Archivo de la categoría: Fotografía

Galería de Imágenes de Punta Loma y el Cerro Avanzado.

Hace unas semanas atrás te contaba sobre nuestra visita a la Reserva Natural Punta Loma, en las afueras de la ciudad de Puerto Madryn. Allí se puede apreciar gran cantidad de fauna desde un mirador que nos da una vista alucinante de los acantilados.

Y de sus particulares inquilinos: los lobos marinos de un pelo.

Es habitual encontrarlos en zonas como esta, reparadas pero a la vez con fácil acceso al mar, ya que las crías se lanzan a nadar desde muy chiquitas, con apenas 15 días de vida.

Se nota a simple vista que a estos animales les encanta el agua.

Juguetones, esperan la ola. Y la ola llega.

Y no les hace problema alguno la furia con la que el mar golpea las piedras.

Pero eso sí, cuando es hora de descansar prefieren tirarse al sol y esquivar la marea que sube amenazante, al punto de quedar unos encima de otros.

¿Estás cómodo vos?

Y no somos los únicos en deleitarnos con este espectáculo: las gaviotas aterrizan cerca y miran fijamente el agua, aunque más que divertirse con los lobos marinos sospecho que están al acecho en busca de comida.

Casi como si fuera un aeropuerto, las gaviotas gozan de señalización que les indica hacia dónde va el viento al momento del aterrizaje y despegue.

Adentro del agua, sin embargo, poco importa el viento de superficie.

Y mientras unos nadan y disfrutan de la playa, siempre está el malhumorado que le protesta a los vecinos.

Desde arriba, y en otras épocas, el guardafauna observaba todo atentamente desde su precario refugio.

Saliendo de la reserva, el camino nos lleva hacia el Cerro Avanzado, antes de emprender el regreso a la ciudad.

Un lindo y recomendable paseo por el sur argentino. Más si te toca un espectacular día de sol como nos pasó a nosotros. Nada de quedarse encerrado en casa mirando por la ventana.

Espero que hayas disfrutado de la recorrida por Punta Loma. Cuando estés por Puerto Madryn, agendátelo: no dejes de ir!

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La Oktoberfest de München en imágenes.

Algo que me gusta mucho cuando visito una ciudad es levantar la cámara y retratar no sólo el lugar en sí, sino momentos y, particularmente, su gente. Las personas hacen al lugar donde viven y son parte fundamental de su ADN, por lo que si fotografío una ciudad sin sus habitantes y los momentos que estos crean y viven, es como que falta algo. ¡Y algo importante!

Sin ser una ciudad, la misma sensación me invadió cuando estuve en la Oktoberfest, en Munich el año pasado. La realidad es que la fiesta no es la bebida, aunque la cerveza sea por supuesto la protagonista. La fiesta la hace la gente, con sus trajes típicos, cantando y bailando y pasando un momento inolvidable. Es por eso que no podía faltar la galería de imágenes de la Oktoberfest, enfocada puntualmente en su gente.

Gente que festeja, bailando sobre los bancos y hasta sobre las mesas, aunque sin hacer desmanes.

Algunos lo hacen en grupo, otros en pareja.

Todo al son de la orquesta.

Y sin ser parte de la orquesta, siempre están los que ponen su cuota para animar la fiesta.

Claro que en la Oktoberfest, la animación está garantizada por un líquido dorado.

Entre tanto jolgorio, las meseras sí que laburan.

Pero también se toman un momento para la buena onda.

Aunque parezca mentira, entre tanta gente siempre hay alguna que otra chica sola.

Están las que aunque presentes, parecieran estar ausentes…

Las que definitivamente están presentes…

Y las que parecen tristes, entre tanta alegría que se ve alrededor.

Por supuesto que, con música y cerveza, es probable que aunque estén solas, se crucen las miradas.

Y al cruzarse las miradas, con chopp en la mano, seguramente amerite un choque de vidrios y un fuerte “Prost!”

El paso siguiente, es salir a bailar.

Personajes hay para todos los gustos.

Con mucho pelo, sin nada de pelo y hasta con gorritos.

Y cómo decirle que no cuando te ofrece un sombrero, no pelado?

A los Prätzel los vende un muchacho, pero igual es difícil decirle que no, aunque en este caso es por lo rico.

“Sí, yo también quiero!!”

No sabemos si es por la cerveza, pero en la Oktoberfest la gente suele estar feliz.

Es escenario de lindos encuentros.

Y de escenas de amistad fraternal.

Una interesante y recomendable experiencia. En este post de la Oktoberfest están los datos de la del 2018 para que puedas anotarte. ¡Ella te invita!

Agradezco la colaboración de mi amigo A.H. ya que algunas de las fotos de este post son de su autoría.

Y vos, no te quedes sólo con las fotos. Organizá el viaje, y viví la próxima Oktoberfest!.

 

Galería de Fotos de la Navegación por Rosario

Hace unos días atrás te contaba sobre la navegación que hicimos por el Río Paraná a bordo del Barco Ciudad de Rosario, tal como podés leer en el post al que accedés haciendo click acá.

En esa ocasión el día estaba ideal para sacar fotos, y desde el río el panorama de la ciudad es totalmente diferente, así que fueron muchos los registros que logramos y, por supuesto, no era posible ponerlos todos en un mismo post. Por eso sale ahora esta segunda parte, con las fotos que se quedaron afuera de la primera.

Mientras nos alejamos de la playa, varias aves nos sobrevuelan como queriendo saludarnos.

Por supuesto, no somos los únicos que navegamos el Paraná.

La gente disfruta el viaje y se asoma a las ventanas para sacar fotos, incluso desde adentro.

En las islas la gente aprovecha el sol del fin de semana a puro asado y pesca.

Y hasta don Taco sale al parque para saludarnos a nuestro paso.

Otros, en cambio, prefieren ir a la par nuestro marcándonos el ritmo.

Saliendo ya de los canales volvemos al brazo principal del río, y en una punta se ven los yates reuniéndose. Con el río bajo los tripulantes se bajarán del barco y simplemente caminarán hasta la costa para pasar el día.

Claro que también están los que prefieren anclar alejados a disfrutar de la tranquilidad del río.

Vamos emprendiendo la vuelta una vez que llegamos hasta el pintoresco puente Rosario – Victoria.

El tramo central es colgante y permite el paso de los buques por abajo, pero la mayor parte de la estructura está sostenida por enormes columnas que surgen del agua.

Del otro lado están las playas, y aunque no estamos en verano, son varios los que se acercaron para descansar sobre la arena.

Y hasta hay un bar donde uno puede degustar una cerveza bien fría.

Tal vez esa sea la razón por la que a este kayakista se lo ve tan apurado…

Acercándonos ya a la costa, las boyas nos indican donde se encuentran los naufragios. Acercarse a ellas significaría poner en riesgo la seguridad de la navegación, así que capitán se encarga de mantener las distancias.

Y ya llegando a nuestro punto de destino, las torres gemelas rosarinas nos regalan esta visión.

Así pasamos la tarde navegando, un paseo diferente por la linda ciudad de Rosario. Espero que vos también puedas hacerlo la próxima vez que estés por aquí

Visita al Parque Ischigualasto: El Valle de la Luna.

A unos 270 km de la capital sanjuanina se encuentra el Parque Provincial Ischigualasto, “EL” lugar a visitar cuando uno llega hasta esta zona del país. Más conocido popularmente como “Valle de la Luna”, el parque constituye una enorme reserva paleontológica con un atractivo científico muy particular: aquí pueden verse a simple vista, y perfectamente diferenciadas unas de otras las diferentes formaciones geológicas que constituyen el período triásico.

El parque no es sólo un reservorio científico de importancia mundial, sino que por supuesto puede visitarse con fines turísticos. Para ello se abona una entrada que al momento de publicar este post estaba en $250 por persona, y se debe ir en vehículo propio, salvo que se contrate la excursión en alguna agencia de turismo.

La visita, que dura unas cuantas horas y cuya última salida es a las 16, consiste en recorrer en el vehículo una pequeña porción del parque, acompañado por un guía que se sube al primer auto y va liderando la caravana. Uno detrás del otro vamos avanzando para visitar las diferentes estaciones, como se les llama a los puntos donde uno desciende para recibir la explicación del guía y observar las diferentes formas creadas por la naturaleza.

No hace falta que el vehículo sea 4×4 ni mucho menos, como queda demostrado en esta foto donde todos estamos estacionados, incluyendo el pequeñísimo Chevrolet Celta que alquilé en San Juan, y del que ya hablaremos en otro post más adelante.

La primer parada de la visita será el Valle Pintado, que le da su nombre popular al parque por la similitud de la vista desde ese punto con el paisaje lunar (o al menos con lo que se supone que debe ser un paraje en el satélite terrestre).

Estos parajes son ricos en información geológica y en restos paleontológicos, pero según nos explica el guía, no es tan arduo el trabajo que allí realizan los científicos ya que mayormente estos se limitan a esperar que la misma Naturaleza gestione los grandes descubrimientos. Son principalmente el agua y el viento los que se encargan de erosionar el terreno e ir dejando al aire libre los restos que pertenecieron a seres que, en tiempos prehistóricos, reinaron sobre nuestro planeta. El trabajo de los científicos se centraliza principalmente en estar atentos y aplicar su experto ojo clínico para distinguir cuando algo desenterrado se trata de un fósil de importancia científica.

Las atracciones más famosas del parque, sin embargo, no son las excavaciones paleontológicas a las que no se tiene acceso durante la visita, sino las “formas geológicas”: verdaderas esculturas de piedra talladas por la misma Naturaleza a través del tiempo. Ninguna de ellas ha sufrido la más mínima intervención de la mano del hombre.

En algunos casos para ello habrá que estacionar el auto no más allá del límite marcado con las piedras y caminar por el terreno desértico. Esto sucede por ejemplo cuando uno quiere llegar a la Cancha de Bochas, para lo que habrá que caminar unos 800 metros, pasando por la efigie.

Lejos de ser cantos rodados, las bochas son piedras que se originaron a través de un núcleo al que se le fueron adhiriendo partículas a través de los años, hasta darles la forma circular que se puede apreciar hoy en día. Si bien hoy se las encuentra concentradas en un punto particular del parque, fueron colocadas allí para que se las pueda apreciar mejor, única intervención que se permitieron a manos humanas en las geoformas del parque.

Hay casos donde las bochas se unen entre ellas, mientras que las que se encuentran partidas no terminaron así por haberse golpeado unas con otras, sino que ese fue el producto de la enorme amplitud térmica de estos parajes donde durante el día hace un calor abrasador, pero durante la noche las temperaturas están ampliamente por debajo de los 0°C.

Una geoforma que ya no está tan clara es la del submarino. Hoy en día tiene un solo periscopio ya que el otro se cayó hace unos años atrás, con lo cual se perdió la estructura original y ahora hay que utilizar un poco la imaginación para verla. Esto tendrá un fin cuando el periscopio restante caiga también y el submarino termine de desaparecer. No se sabe cuándo sucederá esto, pero por las dudas el guía no nos deja acercarnos a las piedras: podría pasar de un momento para otro; o bien tardar décadas.

La geoforma más famosa es, por supuesto, la del hongo, que además es el símbolo del parque. Si bien ya se sabe que en algún momento esta roca también va a caer, el guía nos hace notar que mirando alrededor se pueden ver otros pequeños honguitos en formación. Con el pasar de los años el símbolo de Ischigualasto caerá y cederá su trono a alguno de estos nuevos hongos que el viento y el agua van formando.

Por lo pronto, hoy el hongo es el rey del Valle de la Luna.

La excursión incluye una parada en una especie de museo ubicado en medio de la inmensidad del parque, donde se proyecta un video explicativo sobre las actividades paleontológicas que se realizan en el lugar,  y donde se nos explica cómo trabajan los científicos en una excavación. Allí también nos tomamos un momento para descansar antes de seguir viaje, para lo cual hay un bar donde uno puede comprar algo para comer y beber.

El parque es enorme y durante la excursión se recorren apenas 40 kilómetros, que aún siendo pocos en relación al tamaño total, se hacen largos. Los límites están demarcados por las montañas rojas que se ven al fondo, ya siendo parte de formación del Talampaya que con sus paredes de 150 metros de altura dividen además la provincia de San Juan de la de La Rioja.

Lamentablemente no lo pudimos hacer porque no nos coincidieron las fechas, pero también es posible realizar excursiones nocturnas bajo la luna llena, que según me dijeron son una experiencia fabulosa y totalmente distinta a lo que puede vivirse durante el día.

Para llegar a este lugar desde la ciudad de San Juan la mejor opción será tomar la RN 40 hacia el norte, para luego empalmar con la 150, pasando así por paisajes igualmente espectaculares, incluyendo una gran cantidad de túneles que hacen el viaje mucho más ameno.

Un paisaje árido y gris, que se disfruta por lo autóctono ya que el costado marketinero de la excursión está reducido al mínimo indispensable para su difusión, y eso lo hace mucho más interesante. Ischigualasto será una parada obligada en tu próximo viaje a San Juan.

¡Espero lo disfrutes tanto como yo!

 

Postales de Brujas: La Galería de Imágenes.

Hace algunas semanas atrás les hablaba de la hermosa ciudad de Brujas, en Bélgica, lugar que conocí un poco más al realizar un walking tour, y donde visité la Basílica de la Santa Sangre de Jesús, tal como pudieron leer en los respectivos posts. Pero las fotos fueron tantas que dos posts no alcanzaban para mostrarlas, por lo que aquí les presento una recorrida en imágenes por este lugar que parece salido de un cuento.

Arrancamos caminando sus tranquilas calles, aunque no necesariamente eso signifique la ausencia de automóviles.

Si hasta hay calles donde no se les permite ingresar…

Claro que son mucho más comunes los botes que los autos.

Cualquiera de nosotros puede navegar los canales de Brujas. Sólo hay que encontrar esta casillita y comprar el ticket correspondiente.

Y en Brujas la realidad es que hay cualquier cantidad de canales para navegar.

¡Las mismas casas parecen estar casi sobre el agua!

Claro que también se puede recorrer la ciudad con otros medios de transporte…

Buscando la plaza principal nos topamos con una de las muchas iglesias del lugar.

Y finalmente llegamos. Bien podríamos haber ido en bicicleta, nadie nos habría mirado raro.

Como presidiendo, la torre del reloj se alza al frente de la plaza.

La recorrida por Brujas incluye arquitectura típica por todos lados.

Incluye también monumentos a personajes ilustres de la ciudad.

Pasamos por innumerables canales.

Y por supuesto: donde hay canales no pueden faltar los puentes…

Ya acostumbrados al turismo que llega desde todas partes del mundo, los personajes de Brujas no se inmutan a nuestro paso.

Pero sinceramente, ¿qué personaje local puede ser más simpático y fotogénico que una pareja de recién casados?

¡O los invitados a la boda! Aquí la chica de los globos…

Claro que siempre está el que se lamenta: “¿Qué hizo?”. ¿El padre de la novia, quizá?

Y también están los que aprovechan. Ehhhh, la manito por favor!!!

Felices, los novios se retiran a comer perdices.

Hay quienes quedaron duros, pero no a causa de la boda.

Y esta joda que nos encontramos mientras caminamos tampoco tiene nada que ver con el casorio.

No sabemos dónde era la fiesta de casamiento, pero lo que sí sabemos es que los invitados no almorzaron acá. Nosotros tampoco.

Ya lo dije en otro post pero Brujas es un lugar que habría que conocer no sólo de día, sino también por la noche. Para eso será necesario un buen alojamiento.

Me imagino que navegar uno de estos canales por la noche debe ser una muy linda experiencia.

No se si será habitual, pero caminando por Brujas yo me encontré con este coro cantando.

Y para cerrar el post, nada mejor que la foto de un cisne. Si querés saber por qué esta imagen es ideal para el cierre, te invito a leer el post sobre el walking tour de Brujas y enterarte.

Aún quedan posts sobre Bélgica para publicar. No te los pierdas las próximas semanas en Ahicito Nomás.