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Alojamiento en Bruselas: El Hotel Bedford

En pleno centro de Bruselas, a apenas unas cuadras del famoso Manneken Pis y de la Grand Place (considerada por muchos como la plaza más linda del mundo) se encuentra el Bedford Hotel donde nos alojamos en esta última oportunidad que visitamos Bélgica.

Se trata de un hotel de estilo antiguo en cuanto a su decoración, donde destaca una alfombra verde y roja que rememora épocas navideñas y que se encuentra en los pasillos y hasta cubriendo las paredes de los ascensores casi en su totalidad, aunque esto es posible que esté cambiando ya que durante nuestra estadía el establecimiento estaba en plenas tareas de reforma que, por un par de días, nos obligaron a salir y entrar por una puerta trasera.

Sin ser demasiado amplia, la habitación nos resultó cómoda. El mobiliario era el adecuado, contando con escritorio, una pequeña mesita con su respectiva silla y el armario donde se podía guardar cómodamente la ropa. Algunos detalles positivos son la gran cantidad de toma corrientes que había, tanto en el escritorio como en las mesitas de luz, y la caja fuerte disponible dentro del armario, que aunque no marca en el visor los números que uno va digitando (con lo cual hay que estar muy atento a presionar el número que se tiene en la cabeza y no equivocarse), funciona bien.

En cuanto a comodidades teníamos TV por cable, dentro de cuyo mueble había una heladera (vacía, no es frigobar, pero viene muy bien para refrigerar alimentos o bebidas que compremos afuera), aire acondicionado (de uso casi obligatorio ya que la habitación es bastante calurosa), y wifi (que si bien es gratis por momentos funcionó realmente mal, siendo uno de los puntos más flojos del hotel).

El baño es pequeño pero cómodo y bien distribuido, con lo cual te permite manejarte sin problemas. Hay jabón en pan en el lavabo y jabón líquido para la ducha, y ambos fueron repuestos de forma diaria, salvo el último día en que, extrañamente tampoco repusieron el shampoo: un detalle que realmente le baja la nota al servicio del Bedford. En cuanto a la limpieza no hay nada de qué quejarse ya que es muy buena.

Nuestra estadía no incluia el desayuno y tampoco tuvimos oportunidad de probarlo como extra, pero lo que sí teníamos a disposición es el puesto con bebidas frías que se podían adquirir en la parte de atrás a la recepción. Algo que nos llamó la atención fue la cantidad de veces que las llaves se desmagnetizaron y no funcionaron; prácticamente todos los días al llegar luego de recorrer la hermosa Bélgica tuvimos que volver a bajar en el ascensor para que el personal de recepción muy amablemente nos volviera a habilitar las tarjetas.

Cómodo, económico y excelentemente ubicado, aunque con algunos detalles que se podrían mejorar, el Bedford es una opción aceptable para dormir en Bruselas.

Alojamiento en Londres: El Days London Hotel Waterloo.

Londres, se sabe, es una ciudad cara, y mucho más para los argentinos que viajen post devaluación (de esas que lamentablemente tenemos cada tanto). Así que encontrar un alojamiento a un precio aceptable fue todo un desafío, aún habiendo buscado con varios meses de anticipación los precios en general estaban bastante por encima de la media que se conseguía en hoteles del resto de Europa. Sin embargo, finalmente ubicamos el Days London Hotel Waterloo que, sin resignar ubicación en la ciudad, se presentaba como un 3 estrellas con valores acordes.

Y la verdad que el Waterloo no nos defraudó, especialmente en cuanto a lo que servicio se refiere. Luego de haber aterrizado en Gatwick con Norwegian al centro de Londres llegamos alrededor de las 7 de la mañana, cuando el checkin era a las 14hs. Muy amablemente la recepcionista revisó a esa hora de la mañana si tenía disponibilidad, y como nuestro cuarto estaba libre nos dio ingreso sin más demora, y sin pedirnos pagar ningún extra.

Claro que el cuarto es extremadamente pequeño, al punto de volverse incómodo por no tener espacio dónde guardar el equipaje, así que durante toda la estadía hubo que estar esquivando las dos valijas. Pero eso ya lo habíamos imaginado de ver las fotos por la web cuando lo contratamos, así que estábamos avisados, y fue el precio que tuvimos que “pagar” por no gastar una suma realmente alta en el alojamiento de nuestra primer cuidad del periplo europeo.

El baño es también pequeño pero tiene un punto fuerte: la ducha es un 10, con una canilla simple que regula la salida de agua por un lado y la temperatura de la misma por otro. No hay panes de jabón, ni shampoo; sino que todo se resuelve con un tubo de gel que está adosado en la pared al lado del lavabo y en la ducha, que al presionarlo provee el jabón. No es lo que más me gusta pero en Europa es bastante usual el uso de jabones líquidos. La limpieza, un punto siempre más que importante en todo alojamiento, en el Waterloo es excelente.

Si bien en el cuarto no hay caja fuerte, al costado de la recepción hay una serie de cajas de seguridad que uno puede utilizar para dejar sus pertenencias de valor. Una solución un tanto deficiente si se piensa en la incomodidad de tener que bajar las cosas hasta la planta baja, y en las pocas cajas que hay con respecto a la cantidad de cuartos que tiene el hotel. En nuestro caso preferimos dejar las cosas en la habitación, aseguradas en una valija cerrada con candado, y no hubo inconvenientes.

El desayuno no estaba incluido en el valor que pagamos pero al llegar nos dieron vouchers con GBP 2 de descuento por persona y por día, así que terminamos aprovechándolo ya que era más económico que desayunar afuera. Hay dos opciones disponibles: el continental que con un costo de GBP 7 incluye panificados, yogurt, cereales y frutas; y el desayuno inglés que cuesta unas libras más y podés pedir comida caliente, principalmente huevos revueltos, omellete y salchichas. Eso sí, el agua para el té y el café en sus diferentes versiones, son de máquina.

El gran punto a favor del Days Waterloo es su ubicación. Está emplazado a 200 metros de la estación de subte Lambert North, y muy cerca de la abadía y el palacio de Westminster y el London Eye, así que se puede llegar a todos los puntos de interés del centro londinense a pie sin ningún inconveniente. Igualmente, para quien quiera alquilar un auto (y arriesgarse a la loca aventura de conducir por la mano izquierda y con volante a la derecha) el hotel cuenta con estacionamiento propio.

Otros detalles del servicio del Days Waterloo son el wifi, que funciona muy bien, la TV, la pava eléctrica que podés usar con el agua y las infusiones de cortesía que te reponen diariamente, y el hecho de que si tenés algún problema con el adaptador, te prestan uno dejando un depósito de GBP 5 que luego se te devuelve. Los puntos bajos tienen que ver más que nada con la comodida durante la estadía: el muy poco espacio para guardar ropa y la ausencia de aire acondicionado, que en verano podría llegar a sentirse ya que dudo que el ventilador de abasto.

Pero en resumen, una buena opción a tener en cuenta para una estadía corta en busca de maximizar el rendimiento de nuestro presupuesto.