Archivos Mensuales: marzo 2018

Regreso a México desde Cancún con Viva Aerobus: Reporte del vuelo 3141

El día comenzó muy temprano con el despertador sonando a las 6 am porque el taxi estaba pedido para las 7. Estábamos alojados en el hotel Fiesta Inn de Playa del Carmen (link al post) y teníamos que abordar un avión que partía del aeropuerto de Cancún (a casi 70 kilómetros de distancia) a las 9:30 hs.

El tramo terrestre de la travesía nos tomó poco más de 40 minutos. Con los boarding pass en mano (ya que habíamos tenido la precaución de imprimirlos en el hotel, cuestión fundamental cuando viajás en una low cost a menos que hayas contratado el servicio de impresión en el aeropuerto) nos dirigimos a los mostradores de check in para despachar el equipaje.

El único inconveniente que hubo al hacer seguridad fue que se tuvo que frenar la cinta transportadora porque la tira de una mochila se enganchó en el sistema, con lo cual aprovecho a aconsejar poner siempre las mochilas en una bandeja para evitar este tipo de eventos, algo que yo mismo no acostumbro hacer pero que de aquí en más tendré en mente.

A esa hora de la mañana amenizamos la espera en un aeropuerto de Cancún casi desierto tomando un chocolate frío con churros en uno de los pocos locales abiertos, y bien alejado del gate que nos correspondía. Cuando escuchamos el llamado a abordar para los VIPs comenzamos a prestar atención, pero no hubo más llamados por altoparlantes, así que nos acercamos y comenzamos el abordaje sin más trámite.

Salimos a plataforma a través de la rampa que se ve en la foto y como nuestros asientos eran de numeración alta dimos una vuelta por el costado del avión, pasando por debajo de su ala para abordar por la puerta trasera.

La copiloto fue la encargada de dar los anuncios por altoparlante, tarea a la que se abocó con evidente falta de ganas y en un inglés inentendible. El día estaba nublado y hubo que soportar algunas turbulencias durante el despegue. Finalmente el capitán anunció que se habían alcanzado los 10000 pies, lo cual funciona como una luz verde para que la tripulación comience con la venta abordo.

No daré mayores detalles del servicio low cost ya que eso ya lo puntualicé en el reporte del vuelo hacia Cancún, que podés leer haciendo click aquí. La buena noticia es que ese día había llovido en Ciudad de México, causando la dispersión del smog y por ende, posibilitando que el paisaje se viera bien nítido y salieran fotos aceptables desde el aire.

Para el momento en que aterrizamos ya brillaba el sol de nuevo, así que tuvimos un touch down sereno y sin complicaciones.

Tal como sucedió a la ida, la tripulación anunció la cinta por la que se entregaría el equipaje, con la diferencia de que esta vez sí acertaron. Igualmente hubo que esperar unos 20 minutos para poder reencontrarnos con nuestras valijas ya que la cinta era compartida con el vuelo proveniente de Mérida que había llegado primero.

Así llegamos nuevamente a CDMX para seguir disfrutando el último tramo de las vacaciones. Muchísimo por contar aún sobre Playa del Carmen, México y sus alrededores, así que te invito a seguir pasando  por Ahicito Nomás para enterarte!

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Buscando escenas en Miniatur Wunderland.

Como ya hemos contado en el blog, el grado de detalle de las maquetas de Miniatur Wunderland es asombroso. Las muestra adquiere gran realismo por el movimiento de vehículos, maquinarias, etc; la iluminación que convierte el día en noche y viceversa, y además es interactiva con algunos comandos que el visitante puede accionar para que distintas actividades tengan lugar.

Otra forma mediante la cual los anfitriones alemanes logran darle otro interés a la muestra es la propuesta de un juego muy sencillo. Junto con la entrada uno recibe un folleto, en el cual hay fotos de diferentes escenas que uno puede encontrar en diversos lugares de la muestra. Escenas particulares que retratan hechos dramáticos, interesantes o, incluso, con humor. Y el juego propuesto es, al mejor estilo de “Encuentra a Wally”, ir recorriendo la muestra entera afinando la mirada al mínimo detalle para tratar de encontrar dónde se encuentra cada una de las fotos del folleto.

Así es como, por ejemplo, se propone ubicar a los bomberos trabajando intensamente en un incendio.

Con tanta autobomba alrededor, esta es una escena relativamente fácil de encontrar, pero considerando lo enorme de la muestra no siempre resulta de esta forma. Las situaciones a ubicar están dispersas por todos lados, incluso en la zona histórica.

En algunas ocasiones incluso pueden estar mostrando un hecho histórico real, como quizá ocurra con este fusilamiento.

Batallas y movimientos de tropas no faltan.

Pero tampoco faltan los enamorados románticos que le llevan flores a su chica.

Y mucho menos los que la estaban pasando bien y son descubiertos por la futura suegra en plena faena, en una escena no apta para menores de 18 años.

Escenas no tan divertidas son las que muestran este asesinato en el puerto.

O a los bomberos trabajando en el río para recuperar el cuerpo sin vida de un hombre que lamentablemente se ha ahogado.

Una nota de color para los argentinos se da en un recital multitudinario, donde no podía faltar la celeste y blanca siendo enarbolada por un fanático argento. Fijate, está justo ahí en el centro.

Y una situación que seguramente en Alemania no se da tanto como en Argentina, simplemente porque acá somos un verdadero desastre cuando nos sentamos detrás del volante, y tenemos un índice de accidente de tránsito que está por las nubes. Pero bueno, en Alemania también hay accidentes, y así te lo muestran en Miniatur Wunderland.

Si vas en grupo, la competencia está garantizada: el que menos escenas encuentra paga la cena!

Miniatur Wunderland es una exposición maravillosa. Un imperdible para todo el que visite Hamburgo. En Ahicito Nomás te lo mostramos en detalle, siendo este el cuarto y último post que le dedicamos. Si te perdiste los otros tres, los encontras en los siguientes links:

Espero que te hayan gustado y te sirvan para decidir cuando estés por allá. Para despedirnos, nos vamos con una escena bien alegre, como lo es toda esta gente disfrutando de un hermoso día de sol a orillas del río.

Te espero en el próximo post de Ahicito!

Cuatro noches en el hotel Fiesta Inn de Playa del Carmen.

Durante nuestro viaje a México nos escapamos algunos días del frío de la capital para disfrutar del calorcito caribeño de Playa del Carmen. Allí estuvimos alojados en el Hotel Fiesta Inn, que en principio y llegando de noche, nos costó un poco ubicar porque con su iluminación tan especial desde afuera parece un shopping.

De diseño muy moderno tanto en el exterior como en las habitaciones, el Fiesta Inn está muy bien ubicado a apenas una cuadra de la Quinta Avenida, la calle principal de Playa del Carmen que siendo peatonal concentra todo el movimiento turístico, tanto de día como de noche. Pero vamos a lo que nos interesa: el mar. El Fiesta Inn está a 3 cuadras de la Playa Mamitas y su transparente agua azulada.

Es un hotel cómodo, con habitaciones de tamaño aceptable que, al menos en nuestro caso, tenía una enorme cama king size muy confortable. El baño está ubicado apenas se entra, donde uno prácticamente se topa con el lavatorio, emplazado fuera del mismo propiamente dicho.

Como se ve en la foto el baño goza de un diseño ultra moderno destacándose la puerta (y las paredes) de vidrio que aunque no es transparente, tampoco tapa del todo. Tanto esto, como el hecho de que la puerta no tenga traba, quizá pueda resultar incómodo a algún que otro huésped. En todo caso, al general de la gente le parecerá cuando menos, raro.

Yendo a lo importante, la ducha funcionaba de maravillas, y el jabón era en pan y especialmente diseñado en uno de sus lados para masajearte al enjabonar. Lo malo, como en general pasa en los hoteles, es que había sólo uno en una habitación doble. ¡Vamos muchachos! Si la habitación es para dos personas, los jabones van por dos!

En cuanto a la limpieza, al ingreso la habitación estaba impecable y en general el servicio fue bueno, salvo algunos detalles que terminaron siendo decepcionantes. En principio la silla que se ve en la foto estuvo con arena tres días, sin que la mucama le pasara un trapo siquiera. El jabón de tocador no se repuso nunca y el de la ducha sólo una vez. Se ve que miden al milímetro cuánto queda del pan antes de cambiarlo. Y la que realmente nos llamó la atención: la penúltima noche pedimos servicio de habitación y al volver a la tarde del día siguiente, los vasos sucios con gaseosa habían quedado ahí, tal como los habíamos dejado al irnos por la mañana.

Las amenities del lugar no las usamos, ya que estábamos más de excursión que dentro del hotel, pero recorriéndolas rápidamente se las ve muy bien. En el cuarto piso hay una terraza donde tomar algo y a ambos costados, sendas piscinas para tirarse un chapuzón. Ahí nomás está también el gimnasio para los que prefieran hacer algo de deporte puertas adentro.

Con respecto del desayuno no puedo hablar ya que nuestra estadía no lo incluía. El precio por la habitación era aceptable y agregarle el desayuno lo encarecía sin sentido, ya que por los planes que teníamos íbamos con pocas chances de poder degustarlo. De lo que sí hice uso fue del centro de impresión, desde donde me conecté a internet para hacer el checkin on line para el vuelo de regreso a México, y aboné un fee de $10 por página para imprimir el boarding pass (importante al volar con una low cost). Por último, el wifi en la habitación anduvo muy bien también.

Sacando el disgusto por el mal servicio de la mucama (que suponemos fue algo aislado porque se dió una única vez), el Fiesta Inn nos pareció un lindo hotel, muy bien ubicado y a precio aceptable, en una ciudad donde los alojamientos suben un poco la puntería en cuanto a precio se refiere.

El Refugio del Peñón, camino a la Laguna Brava.

Saliendo desde Vinchina por la RN76 rumbo hacia las montañas, uno toma el camino que conduce hacia el paso fronterizo con Chile conocido como Pircas Negras. En un punto de la ruta, por la cual uno va observando la majestuosidad de los paisajes que se levantan en las cercanías a la Laguna Brava de la que hablamos en un post anterior, una particular construcción al costado del asfalto llama la atención.

De inteligente forma circular, un refugio de piedra se levanta en el camino, lejos de todo vestigio de civilización. Según reza el cartel introductorio, está alli desde el año 1873 por orden del entonces presidente de la república Domingo Faustino Sarmiento, quién decidió construir una serie de refugios para los arrieros que llevaban su ganado hacia o desde Chile a través del Camino de los Toros.

A través del circuito que estos hombres hacían se levantan estas construcciones donde podían tomar un descanso y pasar la noche abrigados del gélido clima externo. La forma circular al mejor estilo hornero no es casualidad, sino que está especialmente pensado para que el viento helado no ingrese por la puerta, que al tratarse de un pasillo circular se lo impide.

Por una pequeña ventana entra la luz y se puede ver el panorama en el exterior. Dentro del refugio, una pequeña mesa y algunos bancos fabricados rústicamente con troncos constituyen todo el mobiliario disponible.

Son varios los refugios que Sarmiento mandó construir. Este en particular debe su nombre a estar levandado junto a un enorme peñón que viene a bautizarlo. Hoy en día no hay arrieros que pasen por estos pagos y necesiten un techo donde pasar la noche, pero sí los utilizan a menudo los escaladores en sus largas caminatas hasta el punto donde comienzan los ascensos.

Y por supuesto nosotros, que paramos a degustar la vianda que llevábamos de almuerzo. Cuando vayas hacia Chile por este paso, o bien cuando hagas la excursión de Laguna Brava, no te olvides de parar y conocerlo por dentro vos también!

El Aeropuerto más pequeño del mundo: Knuffingen Airport, en Miniatur Wunderland.

La ciudad de Hamburgo ostenta un récord raro, diferente. Alberga el que se podría decir que es el aeropuerto más pequeño del mundo. Con una superficie de apenas 150 m2, dentro de las paredes del fabuloso Miniatur Wunderland del que ya hablamos (link al post) se encuentra el Knuffingen Airport, un modelo a escala basado en el Aeropuerto Internacional de Hamburgo.

Son 52 modelos de avión los que realizan cerca de 250 vuelos por día en este particular aeropuerto alemán, al que cualquiera puede visitar de cerca sin necesidad de tramitar complicadas credenciales con la autoridad aeronaútica. Atentos spotters, ningún policía se acercará mirándolos raro cuando alcen la cámara para fotografiar a este gigante de los cielos, que por supuesto no podía estar ausente.

Como sucede en el resto de la muestra, el nivel de detalle del aeropuerto es realmente increíble. Los visitantes podrán ver cómo es la dinámica de un aeropuerto con total realismo, incluyendo las operaciones en plataforma, carga y descarga de las bodegas del avión, vuelos cargueros, rodaje hasta las cabeceras y el trabajo de los servicios de asistencia.

No solo eso, los alemanes se las ingeniaron para que los modelos de avión… vuelen!!! Así pueden verse los despegues y aterrizajes por la pista activa de Knuffingen.

También presente en el resto de la muestra, los días pasan en este aeropuerto, y la variación de las lucen ayuda a recrear el ambiente tanto del atardecer, como de la noche, el amanecer y la vuelta del pleno día. Y por supuesto, como en todo aeropuerto, aunque caiga la noche la actividad sigue.

No solo en la plataforma y los aviones. En la terminal la actividad también es frenética durante la noche.

Y las aeronaves cuentan todas con su correspondiente iluminación, porque como en todo aeropuerto, la seguridad del vuelo está siempre primero.

En el siguiente video se ve bien la actividad nocturna de Knuffingen. Tan solo escuchen el sonido de esos motores!!!

La utilización de los puntos de espera, la ocupación de cabeceras una vez que la torre da la orden, la espera de la autorización para despegar… Todo está detallado en este excelente modelo, del que todo fanático de la aviación se va a, simplemente, enamorar.

Y fiel a su estilo, Miniatur Wunderland no deja de incluir algunas perlitas en este sector de la muestra, claro que en este caso son aeronaúticas, como este Lufthansa con delivery retro, similar al que cada tanto podemos ver en el fuselaje del B747-8i que llega a Ezeiza.

O este cuatrimotor con evidentes problemas en su tren delantero!

El característico MD-11 está presenta también, en version “Freighter” de UPS, con su clásico tercer motor instalado en el estabilizador vertical. Un avión que si bien sigue volando está en camino de convertirse en parte de la historia de la aviación a medida que más operadores lo van sacando de servicio.

Y este sí, retro retro, el representante de Lauda Air, la aerolínea austriaca fundada por el emblemático Niki en 1979.

Una foto aparte la merece el enorme hangar de Lufthansa Technik, donde el personal de la línea de bandera alemana realiza el mantenimiento de sus aeronaves.

Si Miniatur Wunderland es un lugar ideal para visitar, la réplica de este aeropuerto en miniatura lo hace aún más imperdible, ya que es poco común, muy bien logrado, y algo que usualmente genera un interés especial no sólo en entusiastas de la industria, sino en el público en general. Los chicos, por supuestos, encantados!

Próximamente seguiremos recorriendo Miniatur Wunderland buscando algunas perlitas distribuidas por la muestra. Pero como nada tiene que ver con aviones, eso queda para otro post!