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Restaurante y Hotel De la Cascada, en Tandil.

En el viaje a Tandil llegamos a destino ya pasado el mediodía, así que incluso antes de instalarnos en el alojamiento que habíamos reservado, buscamos un lugar cercano y tranquilo donde poder almorzar. Así llegamos hasta el restaurante de la Hostería y Spa La Cascada.

Aunque el restaurante pertenece al hotel, no hace falta que estés alojado para ir a comer. Tiene una galería al aire libre lindera a la pileta, que es una excelente opción para almorzar en la temporada de verano. Un poco más allá, se tiene una vista del extenso parque (unas 20 hectáreas) que lo convierten en un lugar especial.

Eso y la comida, por supuesto, que estuvo exquisita. Yo opté por el ojo de bife a la parrilla con papas, huevo y tomate (sí, livianito). Mi esposa fue con la pesca del día (que casualmente era salmón rosado) con vegetales, y tampoco quedó defraudada.

El servicio y la atención son excelentes. Eso sí, el precio es algo elevado, pero si podés darte un gusto y en una comida gastar un poco por arriba del promedio, bien vale la pena. Haciendo click acá entrás a la carta web con los precios actualizados, para que tengas una idea.

Si querés alojarte, no puedo hablarte de experiencia propia, pero por lo que recorrimos las instalaciones se ven muy lindas. Hay tanto habitaciones en la hostaría como bungalows distribuidos por el enorme parque (y que a simple vista me encantaron porque se los ve super tranquilos, ideal para un buen descanso).

El hotel y restaurante deben su nombre a estar ubicados al lado de la reserva natural La Cascada, una de las caminatas que se pueden hacer en Tandil, aunque por estar dentro de un predio de propiedad privada no cuenta con servicios ni mantenimiento municipal. Lo que sí está bien equipado es el hotel restaurante, así que es ideal para ir a comer algo y luego pasear por el parque contemplando los animales y los impresionantes paisajes de alrededor.

Para llegar, cuando se va ingresando a Tandil por la Av. Don Bosco, hay que girar a la derecha en la calle Yugoslavia y seguirla. En un punto dado, la calle gira hacia la derecha y allí se topan con el acceso al estacionamiento, así que no pueden perderse!

Alojamiento en Los Reartes: Cabañas Ecos del Valle

Durante nuestras últimas vacaciones en las sierras cordobesas hicimos base en Los Reartes. Para alojarnos buscábamos unas cabañas cerca del río, con un buen parque para aprovechar el verde y donde pudiéramos cocinar, cosa de no atarnos a horarios de restaurantes que podían interferir con la rutina del bebé. Así dimos con Ecos del Valle, que además, trabaja con Pre Viaje y me devolvía en crédito el 50% del precio de la estadía.

Se trata de un complejo de 5 cabañas (aunque Javier, el dueño, tiene proyectado mudar el salón de juegos y aprovechar ese espacio para instalar una más) con capacidad para entre 2 y 4 personas. Salvo una, que tiene 2 pisos, el resto es en planta baja, algo que para nosotros era fundamental por una cuestión de seguridad del bebé.

La cabaña que nos tocó a nosotros (preparada para 4 personas) estaba muy bien organizada. Se accede a un ambiente amplio donde están la cocina y 2 camas de una plaza. Luego el dormitorio, equipado con cama matrimonial, está en una habitación aparte. Y por supuesto el baño, que si bien como en toda cabaña vacacional es pequeño, está dispuesto a lo largo, por lo cual resulta muy cómodo. La ducha, super amplia para lo normal en una cabaña, es uno de los puntos fuertes del alojamiento.

La cocina está equipada con los implementos básicos, y tanto el horno como el microondas funcionaron sin problemas. En el cuarto hay un armario de buen tamaño que te permite organizar la ropa prolijamente (y al que nosotros, como nos quedamos 10 días, le dimos buen uso). Además, en nuestro caso habíamos pedido algunos implementos extras para el bebé: cuna, sillita y bañera estaban diespuestos cuando llegamos, tal como habíamos pedido en la reserva, casi 3 meses antes.

Un detalle no menor: la cabaña tiene una buena cantidad de toma corrientes. Yo siempre llevo una zapatilla para enchufar celulares y baterías de las cámaras, todo junto. En Ecos del Valle no hizo falta sacarla de la mochila: los tomas sobraban.

Nuestra estadía a mediados de marzo empezó con calor (aunque se la veía linda no usamos la pileta porque preferimos ir al río), pero luego refrescó un poco. La cabaña se ambienta con aire acondicionado frío/calor que está pre seteado por Javier. Ese no lo usamos, pero sí tuvimos que prender el tiro balanceado del cuarto para pasar las últimas noches, y hay que decir que la estufa, así chica como se ve, calefaccionó de diez.

El predio es lo suficientemente amplio para albergar una cancha de voley y otra de futvóley, un espacio con juegos para niños, y bancos diseminados por aquí y allá. Además cuenta con un salón de juegos con mesa de ping pong y metegol. Allí mismo se guardan varias pelotas de diferentes disciplinas que los huéspedes pueden utilizar durante la estadía. Y por supuesto, la pileta que ya nombré.

Cada cabaña tiene un espacio de galería – cochera donde se puede guardar el auto bajo techo, y dond está la parrilla. Además cuenta con Direct TV prepago, y wifi que funciona aceptablemente bien.

La limpieza, tanto del predio como de la cabaña, resultó muy buena. Las toallas se recambian día por medio, y la estadía incluye una primera provisión de elementos de limpieza. Mención especial para el jabón de tocador, en pan como me gusta, y nada de esos chiquitos de hotel que desaparecen después del primer lavado de manos.

¿Cosas para mejorar? Sí, por supuesto. Por la noche el predio en general queda algo oscuro ya que las luces de las galerías no llegan a iluminarlo bien y, además, que se enciendan depende de que haya huéspedes en esa cabaña. Y yendo a los detalles, como la estadía no incluye desayuno, no estaría mal que la cocina estuviera equipada también con una pava eléctrica y una tostadora, por ejemplo.

En conclusión, nos encontramos con un muy buen alojamiento, donde disfrutamos de cada uno de los días que estuvimos. El bebé pudo correr y jugar a sus anchas y de forma segura, y nosotros (cuando no teníamos que correr detrás de él) nos relajamos y descansamos.

Ecos del Valle resulta un lugar a tener en cuenta cuando busques dónde dormir en Los Reartes. Por mi parte, muy recomendable. Para saber más, podes contactar con Javier y Mariana a través de su Instagram, o bien a través de su página web.