Archivo de la etiqueta: Potrero de los Funes

Réplica del Cabildo de 1810, en San Luis.

Puede suceder que, cuando pasea por pleno centro histórico de la Ciudad de Buenos Aires, a un argentino lo embarque una sensación de tristeza. Allí, frente a la Plaza de Mayo y a escasos metros de la Casa Rosada, se levanta el cabildo donde se comenzó a tejer la trama de nuestro país independiente de la monarquía española. Pero como es sabido, ese edificio ya no es lo que era. Amén de los hechos vandálicos de los que suele ser objeto cada tanto, el cabildo ha sido drásticamente recortado en sus costados para ceder terreno a las avenidas y edificios que hoy lo rodean.

Bueno, eso en San Luis, no pasa. Levantada en la ciudad de La Puna, fundada en 2003 a unos 20 km de la capital provincial, una réplica exacta del cabildo histórico asombra a todo aquél que pasa cerca. Y cuando les digo “exacta” me refiero a que está construida respetando las dimensiones originales que el edificio tenía en 1810, pero además mantiene las características y terminaciones de aquella época. Hasta el mobiliario con el que está adornado fue fabricado a imagen y semejanza del que existía hace siglos atrás.

La obra fue inaugurada en 2010, dentro de los festejos por la conmemoración del Bicentenario de la Revolución de Mayo, y en ella hubo mucho trabajo, tanto puntano como de artesanos de otras partes del país, como ser los postigones y puertas de madera que fueron fabricados en Jujuy.

Hoy la réplica del cabildo funciona como museo y centro de actividades culturales y educativas. Sin ir más lejos, casi apenas al entrar uno se encuentra con un tablero de ajedrez gigante en el que se pueden hacer un par de movidas. Para nosotros, una simple diversión. Pero para los alumnos puntanos parte de su currícula ya que el ajedrez es una materia a rendir en el colegio. Y un detalle adicional: dan ajedrez para no videntes.

Como parte de la visita, que puede ser guiada o no, se pueden recorrer las dos plantas del cabildo, donde diferentes maquetas ilustran cómo era la vida en el Buenos Aires del 1810. Allí pueden verse los diferentes oficios de aquella época, y los medios de transporte, como las enormes carretas de 5 metros de alto que utilizaban los comerciantes para trasladarse.

Pero por supuesto lo más interesante está en primer piso, donde se encuentra la Sala Capitular, aquella donde se celebraban usualmente las reuniones semanales del cabildo, a las cuales se convocaba a través del toque de campanas. Al entrar se respira cierto aire de solemnidad al entrar y encontrarse con los miembros de la Primer Junta de Gobierno en “persona”.

Luego se podrá salir a la galería exterior para disfrutar de la vista, donde resalta la réplica de la Pirámide de Mayo (que si bien hoy se encuentra en la plaza homónima, obviamente en el momento de las sesiones históricas no existía), y la impresionante Recova de Buenos Aires, que al momento de nuestra visita estaba en construcción.

Pero eso no es todo porque el afán histórico de San Luis no se detiene allí. A pocos metros del cabildo, y dentro del complejo, se encuentra la réplica de la Casa de Tucumán, inaugurada por primera vez en 2016 para el bicentenario de la declaración de la Independencia, pero que fuera consumida por un voraz incendio, motivo por el cual en las fotos se la ve en refacción.

A esta altura la reconstrucción ya debe estar terminada, y se llega hasta ella recorriendo el camino de postas que transitaron los cabildantes desde Buenos Aires hasta Tucumán para participar del Congreso. Muy bien pensado desde el punto de vista didáctico, geográfico e histórico, el camino de baldosas anaranjadas se interrumpe cada tanto con una placa que indica el nombre de la posta y su ubicación. Así, para ir del cabildo hasta la casa histórica hay que transitar un camino, lo cual lleva un tiempo, y representa pasar de 1810 a 1816.

El complejo histórico está en las afueras de la ciudad de La Punta, en la intersección de las Av. Universitaria y Av. Serranía, la cual está coronada con una rotonda. Se puede visitar de lunes a domingo, de 8 a 20 hs y el precio de la entrada (al menos en 2019) era de $50 por persona, más el estacionamiento si vas en auto que costaba otros $50.

Una excelente opción, entre cultural y educativa, ideal para visitar con niños cuando estás en San Luis e interesarlo de forma diferente, y hasta más tangible, en la historia argentina.

 

Alojamiento en Potrero de los Funes, San Luis: Las Cabañas Estación Potreros

El nombre hace honor y referencia a su singular fachada: una réplica de vagón de tren hecha en madera y bajo un tinglado que recuerda la vieja arquitectura de las estaciones terminales ferroviarias marca inequívocamente que llegaste a Estación Potreros, el complejo de cabañas donde pasamos una semana en Potrero de los Funes, San Luis.

Las cabañas son muy lindas, con una amplia cocina comedor que cuenta con un living incorporado. La cocina está bien equipada con implementos y utensillos para cuatro personas, con la salvedad de que la mayoría de los vasos, tazas y platos son de plástico.

Las habitaciones, por el contrario, son bastante pequeñas y terminan resultando ajustadas. En la matrimonial apenas entran la cama de dos plazas y un pequeño ropero; y no hay espacio suficiente para dejar las valijas, por lo que en nuestro caso utilizamos la segunda habitación como guardarropa. Ese segundo cuarto tiene tres camas marineras, por lo que en sí la cabaña está prearada para alojar a cinco personas, pero sinceramente creo que en ese caso resultará chica, y por tanto algo incómoda.

Lo que sí está muy bien pensando son las mesitas de luz, que no son más que una tabla adosada a la pared, a cada lado de la cama, sobre la cual están las lámparas y que, en la cara de abajo cuenta con un toma corriente, ideal para cargar el celular durante la noche. Eso sí, los tomas son un tema. La verdad es que escasean en toda la cabaña, especialmente para la cantidad de artefactos electrónicos que un viajero acarrea hoy en día (y más si la que viaja es la familia completa), así que será importante no olvidarse de poner en la valija al menos una zapatilla, para poder distribuir mejor la carga de baterías.

El baño sí es de tamaño aceptable y permitirá moverse con comodidad. La ducha es un espectáculo, y te proveen jabón en pan, adicional al jabón líquido que está dispuesto para el lavabo. En cuanto a las toallas, el punto fuerte es que se renuevan día por medio, algo poco común en el servicio de cabañas, y más habitual en un hotel propiamente dicho.

Un punto fuerte, al menos de la cabaña que alquilamos nosotros, es la parrilla de uso exclusivo. La intensa lluvia que nos acompañó durante toda la semana nos dejó con las ganas de probarla, pero está ahí a disposición, en la cochera techada que hay al lado de la cabaña. La cochera en sí es pequeña, y se ingresa por un pasillo angosto que obliga a maniobrar con mucho cuidado (un vehículo grande, de hecho, no podrá estacionar en este lugar).

El parque, compartido por todas las cabañas, está muy bien mantenido y si hubiéramos tenido días de sol habría sido ideal para tomar un mate con facturas o leer un buen libro. Ovbiamente no pudimos aprovecharla tampoco, pero la piscina se veía muy linda. De seguro en verano es tentadora.

En cuanto a comodidades adicionales las cabañas cuentan con servicio de televisión por satélite y wifi, aunque este último anda de forma intermitente. Para calefaccionar hay estufa a gas, mientras que para el verano el living tiene aire acondicionado fijado en modo frío. Los cuartos de por sí son bastante calurosos, pero equipados con ventiladores para pasar la noche, aunque sea en el mes de marzo, estuvo más que bien.

Ubicada en una calle cortada, pero a metros nomás del Circuito de Potreros de los Funes, Estación Potreros es una buena opción en caso de querer pasar una pequeña estadía conociendo esta ciudad puntana.