Archivo de la categoría: Bélgica

Sorpresivo Desfile de Globos en Bruselas

Corría el domingo 15 de septiembre de 2019 cuando, luego de caminar un poco por el centro de Bruselas, decidimos visitar uno de los tantos museos con los que cuenta la ciudad. Así fue como, mientras nos dirigíamos hacia nuestro destino, nos cruzamos en plena capital belga con un espectáculo inesperado.

Totalmente ajenos al mundo del cómic, caminábamos por una ciudad con una larga tradición relacionada con las historietas sin tener la más pálida idea de que en ese preciso momento se estaba desarrollando uno de los eventos más importantes en la materia: la Fiesta del Cómic que convoca a miles de personas a Bruselas todos los años.

Dentro de este evento, uno de los puntos más importantes es justamente el Desfile de Globos, que es el que nos cruzamos en nuestra marcha hacia el museo.

Así, aquél día diferentes personajes de cómic recorrían el centro de la ciudad, arrastrados por una cantidad de gente que los iba guiando por las calles, y seguidos por un número de gente aún mayor, que evidentemente incluía tanto a entusiastas del cómic como a transeúntes ocasionales que se veían sorprendidos en su paseo y decidían unirse a la caravana.

Y eran personajes mas bien enormes, que avanzaban lentamente flotando en el aire propulsados por el helio, aunque también había personajes de carne y hueso, como los protragonistas de Star Wars que avanzaban recios por las calles, pero que cada tanto se veían obligados a amainar el paso para que la gente se tomara las casi necesarias selfies.

Definitivamente, y más allá del festival en sí que lo convoca, una hermosa iniciativa que llama la atención y por supuesto atrae a los niños (y a los no tan niños).

Difícil decir en estas épocas de pandemia cuándo y cómo será la próxima edición del Día del Globo en Bruselas, pero especialmente a los que viajen con chicos les será interesante buscar en la agenda de la ciudad y ver si sus fechas coinciden con estos días de septiembre donde las calles de la capital belga se colman de figuras salidas de los dibujitos animados.

El Túnel de Santa Ana bajo el Río Escalda, en Amberes.

Como toda metrópoli, con el tiempo la ciudad de Amberes creció lo suficiente como para expandirse en ambas márgenes del río Escalda que la atraviesa. Así, ya desde el siglo XIX sus habitantes tuvieron la necesidad de cruzar de una costa a la otra y para no depender únicamente del servicio de ferry (del que hablamos en este otro post), se analizaron dos proyectos. El del puente finalmente no prosperó porque se habría convertido en un obstáculo para el tráfico fluvial que abundaba en el río. Por eso finalmente la ciudad decidió que el río se cruzaría bajo tierra.

Fue en 1931 que se definió la construcción del Túnel de Santa Ana, que a pesar de haber recibido los embates alemanes durante la Segunda Guerra Mundial (lo que obligó a mantenerlo cerrado hasta que se restaurara en 1949), los habitantes de Amberes lo siguen utilizando hoy en día para ir de un lado al otro del río.

Se trata de una estructura tubular (como claramente se puede ver en las fotos) que se extiende unos 572 metros de largo, a nada menos que  31 metros de profundidad debajo del lecho del río. Las paredes están recubiertas por azulejos y una única hilera de lámparas ubicada en el punto más alto del techo ilumina el recorrido de punta a punta. Probablemente alguien poco habituado pueda sentir nervios al pensar la cantidad de agua que corre por sobre su cabeza mientras avanza por el túnel, pero si tenemos en cuenta que el pasaje funciona desde la década del ’30 queda claro que la estructura es resistente.

Sin embargo, lo más interesante del túnel no es la estructura en sí, sino las vistosas escaleras mecánicas con las que el visitante accede a él. Construidas en madera, se dice que son las escaleras mecánicas más antiguas de Europa. Encaramarse a ellas será toda una experiencia, tanto por el aroma particular, como por el ruido de su funcionamiento, donde el constante y característico crujir de la madera se destaca por sobre el sonido del mecanismo.

En las paredes, una serie de fotografías encuadradas cuenta la historia del túnel, con imágenes en blanco y negro de lo que fue su construcción e inauguración. Es prácticamente un museo del túnel dentro del túnel mismo.

Claro que eso queda casi relegado para los turistas, porque los locales se ajetrean para cruzar el río, ocupados en sus responsabilidades cotidianas. Muchos de ellos lo hacen en bicicleta, y a gran velocidad, por lo que hay que andarse con precaución, dejando el centro del túnel libre para los ciclistas.

La otra forma de acceder al túnel (mucho más práctica para quien baje con una bicicleta a cuestas, pero mucho menos pintoresca) es a través de los enormes ascensores con capacidad para 3000 kgs y hasta 40 personas.

Desde el exterior reconocer el edificio de acceso es relativamente fácil cuando uno sabe lo que busca. Para llegar hasta allí, en la margen del centro histórico, habrá que dejar la Grote Markt por la calle Hoogstrat hacia el sur y recorrer unas 4 cuadras hasta la plaza de Sint-Jansvliet, donde se ubica el ingreso. Del otro lado del río, un edificio similar se encuentra en el Simons Park, obviamente a la altura del túnel que corta al río en línea recta.

El Túnel de Santa Ana se conserva tal como fue construido hace casi un siglo atrás. En su momento se trató de una obra monumental, y hoy en día sigue siendo un pasaje con tránsito constante, que funciona las 24 hs del día, los 365 días del año, y totalmente gratis. Imprescindible para los habitantes de la cuidad; imperdible para los visitantes.