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Visita a la bodega boutique Vistandes.

La última parada de nuestra recorrida de establecimientos boutique del tour 2015 por Mendoza fue en la bodega Vistandes. No sabría decirles si fue en chiste o no, pero según el guía del tour la bodega debe su nombre a estar ubicada en un lugar con vistas a la Coordillera de los Andes. Más allá de eso, y de lo majestuoso de las montañas, no habíamos llegado hasta la zona de Maipú para contemplar la coordillera, sino para ver cómo se hacen y degustar estos exquisitos vinos.

Los vinos

Inaugurada en el año 2006 Vistandes resulta ser una bodega muy nueva dedicada a producir vinos premium obtenidos a través de la combinación de uvas de diferentes regiones. La arquitectura de la bodega la muestra como muy moderna, tanto por fuera como por dentro, y así mismo se definen ellos.

Tanques

Para lograr estas combinaciones Vistandes cuenta con dos fincas donde produce su propia uva, una en el valle de Famatina en la provincia de La Rioja y la otra en Maipú, Mendoza, que es la que visitamos. Cada finca tiene sus características particulares que servirán para crear los vinos de la marca.

Viñedos

Sus vinos de alta calidad, muchos de los cuales han ganado premios internacionales tanto en Miami como en el país, se basan en un proceso donde se balancean las últimas tecnologías con los métodos artesanales que implican, por ejemplo, la selección manual de las uvas para asegurar que se utilizan las de excelente calidad, desachando el resto que son vendidas a otras bodegas o industrias. Según la propia guía que ofició de anfitriona (y que más de uno se quizo llevar para su hostel, pero eso es otra historia) “la excelencia del vino la marca la excelencia de la fruta”.

Piletones

No sólo la selección de frutas es manual aquí, sino que hasta el embotellado se hace de forma artesanal. Para ello se utilizan corchos de alcornoque que son introducidos en la botella con una máquina que acciona manualmente un operador, quién mide en detalle hasta qué altura mete el corcho en el envase. Finalmente, el etiquetado de las botellas también se hace a mano.

Botellas

Por supuesto que esto limita un poco la producción, pero Vistandes no busca cantidad, sino calidad en sus vinos, de los cuales produce unos 200.000 litros al año que se venden únicamente en la bodega, así que si querés probarlos, no te queda otra que hacerte una escapadita hasta Mendoza.

Pasillos oscuros

Como siempre, ver las instalaciones, el proceso, y entenderlo un poco más es muy interesante, pero no tanto como la degustación de los productos con la que concluye la visita. En ese momento, una de las vedettes será la botella de torrontés, que si bien es originario de Salta y La Rioja, en Vistandes es muy bueno.

Una copa

Mientras ibamos probando cada uno de los diferentes vinos, nuestra anfitriona aprovechaba para recordarnos algunas cuestiones importantísimas a tener en cuenta, como por ejemplo:

  • Los vinos blancos deben ser amarillos, pero nunca dorados.
  • Los vinos tintos son rojizos, pero nunca pueden ser marrones.

Toneles

Ya con sólo verle el color al vino a través del cristal de la copa uno puede saber si está en condiciones de ser tomado o no.

Vistandes

Otra cosa que se aprende en ese momento es que los vinos más jóvenes no se añejan, y por lo tanto pueden permanecer menos tiempo embotellados, a diferencia de aquellos que pasan algunos meses en barricas de roble.

Toneles detras del vidrio

Mientras la guía explicaba, nosotros aprovechábamos para beber, y por supuesto, para jugar con la cámara de fotos y los cristales.

Copas Degustación

Así pasó por Ahicito la visita a una nueva bodega boutique. Fue la última de este viaje a Mendoza, pero ya vendrán otros viajes donde podamos degustar otros vinos y mostrártelo por acá. Mientras tanto, el martes que viene abrite un buen tinto, y degustalo mientras leés el próximo post. ¡Hasta entonces!

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Visita guiada a Pasrai: Fábrica boutique de aceite extra virgen.

La excursión a establecimientos boutique que realicé durantes mis últimas vacaciones en Mendoza no era totalmente alcohólica saltando de bodega en bodega, sino que también pudimos hacer un parate estratégico en una fábrica de aceite extra virgen; y digo estratégico porque, como el mismo guía nos indicó, estaba pautada en medio de la excursión cuestión de aprovechar la degustación con la que, además de probar los exquisitos productos de la aceitera, íbamos a formar una base sólida en nuestros estómagos para poder sobrellevar la degustación final de vinos, que aún faltaba.

Los aceites

Preparándonos para degustar los diferentes sabores de aceite extra virgen que preparan en Pasrai.

Así es cómo pasamos por Pasrai, una empresa familiar mendocina que desde 1920 elabora frutas deshidratadas y  aceites de oliva extra virgen. En este caso, la que visitamos fue la aceitera, y así aprendimos cómo se produce el “extra virgen”, el aceite de oliva de mejor calidad, cuya característica es contener un porcentaje de acidez menor al 0,8%, lo cual se logra a través de una cuidadosa selección de las aceitunas que se utilizarán en el proceso, que al menos en el caso de Pasrai son aceitunas negras compradas a proveedores especialmente elegidos, ya que en Mendoza cae mucha piedra que arruina el olivo y no lo hace apto para la producción de aceite de tan alta calidad. Estas aceitunas son procesadas dentro de las 48 horas de su cosecha, otra característica ineludible del concepto extra virgen.

Molino de piedra

El molino de piedra es un método milenario para fabricar la pasta de aceituna, y todavía hoy se lo utiliza.

Con esta celeridad comienza el proceso, que arranca con el lavado de las aceitunas con agua fría y el removido de las hojas con las que vienen de la plantación, ya que son éstas las responsables del sabor amargo que se quiere evitar. Una vez lavadas, las aceitunas pasan a un molino de piedra cuyos rodillos forman la pasta de aceituna que servirá de materia prima.

Prensas

Las prensas acumulan bandejas con pasta de aceituna y las presionan a 220 Kg para extraer el aceite.

El paso siguiente será controlar la temperatura de la pasta, que debe estar específicamente a 25°C durante su amasado, para finalmente pasar a la torre de prensado, una máquina dónde se van acumulando bandejas con pasta de aceituna una encima de otra, hasta formar una torre que puede contener un máximo de 80 bandejas. La prensa las presiona durante 90 minutos hasta llegar a 220 Kg. de presión, extráyendose así el aceite de la pasta.

Tanques

El proceso de decantación del aceite se realiza con agua.

Finalmente, con agua se realiza la decantación, separando el aceite que pasa a embotellarse. Y aquí viene algo interesante porque no sólo se produce el aceite de oliva habitual, sino que además hay versiones saborizadas del mismo, para lo cual se utilizan elementos como el famoso ají Puta Parió, orégano, albahaca, romero y ajo. Esto quedará patente durante la degustación que cierra la visita, donde nuestra guía dispuso de varios platos con pancitos a los que aplicó los distintos tipos de aceite. La clave de la degustación, tal como nos desasnó la guía, está en comenzar a probar desde el más suave e ir subiendo el tenor de los sabores, ya que si arrancás con el aceite sabor a ají, luego no vas a sentirle gusto a nada. Mis recomendados son el picantito de ají, y por supuesto, si no pensas besar a nadie en las próximas horas, el de ajo. Haceme caso, no te vas a arrepentir.

Embotellado

La producción se lleva a cabo durante cuatros meses. El resto del año se dedican al embotellado.

Una particularidad de la fábrica es su condición de boutique, por la cual produce durante la temporada de olivo entre mayo y agosto, empleando una dotación de ocho personas, mientras que durante el resto del año se dedican a embotellar los productos.

Degustacion

En la degustación probamos todos los sabores disponibles y elegimos nuestros favoritos.

Finalizada la degustación uno tiene la opción de comprar alguno de los productos. Si hacés la visita, no la desaproveches, porque Pasrai no tiene distribución en Buenos Aires, por lo tanto la única forma de conseguir estos aceites será encargándolos a distancia y que te los envíen por encomienda, o darte una vueltita por Mendoza y pasar a visitarlos, opción que por supuesto, no está nada mal.

Visitando bodegas boutique: Domiciano de Barrancas y su cosecha nocturna.

Cuando uno va a Mendoza la visita a algunas bodegas es una excursión casi obligada. Mis últimas vacaciones en la provincia occidental no fueron la excepción a la regla y así es como, buscando bodegas diferentes para que no fueran una repetición una de otra, descubrí el concepto de “bodega boutique”: aquella que no produce de forma industrial y en cantidades para abastecer el público masivo, sino que lo hace en lotes limitados, y especializándose generalmente en vinos de alta gama.

Tanque Acero

En los tanques de acero inoxidable se separa la pulpa y la piel.

De esta forma apareció una excursión que ofrecía una atractiva propuesta de medio día, visitando diferentes establecimientos que incluían visita guiada y degustación de sus productos. Dudé por un momento ya que en el itinerario estaba incluida la Bodega López, que yo ya había visitado por mi cuenta como te conté en este post, pero en seguida la agencia me convenció cambiándola por otra bodega: así es que visité Domiciano de Barrancas.

Tubo Nitrogeno

Para lograr la separación se utiliza nitrógeno inyectado por medio de estos tubos.

Sin adentrarnos demasiado en el proceso de la producción del vino que ya te conté en el post de las Bodegas López, vale la pena remarcar las diferencias entre esa producción industrial y la selección casi de nicho que hacen en Domiciano, y que comienza en el principio mismo del proceso. Allí, en los viñedos donde crecen las uvas, Domiciano no utiliza el tradicional método del parral, sino uno traído de Francia llamado espalderos, posicionados de norte a sur para que toda la uva quede expuesta al sol durante las horas del día, cuestión fundamental si se tiene en cuenta la importancia de la amplitud térmica a la hora de determinar la calidad con la que saldrá un vino.

Cubos de roble

Las cubas de roble quedaron en el pasado. Ahora el toque a madera se lo dan los “daditos de roble”.

Otra particularidad que se da en los viñedos es que la cosecha y selección de las uvas se realiza durante la noche. Esto no solamente define el logotipo de la marca que se puede ver en las etiquetas de las botellas, sino que también determina las particularidades aromáticas de la uva que llega a la bodega con el frío de la noche.

Piletones Subterraneos

El vino pasa de los tanques a los piletones subeterránes por efecto de la gravedad a través de mangueras.

Ya en la bodega propiamente dicha el proceso esencial es igual al que ya conocemos, pero también tiene algunas particularidades que lo distinguen. Una vez que se produjo la separación de la piel y la pulpa de la uva en los tanques de acero inoxidable, el futuro vino pasa a unos piletones subterráneos donde se le agregan unos trozos de roble que son los que le darán el dejo a madera requerido. Finalmente, y dependiendo de las propiedades que se busquen para un vino en particular, se lo añejará por un tiempo específico en barricas traídas de Estados Unidos o de Francia.

Toneles

Las barricas se usan para añejar el vino. Dependiendo de su origen le darán diferentes propiedades.

La excursión finaliza con la degustación, donde pudimos probar el vino estrella de la bodega: un excelente malbec dos años consecutivos medalla de oro en Alemania, cuyo precio de venta al público en Europa ronda los USD 150.- pero que en establecimiento mendocino se consigue promocionado a $130.- de los nuestros.

Botellas

El logo del hombre bajo las estrellas representa la forma de trabajo de Domiciano de Barrancas.

De esta forma conocimos una bodega boutique y una nueva manera de hacer vinos, y probamos uno premium que, salvo viaje al viejo continente mediante, no podríamos haber degustado ya que no se vende en el país. Una linda experiencia que te recomiendo para cuando pases por Mendoza.

Visita guiada y degustación en la Bodega López: Aprendiendo cómo se hace el vino.

Entre otras, el visitar alguna bodega y degustar sus vinos es una de las actividades obligatorias cuando uno pasa por Mendoza. Para eso se puede contratar la excursión en alguna agencia de viajes o también uno puede ir por sus propios medios, incluida la opción de alquilar una bicicleta para recorrer varias bodegas en una tarde sin violar la ley de tránsito (claro que igualmente la vuelta en dos ruedas puede llegar a ser algo complicado).

Bodegas Lopez

La Bodega López funciona desde 1898, siendo siempre regenteada por la familia.

Así es que una tarde me tomé el Metrotranvía hasta la Estación Gutierrez (la última del recorrido) en el Departamento de Maipú, donde se encuentran varias bodegas, entre ellas la Bodega López que quería conocer. Saliendo de la estación hay un cartel que indica hacia dónde queda y desde ahí uno ya no puede perderse.

Maqueta

En uno de los pasillos la maqueta ilustra el proceso de producción de los vinos.

Al llegar tuve la suerte de que la última visita guiada estuviera dando comienzo, así que me sumé al grupo para recorrer la bodega y aprender un poco sobre cómo se elaboran los vinos. Importante es destacar que la visita es gratuita e incluye la degustación, y se puede hacer los días de semana entre 9 y las 17 hs., o los fines de semana y feriados de 9.30 a 12.30 hs.

Museo

Dentro de la bodega hay también una zona destinada a museo donde se puede ver esto.

Lo primero que visitamos fue una sala donde el vino se añeja en cubas de madera, que están dispuestas en posición vertical y tienen una capacidad de 20.000 litros cada una. Al ingresar ahí, apenas se abren las puertas, uno ya siente claramente el aroma a vino. En esa sala nuestra guía nos habló sobre la bodega en sí, haciendo un poco de historia sobre la empresa que fue siempre dirigida por la familia López, cuya cuarta generación, luego de más de 100 años de historia, sigue a cargo de la conducción.

Cubas

Las cubas tienen posición vertical y contienen 20.000 litros de vino cada una.

Luego pasamos a la planta para ver con nuestros propios ojos el proceso de elaboración de los vinos. Por supuesto, este comienza con la llegada de la uva al lagar, donde un mecanismo llamado “tornillo sin fin” la lleva hasta el “despalillador”, que no es ni más ni menos que una máquina que separa el grano de uva del escobajo (los palitos que la unen al racimo).

Llegan las uvas

La llegada de los camiones desde los viñedos es el primer paso en el proceso de elaboración.

Luego los granos pasan a unos tanques de acero inoxidable que es donde se produce la fermentación. El gas que hay en estos tanques hace que la piel y las semillas se separen del grano de uva y suban hasta el techo y allí quedará varios días, dependiendo del tipo de vino que se esté buscando.

Lagard

El tornillo sin fin del lagar arrastra la uva.

En sí todos los vinos pasan la misma cantidad de días en estos tanques, pero lo que hace la diferencia es la cantidad de tiempo que conviven allí con la piel de la uva. Así, los blancos y rosados quedan únicamente 24 horas y luego se los pasa a otros tanques limpios, lo que les dará un tono diferente a los vinos tintos que permanecen siete días con la piel de la uva. Luego, en los tanques limpios, los vinos quedan hasta fermentar logrando el porcentaje de alcohol requerido.

Toneles

Los toneles tienen más de 100 años dándole a los 35.000 litros de vino un sabor especial.

Una vez fermentados pasan a añejarse en las cubas o toneles de roble. A diferencia de las primeras que ya expliqué, los toneles están dispuestos en posición horizontal y son mucho más grandes, conteniendo 35.000 litros cada uno. Allí, dependiendo del tipo de vino del que se trate, quedarán entre 6 meses y 6 años, para luego pasar finalmente a las piletas subterráneas desde las cuales se los envasa.

canilla tonel

La única entrada al tones es esa puerta, por la que una persona debe entrar a limpiar.

La Bodega López es de producción industrial, es decir que preparan vinos en grandes cantidades para ser distribuidos en el mercado, y esto se nota especialmente cuando uno ve el proceso de embotellado. Totalmente mecanizado, tiene una velocidad asombrosa donde las botellas van vacías y vuelven llenas por un lado, y por el otro corren las cajas por las cintas para ser completadas con 6 botellas cada una por una máquina que lo hace todo a la vez.

Envasado

El proceso de embotellado está totalmente macanizado y se da a una velocidad vertiginosa.

Es difícil graficarlo con una fotografía estática, así que para que lo puedan entender mejor les dejo este video que muestra cómo se aplican los corchos a las botellas ya llenas, a toda velocidad.

Finalmente, una vez que ya nos enteramos de todo el proceso completo, llega la parte más esperada de la visita: la degustación.

Degustacion

La visita finaliza con la degustación de varios vinos e intentando encontrar las diferencias.

Pero eso no te lo puedo contar ni en palabras ni en imágenes, así que lo mejor es que cuando vayas a Mendoza te des una vuelta por la bodega y te des el gusto de probarlos vos mismo. Y por supuesto, cuando vuelvas a conectarte a internet, date una vuelta por Ahicito!

Visita a las Ruinas Jesuíticas de San Francisco y pasada por la Casa de San Martín en Mendoza.

Justo frente a la plaza Pedro del Castillo, del lado contrario al Museo del Área Fundacional, se levantan los restos de lo que alguna vez fuera una iglesia, ubicación muy lógica si se piensa en la organización urbana española donde frente a la plaza central se ubicaban el cabildo y la iglesia. El templo fue construído por la Compañía de Jesús durante la primera mitad del siglo XVIII, y entonces llama mucho la atención encontrarse con esta inscripción en la pared del complejo:

Portada

El nombre del complejo arqueológico responde a las dos órdenes que lo regentearon.

Lo primero que uno se pregunta es qué tiene que ver San Francisco con una iglesia construida por los jesuitas, y ahí es donde tenemos suerte de estar con la guía del museo que muy amablemente cruzó para ayudarnos en esta visita. Resulta ser que, si bien el templo fue originalmente jusuita, esta orden fue expulsada del país en 1767, motivo por el cual luego se les asignó la construcción a los franciscanos, quienes la administraron hasta que en 1861 un devastador terremoto la destruyó.

Ruinas

Las ruinas son patrimonio histórico y en ellas casi todo es original.

Apenas después del sismo la iglesia no quedó como hoy se la ve, sino que algunas partes se mantuvieron al principio pero luego con el tiempo (y las réplicas) se fueron desmoronando, hasta llegar a dejar la construcción más o menos como se la ve hoy. De hecho, en el Museo del Área Fundacional (cuyo post podés leer haciendo click acá) puede verse esta gráfica mostrando el efecto del terremoto sobre la iglesia instantes después de ocurrido:

Iglesia Terremoto

En el Museo del Área Fundacional se muestra cómo quedó la iglesia tras el terremoto.

Hoy en día hay mucho menos ladrillo que en la foto, y mucho más hierro, que por supuesto no es parte del edificio original. Lo que pasa es que las ruinas fueron declaradas Monumento Histórico Nacional en 1941 y por lo tanto no se las puede reformar. Algunos sectores de la comunidad mendocina estaban interesados en saber cómo se veía la iglesia en sus buenas épocas, y al no poder tocar la estructura original, los arqueólogos idearon esta serie de estructuras metálicas para que uno pueda imaginar las formas de la construcción colonial.

Galeria en primer plano

Las vigas de hierro son para dar una idea de cómo era la forma de la iglesia originalmente.

Algo que no se nota a simple vista es que este lugar también es un cementerio. Como en todo templo de aquella época, los muertos se enterraban en él, dependiendo el tipo de tumbas y su ubicación de quién hubiera sido el finado. Así, debajo de este suelo hay tumbas de 1 a 5 cuerpos cada una, estando las más ricas en las zonas claves del interior (como podría ser el mismo altar) y las más humildes en los alrededores, quedando los más relegados y los indigentes para el exterior de la construcción, ya que no eran dignos de descansar en el interior de un lugar tan puro.

Ruinas II

La base de la iglesia está enterrada ya que en el 1700 el terreno era más bajo que el actual.

Así es que dentro del complejo se levantó un laboratorio de investigación cuyos científicos son muy celosos del respeto por los muertos que allí descansan. Todo el cementerio ha sido mapeado, y si necesitan realizar alguna prueba científica con algo en particular utilizan el mapa para llegar hasta el lugar o cuerpo en cuestión, y para volver a dejarlo todo tal cual estaba una vez finalizado el proceso. Así entonces, a diferencia de otros lados, no vas a ver expuesto en ningún museo un cuerpo extraído de estas ruinas.

Puerta al interior

Las iglesias eran también cementerios y las familias ricas enterraban a sus muertos adentro.

Algo particularmente llamativo es que las ruinas hayan sido cerradas y protegidas hace apenas unos diez años atrás, cuando el terremoto que las originó fue en 1861. Hasta hace poco este predio estaba totalmente abierto sin ninguna clase de protección, y hasta se llegó al extremo de colocar una plaza con fuente y juegos para niños de la cual aún queda un bebedero como vestigio, y que, para colmo, se colocó justo debajo de un enorme árbol cuyos frutos caen desde las alturas cual bomba atómica, y que si te cae en la cabeza te puede pasar al mundo de los que están enterrados varios metros más abajo de tus pies. Una verdadera locura, por la seguridad de los chicos y por el valor histórico que pudo haberse perdido con tanta desidia.

Bebedero

Por años hubo una plaza donde jugaban los niños.

Y digo “pudo” porque afortunadamente el complejo se mantuvo en bastante buen estado, hasta que finalmente la dirección de turismo de la ciudad tomó el control y lo comenzó a explotar como atracción. Los errores cometidos por inexpertos en la materia al querer restaurar zonas de la construcción con materiales modernos no compatibles con los originales, y que pusieron en peligro la conservación del patrimonio, hizo que el complejo pasara a manos de la dirección de cultura, de quién dependen los arqueólogos y científicos que hoy regentean el lugar.

Reformas

El material de restauración importado se utiliza sólo en los lugares donde es estrictamente necesario para preservar.

Hoy en día el turista interesado puede visitar las ruinas, pero el foco está puesto en la preservación del patrimonio histórico, llegando a un deseable equilibrio entre ambas partes. La visita se inicia en el Museo del Área Fundacional, y desde ahí el guía dirige a los interesados hasta las ruinas y los hace ingresar. Algo muy recomendable para poder entrar al complejo, sacar unas fotos y entender un poco lo que estás viendo.

Pasaje

Los árboles eran parte de la plaza a pesar del peligro.

Algo que no es tan recomendable es darte una vuelta por la calle Corrientes al 343 para visitar la casa que habitara San Martín cuando oficiaba de gobernador de Cuyo. En cuanto me enteré de la dirección pensé enseguida en su casa de Boulogne Sur Mer y en este post que escribió Sir Chandler cuando la visitó, y me llené de ilusiones. Pero claro, tendría que haberme dado cuenta que en Argentina las cosas son diferentes, y bueno, lo que me encontré cuando llegué hasta allí fue esto:

Casa San Martin

La casa de San Martín durante su período como gobernador de Cuyo ya no existe como tal.

El sitio histórico es hoy un local de mecánica y lo único que la distingue es una placa en la vereda y un cartel que ni siquiera está bien conservado. Con esta tremenda desilusión di por finalizadas las actividades en el área fundacional de Mendoza y me puse a buscar alguna bodega para visitar. Pero eso es parte de otro post…