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Paseando por debajo de la Ciudad de Buenos Aires: Visita al Zanjón de Granados y sus túneles.

La ciudad de Buenos Aires tiene lugares fascinantes. Hace algunas semanas atrás visitamos uno de ellos y tuvimos la oportunidad de viajar al pasado de la mano del guía, y adentrarnos en los subsuelos de la ciudad para realizar una corta pero interesantísima caminata por los túneles que corren debajo de la superficie del barrio porteño de San Telmo.

Al 755 de la calle Defensa se encuentra el Zanjón de Granados que otrora fuera la casa de los Miguens, una acaudalada familia porteña que vivía en la mejor zona de la ciudad a sólo algunas cuadras del centro. Originalmente comprada por un valor irrisorio a causa de su mal estado, la casa estaba pensada para refaccionarse y albergar un lujoso restaurant, pero estas paredes transpiran historia y cuando comenzaron con los trabajos esta comenzó a salir a la luz y cambió el rumbo de la inversión. El nombre se lo debe al río que corría en aquellas épocas coloniales a metros apenas de la propiedad.

La visita guiada comienza en los patios donde se puede ver claramente que los Miguens eran una familia de buena posición económica, no sólo por el tamaño de la casa, sino por la torre que se divisa si uno mira hacia arriba, y que servía para controlar lo que llegaba y salia del puerto de Buenos Aires. Desde allí el señor Miguens exportaba sus mercaderías al resto del mundo y hacía crecer su fortuna.

La vieja cisterna que uno puede apreciar hoy bajo una reja enclavada en el suelo es también un símbolo de gran riqueza. En esa época el Río de la Plata estaba ya absolutamente contaminado, por lo que el agua potable era un problema crítico en la ciudad. Algunos optaban por la solución del aljibe propio, pero siendo que el zanjón servía para desechar los desperdicios de los mataderos cercanos, las napas estaban igualmente contaminadas y el sistema perdía sentido. La única forma de tener agua realmente potable era obtenerla de la lluvia, para lo cual se construía un complejo sistema de canaletas que la trasladaban hasta una cisterna, teniendo esto un costo extremadamente elevado que sólo los ricos podían afrontar.

Como es sabido durante el siglo XIX San Telmo fue asaltada por una mortal epidemia de fiebre amarilla provocando que los que tenían forma de hacerlo se mudaran hacia otras zonas de la ciudad. Así fue como nació el barrio de la Recoleta, al que la mayoría de las familias pudientes fueron a parar. De San Telmo huyeron despavoridos, abandonando todo, por lo que las enormes casas que quedaron vacías pasaron a convertirse en conventillos donde cientos de familias vivían hacinadas. Así es como las habitaciones superiores se convirtieron en viviendas pobres, y la enorme galería pasó a ser un mercado. Las rejas en las ventanas se pusieron en esa época, ya que los comerciantes temían el saqueo de las mercaderías durante la noche por parte de los habitantes del conventillo.

La restauración del lugar se hizo de forma tal de mantener lo más posible en estado original, y dentro de lo posible dar una idea al visitante de cómo era la construcción en aquella época pasada. Así es cómo en algunos puntos se ven trazos del viejo revoque original, o en aquellos lugares donde no se consiguió mantener los ladrillos originales, se ha dejado el hueco, prefiriendo eso a cambiarlos por un material moderno.

Luego se accede al subsuelo, y a la parte más interesante de la visita. Allí, debajo de la tierra, el Zanjón esconde un museo donde se pueden ver elementos hallados en las excavaciones, cuadros que muestran cómo era la vida en la época de la colonia, y planos de la vieja Buenos Aires entre otras cosas de interés.

La frutilla del postre llega cuando se entra en los túneles. Allí no se permite tomar fotos por lo que no puedo mostrarles mucho, pero debajo de semejante casona antaño corría el río que hoy le da nombre, el cual se decidió entubar para evitar la contaminación, ya que nadie quería mudarse de una zona tan privilegiada. Pero el acuerdo se realizó entre vecinos y el gobierno no participó de la obra, por lo que cada uno se hizo cargo de entubar el tramo de río que correspondía a su propiedad. A esos túneles, por lo que antes corría el agua, se tiene acceso durante la visita, y allí se puede apreciar la diferencia entre los tramos de la familia Miguens y su vecino, porque por debajo las excavaciones fueron mucho más allá de los límites de la propiedad.

Además de museo, el Zanjón es un excelente lugar para realizar eventos. Los patios y la galería son espacios amplios como para hacer una buena recepción, y además en el subsuelo hay un amplio salón que, si bien no se llega durante la visita, yo lo conozco por haber ido a algunos eventos, entre ellos el que hizo Air New Zealand festejando su vuelo inaugural a Buenos Aires, y cuya crónica podés leer haciendo click aquí.

El Zanjón es casi un secreto de Buenos Aires. Un lugar que todo porteño debería conocer. Las visitas son guiadas y realmente valen la pena. Los interesados pueden consultar en la web del lugar horarios y tarifas. Por mi parte, para los amantes de la historia y todos aquellos que quieran conocer un poco más sobre la ciudad en la que viven o trabajan, lo recomiendo fervientemente.

¡Disfruten la visita tanto como nosotros!

El Abierto de Polo de Hurlingham compartió sede con Buenos Aires Market.

Cuando uno habla de polo se piensa enseguida en la elite, lo más alto de la sociedad económicamente hablando. Sin embargo, al menos en cuanto a lo que al público hace, ya no es tan así. De a poco el polo se va haciendo cada vez más accesible al público, y el pasado fin de semana se dio un paso más (y uno bien grande) en ese sentido.

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El Abierto de Polo de Hurlingham es el más antiguo del mundo, y es considerado además el segundo más importante del globo, luego del Abierto Argentino de Palermo, que es justamente el torneo que le sigue en la denominada Triple Corona. Estamos entonces ante un evento de importancia mundial, sin embargo eso no impidió que la primer fecha de su 123° edición tuviera la participación del Buenos Aires Market, con entrada libre y gratuita.

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Así es como el domingo 23 de octubre (jornadapara la que quedó reprogramada la fecha en dos sedes difererentes, por las lluvias), en el tradicional Hurlingham Club se mezclaban las imágenes de las tiendas de la feria, los food trucks, y los amantes del polo.

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Además se trató de un evento completo, con todas las letras, donde no faltó un escenario donde se daban espectáculos de música y danza tradicionalmente ingleses; ni la muestra de autos clásicos con un par de ejemplares impecables.

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Daban ganas de subirse detrás del volante y salir a dar una vuelta, realmente…

tablero

Luego de tener que suspender la fecha, y terminar jugándola en dos sedes diferentes (dos de los partidos se jugaron en Pilar en lugar de Hurlingham), el clima se portó y nos regaló un hermoso domingo de sol, ideal para sentarse en las gradas a mirar el mejor polo del mundo.

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Mientras nos dirigíamos hacia allí pasamos por el palenque de Alegría. Impresionante lo que es la caballada del equipo. Y pensar que al campo entran sólo cuatro jugadores…

caballada

Allí pudimos ver como iban preparando a los animales para salir a jugar.

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Y cómo hacian su precalentamiento los propios jugadores de Alegría.

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Antes del partido, hubo una exhibición de música y danza clásica en pleno campo de juego.

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Y entonces sí, se largó el cronómetro y comenzó el partido entre Alegría y Washington, el segundo de la tarde ya que unas horas antes la favorita Ellerstina había arrasado 21 a 6 a La Irenita.

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Más allá de las reglas del juego, el polo es un deporte disfrutable para cualquier amante de las destrezas y los animales. Es impresionante ver cómo se manejan los ocho jugadores arriba de sus caballos, y en ocasiones, se entienden con ellos como si fueran una sola entidad.a-la-carrera

Aunque hay veces que parece que se les complica mantenerse encima…

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Pero en general lo logran, incluso cuando tienen que clavarse y dar media vuelta porque la bocha quedó más atrás…

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Ni hablar de cómo se estiran como si fueran de goma, con tal de robarle la bocha al rival.

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Si hasta avanzan a toda velocidad, “haciendo jueguito” con la bocha en el aire!

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Eso sí, cuando hay que pegarle, mejor no te metas en el camino de la bocha…

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Como en el fútbol, se hace cuerpo a cuerpo, aunque acá en realidad sería caballo a caballo…

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Se juega en toda la cancha, ya sea por el centro…

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… o contra las tablas.

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A veces se hacen enredos importantes que parecen ideales para un monumento ecuestre.nudoPero alguno, en algún momento, se las ingenia y se escapa para marcar el tanto.

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En fin, una excelente jornada para disfrutar del sol, y ver un espectáculo que, aunque es muy tradicional en Hurlingham, realmente no es habitual para el común de la gente.

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El Abierto de Hurlingham sigue este fin de semana que viene, sábado y domingo, y el martes 1 y miércoles 2. El domingo 6 de noviembre se disputará la final. Igualmente hay que ir monitoreandolo porque en caso de lluvias los partidos se suspenden y reprograman.

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Las entradas se pueden conseguir en Ticketek, y son bastante accesibles. Si no te dan los tiempos para ir y no querés quedarte con la ganas, recordá que luego de este torneo se juega el Abierto Argentino en el Campo Argentino de Polo, así que ahí tenés una nueva oportunidad. No hay excusas para los que quieran disfrutar, o conocer de qué se trata el deporte en el que los argentinos más destacamos (mucho más que en el fútbol).

Espero que este post te motive y puedas disfrutar alguna de las excelentes jornadas que se vienen!

Cenando en La Rosa de los Vientos

El martes pasado, último día feriado del fin de semana extra largo, nos encontró sin nada para cocinar en casa, lo cual fue la excusa perfecta para salir a comer afuera. La intención era una cena liviana así que googleando un poco encontramos un lugar donde aparentemente se podía conseguir un prometedor wok de pollo con vegetales. Reservamos y hacia allí nos dirigimos. Así descubrimos La Rosa de los Vientos.

Las mesas

El ambiente con las paredes decoradas y las mesas presentadas con singulares floreros.

Se trata de un lugar pequeño, pero muy cálido. Las mesas están bien distribuidas y por más que el salón no sea de grandes dimensiones la separación entre unas y otras es aceptable. El ambiente está pintado de rojo, pero con una iluminación tenue se torna agradable, y hasta relajante diría.

Cerveza tirada

Esa noche se podía elegir entre dos tipos de cerveza tirada.

Algo que me saca absolutamente es no poder escuchar lo que me dice mi compañero de mesa, y tener que elevar la voz para que me escuchen a mi. Ya sea por el murmullo de la gente o por la música al taco, es algo que me exaspera. La Rosa de los Vientos me encantó: no sólo musicalizan a un nivel razonable donde podés mantener una charla con quién estés, sino que además la música elegida me gusta particularmente. Esa noche estaban pasando en la tremenda pantalla gigante un recital tributo a George Harrison.

Pantalla Gigante

En la pantalla gigante pasaban conciertos con los que musicalizaban el ambiente.

La atención fue muy buena también, el trato muy cordial y siempre dispuestos a sacarte cualquier duda que tengas. Los precios son accesibles: dos platos con dos pintas de cerveza, un postre y un Martini nos salieron apenas más de $300. Y es destacable la variedad de cervezas importadas que tienen. Más allá de que alguna no estuviera disponible (específicamente la alemana Becks y la holandesa Grolsch), la oferta es amplia.

Dos Pintas

Un clásico de la degustación de cervezas: las pintas. Esta vez una rubia cremosa y una roja.

Un punto en contra del lugar es que, si bien tienen los logos en la puerta, las tarjetas de crédito las tienen suspendidas. Por suerte esto lo tienen indicado también con un cartel en la puerta y con otro en la carta que te entregan, cuestión que estés enterado antes de pedir del “only cash”. Sin embargo, no poder optar por el pago con tarjeta, aún cuando sea momentáneamente, es algo que me pone mal, ya que ODIO tener que llevar (y arriesgar) efectivo.

Wok de pollo

El Wok de pollo y vegetales vino adornado con una ramita de romero.

La otra contra es que los platos que pedimos eran pequeños. Para nuestro caso que no queríamos comer mucho, estuvo bien, pero si venís con hambre quizá tengas que pedir un refuerzo. U otro plato que veas más contundente. Este punto por supuesto queda balanceado porque tanto la comida como el postre estaban exquisitos.

Pavita

La pavita al escabeche estaba exquisita.

En definitiva se trata de un lugar super recomendable, y al que de seguro volveré. Está ubicado en Defensa 1376, en el barrio porteño de San Telmo.

Resumen de La Rosa de los Vientos.

Las Buenas:

  • El ambiente, con música suave.
  • Los precios accesibles.
  • La variedad de cervezas.
  • La comida.
  • El servicio.

Las Malas:

  • Momentáneamente no aceptan tarjetas.
  • Los platos (al menos los que pedimos nosotros) son pequeños.

¡Casi me olvido! Esta también es otra buena:

No cobra cubierto

¡Gracias por pasar! Te espero la semana que viene en otro post de Ahicito!

Conocemos el Club de Pescadores en la Noche de los Museos

El sábado pasado se realizó una nueva jornada de la Noche de los Museos en la Ciudad de Buenos Aires y para esta ocasión hubo muchos planes previos, que como suele suceder con los planes, no se cumplen. Con horarios de cena atrasados y cantidad de gente yendo y viniendo por todos lados en el centro casi desistimos de visitar ningún museo, cuando vimos en la APP del evento que el Club de Pescadores participaba de la jornada cultural. Y hacia allí nos dirigimos.

Esculturas

Fue una decisión totalmente acertada, en especial si consideramos que el club en sí no está abierto al público sino que es de acceso exclusivo para sus socios, con excepción de esa noche en que abre sus puertas para todos los visitantes. Además es bien sabido que al ingresar allí uno está entrando a una pieza de historia de la Ciudad de Buenos Aires.

Fragata

El interior del club es muy confortable, con espacios amplios y altos que evocan a otras épocas. Las esculturas y la decoración hacen pensar en el buen gusto tanto de sus fundadores como de sus socios actuales. Las salas donde se reunen sus comisiones están decoradas con vitrinas que muestran partes de la historia del club, como así también diferentes implementos utilizados en la pesca, además por supuesto de los trofeos de los que se hizo la entidad a lo largo de los años, todo tal como si se tratara de un verdadero museo.

Niños de la mano

Lo que sí es un museo propiamente dicho es el Acuario que se construyó en 1942 y que tiene peceras con las más diversas especies que habitan en los ríos, incluyendo tortugas, anguilas  y la temible piraña. Este museo se mantiene abierto al público y puede visitarse pagando un bono de $20.

Acuario

Para llegar al acuario habrá que ingresar por un pasillo revestido de ambos lados por cañas de pescar, y cuando digo cañas lo digo literalmente, ya que no son de las modernas que ves en las casas de pesca, sino que dispuestas una al lado de la otra, parecen un muy pintorezco machimbre de madera.

Pasillo con cañas

Muchas de esas cañas, incluso, están firmadas con lo que supongo serán los nombres de sus dueños.

Cañas

Y otra de las cosas que puede visitar el público general todos los días es la confitería dispuesta en el primer piso del club. A la hora que estuvimos allí ya estaba cerrada, lógicamente, pero según nos dijeron los socios allí presentes es un muy lindo lugar para disfrutar de una vista privilegiada del Río de la Plata en días soleados.

Club desde el muelle

Lo que sí no se puede visitar si uno no es socio, además de las salas y demás instalaciones, es el muelle. Y que por supuesto, es la atracción principal de un club de pescadores y el motivo primordial por el que nos fuimos hasta allí aquella noche: Queríamos disfrutar del muelle y hacer algunas fotos nocturnas.

El muelle

Hoy son unas seis cuadras de internarse en el Río de la Plata, producto de la ampliación del Aeroparque Jorge Newbery, ya que con estas obras en el aeropuerto, en el 2006 el Club debió ceder el antiguo estacionamiento, y en compensación se le agregaron 100 metros más de muelle, además de la construcción del actual estacionamiento sobre pilotes, ganando terreno al río.

Muelle y la ciudad

Se trata, en definitiva, de una entidad centenaria. Surgió en el año 1903 cuando los pescadores tomaron el antiguo Muelle de los Franceses que había sido abandonado por las empresas carboneras francesas, y lo restauraron para utilizarlo en la práctica de su pasión: la pesca deportiva. Este es el motivo de que el club haya adoptado los colores de Francia como propios. Desde ese viejo muelle con una única y precaria construcción para guardar los implementos hace más de 100 años atrás, hasta las elegantes instalaciones de la actualidad, el Club de Pescadores de Buenos Aires tiene sobre sus espaldas largas jornadas de historia.

Extremo del muelle

Más recientemente, el 11 de junio de 2001, el Club de Pescadores fue declarado Monumento Histórico Nacional por el Excelentísimo Sr. Presidente Fernando de la Rua. Así lo indica una placa en la fachada del club. Lo que no dice la placa es si un par de meses más tarde el club le envió al Presidente de la Nación alguno de sus implementos, como este que vemos aquí abajo y que muy bien le habría venido a Fernando. Calculamos que no, y que por eso se terminó pidiendo un helicóptero…

Salvavidas

Caminar por su muelle en una linda noche ventosa fue un extraño privilegio. Eso sí, por supuesto, hubo que hacerlo sin tacos altos…

Tacos altos no

 Un lugar distinto por donde Ahicito se dió el gusto de pasar. Si tenés oportunidad y te gusta la pesca, o bien, te gustaría un simple paseo nocturno muelle adentro, el Club de Pescadores es una opción a tener en cuenta en la próxima edición de la Noche de los Museos.

Las misteriosas estatuas de la Plaza Moreno en La Plata y su leyenda.

Normalmente las ciudades capitales en todo el mundo tienen mucha historia encima. La Plata no es una excepción a la regla, de hecho como ya te conté en este otro post es en la Batalla de Olivera donde comienza a definirse que se establezca como capital de la Provincia de Buenos Aires. Sin embargo, La Plata es una ciudad muy peculiar, lo que a simple vista se puede ver en su trazado urbano marcado por las diagonales que al menor descuido van a hacer que no tengas la menor idea de dónde estás ni cómo llegaste; y no tan a simple vista, se nota en otros pequeños detalles ligados ya no a la historia, sino a mitos y leyendas.

Primavera a contraluz

La Primavera, con el sol reflejándose atrás, es una de las estatuas más inocentes.

Entre estos últimos encontramos el mito de la Plaza Moreno, la principal de La Plata ubicado justamente frente a la Catedral (de la que ya hablamos en este otro post), y el sus estatuas, específicamente el grupo de cuatro esculturas llamado “Las Cuatro Estaciones”.

Primavera con reloj

Desde otra vista, la Primavera se recorta contra el cielo azul con la Municipalidad de La Plata de fondo.

Se trata de cuatro mujeres que representan cada una a una estación específica del año. Sin embargo, como me ha sabido contar alguien oriundo de la zona, a quién también le habían contado la leyenda a través de la tradición oral, estas estatuas no serían tan inocentes como parecen.

Primavera con iglesia

En perspectiva, la Primavera parece más alta que la imponente Catedral.

Hay que ser muy perspicaz y fijarse bien en los gestos y posturas de cada una para notar la posibilidad de que la leyenda sea cierta, y de que hayan sido puestas allí por los masones, quienes se sabe que están en contra de las creencias religiosas, y que este es el motivo por el que las estatuas, o bien no miran a la Catedral y aunque se perfilen hacia la iglesia no posan su vista en ella, o bien directamente le hacen “cuernitos”.

Verano primer plano

Verano cuernitos

El Verano extiende su mano izquierda hacia la Catedral y parece hacerle “cuernitos” disimuladamente.

Una investigación un poco más exhaustiva (apenas un simple googleo en realidad) demostrará que el complejo de estatuas fue esculpido en Francia por Mathurin Moreau y vendido a la ciudad de La Plata en 1912, exactos 30 años después de que Dardo Rocha enterrara en el lugar donde hoy se levanta la Plaza Moreno, centro geográfico exacto de la ciudad, una urna con la piedra fundamental.

Invierno

Invierno cuernitos

El Invierno es la más controvertida. El ánfora de fuego sería la excusa para hacerle “cuernitos” a la iglesia.

Pero lo más importante no son las fechas en sí, sino constatar que originalmente cuando se colocaron las estatuas en las esquinas de la Plaza Moreno, las mismas miraban hacia las esquinas, por lo que difícilmente se pueda dar crédito a los mitos generados por su posición actual. En cuanto a los “cuernitos” hay que reconocer que ninguna de las estaciones tiene el gesto explícito, aunque dos de ellas sean muy sugestivas y nos permitan liberar la imaginación y creer que algo de verdad hay en todos estos dichos.

Otoño

El Otoño no se queda atrás y también hace un gesto dudoso con su mano derecha.

Sea como fuere, y a pesar de que la historia indicaría que los masones no tuvieron nada que ver, hay quienes sí creyeron al pié de la letra y, fervientes defensores de los valores cristianos (aunque no tanto de los bienes públicos) decidieron realizar justicia por mano propia y destruir la provocación de las estatuas por medio del vandalismo.

Estatua a lo lejos

Las Cuatro Estaciones están ubicadas en cada una de las esquinas de la Plaza Moreno.

Afortunadamente hoy las obras de arte se encuentran restauradas y todos los que visitan la ciudad pueden disfrutarlas dando rienda suelta a las historias que quieran oír o contar. Para quienes además gustamos de la fotografía nos da también la oportunidad de retratar justamente a La Primavera comunicándose dócilmente con un pájaro que se posa sobre ella.

Pajaro en primavera

Como si supiera de quién se trata, un pájaro se posa sobre la Primavera, que parece hipnotizada.

La imagen no parece ocultar ninguna historia oscura detrás de esta escultura, pero ya sabés, la próxima vez que pases por La Plata y la veas, sos dueño de creer en la versión de la leyenda que más te guste.