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Buenos Aires y el Mundo del Rock se unen en dos muestras fotográficas en el FOLA

Este fin de semana largo aprovechamos el tiempo libre y fuimos a visitar una muestra fotográfica a la que le había echado el ojo hacía ya unas semanas atrás. Con un tono absolutamente diferente, la exposición Resonators+ de Scarlet Page retrata a reconocidos guitarristas de todo el mundo, íconos del rock.

Se trata de 48 fotografías de músicos tomadas a lo largo de viajes que la artista realizó durante dos años, con el objetivo de inmortalizar a los mejores guitarristas del mundo. La colección nació con la intención de que se vendieran las imágenes firmadas por los músicos protagonistas para recaudar fondos para una entidad benéfica, y ahora las imágenes viajan (tanto como sus protagonistas) y son expuestas en distintas partes del mundo.

Si bien muchas de ellas no necesitan gran presentación, cada fotografía tiene una reseña sobre la vida de su protagonista, las bandas de la que formó parte y cuáles fueron sus mayores éxitos musicales, entre otras cosas.

Por si algún despistado se pregunta de dónde le suena el apellido de la artista, les cuento que se trata ni más ni menos que de la hija de Jimmy Page, guitarrista de la legendaria Led Zeppelin y coautor de uno de los himnos del rock & roll, Starways to Heaven, considerada por muchos como la mejor canción de la historia del rock (tiendo a incluirme en este grupo). Es por eso que la muestra tiene un magenetismo especial, pues Scarlet logra accesos que ningún otro fotógrafo podría lograr gracias a su vínculo familiar. Y por supuesto, papi  está en el centro de la muestra.

La entrada al FOLA incluye la visita también a la exposición Antología (1957-1993) del fotógrafo y reportero gráfico argentino Jorge Aguirre. Una muestra que también me gustó mucho y la recomiendo.

Aguirre trabajó en medios de comunicación desde principios de la década del 50 hasta finales de los 80, período en el que además se dedicó a fotear la Ciudad de Buenos Aires con cierta picardía porteña que puede verse en sus obras. Tanto la ciudad como sus habitantes son protagonistas de sus fotografías, muchas de ellas curiosas y por demás ingeniosas. Quién se hubiera dado cuenta, al fin de cuentas, de que el General San Martín bancaba tanto a las clásicas máquinas de escribir Olivetti, si no fuera por la lente atenta de Aguirre?

No solo de la ironía vivía Aguirre, sino que también supo retratar momentos históricos de nuestro país, como las marchas de las Madres de Plaza de Mayo. Pero eso sí, sólo a él se le podría ocurrir tapar la cara del General Videla con una bandera… (Cuánta metáfora y mensaje en una sola imagen!).

Son dos muestras que se disfrutan, recomendables para los entusiastas de la fotografía, pero también para los amantes de la música rock. La muestra de Scarlet Page está hasta el 5 de mayo, y la de Jorge Aguirre finaliza el 23 de Junio.

Para aprovechar. Toda la información necesaria en la página web del FOLA.

Jornada de Spotting en La Casa de la Aviación, CDMX, México.

Como no podía ser de otra manera, si en el último post del 2018 les conté que hacer este blog me apasiona, el primer post de 2019 no podía no ser de #spotting. El año pasado lo comenzamos con un viaje a México sobre el que pueden leer en el blog (todos los post consolidados en este link), y en ese viaje visitamos la Casa de la Aviación (en ese momento llamada Casa de Juan Juan), que por supuesto también tuvo su nota exclusiva (link al post).

Pero aún estaba faltando el post con las fotos tomadas ese día a orillas de las pistas 23 del Benito Juarez. Aquí, una selección de ellas.

Arrancamos con los dueños de casa y su B737 matriculado N368AR en pleno despegue cuando ya caía el sol en Ciudad de México. Aeroméxico es el “propietario” indiscutido de este aeropuerto donde te cansarás de ver sus aviones llegar y partir, uno detrás del otro.

Aviones de todos los modelos y tamaños, desde el pequeño Embraer 190 con su “punta de flecha”

hasta el flamante B787 con su característica terminación en los motores Rolls Royce.

Pero por supuesto, en este aeropuerto operan cualquier cantidad de líneas aéreas, de varias nacionalidades, así que no pueden faltar en este post los vecinos de American Airlines representados por un B737-800.

Y por supuesto se hacen también presentes los competidores regionales. Latam por un lado con un B767 aún luciendo livery de la vieja LAN

y su más encarnizada compentencia regional que sigue creciendo a gran velocidad: Avianca, despegando con un A319.

Pasemos ahora a algunos colores de los que no vemos habitualmente por Buenos Aires, como el kelper pintado en la cola de Alaska Air.

O los colores de MAGNI.

El A320 de Jet Blue que está claro, ama a New York.

O el 320 Michael de Volaris que promociona un sitio web de viajes y sus 18 cuotas sin interés.

Y para el final dejamos los platos fuertes, porque en la realidad también hubo que esperarlos y estar atentos para fotearlos. Así finalmente llegó el A340-600 de Iberia.

Se lo ve hermoso al girar para despejar la pista.

El hermoso B747 Freighter de Cargolux con logo de DB Schenker, que luego de una larga espera encaró hacia cabecera 05 y despegó de esta forma.

Y por supuesto, el grandote que nos tuvo en vilo toda la tarde, a la espera de su aparición en el horizonte, proveniente de París: El majestuoso A380 de Air France.

Ya conocida por los pilotos, algunos de los cuales incluso la frecuentan para comer o tomar algo, La Casa de la Aviación cuenta con un gran cartel identificatorio que la hace fácilmente reconocible desde los aviones que taxean por aquella punta del aeropuerto. No es raro entonces que algunos pilotos se tomen el tiempo de saludarte mientras estás allí cámara en mano.

Un gran lugar para pasar un buen momento y fotear aviones.

Así arrancamos el 2019, a pura fotografía aeronáutica. Los espero todos los lunes y jueves, para seguir compartiendo experiencias, viajes y lugares. Todo en un mismo lugar: ¡Ahicito Nomás!

Las imponentes obras del Arquitecto Salamone en Azul y Rauch

Cuando nos subimos al auto y encaramos la ruta hacia la ciudad de Azul el destino no había sido elegido al azar. Teníamos en mente dos objetivos principales, y uno de ellos era conocer parte de la monumental obra que el arquitecto Francisco Salamone levantó en varias localidades de la Provincia de Buenos Aires durante los años ’30. Azul, junto con la cercana Rauch concentraban varias de ellas, por lo cual decidimos que el feriado largo había que pasarlo allí.

De la mano de su entrañable amigo, el gobernador bonaerense Manuel Fresco, este arquitecto italo-argentino llevó adelante más de 60 impresionantes obras a lo largo de apenas 4 años (entre 1936 y 1940), distribuidas en diferentes localidades del interior de la provincia, en lo que hoy se denomina “La Ruta Salamone”. El objetivo era fomentar el crecimiento de algunos pueblos de la provincia, y el resultado está en pie hoy en día y sigue siendo imponente.

En Azul, la mano de Salamone ya se ve al momento de llegar, pues el Cristo que nos da la bienvenida con el Via Crucis detrás es obra de él.

La Plaza San Martín, en pleno centro de Azul, también es parte de sus diseños. Aunque no es lo espectacular que sus obras nos tienen acostumbrados, sí consta de características clásicas de Salamone, como ser las líneas rectas y la simetría. Sus rasgos se ven claramente en las farolas, los bancos, en la fuente central con la estatua del General San Martín y en las particulares baldosas, dispuestas de forma tal que parecen tener movimiento propio y producen una sensación de mareo al caminar.

Cerca de allí están las columnas de acceso al Parque Sarmiento, por las que pasamos de noche, y del otro lado de la ruta se encuentra prácticamente en soledad uno de sus íconos: el matadero municipal, que hoy ya no funciona como tal, y que fue uno de los más grandes construidos por el arquitecto.

Fiel a su estilo, la torre es impresionante y asemeja una cuchilla, como para que nadie se confunda…

Pero su obra maestra está en el cementerio de la ciudad y se trata del portal de acceso al mismo. Es realmente monumental: una mole de cemento que se alza vedando el paso a quién pretenda perturbar el descanso de los muertos, con una enorme estatua del Arcángel San Miguel haciendo guardia espada en mano, y tres imponentes letras que no deja lugar a dudas sobre a dónde hemos llegado.

Todo enorme, contundente, monumental y cuadrado, plagado de líneas rectas que le dan carácter y severidad al conjunto de la obra. Definitivamente, la mano de Salamone.

Luego nos alejaríamos varios kilómetros para visitar la contigua ciudad de Rauch, localidad de la que ya hablaremos más adelante, y cuyo palacio municipal es obra de este arquitecto casi devenido en artista. Su torre principal no deja lugar a dudas.

Así cerramos esta primer parada por la Ruta Salamone, con gran cantidad de obras para fotografiar y disfrutar. Espero poder seguir recorriendo la provincia y tocando el resto de los puntos donde el arquitecto ha levantado sus descomunales edificios. A medida que lo vaya logrando, se los iré haciendo saber por este mismo medio.

La Casa de la Aviación: el punto spotter de Ciudad de México.

No importa el lugar del mundo donde me encuentre, los aviones serán siempre algo que se llevarán mi atención. Si tengo oportunidad, no dudaré en invertir algo de tiempo en buscar un punto con vista a la pista para lograr una toma como la gente. En CDMX esa búsqueda no es necesaria, porque contigua al Benito Juarez se encuentra la terraza de la Casa de la Aviación, donde spotters, tripulaciones y simples #avgeeks se juntan a tomar algo y disfrutar de su pasión: los aviones.

Durante nuestra estadía en la Ciudad de México nos acercamos una tarde hasta Poniente 13, en Colonia Cuchilla del Tesoro, justo donde la calle se corta por el paredón perimetral del aeropuerto, para conocer la primer casa spotter del mundo, tal como ellos mismos la definen.

En ese momento aún era conocida como La Casa de Juan Juan, tomando su nombre del de su dueño, Juan Carlos Juan, cuya familia optó por aprovechar la ubicación estratégica de su propiedad para fusionarla con su pasión por los aviones y convertirla en un proyecto comercial especialmente diseñado para entusiastas de la aviación. Así, la terraza de la propiedad se transformó en el punto spotter de México, desde el que se obtiene una vista despejada de las pistas y la plataforma del Benito Juarez.

Emplazada en un extremo del aeropuerto, La Casa de la Aviación tiene una vista privilegiada de la cabeceras 23 R y L, y al despejar u ocupar la pista los aviones taxean a metros de donde uno está alzando el teleobjetivo, por lo que es habitual que los pilotos se tomen un paréntesis para saludar a los fotógrafos.

Allí nos recibieron Betzabel y Araceli, que son unas anfitrionas de lujo y hacen que las horas que pasas contemplando el constante movimiento del aeropuerto sean realmente placenteras. Se alegraron mucho de recibir visitas desde Argentina, y nos contaron que suelen tener visitantes de otros lugares del mundo como Costa Rica, Francia e Inglaterra. A todos ellos les ofrecen una carta de comidas rápidas cuyos menúes llevan nombre de aviones, como ser el 727 que remite a un sandwich de jamón y queso acompañado por fritas y gaseosa.

Si pedís un café, sale personalizado. Y las tazas son un buen recuerdo que podés comprar para llevarte a tu casa.

Especialmente acondicionada para los spotters, la Casa de la Aviación  no sólo ofrece un punto seguro desde el cual apreciar los despegues y aterrizajes, sino que le agrega valor a la experiencia muy inteligentemente: por los altoparlantes se escucha la frecuencia de la torre de control, con lo cual uno está siempre al tanto del movimiento aeroportuario; y además cuentan con una PC con Fligthradar24 para chequear la ubicación de los aviones que están aproximando.

Nuestras anfitrionas nos contaron también que suelen recibir la visita incluso de escuelas de vuelo, cuyos profesores llevan a los alumnos para enseñarles en vivo y en directo los diferentes tipos de avión que operan en la terminal aérea; al punto que estuvieron a punto de instalar un simulador de vuelo a través de un convenio con una de ellas. El proyecto por ahora está frenado, pero sigue allí latente, y ojalá algún día se pueda hacer realidad.

También es habitual que se acerquen tripulaciones, luego de hacer el aterrizaje por alguna de las dos pistas paralelas de la terminal, así que si pasás es probable que tengas oportunidad de cambiar algunas palabras con un piloto, mientras contemplás extasiado el despegue del majestuoso B747 carguero de Cargolux.

La Casa de la Aviación abre de martes a viernes de 14 a 20 hs, y los fines de semana extiende su horario a partir de las 12 del mediodía. Pero cuando hay algún evento especial en el aeropuerto, como el arribo de un avión particular, suelen invitar en horarios fuera de schedule. Para estar al tanto de las novedades, nada mejor que seguirlos en su facebook oficial al que se puede acceder en este link.

Definitivamente, es EL lugar para disfrutar de los aviones que operan en el AICM, de forma segura y con un ambiente relajado y familiar. Si estás por CDMX y son fanático de la aviación no tenés opción, tenés que visitar La Casa de la Aviación.

 

Los personajes de Amsterdam. Galería de Imágenes.

Hace unas semanas atrás, cuando les conté que al hacer escala en Schiphol tuve la oportunidad de salir del aeropuerto y conocer la ciudad, se las mostré lo mejor que pude en el post “Postales de Amsterdam”. Allí hablamos de sus callecitas, sus canales, su arquitectura y por supuesto, de sus bicicletas, pero nada dijimos sobre sus gentes.

Y su gente es lo que le da vida a toda localidad, ya sea un pueblo pequeño o una gran ciudad, así que no podíamos dejar de mostrarlas, aunque en algún punto nos de un poco de miedito…

En la Plaza Dam se ven caras, pero también se ven caretas. ¡Y disfraces completos!

Ya hablamos anteriormente de los museos, y si uno mira hacia arriba puede llegar a encontrarse con gente recorriendo el de cera, Madame Tussauds.

Pero si no quieren pagar una entrada, también hay artistas callejeros.

Y donde hay un dibujante que hace retratos, tiene que haber modelos que posen.

En bicicleta, obvio, las chicas en bicicleta, sean de la edad que sean.

Las pocas que no estén sobre dos ruedas, pueden pedirle a los chicos que las lleven.

Y sino ya fue, se toman el Solar Taxi!

Pero bueno, no siempre se consiguen clientes…

Eso sí, aún en Amsterdam están los que prefieren el colectivo a la bicicleta. La particularidad: la chofer es mujer.

Y capaz no sea mala idea, porque en bici capaz te mandás una y te para la policía.

Por eso quizá, los personajes que parecen salidos de Hollywood deciden caminar.

Lo mismo que un padre de familia.

Ahora, recorras como recorras la ciudad, es importante hacerlo acompañado de música. No hace falta que te vuelvas loco buscando los auriculares, en esta plaza de Amsterdam te lo solucionan fácil.

Y si tenés algo de suerte, cuando se te haga hora de regresar a Schiphol para abordar tu vuelo de conexión, quizá en el hall central de Amsterdaam Central te encuentres con una sorpresa con ritmo.

Ahora sí podemos que conocer a la ciudad de su gentes. Podemos partir tranquilos, para conocer otros lugares del mundo, pero siempre quedará la añoranza por volver.