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Recuperando el IVA por compras en España, saliendo de Europa por Holanda.

Durante el viaje a Europa aproveché la enorme diferencia de precios que hay entre el viejo continente y nuestro país, y compré algunos artículos por los cuales tenía derecho a pedir el reintegro del IVA. Este es un procedimiento normal en casi todos los paises, ya que internacionalmente se considera que los impuestos son internos de cada país y por tanto, no deben “exportarse”, pero como todo beneficio impositivo, hay que cumplir ciertos pasos y requisitos.

Si uno tiene planeado hacer compras en el exterior es aconsejable que consulte en el local en sí si corresponde el beneficio; y en caso de que así sea habrá que pedir allí mismo el formulario de reintegro de IVA para extranjeros. Al hacerlo deberán constatar los datos, para lo cual lo ideal es tener encima el pasaporte, para que los documentos coincidan con lo que presentamos en aduana para salir del país. En mi caso particular, me aceptaron el DNI, pero no es seguro que esto sea siempre así.

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El formulario entregado por El Corte Inglés, debidamente sellado por la aduana holandesa.

Una vez en el aeropuerto habrá que seguir con los siguientes pasos del proceso, y aquí hay detalles muy importantes a tener en cuenta. El formulario de reintegro debe ser validado por la autoridad que corresponda (normalmente la aduana) en el aeropuerto; y para ponernos el tan preciado sellito, pueden exigirnos verificar los artículos declarados en el formulario. Si esos objetos los llevamos encima en el equipaje de mano no tenemos de qué preocuparnos, pero si declaramos algo que guardamos en las valijas que vamos a despachar, hay que tener cuidado y presentarse en aduana ANTES de entregar el equipaje.

Un inconveniente importante se dará si salimos de la Unión Europea por otro país diferente a aquél donde hicimos las compras. Esto es porque el trámite debe hacerse en el último punto que uno toca dentro de la unión; como me pasó a mi que volvía de España (donde compré) con KLM vía Amsterdam. En mi caso llevaba todo encima en la mochila, con lo cual viajé hasta Holanda sin preocupaciones; pero sino debería haber buscado el puesto de aduana TAX FREE en España antes de despachar la valija.

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El comercio te entrega un sobre específico para remitir por correo el formulario intervenido por la aduana.

Ya en Amsterdam me encontré igualmente con un problema. Cada comercio trabaja con una empresa financiera en particular, que es la que gestiona el reintegro (y te cobran una comisión por el servicio). En mi caso había comprado en El Corte Inglés, y resultó ser que la financiera interviniente no tenía sucursal en Amsterdam; por lo que resultaba imposible cobrar el dinero en efectivo. Quedaba una única solución: volver a casa y pedir el reintegro a través de la tarjeta de crédito.

Así que eso mismo hice. Pasé por los puestos de aduana en Schiphol y me sellaron el formulario sin inconvenientes. Y una vez en Buenos Aires lo coloqué dentro del sobre que me habían entregado en El Corte Inglés y así lo mandé por Correo Argentino con el servicio normal de 15 días.

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El formulario se puede entregar en las sucursales de la financiera dentro del aeropuerto de salida, o luego por correo.

Luego es sólo esperar, pero no mucho tiempo, ya que en el resumen de mi tarjeta VISA de noviembre ya me figura la acreditación del reintegro en dólares.

Espero que esta crónica les sirva cuando viajen y tengan impuestos para recuperar sobres sus compras. Y por supuesto si alguno tuvo experiencias en este sentido, los comentarios son bienvenidos.

Todo lo que tenés que saber sobre el “Puerta a Puerta” II: Régimen de Envíos Postales.

Esta semana finalmente se reglamentó la nueva versión de los regímenes de “puerta a puerta” habilitados para los particulares. En el post de ayer hablamos sobre el servicio de courier. Hoy vamos a analizar los envíos que vienen por correo oficial.

Justamente, los envíos postales son aquellos en los que intervienen los correos oficiales del país de origen y de destino. Si hay algún otro actor involucrado, el envío ya no es postal, y no se aplica este régimen.

A su vez, el sistema implementado por la RG 3915/16 se aplica únicamente para envíos sin finalidad comercial, ya que el Código Aduanero establece que los otros ingresan por el régimen general de importaciones, así que, igual que lo que pasa con el courier, lo que traigas por encomienda no vas a poder revenderlo (de nuevo, al menos legalmente).

El régimen mantiene las exigencias de poseer clave fiscal (de hecho creo que las eleva, porque tengo entendido que antes pedían nivel 2 y ahora es nivel 3), y también el monto de la franquicia, que sigue siendo de USD 25 por año por persona, excedida la cual se abona un arancel único del 50% del excedente. En la práctica habrá que pagar impuestos en casi todos los casos.

Por otro lado anteriormente se había restringido la cantidad de operaciones a 2 por año, y si bien ahora esa norma se deroga y no hay límite de envíos, para que se considere que no tienen finalidad comercial deben ser ocasionales, así que la frecuencia sí va a ser una restricción, que hoy por internet resulta más fácil controlar.

Quizá la novedad más interesante que se introdujo sea la posibilidad del servicio puerta a puerta por parte del correo, ya que anteriormente cuando se recibía la notificación de arribo había que presentarse para retirar el paquete. Y por supuesto, el gran cambio que todos esperaban: que no se tuviera que hacer enormes colas para presentar la declaración jurada sobre los bienes que se estaba importanto, que resultaba bastante engorroso porque muchas veces había datos que uno no tenía con exactitud, y siempre faltaba algún papel o alguna fotocopia, o una firma, con lo cual había que ir varias veces al correo y perder días enteros en un trámite que el producto recibido difícilmente justificaba.

Por otro lado, en el régimen de encomiendas el usuario siempre tendrá que cumplir con algunos pasos por sí mismo, los cuales cambian de acuerdo al tipo de envío de que se trate:

Para envíos de hasta 2 kgs, y menos de USD 200 de valor queda habilitada la opción del puerta a puerta. Operativamente, el correo le notificará el arribo al destinatario, indicando que es factible su entrega en domicilio, y entonces se deberá ingresar en la web de AFIP (www.afip.gob.ar) con clave fiscal nivel 3 y llenar el formulario de declaración simplificada, incluyendo la descripción y el valor de la mercadería. Eso generará un VEP (Volante Electrónico de Pago) por el valor de impuesto que corresponda, y que deberá pagarse (genalmente por Pago Mis Cuentas) dentro de las 24 horas (si se vence, se puede volver a generar). Efectuado el pago, el correo entregará el paquete a domicilio. Dentro de los 30 días se debe confirmar la recepción a través de la web de AFIP y así se habilita la posibilidad de una próxima encomienda.

Puede darse el caso de que Aduana requiera la verificación del paquete. De ser así, el correo notificará al usuario para que se presente en la sucursal que corresponda. Chequeado el contenido con el verificador, en caso de resultar alguna diferencia en el impuesto pagado se deberá abonar el diferencial, y se podrá retirar el envío.

Para envíos mayores a 2 kgs. o de más de USD 200 de valor el procedimiento es similar, pero sin la posibilidad de recibirlo en casa. Es decir que hay que hacer la declaración en internet, pagar el VEP y directamente dirigirse al correo para retirar el paquete.

Los libros son un caso especial, porque pasan de haber estado obligados a un chequeo de la tinta (una de las trabas a la importación más locas que vimos en la década pasada) a poder ingresar por correo hasta la puerta de tu casa sin siquiera tener que confeccionar la declaración simplificada por internet.

Ahora, hay algo importante que la resolución de AFIP no nombra porque depende de legislación internacional. Y es que el régimen de correos está reglamentado por un convenio internacional, y en este hay ciertas mercaderías que quedan prohibidas para enviarse por encomienda. Sustancias peligrosas, inflamables, explosivos, pólvora, municiones y material radioactivo o biológico no están permitidos para transportarse a través del correo.

Por otro lado, y aunque en algún caso pueda sonar medio obvio, existe la Vía Prohibida, que abarca a las armas (incluidas las de colección), el dinero y las drogas ilegales y estupefacientes. La violación de estas prohibiciones activan sanciones penales.

Como hiciemos ayer con el courier, te dejo acá el video de AFIP donde se explica el régimen de encomiendas.

Ahora sí, ya sabés cómo funciona el régimen, cuánto vas a tener que pagar y qué productos no podés gestionar como encomienda. Espero que te haya servido el post, y llegado el caso, que saques buen provecho del sistema.

Todo lo que tenés que saber sobre el “Puerta a Puerta” I: Régimen de Courier.

Estos últimos días se vino hablando mucho de “la vuelta del puerta a puerta”, un tema que volvió al tapete desde que Abad, el máximo responsable de AFIP, comentara que este sistema se iba a volver a instaurar. Finalmente en el día de ayer, 27 de julio, se publicaron las resoluciones generales que reglamentan el sistema.

Vamos a hacer aca una análisis básico de la RG 3916/16 que establece las pautas para el régimen especial aduanero de Courier, que es, en sí, el verdadero y tradicional “puerta a puerta”.

El courier es básicamente un régimen aduanero simplificado que le permite a ciertos operadores postales denominados “couriers” tramitar las formalidades aduaneras de importación y exportación para ciertas mercaderías y bajo ciertas condiciones. Esto hace que, por ejemplo un particular como vos o yo pueda hacerse de un bien importado sin tener que pasar por las penurias y gastos asociados a un despacho de aduana tradicional, y que los couriers puedan entregarte el producto en la puerta de tu casa.

En principio hay que decir que sigue siendo un régimen limitado (tal como lo era incluso antes de las restricciones), si bien es un poco más amplio que su versión anterior. La primer condición es que la operación sea sin finalidad comercial, con lo cual lo que traigas por courier no lo vas a poder revender (al menos legalmente).

En cuanto a cantidades y valores no hay gran variación: siguen teniendo un tope de 50 kgs. y USD 1000 de valor FOB por operación. Ahora se ha agregado un límite de tres ítems del mismo producto, que antes no existía. La cantidad de operaciones también está más restringida, ya que hay un máximo de 5 envíos por año por persona, mientras que antes se permitía una operación por día por CUIT.

El ámbito donde sí la nueva versión del régimen es más abierta que su antecesora, es la de las intervenciones previas. Anteriormente una mercadería para la que aplicaba la intervención de un tercer organismo cualquiera no era apta para ser importada por courier. A partir de ahora, las mercaderías que se ingresen bajo el régimen simplificado estarán exceptuadas de las intervenciones del INAL (alimentos), Lealtad Comercial (verificación de la autenticidad de las marcas), y del régimen de identificación de mercaderías (las estampillas que ves por ejemplo en los electrónicos importados). Tampoco se requerirá la tramitación de las licencias de importación que pudieran aplicar según el tipo de mercadería de que se trate, ni aplicarán las prohibiciones económicas que la Aduana pudiera dictar sobre algún producto en particular.

Sin embargo, anteriormente cualquier intervención previa inhabilitaba la operación courier, y la obligaba a pasar al régimen general. La nueva norma es muy taxativa en cuanto a qué intervenciones quedan exceptuadas, pero siendo una modificatoria de la que originalmente implementó el sistema, interpreto yo que la intervención de cualquier otro organismo no indicado en el párrafo precedente restringe la operación tal como lo hacía antes. Serían ejemplos productos que requieran certificados de ANMAT o de SIMELA para ser importados: en mi opinión estos no podrán venir por courier. Un gris importante es el de los productos con Seguridad Eléctrica porque todo lo que se enchufe a la red de corriente eléctrica requiere este certificado, y por lo tanto, según interpreto, no podría venir por courier. Quedarían entonces fuera del régimen las laptos, televisores, equipos de audio, etc.

Por otro lado, en un mundo informatizado donde los controles online son mucho más eficientes, quién traiga mercadería por este régimen queda obligado a confirmar la recepción del artículo dentro de los 30 días del arribo a través de la web de AFIP (www.afip.gob.ar). Recién cumplido este requisito se habilitará la posibilidad de un próximo envío courier.

Algo de lo que no se habla (o de lo que se habla mal) es de los impuestos. Leí por ahí que esto implicaba importar sin pagar impuestos. FALSO. El courier paga a la aduana los aranceles e impuestos previstos por el régimen general, y te los incluye en el precio del servicio. No es gratis, y la recaudación es exactamente la misma que se obtendría de un importador regular. Esto depende de cada producto, pero en general puede representar porcentajes mucho mayores al 50% de arancel único que uno paga sobre el excedente de la franquicia, cuando se trae algo desde el exterior al volver de un viaje (cuestión que te expliqué en este post y en este otro).

Habrá que ver cómo funciona en la práctica, pero el régimen de courier no implica ningún golpe a la industria local. Es un régimen acotado, que maneja un volumen marginal de las importaciones. Quizá (ojalá) sirva para que algunas industrias tengan que ajustar sus precios en rubros donde los márgenes son criminales, como ser el de la ropa, que de  hecho es uno de los items más interesantes para comprar por courier, justamente por la diferencia injustificada de precios en el mercado local. Pero decir que esto impacta en la industria local, el trabajo de los argentinos y la economía, es hablar pavadas. La cantidad de gente que compra por internet en Argentina es poca, a eso agregale que no todos tendrán una tarjeta de crédito habilitada para comprar en el exterior, ni querrán gastar en divisa, ya sea por desconfianza del tipo de cambio o porque no tienen el excedente de bolsillo para pensar en eso. Ahora sumale la desconfianza normal de la cadena logística internacional si tuviste un caso de que te robaron algo del equipaje despachado cuando vos mismo viajabas en el mismo vuelo. Por último considerá que el courier es un servicio caro: si pensas viajar al exterior mejor esperar a ese momento para comprar y traerlo como equipaje.

El régimen de courier comenzó a proliferar por la falta de productos importados en el mercado. Como no se conseguía, consecuencia del cepo a las importaciones que fueron las DJAIs, todos comenzaron a comprar en China por internet. Y allí fue cuando el gobierno anterior tuvo que ponerle límite al courier también. Ahora con un comercio exterior más liberalizado (aunque sigue estando fuertemente administrado) la necesidad de comprar afuera baja. Donde sí va a pegar fuerte esto es en las compras por internet de bagayo. ¿O pensabas que eso que no conseguías en ningún lado estaba disponible en Mercado Libre porque había ingresado legalmente al país? Si ahora lo podés comprar legalmente, ya sea aca o afuera, ¿para qué ir a hacerle el negocio a ese que viajó, se lo trajo de contrabando y te lo vendía ilegalmente?

Para finalizar, un consejo: Antes de comprar nada, lo mejor será llamar a una empresa de courier y consultar si es factible traer el producto que querés, desde el país que querés. Aprovechá y pedí también que te coticen el envío, y que te indiquen si ese valor incluye los impuestos de aduana, o sin son aparte, así te das una idea del precio final. Una vez que tenés confirmado que esa mercadería puede ingresar por courier, ahí sí, sacá la tarjeta y dale para adelante. Pero hacelo dentro de algunas semanas, porque la nueva resolución entra en vigor dentro de un mes!

Te dejo acá el video de AFIP explicando las novedades:

Si algún lector tuvo experiencias en el pasado que quiera compartir, o a medida que vayan haciendo nuevas con el régimen actualizado, los comentarios son bienvenidos.

Mañana vamos a revisar el régimen postal, que también se reglamentó hoy en el paraguas del “puerta a puerta”.

Nace LATAM CARGO, una nueva marca de Latam Group.

Hace aproximadamente tres años atrás, dos de las más grandes líneas aéreas de Latinoamérica anunciaron su fusión: la chilena LAN y la brasileña TAM se unían para formar la más importante aerolínea de la región, a la que dieron en llamar Latam Airlines.

En el día de ayer, el CEO de LAN Cargo Cristián Ureta anunció que la unificación de la imagen corporativa llegó a la división de cargas de la compañía a través de la adopción de la nueva marca LATAM Cargo.

Según el comunicado, a través de la marca unificada los clientes de la división CARGO podrán acceder a un servicio común a través de toda la extensa red, incluyendo productos y canales de comunicación integrados, un equipo dedicado a la satisfacción al cliente y gozarán de mayor transparencia en las operaciones.

El objetivo final de la nueva marca será aprovechar las áreas de sinergia generadas en estos tres años de operaciones conjuntas y así beneficiar a los clientes, al personal de la empresa y, por supuesto, a los accionistas.

Los cambios no serán externos únicamente, sino que también se traducirán en modificaciones de procesos internos de la empresa, pero, según es la idea, sin impactar negativamente las operaciones que los clientes tienen hoy en día.

Las modificaciones comenzarán a verse a partir de ahora, pero se irán dando gradualmente en un proceso que tomará los próximos tres años. De esta forma, LATAM Airlines se consolida para hacer frente a la avanzada que el Grupo Avianca, el otro gran jugador en la región, viene llevando adelante en los últimos tiempos.

Veremos cómo se van dando los cambios en la práctica, y qué mejoras concretras traen para las operaciones de comercio internacional por avión. Mientras tanto, le damos la bienvenida a la nueva marca.

Contratación de Fletes Internacionales: Los riesgos de simplificar lo que hay que profesionalizar.

Hace unas semanas atrás La Nación publicó esta nota sobre una plataforma online para la cotización y contratación de fletes internacionales, al mejor estilo de las que ya funcionan exitosamente en el rubro del turismo. Según la nota, todo un avance en el transparentamiento de los precios del comercio exterior para evitar los manejos que realizan los agentes de carga de acuerdo al cliente, momento, poder de negociación, competencia, etcétera. En mi opinión personal, un intento de commoditizar un servicio que debiera ser todo lo contrario: de alto valor agregado.

Quienes trabajamos en comercio exterior hay algo que tenemos muy en claro: los errores salen caros; muy caros. Por lo tanto las operaciones deben estar bien planificadas, y en este rubro muchas veces aplica el famoso dicho “lo barato sale caro”. Personalmente creo que “buscar precio” únicamente, en comercio exterior es un grave error, y esta plataforma online, si bien tiene muy buenas intenciones, apunta justamente a eso. A diferencia de los pasajeros que pagaron diferentes tarifas para un mismo trayecto en avión, y a los que se les da el mismo menú, con la carga no sucede los mismo: a menudo la diferencia de tarifa responde a una diferencia abismal en el servicio que se le dará a cada uno, pasando por seguimiento activo, manejo de la información y la documentación, días libres o de crédito, tratamiento prioritario, y un largo listado de etcéteras.

El primer y más importante paso es siempre determinar el nivel de servicio que uno necesita, y a partir de allí buscar proveedores que puedan justamente darnos eso. Una vez que tengamos identificada una paleta de proveedores que puedan darnos lo que necesitamos sí podremos ir en busca del mejor precio dentro de la misma. Todo, por supuesto, dentro del marco presupuestario del que dispongamos: no será lo mismo lo que pueda destinar una multinacional con operaciones diarias, al budget que pueda tener disponible una PYME que embarca una vez por mes. Tampoco serán iguales las necesidades ni exigencias de una y otra.

Otra cosa importante a considerar será el respaldo que nos brinde el agente de cargas, especialmente en el exterior donde el importador / exportador depende de él casi exclusivamente, y, en particular, cómo se maneja a la hora de resolver problemas. Es casi un hecho que no existe operación de comercio exterior sin problemas, y sus costos relativos están siempre en manos del forwarder y el despachante, que puede minimizarlos o aumentarlos hasta niveles insospechados.

Este tipo de plataformas buscan resolver el problema de elegir el mejor precio para mover una caja de un punto A hasta un punto B, pero se olvidan que ese transporte es una porción muy pequeña del todo, que hay un montón de servicios adicionales que impactan sobre el costo total y por supuesto, no preveén ninguna eventualidad operativa cuando en la realidad las hay a diario, y su resolución es lo que realmente vale.

Si pensamos en el transporte marítimo, por ejemplo, símbolo mundial de la standarización por excelencia a través del famoso contenedor, la comparación de precios debería ser muy fácil y productiva. Sin embargo, el giro del buque determinará la terminal en que se operará, y el forwarder a su vez decide en qué fiscal consolidar. Esto no sólo afecta los costos directos, sino que también impacta sobre los procesos en cada punto, las demoras que pueda tener cada plazoleta por cuestiones de infraestructura, ubicación geográfica de las mismas, entre otras cosas que determinarán el verdadero costo de una operación, por lo que analizar únicamente los gastos de transporte termina siendo miope.

Cuánto más se complejiza la situación para un transporte aéreo, donde la standarización no funciona tan bien, debiendo diferenciarse el servicio en fuselaje angosto y ancho, el servicio en avión de pasajeros y en cargueros, y los diferentes tipos de cada uno con sus diferentes capacidades. Durante años he visto errores importantes a la hora de cotizar servicios aéreos manteniendo una fluida comunicación con el cliente, imagínense el desastre que puede llegar a derivar de una cotización surgida de un frío formulario enviado por la web. Lo más probable es que, de esta forma, quién pida una cotización pensando en bananas, reciba una oferta pensada para las peras. Y una vez activada una operación, los costos de modificarla para encauzarla suelen ser altos.

En definitiva, en mi opinión el concepto con el que se crea la plataforma es erróneo. A través de ella se quiere “simplificar” el proceso de compra de fletes. La realidad es que el comercio exterior es un proceso complejo, y lejos de simplificarlo, lo que hay que hacer es comprender esa complejidad a fondo y saber manejarla. Imagínense que se le pida a un ingeniero de la NASA simplificar el diseño, construcción y conducción del próximo transbordador espacial. Salvando los años luz que hay con este ejemplo exagerado, lo que hay que hacer en comercio exterior es buscar gente capaz de entender y conducir al “transbordador” y no intentar que cualquiera se siente a los controles y pueda manejarlos.

Por eso, mi recomendación a los exportadores e importadores argentinos: Señores, no simplifiquen; profesionalicen. Asesórense antes de salir al mercado externo, contraten profesionales especializados en lugar de pretender que el contador coordine las cargas internacionales, planifiquen antes de actuar. De esta forma se lleva las operaciones de comercio internacional a otro nivel, los procesos se hacen más eficientes, satisfacen necesidades reales e impactan positivamente en los costos de toda la cadena de suministro.

El camino para bajar los costos no es simplificar; sino profesionalizar. Y no hay que ver el proceso por partes, sino como un todo.

En Argentina actualmente hay mucha oferta de carreras relacionadas con la logística y el comercio exterior, y trabajando con gente de todos lados del mundo les puedo decir que los profesionales argentinos del rubro tienen muy buen nivel. Es hora de aprovecharlo. Bastante se ha hecho en estos años, pero aún falta muchísimo por hacer.