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Viajar en transporte público por Bélgica.

Cuando uno viaja en plan turístico a Europa lo más normal es aprovechar el pasaje transatlántico para conocer varios países. Lo mismo vale para cuando uno está en alguno de estos países, y en este caso en particular, en Bélgica: aunque seguramente hagas base en la capital Bruselas, muy probablemente quieras descubrir algún otro rincón del territorio belga. Para hacerlo, lo mejor será aprender a utilizar de modo efectivo su red de transporte público.

En la ciudad capital de Bruselas vamos a necesitar usar el metro o los tranvías, con seguridad. En nuestro caso usamos mucho el metro, cuya red cuenta con 6 líneas diferentes, y que tiene la particularidad de que diferentes ramales paran en el mismo andén, razón por la cual habrá que estar atento a la cartelería que, en general, es bastante clara.

Una característica del metro de Bruselas: Vía única y andén de ambos lados del tren.

Comparado con otras ciudades europeas (como Londres, por ejemplo) el costo del ticket en Bruselas resulta bastante económico, y el viaje simple sale EUR 2.10 y tiene validez por 24 horas desde el momento en que se lo valida (insertándolo en los molinetes o en las máquinas a bordo de los tranvías). El mismo ticket es válido tanto para el metro, como para el tranvía o incluso el autobus. Dependiendo de cuánto vayas a viajar en el día es conveniente que averigües por los abonos de 24 hs. porque quizá te resulte más económico. Eso sí, tené en cuenta que la validez del abono vence a las 24 hs. del día en que se validó, es decir que mientras más temprano lo hagas, mayor provecho le sacarás.

Los tickets se pueden comprar en las máquinas expendedoras con tarjeta o en la ventanilla de la estación.

Para viajar fuera de la ciudad el tren será una gran opción. Como sucede en Europa en general, la red ferroviaria belga es amplia, y cada andén es compartido también por varios ramales que difieren en destinos y en horarios. Por eso es muy importante chequear no solo el destino y estaciones intermedias de la formación a la que nos queremos subir, sino también el circuito que realizará: hay ocasiones en donde dos trenes paran en la estación que necesitamos, pero por la ruta que toman puede pasar que el primero en salir tarde más en llegar a nuestro destino que el que viene atrás. Utilizar Google Maps será de mucha ayuda para elegir la mejor opción y para llegar al andén correcto a la hora precisa: en general, el sistema es muy puntual y la información de la aplicación es de fiar.

El tren de larga distancia es de dos pisos. El número al lado de la puerta indica la clase de vagon: primera o segunda.

Si se tienen planeados varios viajes en tren (incluyendo también a varios pasajeros) puede ser conveniente comprar el Rail Pass en lugar de pagar por cada viaje por separado. El Pass tiene una validez de un año y sirve para realizar hasta 10 viajes en ese período. Es solo cuestión de anotar la fecha del viaje, la estación de origen y la de destino (y hacerlo antes de abordar o apenas haberlo hecho, ya que los guardas pasan constantemente y si te encuentran viajando sin haber anotado el viaje que estás realizando, seguro no te salvás de la multa). Un detalle importante: cada línea anotada te sirve para bajar y subir en todas las estaciones intermedias que haya, siempre y cuando lo hagas en la fecha declarada. Por lo tanto, si pensas visitar Brujas y Gante en un mismo día, por ejemplo, solo hace falta que declares Bruselas como origen y Brujas como destino, y ese mismo viaje te sirve para bajar en la intermedia Gante y volver encaramarte luego en la misma dirección.

Importante revisar el itinerario de cada tren para decidir cuál es el más conveniente.

Ni en Brujas ni en Amberes necesitamos de medios de transporte para recorrer la ciudad, pero diferente es el tema en Gante, donde la estación queda bastante alejada de la zona turística que rodea al castillo. Allí utilizamos el tranvía, lo cual resultó francamente complicado. En primer lugar, buscando dónde comprar los tickets, nos enviaron a una oficina que se encuentra fuera de la estación de ferrocarril, y que resultó bastante difícil de encontrar porque más que una oficina se trataba de un puesto callejero, así que la realidad no se acercaba en nada a lo que nos imaginábamos.

La oficina de venta de tickets para el tranvía de Gante está fuera de la estación de ferrocarril, sobre la avenida.

En segundo lugar, en esta oficina se atienden reclamos y problemas de toda clase, así que la cola es larga y la rapidez con la que avanza depende del trámite que hayan ido a hacer todos los que tenés adelante. Lo único positivo de la experiencia de espera fue el asesoramiento de los empleados que recorren la fila consultando el motivo por el que estás esperando, y que aprovechan esa demora para explicarte cómo funciona el sistema y qué es lo que más te conviene. Ese día en particular que habíamos decidido visitar Gante, el Daypass estaba en promoción de EUR 4 en lugar de los EUR 6 habituales, y por eso nos era más económico que comprar los tickets sencillos para ir y venir.

Los trenes belgas son modernos y limpios, las pantallas indican la estación actual y la próxima, entre otras cosas.

El tranvía tiene la ventaja de que uno puede tomarlo como parte del paseo, observando los barrios y calles por los que avanza, pero tiene la desventaja de no contar con estaciones definidas, sino que sus paradas se asemejan a las de nuestros colectivos. Es decir que ubicarte puede resultar complicado, así que será fundamental tener un plano de la ciudad para ir siguiendo el recorrido del tranvía o, mucho mejor, tener datos en el celular y utilizar el GPS del Google Maps (u otra aplicación similar) que te permita bajar en la parada correcta.

La estación central de Amberes es de una belleza impresionante tal, que amerita una visita en sí misma.

Recomendado, investigar un poco el sistema de transporte público antes de salir, en base al itinerario que se tenga planeado, así se evitarán idas y venidas innecesarias y perder tiempo que podríamos aprovechar haciendo algo más interesante. Y ahora sí, es hora de salir del hotel y disfrutar

La Stadsfeestzaal de Amberes: De sala de festejos oficiales a shopping de lujo.

Durante el walking tour por la ciudad nuestro guía Mario no se detuvo en este lugar, sino que simplemente nos lo señaló cuando pasamos frente a él por la calle Meir, la peatonal principal de Amberes. Sin embargo, sin dejar de avanzar hacia la próxima parada de la recorrida, nos contó brevemente la historia del edificio y nos recomendó tomarnos unos minutos para entrar y admirarlo antes de irnos. Así que unas horas después seguimos su consejo e ingresamos a este lugar histórico.

La “sala de fiestas de la ciudad” (esa es la traducción de su nombre) fue construida en 1908 por el ayuntamiento con el objetivo, justamente, de albergar las diferentes festividades que se organizaban. Ferias, exposiciones, conciertos, y hasta actos oficiales de la realeza belga se supieron celebrar en esta fastuosa sala pública a lo largo del siglo pasado, hasta que durante la Navidad del año 2000 un voraz incendio la dejó en ruinas. Solo quedaron en pie las escaleras monumentales, la fachada del edificio y la estructura de acero del techo. En la página web oficial hay algunas fotos que dan muestra de cómo quedó el lugar.

La Stadsfeestzaal había sido declarada edificio histórico en 1983 por lo que, aún después de los estragos del fuego, demolerla no era una opción. Fue la corporación Multi Development, una operadora de centros comerciales con fuerte presencia en toda Europa, y que ya tenía en mente la renovación de la sala incluso antes del incidente, la que llevó finalmente adelante el proyecto para restaurar el edificio y convertirlo en el shopping mall de lujo que es hoy.

En octubre de 2007 finalmente se terminaron los trabajos de restauración, que incluyeron la imponente bóveda de cristal cuyas superficies metálicas están recubiertas con una fina película de oro y que mantiene el estilo del techo original. De hecho el dorado es un color muy presente en todo el shopping y junto con el mármol de las escaleras son las insignias distintivas de un lugar que, al entrar, corta el aliento y obliga a mirar y admirar.

Hoy el Stadsfeestzaal Shopping alberga 40 tiendas donde se pueden hacer las compras en un ambiente un tanto ampuloso. Definitivamente no pareciera ser el lugar donde la mayoría de nosotros iría a desenfundar su tarjeta de crédito para llevarse alguna prenda de ropa, pero por la historia y la estética asombrosa de esa arquitectura perteneciente al pasado bien vale el tomarse unos minutos para conocerlas. Porque sí, una vez más, Mario tenía razón.