Archivo de la etiqueta: Walking Tours

Recorremos Amberes con un Free Walking Tour.

El día había amanecido con el cielo cubierto y por momentos lluvioso pero eso no impidió que luego de un rápido almuerzo nos encontráramos en la Grote Markt de Amberes con Mario, el guía que nos daría un excelente walking tour con el que en un par de horas pudimos conocer lo más importante de la ciudad, incluyendo algunas costumbres y leyendas más que interesantes.

Allí, frente al ayuntamiento (que se encontraba en reformas por lo que su fachada estaba recubierta simulando su apariencia original) se alza la estatua que servirá de excusa para que Mario nos hable del nombre del lugar. Resulta que “Antwerpen” (nombre puesto por los romanos al llegar a estas latitudes) suena muy parecido a una frase en nerlandés cuyo significado es “lanzar la mano”. Así es como surge la leyenda del gigante que cobraba impuestos en el río Escalda a todo el que regresaba a la ciudad, y a aquél que se negaba a pagar le cortaba la mano y la arrojaba al río.

En este contexto de leyenda aparece la figura del héroe de Amberes: Silvio Bravo, quién remontando el Escalda ingresó a la ciudad sin un centavo que pagar. Sin embargo, al enfrentarse al gigante y tras una feroz lucha logró vencerlo, y así lo inmortaliza la fuente de la Grote Markt, parado sobre el gigante y lanzando su mano en una posición inverosímil, absolutamente antinatural, que denota que solamente se trata de una fantasía.

La parte céntrica de la ciudad es una zona de muchos sindicatos, lo cual puede notarse al mirar con detenimiento las construcciones en cuyas fachadas se pueden ver relieves que describen el trabajo del gremio que tenía su sede en aquél edificio. No es el caso de La Casa de la Carne que, a falta de relieves, se la distingue por su particular arquitectura de ladrillos que dispuestos en hileras rojas y blancas representan las lonjas de carne.

Muy cerca de allí se levanta la iglesia catedral, con una torre más alta que la otra, habiendo sido financiada la más alta por capitales privados, mientras que la torre pequeña fue pagada por la iglesia misma. Por los constantes conflictos bélicos y religiosos en esta zona la iglesia tardó unos 160 años en terminar de ser construida, y en su interior se alojan tres de los trípticos más famosos de Rubens (se cobra una entrada de EUR 6 para entrar y verlos). Sin embargo lo más curioso puede decirse que es la estatua de Nello, el protagonista de El Perro de Flandes, un dibujo animado que tuvo tanto éxito en Japón que esta comunidad financió la obra dispuesta prácticamente en la puerta de entrada de la mismísima catedral.

Otra de las curiosidades que nos hace notar Mario son los hoyos que se encuentran al costado de las puertas de entrada de varios edificios. Se trata por supuesto de edificaciones viejas, de épocas pasadas en las que las calles eran de tierra y en días como los de nuestra visita se embarraban, motivo por el cual era necesario contar con este implemento para limpiarse los zapatos antes de entrar a casa, y así evitar la reprimenda de la señora por haber ensuciado el piso recién limpio.

Y por supuesto, las imágenes de la Virgen María que pueden verse en algunos edificios, las cuales datan desde el 1600 ya que en aquellas épocas a quienes pusieran la imagen en su casa se les cobraba menos impuestos. En general, eran también los lugares donde se apostaban las lámparas de grasa que hacían de alumbrado público en tiempos remotos, así que el beneficio era doble.

Al final de la calle Meier se distingue fácilmente la Boerentoren, o Torre de los Campesinos, que actualmente alberga a las oficinas del banco KBC, y que es el edificio más alto de Amberes si no contamos la torre de la catedral (de hecho por ley ninguna edificación puede superarla en altura aún hoy). Además con sus originales 87.5 metros de altura (una reforma luego la llevaría a 97 metros) la Boerentoren supo ganarse el título de “primer rascacielos de Europa”.

Pero lógicamente, si estamos en Bélgica no podemos dejar de hablar de sus chocolates, y por supuesto Mario nos llevó hasta el Palacio Meier, antigua residencia de la realeza belga que hoy alberga a una de las chocolaterías más exclusivas (y caras) de la ciudad. De hecho The Chocolate Line es donde el mismísimo Mick Jagger consiguió que le inventaran el “lanza chocolate”, un artefacto que le permite aspirar el sabroso alimento en vez de degustarlo. Quizá sea ese el secreto para seguir girando por los escenarios del mundo entero!

El cierre del cititour fue bien cultural y lo hicimos frente a la casa del famoso pintor belga Peter Paul Rubens, un genio del arte que pintó más de 2000 obras a lo largo de su vida. Claro que a semajante número no llegó él solo, sino que se valía de sus ayudantes profesionales, siendo él quién realizaba el boceto de la obra y los detalles más importantes, dejándole el resto a los artistas que trabajaban para él en el taller contiguo a su casa, que por tratarse de un lunes (día en que los museos suelen estar cerrados) no pudimos visitar.

El free walking tour con Mario resultó ser muy fructífero e interesante, y la verdad que lo disfrutamos mucho a pesar del día y sus ocasionales lloviznas que nos obligaban a empuñar los paraguas. Se trata de una modalidad muy aconsejable para conocer de forma rápida y barata una ciudad, y si no sabés cómo funciona te invito a pasar por este otro post donde lo explico.

 

Citytour gratis por Londres: Caminando la ciudad.

Londres es una ciudad enorme y fascinante en la que había pasado un par de días hace muchos años atrás, y a la que me había prometido volver ya que el viaje laboral no me había dado la oportunidad de conocerla como se merecía. Es así que llegué con muchas expectativas aunque con la certeza de no poderla descubrir en su totalidad en apenas 4 días.

Como ya he contado en otros posts, la mejor forma de conocer una ciudad es siempre caminarla, y para ello una de las alternativas más convenientes es la de los free walking tours. En el caso de Londres hay gran cantidad de ofertas. Nosotros elegimos los de Strawberry Tours, y dentro de ellos (ya que hay varios en Londres de acuerdo al área de la ciudad o la temática que te interese, optamos por el de Londres Monumental Oeste).

La cita era en Leicester Square, cerca del barrio chino donde antiguamente se vendía opio y que ahora es una reconocida zona de restaurantes, a las 10 de la mañana. Allí nos esperaba Juan, con el característico paraguas identificatorio, quien sería nuestro guía en español.

La primer parada fue Piccadilly Circus, el centro comercial más famoso de Londres, y enseguida seguimos camino hasta el Monumento a la Guerra de Crimea, a pasos del Ateneo donde reconocidos miembros como Newton y Darwin defendieron las teorías que algún día cambiarían el mundo. Allí Juan aprovechará para explayarse sobre la citada guerra (la primera en la que se tomaron fotos) y su importancia, como así también sobre Florence Nightingale, la enfermera que revolucionó el concepto de hospital tan solo con mejorar las condiciones sanitarias en la que se atendían a los heridos.

La siguiente parada fue el Palacio Saint James, una pequeña y monótona construcción que poco tiene de palacio, mandada construir por Enrique VIII como auto penitencia por las atrocidades que había hecho. Allí se encerró para pasar los últimos días de su vida rezando, y sin lujos. Lo más interesante de este personaje, por supuesto, es la historia de cómo manda a matar a su esposa Ana Bolena, acusada de haberle sido infiel.

Desde ese punto sale la banda que musicalizará el cambio de guardia en el cercano Palacio de Buckingham, edificio que recibe su nombre por la familia a la que la corona se lo compró. Antiguamente era una casa más “modesta” pero tras su adquisición la reina lo hizo ampliar hasta dejarlo tal como lo conocemos hoy.

Volviendo al cambio de guardia (que la web de Strawberry ofrece presenciar como parte de este tour) hay que hacer honor a la verdad y aclarar que, al menos con Juan, eso resultó falso. Y es que el cambio de guardia en sí se da detrás de las rejas, en el parque del palacio, y para verlo hay que apostarse allí desde antes de las 7 am porque si vas más tarde la cantidad de gente que se amontona lo hace imposible. Lo que sí se ve con el tour es el paso de varios contingentes de soldados, y en particular, el de la banda que vuelve al Palacio de Saint James tocando alegres acordes. Según nuestro guía, lo único que vale la pena de tan tradicional espectáculo.

Luego sí habrá un momento para acercarse al palacio y tomar alguna foto. Eso sí, si lo querés sin gente en el medio tu única alternativa es paciencia y photoshop… Cambiando de tema (o no tanto) un punto donde habrá que detenerse obligadamente es la estatua de la Reina Victoria.

Apostado en la rotonda que está justo al frente del palacio, el enorme monumento retrata a la Reina sentada en su trono, coronada por la Diosa de la Victoria que brilla en dorado. En sus manos, Victoria (la reina) sostiene un globo terráqueo, es decir, al mundo. No caben dudas sobre el mensaje que nos quisieron dar los ingleses, verdad?

Muy cerca del palacio están los jardines de Saint James, abiertos al público por el Rey Carlos II, a quién el Parlamento llamara para volver a hacerse cargo del trono luego del período reformista. Allí, además de hacer un alto para comer algo e ir al baño, nos enteraremos de cómo Carlos se vengó de quienes habían ejecutado a su padre (el Rey Carlos I depuesto luego de la guerra civil inglesa) a pesar de haber firmado la amnistía a favor de los seguidores de Oliver Cromwell.

Y si hablamos de reyes, parlamentarios y poder político no podíamos no pasar por la Abadía de Westminster (donde se coronan los reyes aún hoy en día) y por el palacio de mismo nombre, que es sede del parlamento. Eso sí, si querías foto del Big Ben, el tradicional símbolo de Londres, en esta ocasión no pudo ser porque desde hace tiempo esta tapiado en refacciones.

El paso por el gabinete de guerra de Churchill y por el 10 de Downing Street (la residencia del Primer Ministro) es efímero y casi sin detenerse, para terminar en la hermosa Trafalgar Square, ubicada frente a la Galería Nacional y donde se ubica la impresionante Columna de Nelson, el almirante que venció a la flota de Napoleón con una maniobra magnífica y que se convirtiera en un héroe nacional al morir en aquella batalla.

El tour dura unas 3 horas (bueno, si vas con Juan seguro que dura un poco más) y se camina bastante y a buen ritmo. No se suspende por lluvia, porque como dicen en la web, si fuera así en Londres sería imposible hacer ningún paseo. Y es una buena forma de tener un pantallazo general de la ciudad y elegir dónde ahondar (y dónde pagar la entrada, porque en libras esterlinas, para los argentinos nada es barato). Son muchas las empresas y opciones disponibles, así que es solo cuestión de googlear, buscar la que más te guste y el horario que más te convenga, y calzarte unas zapatillas cómodas para salir a disfrutar.