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Swiss Air Lines y ETH Zürich prometen revolucionar el entrenamiento de los pilotos de avión.

Es sabido que en la industria aeronaútica la seguridad operacional es una de las cuestiones más importantes, y en la que más se invierte. Parte de esa seguridad está dada por tecnología de punta aplicada en los sistemas del avión, pero otra parte no menos importante la aporta el entrenamiento de los pilotos, que los hacen aptos para manejar esa tecnología y completar los vuelos de forma exitosa.

En una especie de conjunción de ambos factores (tecnología y entrenamiento) Swiss Air Lines informó en un tweet hace poco sobre el proyecto conjunto que lleva adelante con ETH Zürich para investigar el procesamiento de información visual de los pilotos, un muy interesante trabajo que promete darle forma al futuro de la aviación.

La investigación se lleva adelante en el centro de entrenamiento que el grupo Lufthansa, al que Swiss pertenece, tiene en la ciudad de Zürich, Suiza. Allí ETH ha adaptado uno de los simuladores de Airbus 320 instalando una serie de cámaras y sensores que captan no sólo lo que sucede en el cockpit, sino cada lugar específico donde se posan los ojos de los pilotos, en tiempo real. Esto, combinado con los datos del simulador en sí, provee una cantidad de información adicional que resulta de vital importancia.

Christoph Ammann es comandante e instructor de Swiss, y en la entrevista explica que el panel de control de una aeronave le da una gran cantidad de datos al piloto, pero no le dice absolutamente nada al respecto de las consecuencias que esos datos pueden acarrear durante un vuelo. Es función del piloto procesar toda esa información, entender cuál es el potencial resultado y accionar en consecuencia.

“Para un piloto es importante no sólo hacer lo correcto, sino también hacerlo rápidamente” se comenta al inicio de la nota. “En un muy corto tiempo deben procesar gran cantidad de datos, en su mayoría datos visuales”.

Mientras que ETH Zürich busca estudiar la conducta humana en este tipo de situaciones, para Swiss Air Lines es interesante la perspectiva de poder profundizar en las decisiones que toman los pilotos durante el vuelo y poder mejorarlas, todo esto basándose en el hecho de que una correcta interpretación de los indicadores del tablero de control es primordial para tomar las acciones correctas.

Con la ayuda de una tablet que muestra la imagen del cockpit, con el software implementado el instructor puede combinar la información que surge del simulador de vuelo (como ser velocidad, altitud, etc) con la conducta visual de su alumno, la cual surge de unos puntos rojos que marcan el indicador que se está mirando. El tamaño del círculo indica también la cantidad de tiempo que el piloto miró aquella área del tablero en particular. Así, el entrenador tiene una idea exacta de lo que está pasando en el cockpit (y quizá alguna pista también de lo que pasa en la cabeza del alumno).

Esta es información que antes no existía y abre una dimensión totalmente nueva para los entrenamientos de los pilotos, explica Ammann en el video. Según él, para la aerolínea no resultó tan sorprendente descubrir qué es lo que miran sus pilotos ante cada situación, sino qué tan seguido miran el indicador, o por cuánto tiempo. Con este software el instructor es capaz de saber no sólo si el alumno controló el indicador correcto ante una situación puntual, sino también podrá medir cuánto tiempo tardó en interpretar esa información y reaccionar, o incluso podrá notar cuando el piloto haya mirado el indicador y lo haya ignorado completamente. Antes solo podían evaluar si la reacción había sido la correcta o no, ahora pueden explorar el proceso que llevó a tomar esa decisión. Esto servirá para entender cabalmente las causas del resultado de la simulación, y ayudará a mejorar el proceso de entrenamiento de los pilotos.

Las implicancias del proyecto para el futuro de la aviación.

Para Swiss Air Lines el aspecto más importante del proyecto es el mejoramiento del entrenamiento de los pilotos, en sí. Sin embargo, Martin Raubal, ingeniero de ETH Zürich comenta que la institución está pensando también en el cockpit del futuro. Estas investigaciones, el entender la secuencia que siguen los ojos de los pilotos en determinados momentos del vuelo, cuánto miran cada indicador, entre otras conclusiones, podrían derivar en un rediseño de los paneles de control a fin de hacerlos más ergonométricos. Claro que este tipo de innovaciones están bajo el control de los fabricantes y no de las líneas aéreas, y llevan mucho tiempo.

Incluso se podría incorporar tecnología que permita advertir el estado del piloto mientras vuela, y por ejemplo registrar cuando se siente cansado. Eso podría por ejemplo impactar las regulaciones sobre carga de trabajo, cantidad de horas de vuelo permitidas y descansos obligatorios.

Pero eso, por ahora, son ideas hacia el futuro. Lo que sí ya es un hecho, es que la forma de entrenamiento en Swiss Air Lines está cambiando. Un paso más hacia la seguridad operacional de sus vuelos, y la excelencia de sus servicios.

American Airlines programó más de 1000 vuelos de carga para septiembre.

American Airlines es una línea aérea netamente de pasajeros. Según los datos actualizados de la web airfleets.es su flota está compuesta por 874 aeronaves, de los cuales 157 están actualmente estacionados en diversos aeropuertos a causa de la disrupción de vuelos provocada por la pandemia de COVID-19. Todos ellos están configurados para transportar pasajeros.

Esto no impide que una línea aérea transporte también carga. Como ya he explicado en un post anterior, los aviones de pasajeros aprovechan sus bodegas para trasladar mercaderías, y la división cargo de American Airlines se dedica justamente a maximizar la utilización de estas capacidades. Sin embargo, ante las circunstancias actuales y la cantidad de equipos en tierra, la aerolínea comenzó a operar sus aviones para mover únicamente carga a varios destinos de su red. De hecho, así lo hace en Argentina desde julio pasado.

A nivel mundial esta operación especial dio comienzo en marzo, con 20 vuelos a dos ciudades. Según informó la línea oficialmente, en septiembre esperan cumplir un hito en lo que a vuelos exclusivamente de carga respecta, ya que tienen programados más de 1000 vuelos a realizarse bajo esta modalidad en el mes, a un total de 32 destinos. Esto implica nada menos que duplicar la cantidad de vuelos “solo carga” realizados en agosto.

“No tuvimos un manual de instrucciones. Nunca habíamos hecho esto antes” comentó Maulin Vakil, el director de cargo customer care de American Airlines en el comunicado de prensa. “Comenzamos a explorar cuánta carga podíamos tomar si no trasladábamos pasajeros”.

El proyecto requirió del trabajo conjunto de varias áreas de la compañía: la división cargo, y los equipos de Planificación de Red y de Operaciones debieron trabajar en conjunto para diseñar la nueva estrategia que, al principio comenzó con un par de vuelos de prueba entre Dallas y Frankfurt, a los que pronto se le sumaron las operaciones a Hong Kong, y que finalmente derivaron en los números que hoy American se enorgullece en informar.

Las operaciones de American en Argentina

Como ya comentado, nuestro país no estuvo ajeno a la nueva estrategia de la compañia. Es más, en el aeropuerto de Ezeiza se cumplieron varios hitos relativos a estos vuelos de “solo carga”.

El 16 de abril un B777-300 despegó desde Ezeiza hacia Miami batiendo el récord histórico de toneladas embarcadas en un vuelo de la compañía: a bordo iban 52321 kilos de semillas.

Fue en Argentina también que American Airlines festejó su vuelo “solo carga” número 1000, cifra que se cumplió con el aterrizaje del 8 de julio en Ezeiza.

Las operaciones “cargueras” en Argentina estaban programadas hasta septiembre, cuando teóricamente se levantaba la restricción de vuelos de pasajeros y por tanto se comenzaría lentamente a volver a la normalidad. Sin embargo, como la ANAC no ha avanzado en este sentido, American Airlines confirmó que estará realizando dos vuelos especiales por semana, para trasladar pasajeros entre Miami y Buenos Aires (y los cuales se aprovecharán por supuesto para transportar carga), más una frecuencia semanal adicional, esta sí puramente de carga.

Así que por el momento, y seguramente hasta que se mantengan las restricciones impuestas por el gobierno, la estrategia carguera de American Airlines sigue en pie, y en Buenos Aires se sigue escribiendo unos de sus capítulos.