Archivos Mensuales: marzo 2017

Monumento a un aviador en la Laguna Diamante, en medio de Los Andes.

Y salió nomás el post #avgeek del viaje a Mendoza, más avgeek incluso que los reportes de vuelo. Es que en medio de la más absoluta nada, en plena coordillera de Los Andes, cuando uno está absorto en la contemplación de las montañas y la increíble Laguna del Diamante (de la que ya les hablé en este post que pueden ver clickeando aquí), uno se sorprende con algo totalmente inesperado: en medio del camino, un cartel indica la presencia de un monumento.

En 1930 el aviador francés Henri Guillaumet era piloto de la empresa Aeroposta Argentina, precursora de la actual línea de bandera y subsidiaria de la Compagnie Generale Aeropostale, a cuyo cargo estaba la ruta de correo que unía Santiago de Chile con la capital mendocina. El 13 de junio de aquél año Guillaumet volaba en su ruta habitual con muy mal tiempo, tanto que se vió obligado a aterrizar para no estrellarse contra las montañas. En plena coordillera, el único lugar posible para hacerlo era el paraje de la Laguna Diamante, y allí logró hacer llegar su Potez matriculado F-AJDZ, y hacerlo tocar tierra.

Si bien había logrado toda una hazaña, aún le restaba lo más difícil: había aterrizado en el medio de la nada, y si bien hasta su jefe y amigo personal, el conocidísimo autor del Principito Antoine de Saint-Exupéry sobrevoló el lugar repetidas veces en su búsqueda, el sitio era totamente inaccesible, por lo que Guillaumet no tuvo más remedio que abandonar los restos de su avión y comenzar a caminar hacia territorio argentino.

Luego de algunos días de travesía durante el crudo invierno, Guillaumet fue encontrado por el joven argentino Juan García, quién fuera condecorado en 2001 (con algún retraso, por cierto) con la Legión de Honor por parte del entonces presidente Chirac, por haber salvado al aviador francés.

Realmente se trata de una historia increíble, en un lugar increíble. Y siendo un loco de estos paisajes montañosos, un amante de la historia y a la vez un fanático de la aviación, el sabor de encontrarte con algo así es doble (por no decir triple).

Así que ya sabés, si vas a Mendoza no podés dejar de visitar la Laguna Diamante, y si llegás hasta allí, no dejes de buscar el monumento a Henri Guillaumet e imaginarte lo que debe haber sido un aterrizaje forzoso allí y su posterior hazaña. Te puedo asegurar que no es sólo un pedazo de metal.

PD: Para aquellos fanáticos de los aviones y la historia como yo, les dejo este interesante link, donde se cuenta la historia con más detalle y además, ilustrada con fotos del avión accidentado.

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Las Cuevas: Casi un pueblo fantasma al borde de Los Andes.

Si alguno de los lectores es oriundo o vive en el pueblo de Las Cuevas, en Mendoza, posiblemente al leer este post me putee. Es que quizá el mote de “pueblo fantasma” suene mal, a sitio abandonado, sin población estable ni mucho menos servicio alguno, y en este caso eso no se da del todo; pero el primer acercamiento que tuve (incluso antes de viajar) fue el comentario de un amigo “y está el pueblo fantasma justo antes de cruzar la frontera”, y estando allí no pude evitar recordar esas palabras.

Se trata de un muy pequeño pueblo ubicado sobre la Ruta 7, y es justamente el último asentamiento del lado argentino antes de cruzar la frontera hacia Chile por el túnel internacional. Desde allí, además, parte el camino que sube hasta el Cristo Redentor, desde el cual se tiene esta espectacular vista aérea de Las Cuevas.

Este sitio es parte de la excursión de alta montaña con la cual lo visité, ya que es el punto donde, luego de descender del Cristo, paramos a almorzar en un restaurant. Es decir que el pueblo no es tan fantasma, hay lugares donde parar a comer y hasta para pasar la noche, como no podía ser de otra forma si consideramos su ubicación estratégica y los paisajes espectaculares a su alrededor que lo hacen atractivo también para el turismo.

Pero revelde como soy turísticamente hablando, yo no participé del almuerzo en el restaurant, sino que apuré una vianda que me había llevado por mi lado y salí a recorrer el pueblo cámara en mano.

Si bien no encontré datos del censo del 2010 (se cambió la metodología y no pude desglosarlos por localidad), en el censo del 2001 se habían registrado en Las Cuevas apenas 7 habitantes. Enorme diferencia si consideramos que durante el censo anterior, en 1991, el INDEC había contabilizado 56. En el medio, pasó el tren (o mejor dicho, dejó de pasar).

Las Cuevas funcionó como una estación del ferrocarril que cruzaba a Chile hasta el año 1984, y en los datos de los censos se ve claramente cómo las posibilidades dentro del pueblo, una vez cortados los servicios ferroviaros, comenzaron a mermar. Seguramente antes de esa fecha la población era incluso mucho mayor, pero no encontré datos lamentablemente. La migración no sólo se ve en las estadísticas del INDEC, sino que además está patente en los galpones ferroviarios totalmente abandonados, cuyas fotos ilustran este post.

Y este tipo de cosas es algo que a mi me fascina, así que me pasé toda la hora de almuerzo metiéndome en los galpones buscando ángulos para gatillar la cámara.

El abandono se ve no sólo en la infraestructura ferroviaria en desuso, sino que también se lo nota si intentamos cargar combustible en el auto…

O si nos metemos en lo que eran las antiguas viviendas de los pobladores, la mayoría de las cuales están totalmente destruídas…

…mientras que otros edificios, si bien no están habitables, aún conservan la forma, aunque sea…

Pero ya lo he dicho, en Las Cuevas aún hay establecimientos que funcionan y la verdad que debe ser toda una experiencia pasar la noche en uno de ellos y poder disfrutar del cielo coordillerano y sus estrellas. ¡Ojalá en algún momento pueda hacerlo!

Así finaliza nuestra rápida recorrida por el pueblo de Las Cuevas. Cuando hagas la excursión de alta montaña tendrás la oportunidad de conocerlo vos mismo, y si te gusta (y te dan los tiempos en caso de que hayas almorzado en el restaurant), te recomiendo aprovechar para caminar un poco y tratar de imaginarte cómo se vivía allí cuando todo eso funcionaba a pleno.

Todos los posts del recorrido de Alta Montaña en Mendoza los encontrás en este link.

¡Hasta la próxima!

Conocemos La Sagrada Familia, la monumental e inconclusa obra maestra de Gaudí en Barcelona.

Barcelona es la ciudad de Gaudí. A cada paso que uno da por la metrópoli catalana se encuentra con nuevas señales del paso de este genio de la arquitectura que, para mi gusto, tiene un estilo un poco demasiado recargado. Más allá de esto, hay una construcción que  uno no puede dejar de visitar por ningún motivo: se trata de su obra cumbre, la Basílica de La Sagrada Familia.

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Tan enorme es la construcción que sacarle una foto “de cuerpo entero” será casi imposible, salvo que nos alejemos bastante y desde la vereda de enfrente pongamos la cámara en posición vertical. Momentos como este agradecen un lente gran angular que yo no tenía.

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La verdad que la primer vista de la basílica casi que me decepcionó tanto como me impactó. La razón del impacto está clara: el tamaño monumental y el grado de detalle en los ornamentos de la fachada principal son tremendos. Pero a la vez, tan recargado ese lado de la iglesia produce por efecto de contraste que el resto se desluzca: es como si le faltara algo. Y se sabe que La Sagrada Familia sigue en construcción y que todavía falta mucho por hacer, pero aún así parecía un conjunto de construcciones no homogéneas entre sí.

en-construccion

Y en realidad eso es exactamente así, pero uno no se entera hasta que ingresa y comienza el recorrido con la audioguía, la cual se retira en un puesto al costado derecho de la explanada, mismo lugar donde también hay que devolver los aparatos antes de las 20 hs. en unos buzones dispuestos para tal cosa.

audioguia

Allí es donde uno empieza a entender la grandiosa idea de Gaudí, que quizo que cada una de las fachadas representaran una etapa diferente de la vida de Jesús: Así la fachada del frente es la del nacimiento, y la posterior es la de la pasión, muerte y resurrección. El tour de la audioguía comienza en una maqueta que representa cómo quedará la obra totalmente terminada, y luego sigue explicando con gran detalle cada una de las características de la basílica.

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En la fachada del nacimiento todo es júbilo y esperanza por la llegada del salvador a la Tierra, y por eso está tan recargada con ornamentos. Y cuando digo recargada es a un nivel que no te podés imaginar. Cada una de las imágenes tiene un simbolismo bien definido.

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Por supuesto está allí (luego de buscar bastante la encontrás) la sagrada familia propiamente dicha: es decir José, María y el niño Jesús recién nacido en el pesebre.

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Pero la fachada está llena de símbolos y cada uno tiene su significado. Hasta el número de torres está pensado simbólicamente, ya que las doce más bajas representan a los apóstoles, otras cuatro corresponden a los evangelios, mientras que la del ábside, coronada por una estrella, representa a María, y la central y más grande, al mismísimo Jesús.

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Mientras tanto, del otro lado de la iglesia la fachada es mucho más apagada y simple, casi insulsa, y hasta sus esculturas parecen más rudimentarias, en un estilo totalmente diferente al que vimos cuando entramos.

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No es que Gaudí se haya cansado de trabajar y le haya puesto menos pilas a la parte de atrás, sino que esta fachada representa la pasión de Cristo, el momento de su crucifixión y muerte, y por tanto no  hay mucho que festejar, sino que más bien es todo tristeza.

crucificcion

Lo que Gaudí muestra aquí es el más puro dolor por la partida de Jesús.

tristeza

El interior de la iglesia es una cosa maravillosa en cuanto a lo que a luces y sombras se refiere. Gaudí tuvo en cuenta la ubicación de su construcción con respecto al sol para diseñar una forma de enviar el mensaje correcto a través de las luces, de acuerdo al horario del día de que se trate. Así, los colores de los vitrales difieren de un lado y otro de la iglesia.

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De un lado los colores son cálidos y tiñen el interior de matices de rojo, mientras que del otro son fríos y la luz genera un tinte azulado-verdoso.

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Y todo generado a través de estos vidrios de colores, estratégicamente ubicados.

vitrales

La arquitectura no se queda atrás en el interior de la basílica, pues mantener semejante edificio en pie ha de ser todo un desafío. Para concretarlo Gaudí perfeccionó una técnica que ya había utilizado en otros lugares, llevándola a su máxima expresión a través de las columnas semejando árboles. De esta forma las ramificaciones superiores no sólo son algo estético y simbólico, sino que son esenciales para la estabilidad de la construcción.

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Así, la basílica de La Sagrada Familia resulta una visita obligada para quien esté en Barcelona por primera vez. Lo malo es que, como casi todo en esta ciudad, habrá que pagar para poder ingresar. Si bien la entrada básica es la más económica (hoy a EUR 15) yo recomiendo fuertemente que opten por el ticket que incluye audioguía, que al momento de publicar el post está en EUR 22. Pero sin esa explicación será imposible entender el sentido que tiene cada detalle de la iglesia, y la visita entera perdería sentido.

atado

Un buen consejo es ir con tiempo (se recomienda como mínimo una hora para recorrer la basílica con la audioguía pero a mi me llevó bastante más ya que también subí a uno de los miradores y luego visité el museo); como así también ir con los tickets ya comprados por la web. Normalmente hay mucha gente que va a visitar la iglesia y comprar las entradas en el lugar puede ser un riesgo (quizá se agoten antes de que consigas la tuya) y por supuesto que significará una pérdida importante de tiempo haciendo colas inútiles. Así que la mejor opción es visitar la web de La Sagrada Familia y comprarlas on line.

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Además de la visita básica se puede subir a las torres para tener una vista panorámica de la ciudad, pero eso es ya materia de otro post.

Una parada para conocer el Puente del Inca, en Mendoza.

Muy cerca del paso fronterizo con Chile y del ingreso al Parque Provincial Aconcagua, en la ruta hacia Mendoza uno se encuentra con el poblado Puente del Inca, que por supuesto debe su nombre a la famosa y sorprendente formación natural que se halla en aquél lugar.

panoramica-puente

Se trata de una formación rocosa natural en puente de arco de la cual no se sabe con exactitud su origen. Son dos las principales teorías al respecto, diciendo la primera que se trata de un antiguo puente de hielo que se solidificó y perduró en el tiempo; mientras que la segunda alega la posibilidad de que se haya formado a causa de un derrumbe en la pared sur del Aconcagua acontecida hace unos 14.000 años atrás. Sea cual sea la acertada, todas las teorías coinciden en que las sales contenidas en el agua termal que surge en este lugar son la razón de que el puente se haya formado  y perdurado hasta ahora.

acceso

Las aguas termales surgen a la superficie a una temperatura de entre 34ºC y 38ºC y con una gran concentración de sales y de dióxido de carbono. Son conocidas desde tiempos ancestrales por sus poderes curativos, tanto que ya los Incas frecuentaban esta zona atraídos por tales propiedades del agua, y el puente le debe su nombre justamente a esto.

hotel

Posteriormente, en 1917 se construyó aquí un hotel de lujo, propiedad de la inglesa Compañía Hotelera Sudamericana, el cual convirtió este paraje en la estación más importante del Ferrocarril Trasandino dentro de la zona cuyana.

banos

Junto con el hotel se construyeron los pabellones de baños, que se comunicaban con el mismo a través de un túnel subterráneo de cuyas paredes brotaban numerosas vertientes cálidas y frías. En estos baños se trataban males como el reumatismo crónico, la sífilis y enfermedades de la piel entre otras, aprovechando las propiedades naturales del agua termal. Sin embargo en 1965 un alud destruyó gran parte de las instalaciones, las cuales quedaron abandonadas.

tuneles

Antiguamente se podía transitar sobre el puente natural y así llegar hasta el hotel y los baños. Incluso se podía pasar no sólo a pie, sino con vehículos. Sin embargo este uso del puente, como así también el hecho de haber desviado las aguas termales por canales para la fabricación de artesanías, hizo que el puente comenzara a agrietarse al no recibir la cantidad de sales necesarias para su normal preservación, motivo por el cual hoy en día el paso está vedado. Sólo quedará observar desde lejos las estructuras de los baños bajo el puente y los increíbles colores amarillentos en la roca por el flujo de azufre.

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Lo mismo sucederá con la capilla. Toda una frustración para mi, ya que mis viejos habían estado allí hace décadas atrás, e incluso me habían recomendado entrar en la solitaria iglesia para escuchar el particular sonido del viento en su interior.

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No pudo ser, y tuve que contentarme con una foto al máximo zoom disponible.

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Hoy en día se está trabajando en la preservación del lugar y en devolver las aguas a su cauce natural. Los artesanos del lugar ya no pueden venderte objetos petrificados en las aguas termales, pero aún así los vas allí ofreciéndote toda clase de cosas.

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Puente del Inca sigue siendo una parada obligada. Normalmente es parte de las excursiones de alta montaña, cuyos posts podés leer haciendo click acá. Y si lo hacés en auto, no dudes en frenar un rato para contemplar esta maravilla (y rareza) natural.

Navegamos el Canal de Beagle en Velero.

La semana pasada te conté sobre la navegación en yate por el Canal de Beagle, una excursión que si bien es un poco cara, no podés dejar de hacer si estás visitando Ushuaia. Pero la verdad es que hay varias formas y opciones para hacerla, y cada una te ofrece algo diferente; tanto es así que durante mi segunda visita a esta hermosa ciudad, en enero de 2016, volví a incurrir en el tema, pero esta vez busqué una variante: tener la experiencia de haber navegado en velero por el Canal.

el-casino-desde-el-beagle

Por supuesto que navegar en un velero no implica ir al timón ni estar ajustando los cabos para izar o arriar la vela principal, como me hubiera gustado, pero ya el hecho de ir en un velero hace que la experiencia sea totalmente diferente. Mientras que en el yate se puede disfrutar de todo momento de la cubierta, el velero cuando agarra velocidad viaja escorado con lo cual uno no puede moverse libremente por la embarcación.

la-ciudad-entre-cabos

La mayor diferencia con respecto a las otras navegaciones es quizá el hecho de que en velero no se llega al Faro Les Éclaireurs, que está muy alejado y en una zona que es casi mar abierto y no es apta para este tipo de embarcaciones. Esto la verdad que es un gran condicionante, pero en mi caso como ya había hecho la navegación en yate y tenía mis fotos en el faro, no fue un factor de decisión. Sí lo fue navegar en esas aguas increíbles, y con una experiencia diferente a la que había tenido anteriormente.

escorados

La salida del puerto la hicimos bajo cubierta y una vez que estábamos adentrados en el canal pudimos salir afuera. Nos sentamos en el costado del velero, que comenzó a agarrar buena velocidad, escorándose fuertemente hacia la derecha y salpicando bastante a los que estaban más cerca de la proa. Según nos comentaron la velocidad crucero de esa embarcación era de 6 nudos y nosotros estábamos yendo a 8.

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Tan rápido íbamos que, no sabemos cómo, nos pasamos de largo la isla de los pájaros. Este fue un punto bastante en contra porque si bien a mi tanto no me afectaba porque ya la había visitado la vez pasada en el yate, la verdad es que la isla estaba incluida en el itinerario por el que todos pagamos. Mi suposición es que habíamos agarrado tal velocidad, que los muchachos del bote quisieron aprovecharla y no frenar para luego tener que volver a arrancar desde cero: en fin, se ahorraron algo de laburo.

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Donde sí frenamos fue en la isla de los lobos marinos que como de costumbre aprovechaban el sol para tenderse a descansar. Aunque el macho estaba empecinado en no dejar dormir a sus compañeras de colonia. Allí el guía nos explicó que los lobos machos forman un harén, para lo cual primero deben alimentarse muy bien, ya que luego si se van al mar para comer puede ser que otro macho les haya robado las hembras para cuando vuelvan.

desembarcando

Luego la navegación siguió hasta la Isla H (llamada de esta manera por su forma, parecida a la letra), donde desembarcamos e hicimos una caminata. El desembarco se hizo en un puerto improvisado, en medio de las rocas, como puede verse en las fotos.

amarrado

En la Isla H sí vimos por fin aves. El guía intentaba dar algunas explicaciones, pero la verdad es que parecía que se había estudiado la lección la noche anterior para rendir el examen. No parecía tener un conocimiento basto sobre el tema y la conversación giraba rápidamente de la escueta explicación sobre flora y fauna a lo que conocíamos nosotros, o simplemente cómo habíamos llegado a Ushuaia.

aves-en-la-isla

Igualmente, cuando llegamos a un acantilado donde había una colonia de aves en la que los adultos les daban de comer a las crías de sus propios picos, no hizo falta explicación alguna más, y nos dedicamos a sacar fotos y oír la naturaleza en pleno.

colonia-de-aves

Otros pájaros aparecían más solitarios, sin embargo…

silueta

Luego caminamos hasta el punto que vendría a ser el palito horizontal del medio que une los dos verticales que forman la H, para encontrarnos con esta vista preciosa.

salida-al-beagle

Habiendo cumplido con la caminata volvimos al velero para retornar a la ciudad. La navegación de vuelta fue tan intensa como la de ida, e incluso más porque no había necesidad de parar en ningún lado. El velero se inclinaba hacia la izquierda y avanzaba con gran velocidad, el viento te pegaba fuerte en la cara y había que mantenerse bien agazapado y agarrado. Cada tanto era posible maniobrar con la cámara para sacar alguna foto, pero había que hacerlo con mucho cuidado, no sólo por el riesgo de caerse, sino por el de salpicar la cámara con agua salada. Igualmente, a la velocidad que íbamos los recaudos no fueron suficientes y una ola que trepó por el costado me empapó a mi y a la Canon, por lo que cuando volví a Buenos Aires tuve que llevarla al service para una limpieza completa.

vista-de-la-isla

Igualmente las fotos salieron, aún con la cámara salpicada, y así veníamos navegando durante el atardecer.

todos-sentados-contra-el-sol

Hacia el otro lado, llegando ya a la ciudad, se podía ver claramente el Aeropuerto Malvinas Argentinas.

aeropuerto

Y a un costado el Aeroclub, a dónde habíamos ido a sacarle la foto al DC-3 como te conté en este post.

aeroclub

Y finalmente llegamos, y arriamos la vela para ingresar al puerto y atracar.

arriando-la-vela

Así terminó otra experiencia náutica en Ushuaia. Con altibajos, pero que valió la pena haberla vivido, porque navegar a vela sin el ruido del motor, escuchando apenas la naturaleza, el viento y el agua que golpea contra el barco, es realmente otra cosa. Y claro, es además toda una aventura. Imposible vivirla desde el blog; si es algo que te gusta no dudes, andá y salí al Beagle vos mismo.