

Ojalá que con el tiempo las cosas se den. Gracias por pasar y espero verte el año que viene por Ahicito Nomás, porque quedaron muchas cosas por contar del 2015, y donde de seguro el 2016 traerá muchas novedades más. ¡Hasta la semana que viene!

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Mi Bautismo de Vuelo I: Morón – Mercedes en Cessna 150

El sábado 19 de diciembre de 2015 es un día que quedará marcado en mi memoria. Fue un día especial, en el que después de mucho tiempo pude cumplir el sueño de volar, pero no como un pasajero habitual como tantas veces he hecho, sino en el cockpit, a la derecha del piloto, y siendo testigo preferencial de lo que sucede en “la cocina” de esta apasionante actividad que es la aviación.

Torre Moron

La torre de control de Morón, desde donde nos aprobarían el despegue por pista 20.

Todo comenzó unos días antes, cuando me llegó el celular un inesperado mensaje avisándome que el sábado a la tarde el avión estaba disponible. Era el mensaje que inconscientemente más anhelaba desde que surgió la posibilidad de hacer un vuelo de bautismo en el Cessna 150, y apenas lo recibí no dude ni un segundo en confirmar: no iba a perderme la oportunidad.

C-150 primer plano

El Charlie Mike India, el Cessna 150 por el que siempre tendré un cariño especial.

La cita quedó fijada para el sábado a las 16 horas, sujeta a las condiciones meteorológicas que por suerte terminaron siendo ideales. Algunos minutos antes de la hora pactada yo ya esperaba en la entrada a la Base Aérea de Morón, desde donde despegaríamos. Si bien estábamos en hora, aún faltaba un turno de vuelo más, así que nuestra partida se retrasó para las 17,30 hs, demora que el piloto aprovechó para sacar la carta de aeronavegación y darme algunas explicaciones rápidas sobre cómo establecer una ruta, cómo se subdivide el espacio aéreo y quién controla qué en el mismo.

B737 AR en Moron

En Morón uno encuentra reliquias, como este viejo B737 con livery retro de Aerolíneas Argentinas.

Establecida la ruta prevista hasta Chacabuco nos dispusimos a completar el plan de vuelo, en el que nuestro aeródromo de alternativa sería El Palomar, y luego lo fuimos a entregar a las autoridades del aeropuerto para su aprobación. Hecho esto, sólo quedaba esperar el regreso del avión, cuya demora condicionó nuestro viaje ya que debíamos volver con la luz del sol, antes del cierre del aeródromo, y terminó definiendo el cambio de destino: finalmente volaríamos a Mercedes.

Aviones Abandonados Moron

Otras reliquias las encontrás abandonadas en la plataforma, a un costado de la escuela de vuelo.

Ya con el LV-CMI en plataforma hicimos el chequeo externo donde se revisó paso a paso cada detalle del avión, desde el nivel de combustible, que en estos modelos debe controlarse visualmente aunque tengan instrumentos de medición, hasta que estén todas las tuercas de los trenes de aterrizaje, pasando por todo el fuselaje y el funcionamiento de los alerones. Una vez con la certeza de que todo en el exterior estaba en orden, entramos al cockpit que en el Cessna 150 es realmente pequeño, en especial por lo angosto, que me hizo saber que maniobrar con la reflex ahí arriba para tomar fotos iba a ser todo un desafío.

Cockpit C150

El cockpit del C-150 es muy pequeño, y al entrar te hace pensar en los asientos de la clase económica.

Finalmente el comandante Durli puso en marcha el motor y pidiendo la autorización pertinente a la torre comenzamos a rodar hacia la cabecera en uso mientras completábamos los check lists correspondientes.

Tablero de control

El tablero de comandos, que el comandante Durli se detuvo a explicarme en detalle.

En ese momento había bastante tráfico, por lo que tuvimos que esperar nuestro turno para depegar.

Espera en cabecera

Turno 5 para el despegue, en un día ideal para volar y con mucho movimiento en Morón.

El comandante definió las tres alternativas para abortar el despegue, dependiendo de si la falla del motor se daba en pista (cuyo largo nos sobraba para frenar en la misma en caso de emergencia), por debajo de los 500 pies o por encima de ellos; pero por suerte nada de eso ocurrió y luego de una breve carrera rotamos sin problemas, como se puede ver en este video:

En un primer tramo ascendimos hasta 1100 pies y pusimos proa hacia Moreno, desde donde saldríamos del área controlada a través del Corredor Visual 12, hasta llegar a Mercedes. Ya en el corredor, con una velocidad de algo más de 80 millas por hora y una altura crucero de 2000 pies, buscábamos el Aeroclub de General Rodriguez, para poder esquivarlo lejos y así evitar los aeroplanos experimentales que suelen operar allí sin radio, y el potencial peligro que estos pueden representar para el resto de los aviones.

Desde el aire

La ciudad de Morón vista desde el aire, mientras viramos hacia la derecha en pleno ascenso.

El vuelo fue muy calmo, con el sol de frente como único problema, por el que me tocó asistir al comandante y avisarle de cualquier aeronave que apareciera a la vista de mi lado del cockpit, pero salvo un tráfico que nos cruzó alejado, no tuvimos novedades hasta llegar a Mercedes. Esto ayudó a que hubiera tiempo para explicarme cómo hacer un viraje sin que el avión “derrape” en el aire, ya que yo pensaba que los pedales se utilizaban sólo para controlar la dirección durante el rodaje en tierra.

Aerodromo a la vista

La pista de césped del Aeroclub de Mercedes no es fácil de localizar, pero está ahí frente a nosotros.

Con Mercedes a la vista el tema se puso algo más intenso, cuando cruzamos la vertical para observar la dirección del viento a través de las mangas en los postes del aeródromo, y ya definida la cabecera en uso y disponiéndonos a realizar la aproximación, escuchamos por la radio una aeronave que notifica a la torre que está haciendo lo mismo que nosotros, pero sin que pudiéramos verla. El comandante intercambió algunos mensajes por la radio con el otro piloto hasta que pudo dar con su localización y ahora sí, con el otro avión a la vista, ajustó la maniobra de aterrizaje para dar tiempo a que el otro tocara tierra sin inconvenientes. El turno siguiente sería el nuestro, que aterrizaríamos de esta manera:

Así habíamos llegado al destino propuesto sin inconvenientes, disfrutando de un vuelo placentero y, por mi parte, emocionante por tratarse del primero. Hasta aquí, mi reporte sobre la ida; pero la verdad es que hay mucho para mostrar sobre el vuelo de regreso, los protocolos de seguridad, el aeroclub de Mercedes y más fotos. Pero como es demasiado para un sólo post, te espero el próximo miércoles para cerrar el 2015 con el último post sobre mi bautismo de vuelo.

Courtyard Marriott: Un hotel ideal para spotters en el Dolphin Mall de Miami

La próxima vez que vaya a Miami voy a pensar seriamente en alojarme en el Courtyard Marriott. La elección del hotel esta vez corrió por parte de la empresa, ya que se trataba de un viaje laboral, y tuvo que ver más que nada con la cercanía al aeropuerto y a las oficinas, pero después de haberme alojado cuatro noches les puedo asegurar que además hay otras ventajas incluso más interesantes.

Frente de noche

La fachada del Courtyard Marriott vista de noche desde el estacionamiento del Dolphin Mall.

El Courtyard es un hotel de 4 estrellas con un excelente nivel de servicio. El personal es muy amable en todo momento (y hora) y siempre están a disposición por cualquier consulta o requerimiento que tengas (incluido que te falten paquetes que por Amazon figuran como entregados). Además, están en los pequeños detalles, como no cobrarte el agua mineral que agarrás en la recepción para llevar al cuarto, ya que en vez de frigobar completo las habitaciones tienen una heladerita donde podés refrigerar lo que hayas comprado afuera. Evidentemente una botellita de agua no les hace la diferencia, y que le hagan el gesto de “no hace falta” cuando está sacando la billetera a uno lo predispone muy bien.

Pasillo

El camino hacia tu descanso en la habitación está acolchado por una pulcra alfombra.

Las habitaciones son amplias y muy cómodas. La que me tocó en particular tenía un sillón super cómodo que con los horarios laborales no pude aprovechar como hubiera querido, y que hasta me habría gustado traérmelo a casa. Los pasillos, con suelos alfombrados, son muy silenciosos, y la limpieza diaria e impecable, como corresponde.

Habitacion

La habitación es amplia y cómoda, y cuenta con tabla para planchar las camisas antes de las reuniones.

Hasta aquí los aspectos generales, pero vayamos ahora a las ventajas extras que ofrece el Courtyard:

La principal para los amantes de las compras con buen crédito en las tarjetas es que se encuentra dentro del predio del Dolphin Mall, a unos escasos 100 metros de una de las entradas al shopping, aproximadamente. Podés dejar un surco de tanto ir y venir con bolsas y nadie te va a decir nada. También esto es muy bueno por si tuviste un problema con algún artículo y necesitás cambiarlo: estás ahí y podés hacerlo sin problemas. Por supuesto que esto de estar tan cerca del shopping es tanto una ventaja como un verdadero peligro también, financieramente hablando…

Cama

La cama King Size y muy cómoda. Detrás, a un costado de la entrada, se encuentra el baño.

La otra ventaja es que, al estar dentro del enorme predio del mall, el estacionamiento es el del mismo shopping, y por tanto, es gratis. Si bien es a la intemperie, el auto que te alquilaste lo podés dejar tranquilamente frente al hotel sin pagar un dolar adicional por ello.

Maquina de Hielo

En un espacio a medio pasillo cada piso tiene su máquina de hielo. En el clima de Miami no viene mal.

La tercer gran ventaja es muy sectorizada, pero a mi es la que más me gustó. El hotel está muy cerca del aeropuerto, y dentro de la línea de aproximación de una de sus pistas, motivo por el cual el paso de aviones de todos los tamaños y colores, a muy baja altura, es casi constante. Alojarse en este hotel será un verdadero placer para los spotters que de seguro le restarán largas horas al shopping para invertirlas en el estacionamiento cámara en mano.

Aviones sobre hotel

Aeronaves de todas clases viran casi sobre el hotel para finalizar su aproximación hasta el aeropuerto.

Algunos aviones viran casi sobre el predio para encarar la pista, pero los que vienen aproximando en línea recta te aparecen por detrás del edificio del hotel muy bajitos, y te permiten fotografías como ésta.

B757 AA N606AA

Un estirado Boeing 757 de American Airlines pasando justo sobre mi cabeza a muy baja altura.

Otra particularidad es que el hotel no cuenta con desayuno en sí, sino que directamente tiene un Starbucks dentro, en el área del comedor, donde uno puede comprar su desayuno tal como en un local normal, aunque aquí hay un empleado que cuando el pedido esté listo te acerca todo a la mesa. Para identificarte, al pagar te dan una especie de centro de mesa con el número de pedido. Para mi, que no me gusta la cadena cafetera, este es un punto en contra, pero seguramente para la mayoría es algo que suma.

A330F Tampa

Uno que no se ve por nuestros cielos: A330 carguero de Tampa Cargo, en final, ya con tren abajo.

Si bien al cotratarlo con el hotel directamente (por ejemplo a través de su página web) los precios de la estadía arrancan en los USD 180 por noche, en Despegar al momento de escribir este post con USD 149 ya te podés alojar. Siendo un 4 estrellas con estacionamiento gratis entiendo que es un precio razonable, aunque habrá que considerar que está alejado de Miami Beach por ejemplo, y que el desayuno debés pagarlo aparte todas las mañanas.

Balanza

20,3 Kilos: Estamos tranquilos para embarcar.

Otra cosa muy útil que no te cobran es la balanza que tienen a un costado del lobby. No podía ser de otra forma: con semejante ubicación es casi escencial pesar el equipaje para chequear que no esté excedido. Si lo estuviera, siempre podrás hacerte una corrida hasta el mall para comprar un carry on adicional. Total, ¡estando ahí no tardás nada!

Cenando en La Rosa de los Vientos

El martes pasado, último día feriado del fin de semana extra largo, nos encontró sin nada para cocinar en casa, lo cual fue la excusa perfecta para salir a comer afuera. La intención era una cena liviana así que googleando un poco encontramos un lugar donde aparentemente se podía conseguir un prometedor wok de pollo con vegetales. Reservamos y hacia allí nos dirigimos. Así descubrimos La Rosa de los Vientos.

Las mesas

El ambiente con las paredes decoradas y las mesas presentadas con singulares floreros.

Se trata de un lugar pequeño, pero muy cálido. Las mesas están bien distribuidas y por más que el salón no sea de grandes dimensiones la separación entre unas y otras es aceptable. El ambiente está pintado de rojo, pero con una iluminación tenue se torna agradable, y hasta relajante diría.

Cerveza tirada

Esa noche se podía elegir entre dos tipos de cerveza tirada.

Algo que me saca absolutamente es no poder escuchar lo que me dice mi compañero de mesa, y tener que elevar la voz para que me escuchen a mi. Ya sea por el murmullo de la gente o por la música al taco, es algo que me exaspera. La Rosa de los Vientos me encantó: no sólo musicalizan a un nivel razonable donde podés mantener una charla con quién estés, sino que además la música elegida me gusta particularmente. Esa noche estaban pasando en la tremenda pantalla gigante un recital tributo a George Harrison.

Pantalla Gigante

En la pantalla gigante pasaban conciertos con los que musicalizaban el ambiente.

La atención fue muy buena también, el trato muy cordial y siempre dispuestos a sacarte cualquier duda que tengas. Los precios son accesibles: dos platos con dos pintas de cerveza, un postre y un Martini nos salieron apenas más de $300. Y es destacable la variedad de cervezas importadas que tienen. Más allá de que alguna no estuviera disponible (específicamente la alemana Becks y la holandesa Grolsch), la oferta es amplia.

Dos Pintas

Un clásico de la degustación de cervezas: las pintas. Esta vez una rubia cremosa y una roja.

Un punto en contra del lugar es que, si bien tienen los logos en la puerta, las tarjetas de crédito las tienen suspendidas. Por suerte esto lo tienen indicado también con un cartel en la puerta y con otro en la carta que te entregan, cuestión que estés enterado antes de pedir del “only cash”. Sin embargo, no poder optar por el pago con tarjeta, aún cuando sea momentáneamente, es algo que me pone mal, ya que ODIO tener que llevar (y arriesgar) efectivo.

Wok de pollo

El Wok de pollo y vegetales vino adornado con una ramita de romero.

La otra contra es que los platos que pedimos eran pequeños. Para nuestro caso que no queríamos comer mucho, estuvo bien, pero si venís con hambre quizá tengas que pedir un refuerzo. U otro plato que veas más contundente. Este punto por supuesto queda balanceado porque tanto la comida como el postre estaban exquisitos.

Pavita

La pavita al escabeche estaba exquisita.

En definitiva se trata de un lugar super recomendable, y al que de seguro volveré. Está ubicado en Defensa 1376, en el barrio porteño de San Telmo.

Resumen de La Rosa de los Vientos.

Las Buenas:

  • El ambiente, con música suave.
  • Los precios accesibles.
  • La variedad de cervezas.
  • La comida.
  • El servicio.

Las Malas:

  • Momentáneamente no aceptan tarjetas.
  • Los platos (al menos los que pedimos nosotros) son pequeños.

¡Casi me olvido! Esta también es otra buena:

No cobra cubierto

¡Gracias por pasar! Te espero la semana que viene en otro post de Ahicito!

Las reservas que hay en el Banco Central: ¿Son pocas o muchas?

Hoy abrí el facebook y me encontré con una notificación de una amiga que me preguntaba sobre el tema del título de este post. Me había taggeado en esta publicación, donde Vanoli, presidente saliente del BCRA, indicaba que el gobierno de Cristina debaja más de 25 mil millones de pesos en las reservas, monto que le sonaba a “no tan poco”, en referencia a las publicaciones que vemos estos días donde se dice que las arcas del Central están vacías.

La verdad, es una pregunta que se me hace difícil responder. No soy ni economista ni contador, y mucho menos estoy al tanto del trasfondo real de la composición de las reservas: cuánto hay en SWAPs con China y en Letras del Tesoro, dónde y cómo están contabilizados, y no tengo idea de cuánto de ese valor es líquido y nos sirve para afrontar las obligaciones. Sin embargo, voy a tratar de usar mi formación en comercio internacional y mi sentido común para tratar de hacer una análisis coherente y valedero que nos de alguna idea de la situación.

En este punto, vale decir que un número suelto y frío no nos dice absolutamente nada. Como en casi todos los aspectos es necesario contextualizarlo. Es como cuando le preguntás a alguien cuánto gana, y te responde $10.000. ¿Es poco o mucho? Imposible responderlo de por sí. Lo primero que hacés es compararlo con tu propio sueldo. Un método algo más profesional es calcular el poder adquisitivo real de ese sueldo en la economía actual: ¿Cuánto comprás con ese sueldo hoy? ¿Cubris la canasta básica, podés salir a comer un fin de semana, ahorrás? Un análisis más complejo sería por ejemplo dolarizar ese sueldo y compararlo con el de quién cumple esa misma función en otros paises de la región, y del mundo. Como sea, para responder la pregunta, siempre terminás comparando el valor contra algo. Eso es lo que vamos a hacer ahora con los 25 mil palos de reservas.

Para decidir contra qué compararlo usemos el sentido común: ¿Para qué sirven las reservas? En primer lugar, para pagar las importaciones, ya que es el lugar del que salen los dólares que el BCRA entrega a los privados y estatales para que giren al exterior el pago de sus deudas. En segundo lugar, para afrontar las obligaciones externas del país, y en tercero sirve como “reserva” ante una corrida cambiaria: en la teoría, si todos los argentinos fuéramos al banco a cambiar nuestros pesos por dólares, las reservas deberían ser suficientes para que todos pudiéramos volvernos a casa con billetes verdes en el bolsillo.

De estos tres, el más fácilmente comparable, y el más lógico también porque es real aquí y ahora, es el de las importaciones. En ese sentido, según la web el BCRA tenía el 4 de diciembre reservas por 25030 millones de dólares, y las importaciones registradas en septiembre de 2015 (último dato disponible en el INDEC) fueron de 5546 millones de dólares, es decir que las reservas actuales alcanzan para cubrir 4,51 meses de importaciones (al nivel de septiembre). ¿Esto es poco, está bien, o es demasiado? Como no puedo responderlo en forma teórica, vamos a un comparativo de los últimos años, tomando como bases los años eleccionarios, y mayo de 2003, como año de asunción de Nestor Kirchner (ya que no encontré en el INDEC los datos de 2001 en plena crisis). Igualmente, el comparativo con 2003 es válido porque en ese momento aún el país estaba en el suelo.

Tenemos entonces el siguiente cuadro que elaboré con datos oficiales del BCRA, INDEC y Ministerio de Economía. El cuadro incluye no sólo las importaciones del mes de la colunma, sino también el valor promedio anual, que viene a ser quizá un valor más justo por estar anualizado.

Mayo 2003 Dic 2007 Dic 2011 Dic 2015
Nivel Reservas  USD    11.048,00  USD    45.192,00  USD    46.138,00  USD    25.030,00
PBI (*)  USD    80.449,00  USD  115.267,00  USD  111.253,00  USD  101.964,00
Importaciones (mes declarado)  USD      1.085,00  USD      3.881,00  USD      5.987,00  USD      5.546,00
Importaciones (promedio anual)  USD      1.154,00  USD      4.789,00  USD      6.161,00  USD      5.079,00
Indice PBI 14% 39% 41% 25%
Indice Impo mes declarado 10,18 11,64 7,71 4,51
Indice Impo promedio 9,57 9,44 7,49 4,93
(datos en millones de USD)
(*) PBI: El valor de Mayo 2003 corresponde al PBI del año 2002
(*) PBI: El valor de Diciembre 2015 corresponde al PBI Dic 2014 al cambio BNA.

Los índices de importación que calculé aca te muestran cuántos meses de operaciones pagan las reservas existentes en cada momento. En este gráfico se puede ver mucho mejor.

Reservas vs Impos

Mientras que a valores promedio, en 2003 cuando estábamos comenzando a salir del pleno de la crisis, las reservas pagaban casi 10 meses de importaciones,  ahora sólo pagan algo más de 4. Esto a simple vista mostraría un empeoramiento de la situación de las reservas en este período. ¿Qué pasó en el medio? Bueno, Argentina comenzó a crecer y por ende, a importar más, sin embargo el mes de mayor importación fue agosto de 2011 y las reservas en ese momento cubrían 6,56 meses de importaciones, es decir, más que hoy, con lo cual el resultado del índice no se explica por el aumento de las compras al exterior, sino por la baja de la caja del BCRA.

Por decisión del gobierno este dinero comenzó a utilizarse para pagar deuda externa, y por lo tanto habría que ver si, aunque el índice de importaciones de peor, en realidad no estamos en una mejor situación porque debemos menos. Bueno, según un informe sobre deuda externa privada del INDEC, la misma al 31 de marzo de este año ascendía a USD 66750 millones. Si bien no encontré un dato más actualizado, la serie muestra que ese valor no bajó de 60.000 millones nunca desde marzo de 2011, así que lo más probable es que lo que se debe actualmente sea más del doble del total de nuestras reservas. Considerando que el promedio de la deuda es de 1,8 años según ese informe, el monto que hoy tiene el Central no llegaría a cubrir la deuda a corto plazo (un año), dato que no parece nada bueno y que explica todas las formas de cepo cambiario que padecemos hoy en día. Otro punto central aquí está en que hay muchas divisas pendientes de girar por restricciones del BCRA, por lo que no sólo hay que cubrir las importaciones de los próximos meses, sino que venimos acumulando deuda de meses pasados que han quedado impagos, agravando aún más la situación.

Otra variable con el que no podemos equivocarnos nunca al comparar datos estadísticos nacionales, es el PBI. Qué proporción representa el nivel de reservas sobre el total de lo producido por Argentina en un año, y su evolución en el tiempo. Los datos surgen del mismo cuadro, pero presentan una deficiencia: no hay publicados datos actuales del PBI en divisa (la última actualización es del año 2012), así que tomé el último dato de PBI en pesos (que corresponde al año pasado) y lo dolaricé al tipo de cambio del BNA del 31/12/2014. La columna Dic 2015 compara las reservas actuales con el PBI del año pasado con un traspaso a dólares “made at home”, por lo tanto esta comparación hay que tomarla medio con pinzas, pero igualmente la diferencia es tan grosera, que creo yo que algún grado de representatividad tiene.

Grafico % PBI Reservas

El gráfico muestra el porcentual que tendríamos al comparar las reservas con el PBI en cada momento y allí se ve que, si bien el índice está mucho mejor que en mayo 2003 cuando salíamos de la crisis, hoy estamos ahorrando apenas un poquito más de la mitad que en 2007 y 2011, en un contexto en donde el PBI viene además cayendo desde 2007. Hay que destacar en este punto que las importaciones en estos últimos cuatro años estuvieron cada vez más limitadas, y como explicado más arriba muchas de las autorizadas aún no fueron pagadas al exterior, por lo que esa variable no explica este retroceso en el índice.

Como ya dije, no soy economista ni estoy al tanto del día a día del manejo del Central, pero con algo de lógica y los datos que tenemos todos a mano en las webs oficiales intenté hacer algunas comparaciones lo más válidas posibles para entender la verdadera situación de las reservas. Algún lector economista o técnico que esté en el tema quizá pueda validar o corregir parte de este análisis (o todo), pero en principio creo que podemos decir que la situación de las reservas se ha deteriorado mucho en los últimos años y que, a primera vista, 25 mil palos verdes parecerieran ser un monto demasiado bajo para nuestro Banco Central, y para las obligaciones financieras que se nos vienen.