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El Hotel Pucará de La Rioja capital.

Durante nuestra estadía en la ciudad de La Rioja nos alojamos en el Hotel Pucará, un tranquilo establecimiento familiar más que recomendable.

Ubicado en pleno barrio, el Pucará tiene la ventaja de estar en un lugar tranquilo que permite el descanso, sin estar demasiado alejado del centro de la ciudad. Hasta la Plaza 25 de Mayo, centro neurálgico de la capital riojana, serán unas 10 cuadras caminando, o un par más en auto (por las calles de sentido único).

Para los que lleguen en auto el hotel cuenta con un pequeño garage donde, a pesar del reducido espacio, el dueño se las ingenia para acomodarte el auto con un sistema de vallet parking. Pero incluso, por la noche, quizá ni siquiera sea necesario que saques el auto, porque a pesar de no estar en el centro, en los alrededores hay muy buenos establecimientos gastronómicos, algunos de los cuales incluso te hacen descuento presentando la tarjeta del Pucará. Así que será cuestión de consultarle a los dueños sobre alguna recomendación para comer, quienes siempre están atentos a darte sugerencias.

El hotel es muy moderno, y se nota en su decoración y arquitectura. El mayor inconveniente que presenta es que para acceder a las habitaciones hay que subir una escalera, lo que lo hace incómodo a la hora de llevar y traer las valijas, pero una vez en la habitación nos encontramos con un lugar que, aunque no es amplio, está muy bien pensado y aprovechado.

 

Al ingresar teníamos un pequeño pasillo de acceso en el cual había un placard empotrado, dentro del que está la caja fuerte, que aunque es pequeña y no sirve para guardar una laptop, sí será de utilidad para dejar seguros los pequeños objetos de valor que no queramos llevar encima mientras paseamos por la ciudad.

 

La cama es grande y super cómoda. Fue realmente un placer descansar allí, con el aire acondicionado prendido, obviamente, porque con el calor riojano se vuelve un implemento indispensable. Además el hotel cuenta con un wifi que funciona muy bien y TV por cable. Para la comodidad de los visitantes, frente a la cama, empotrado en la pared hay una pequeña cava de vinos que podría llegar a utilizarse a modo de refrigerador para mantener frescas las bebidas, y el espacio de guardado está dado por un hueco en la pared, equipado además con un toma corriente donde cargábamos los celulares.

 

Haciendo gala de modernidad, las ventanas son largos rectángulos con un vidrio fijo que no se puede abrir, y que para lograr oscuridad e intimidad están equipados con cortinas blackout. El baño sí es amplio y muy cómodo, aunque al tener un pequeño escalón triangular para entrar y salir de la bañera habrá que tener precaución al hacerlo. La limpieza, tanto en la habitación como en las áreas comunes, es excelente. Durante nuestra estadía todo brilló, siempre.

 

El desayuno que ofrece el Pucará es muy completo también. Cuenta con facturas de grasa y medialunas, con manteca y mermeladas para untar. La bebida hay que pedirla y el personal del hotel te la trae a la mesa. En mi caso pedí café con leche, que viene acompañado con un vasito de soda y un jugo de naranja natural que estaba exquisito.

El Hotel Pucará nos resultó una excelente opción para nuestra breve estadía en La Rioja. Y la cordialidad de sus dueños es un plus extra que invita a volver. Para los interesados en este link encontrarán la página del hotel desde donde pueden averiguar y reservar. Espero que, cuando vayan, disfruten tanto su estadía como lo hice yo.

El Premier Inn del Aeropuerto de Gatwick: Buen hotel de paso.

En general no acostumbro ni aconsejo quedarse a dormir en el aeropuerto por una cuestión lógica: cuando estoy en una ciudad me gusta salir a caminarla, conocerla y aprovecharla lo máximo posible. En general, estando en un aeropuerto o sus cercanías, eso se complica o encarece, por una cuestión de lejanía. Sin embargo, en ocasión de viaje de trabajo, o bien incluso de vacaciones cuando se trata únicamente de pasar la noche para tomar un vuelo del día siguiente, dormir dentro de los límites del aeropuerto puede ser ventajoso.

En mi caso, buscando minimizar el traslado de las pesadas valijas, en mi último viaje opté por dormir en el Premier Inn del aeropuerto de Gatwick, situado al sur de Londres, y en el que hace base Norwegian, una línea aérea que no se sabe si volverá a operar en Argentina luego de la pandemia. Además de la comodidad era la excusa perfecta para poder mostrarles en el blog un alojamiento diferente al que estoy acostumbrado, y en una de esas tener buenas vistas para spottear un rato.

Los ascensores te dan acceso a todos los pisos, pero al área de habitaciones solo accedés con la tarjeta-llave.

Del Premier Inn les puedo decir entonces que está ubicado en la Terminal Norte del aeropuerto, y que siguiendo la cartelería se puede llegar fácilmente caminando. Es muy moderno, al punto de dar un poquito de miedo: al entrar uno se encuentra con un hall totalmente vacío, a excepción de los ascensores que hay que tomar para llegar al primer piso donde está la recepción en la que únicamente hay máquinas de autogestión.

La recepción es diferente a lo habitual, pero el personal es muy amable y te ayuda con las máquinas de autogestión

A pesar de no tener un mostrador de recepción como estamos acostumbrados, los empleados del hotel (fácilmente identificables por sus chombas violetas que hacen juego con los colores corporativos de la empresa) están muy atentos y enseguida se acercan a darte la bienvenida… y una mano con las maquinitas. De hecho, una vez que busqué mi reserva (puede ser con el número de reserva o con tu apellido), fue el muchacho el que operó la máquina ágilmente para asignarme la habitación y cobrármela a través de la tarjeta de crédito (porque al momento de reservar por internet la única opción que tenés disponible es pagar en el hotel). Una vez hecho el pago la máquina imprime el recibo, el ticket y una tarjeta llave por huésped.

La cama es amplia y cómoda, ideal para pasar una noche de descanso antes de un vuelo largo.

Con el ascensor subimos entonces hasta el octavo piso donde teníamos la habitación. Al bajar en él nos encontramos con una puerta de vidrio que cerraba el acceso a las habitaciones. Para abrirla, necesitás la tarjeta llave impresa, de modo que quien no es huésped no puede acceder más allá del ascensor.

El cuarto en sí era pequeño, pero cómodo. Para pasar una noche a la espera del vuelo de conexión está más que bien. Casi no hay espacio para guardar ropa, pero se entiende ya que aquí todo el mundo está de paso y nadie va a desarmar la valija y esparcir sus cosas por el mobiliario. Con un par de estantes y perchas disponibles es suficiente. Lo que sí hay en abundancia son toma corrientes, y la verdad que se agradece, porque cuando uno viaja por trabajo vive conectado, tanto por razones laborales como para estar comunicado con la familia. El pequeño escritorio estaba lleno de tomas y además había uno más en la mesita de luz que tiene la particularidad de ser extremadamente liviana por lo que uno puede trasladarla a cualquier punto de la habitación.

El mobiliario es escueto, pero correcto. El escritorio es pequeño, pero para trabajar unas horas en la laptop está bien.

En cuanto a entretenimiento se refiere el Premier Inn Gatwick cuenta con TV por cable y wifi totalmente gratis y sin clave de acceso. Además de una ventana que da al estacionamiento y, un poco más allá, deja ver la pista de aterrizaje. Con un buen teleobjetivo vas a poder pasarte un rato fotografiando aviones que van o que llegan.

La vista por la ventana de nuestra habitación no era la mejor, pero al menos al fondo se veía la pista.

El baño es pequeño, pero está bien pensado para aprovechar todos los espacios. El inodoro como saliendo de adentro del mueble es un tanto extraño y casi que da la sensación de estar en el baño del avión, pero te permite manejarte bien y, por sobre todas las cosas, la limpieza es excelente.

El baño es extraño, pero hay que reconocerle que está bien pensado, y termina siendo funcional y cómodo.

Dentro de las comodidades ofrecidas por el hotel está la pava eléctrica donde podés prepararte café instantáneo o té, que tenés disponible en sobrecitos. Eso sí, no hay agua de cortesía, así que habrá que salir a comprar por el aeropuerto, cuestión de la que ya hablaremos en otro post. Si bien el hotel cuenta con comedor en el primer piso, nosotros no lo utilizamos en tan breve estadía, así que si alguno tuvo el placer lo invito a dejar su comentario contando la experiencia.

En líneas generales, el Premier Inn me resultó una muy buena opción para hacer noche en espera de mi vuelo de regreso hacia Buenos Aires.