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Memorial a la Invasión de Bahía de Cochinos, en Miami.

La última vez que viajé a Miami por cuestiones laborales me tomé el fin de semana para hacer un poco de turismo y despuntar el vicio aeronaútico en un escenario totalmente diferente al que estoy acostumbrado. La intención era visitar el Wings over Miami Museum, y a pesar de la reprogramación de mi itinerario por mal tiempo, que derivó en que el único día que podía ir a visitarlo el museo figurara en el web como “cerrado”, me dirigí al Miami Executive Airport para probar suerte. El museo estaba efectivamente cerrado, pero pasé un rato viendo el movimiento de los aviones y cuando ya estaba emprendiendo el regreso, esto me llamó tanto la atención que estacioné y bajé a mirar de qué se trataba.

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Era ni más ni menos que un viejo bombardero B-26 emplazado en el Bay of Pigs Memorial, dedicado a recordar uno de los eventos armados resultantes de la Guerra Fría que se dieron en suelo americano: la  invasión de Bahía de Cochinos.

A consecuencia de la declaración de Fidel Castro como comunista y el alineamiento de Cuba con la Unión Soviética a pocos kilómetros de Estados Unidos, el presidente Eisenhower decidió intervenir militarmente para resolver la situación, por lo que ordenó a la CIA que diseñara una acción encubierta para derrocar al régimen socialista.

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Así es como en abril de 1960 agentes de la CIA viajaron a Miami para reclutar exiliados cubanos que estuvieran dispuestos a realizar tal aventura, y los entrenaron secretamente en una isla de la zona a fin de formar la Brigada 2506. El plan consistía en llevar a cabo una serie de bombardeos para destruir el poder aéreo cubano y asimismo cubrir el desembarco de la brigada en Trinidad. Sin embargo la operación no se realizó antes del cambio de presidencia y fue John F. Kennedy el encargado de dar la orden, aunque con algunas variantes que condenaron la invasión al fracaso.

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La mayor preocupación de Kennedy era mantenerse fiel al estilo norteamericano de intervención en Latinoamérica y cubrir todo rastro de participación de los Estados Unidos en la agresión armada contra la isla. En ese sentido, se cambió el punto de desembarco a uno mucho más alejado: la Bahía de Cochinos que le da nombre histórico al evento. Además, a último momento se cancelaron los bombardeos, cuestión primordial para argumentar que los norteamericanos no habían tenido nada que ver, ya que el involucrar a la U.S. Air Force en forma directa echaba por tierra todo intento de lavarse las manos. Sólo la primer tanda de ataques aéreos se efectuó con pilotos de la Brigada, los cuales fueron insuficientes para desactivar el sistema defensivo de Castro, y además, lo alertó sobre lo que se venía, poniendo en marcha el plan de defensa, incluida las acciones diplomáticas en el seno de la ONU.

b-26-de-frente

Lo que curiosamente no se canceló fue la invasión por tierra, que sin el apoyo aéreo de los bombardeos quedó aislada y condenada al fracaso.

Lo que quedó de aquellas tristes acciones militares estadounidenses en tierra latinoamericana fue este monumento, que recuerda y honra a los valerosos pilotos cubanos que perdieron la vida atacando a su propio país en lo que pensaban era una acción heroica para liberar a su tierra de las garras de un dictador comunista, pero que en la práctica fueron manipulados por el poder político de turno (y librados a su suerte por el del turno que le siguió), en pos de sus propios intereses que poco tienen que ver con el bienestar del pueblo cubano. En fin, un recuerdo de la nefasta intervención norteamericana en Latinoamérica, cuyo resultado fue miles de muertos y desaparecidos a lo largo de todo el continente.

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Vistas desde el Mercy Hospital y de Coconut Grove, en Miami.

No, durante mi última visita a Miami no me enfermé, ni tampoco tuve ningún accidente. Sin embargo, luego de conocer el Vizcaya Museum & Gardens, me hice un tiempito para recorrer el hermoso barrio de Coconut Grove y llegar de pura casualidad al Mercy Hospital. “Este pibe está loco” te estarás diciendo ahora mismo, “se va a Miami para conocer un hospital”; pero a ese pensamiento te respondo con una sola imagen:

Costanera del hospital

Rodeado de palmeras, el Mercy Hospital está ubicado en un lugar privilegiado, con una hermosa vista de la Bizcayne Bay. Es un lugar bastante extraño para construir un hospital, con un paisaje más acorde a un complejo turístico que a un centro médico, pero en ese sentido sería raro en cualquier punto del barrio.

Yates en el fondo de casa

Coconut Grove es un barrio residencial ubicado en el sur de Miami, con abundante vegetación que incluyen enormes árboles con cientos de años encima, y una excelente vista de la Bahía Bizcaina. Si bien no son tan exhuberantes como el Vizcaya Museum, las enormes casas del barrio son impresionantes.

Yate alzado

Si bien hoy en día se pueden ver yates diseminados aquí y allá, Coconut Grove guarda un detalle histórigo #avgeek. Hacia la época en que Estados Unidos entró en la Primera Guerra Mundial, la marina construyó aquí la primer base naval aérea. Esto fue resistido por los vecinos del barrio, debido al ruido y la contaminación que ésta provocaba, los cuales lograron que en 1919 el gobierno la cerrara.

Puerto

Pero la historia no finaliza allí, ya que diez años después las instalaciones de la vieja base militar servirían a la Pan American Airways para instalar una base de aviones acuáticos, cuya terminal hasta sería utilizada por el presidente Roosevelt durante la Segunda Guerra. Hoy en día, las instalaciones de PanAm se convirtieron en el City Hall.

Velero

Volviendo a lo que es el hospital, el Mercy fue inaugurado en diciembre de 1950, en terrenos que habían pertenecido a la Villa Vizcaya, de James Deering, hoy convertida en museo.

Salvavidas

Así es Coconut Grove, un lugar ideal para pasear con la cámara de fotos a cuestas, para poder registrar el atardecer sobre las aguas de la bahía.

Rayos de sol

De seguro, si tengo oportunidad de volver, buscaré un lugar para estacionar el auto y caminar un poco más por este hermoso barrio de Miami. Si vos llegás a andar por allá, es una buena opción a considerar.

Big Cypress Gallery: El lugar de Clyde Butcher en los Everglades.

Mientras uno maneja por la U.S. 41 Tamiami Trail con dirección hacia Everglades City en busca de uno de esos lugares donde poder embarcarse en un Airboat para ver cara a cara algún cocodrilo, en un punto de la ruta uno se cruza con una pequeña cabaña en la que todo amante de la fotografía debe hacer un alto. Se trata ni más ni menos que de la Big Cypress Gallery: el lugar donde el gran Clyde Butcher expone su obra.

Clyde saludando

A la vera de la ruta, un Clyde Butcher de caño te saluda, cámara en mano.

Nacido en 1942, Clyde Butcher es uno de los más importantes fotógrafos de paisajes, habiéndose dedicado especialmente a retratar y difundir increibles imágenes de los Everglades, lugar donde practicamente se aisló luego de que su hijo fuera atropellado por un conductor borracho.

Bosques alrededor

La galería está ubicada en medio de los Everglades, donde la vegetación es tupida y abundan los cocodrilos.

Sus imágenes son simplemente impresionantes: dominando a la perfección el arte de la fotografía en blanco y negro logra resultados que te dejan sin aliento, y frente a los cuales uno se podría pasar horas admirando los detalles. A eso se le agrega que su trabajo se destaca también por el tamaño; y no me refiero a la cantidad, sino a las dimensiones: Butcher imprime sus fotos en tamaño mural, lo que hace que el expectador pueda sentirse casi como si realmente estuviera frente al paisaje que el artista propone.

Dont Feed Alligators

Complicado alimentar cocodrilos: Aplican multas de hasta USD 500 y hasta 90 días de cárcel para infractores.

Enclavada en medio de los Everglades, en un lugar donde (a juzgar por los carteles) es factible cruzarse con algún cocodrilo, la Big Cypress Gallery puede visitarse los 7 días de la semana de 10 a 17 horas. Allí se pueden apreciar sus fotografías en diferentes dimensiones (las más impresionantes son las de tamaño mural, por supuesto); se pueden comprar sus libros, recuerdos, y también apreciar la obra de su esposa Niki, que se dedicó a ponerle color a las fotografías en blanco y negro de su marido, basada en las sensaciones que las imágenes le imprimían y el color que estas le inspiraban.

Ingreso en la ruta

La Big Cypress Gallery está señalizada en la ruta: Imposible pasar de largo sin frenar a visitarla.

Pero este post no estaría completo si no te mostrara al menos una pequeña muestra de  la obra de la que te estoy hablando. Así que van aquí algunas de las impresionantes fotos de Clyde, cedidas gentilmente por la gente de Big Cypress Gallery para ser publicadas en Ahicito.

La hermosa Biscayne Bay, vista desde el lente de Clyde:

Biscayne Bay 4 - Biscayne National Park 6x10 (2)

Vista del Everglades National Park:

Conservation 5 - Everglades National Park 6x10 (2)

Ochopee -Big Cypress National Preserve:

Ochopee -Big Cypress National Preserve 6x10 (2)

Y una que me gusta mucho, la veo y quiero ir allí: Fort Jefferson – Dry Tortugas National Park

Fort Jefferson - Dry Tortugas National Park 4x10 (2)

Y por supuesto, para cerrar, no podía faltar una foto del propio Clyde Butcher, preparándose para entrar en acción.

Clyde Butcherpress (2)

Si querés conocer más sobre la obra de Clyde Butcher te invito a visitar su web oficial, y este link en particular donde podés ver algunas de sus obras online. Aunque por supuesto, esto no se compara con pasar por la galería, verlas en persona, en su tamaño original, y por qué no, llevarte uno de los murales en blanco y negro para decorar el living de tu casa.

Galería de fotos del Vizcaya Museum & Gardens.

En el post anterior te conté sobre el Museo Vizcaya y sus impresionantes jardines, sobre su creador y qué se puede ver cuando lo visitás. Pero qué mejor que mostrártelo en imágenes (al menos el exterior, ya que en el interior están prohibidas las fotografías). Así que aquí te propongo una recorrida virtual por los jardines del Vizcaya.

Arrancamos saliendo al exterior desde el patio central de la casa, hacia la explanada que da a la bahía, desde la cual la construcción se alza de esta manera.

Acceso a explanada trasera

Al darnos vuelta y mirar hacia la bahía nos encontramos con el emblema del museo: la carabela.

Vista lateral del barco

En proa (o quizá popa) las estatuas piensan…

Esculturas barco

Y caminando un poco se tiene otra vista de la carabela.

Proa del barco

Caminando por el costado de la casa, encontramos recovecos y escaleras por donde adentrarnos.

Cactus

Y así llegamos hasta los jardines.

Jardines con mucho verde

Caminando por el costado del jardín nos encontramos con las esfigies.

Esfigies

Hacia donde uno mire hay esculturas y obras de arte.

Ornamentos por todo el jardin

Y si al escuchar un sonido familiar uno mira hacia arriba, también se encuentra con una obra de arte, aunque de otro estilo…

Avion sobrevolando

Bajamos la cabeza de nuevo, y más esculturas…

Escultura arriba

Subiendo las escaleras, los jardines siguen.

Escaleras

Hasta el arco que parece marcar el límite de la propiedad.

Arco

Comenzamos a volver, y el agua nos guía.

Fondos del jardin

En el regreso hacia la casa atravesamos algunas puertas.

A traves del arco

Las fuentes abundan por todo el parque.

Fuente al fondo

Y el agua de los canales finalmente nos trae de nuevo a la entrada de la casa.

Canal en los jardines

Así finaliza nuestra recorrida por este singular museo, donde podés pasarte el día entero disfrutando de vistas como esta, que sería la que tenía el dueño de casa cuando descansando, abría el ventanal del parque en un día soleado de verano.

Vista del jardin desde el edificio

Te espero en el próximo post, para seguir conociendo lugares increíbles. ¡Hasta entonces!

Visitamos el Vizcaya Museum & Gardens, en Miami.

Sabiendo ya que durante mi viaje laboral a Miami iba a tener un fin de semana libre me puse a buscar cosas para hacer y lugares cercanos para visitar. En el transcurso de esta búsqueda previa por internet surgió el Museo Vizcaya, un palacio construido entre 1910 y 1922 por un excéntrico y adinerado empresario norteamericano que lo hizo ambientar como si estuviera en la Europa del siglo anterior. En definitiva, se trataba de algo absolutamente artificial que no me llamaba la atención, asi que descarté la opción.

Rotonda de acceso

El acceso desde el estacionamiento es a pie, aunque la rotonda indica que en su época los autos llegaban hasta acá.

Quizo el destino que el clima no acompañara y que entonces tuviera que cambiar la agenda para poder visitar los Everglades en un día sin lluvia. Ese cambio hizo que tuviera que reconsiderar el resto de la agenda y finalmente, dando un paseo por Coconut Grove, decidiera visitar el Vizcaya Museum, al que se ingresa atravesando un espeso bosque que esconde la monumental construcción hasta último momento. Y una vez que uno está ahí, no queda otra que pagar la entrada y ver qué hay allí adentro.

Panoramica del jardin

Vista panorámica de los jardines, muy cuidados para mantener el paisaje.

Lamentablemente las fotografías dentro del edificio están prohibidas así que no voy a poder mostrarte las habitaciones, pero tampoco hizo falta porque en el exterior me cansé de alzar la cámara y gatillar. Se trata de una enorme mansión cuyas más de 70 habitaciones están ambientadas y decoradas cada una con un estilo particular, con obras de arte especialmente seleccionadas y compradas tanto en los Estados Unidos como en Europa.

Fuente

A lo largo del parque hay gran cantidad de fuentes, cada una con características diferentes.

James Deering, el creador del lugar, era un millonario que sufría de problemas de salud para los cuales los médicos le habían recomendado mudarse a un clima cálido. Así fue como se disparó la idea de construir una casa en Biscayne Bay, que finalmente terminó siendo una obra de arte en sí misma, que a su vez contiene otras en las habitaciones de sus dos pisos, distribuidas alrededor de un tremendo patio central. Uno se puede pasar realmente horas admirando lo que hay en aquellos cuartos interminables.

Vista a traves del barco

Vista de la Bahía de Biscayne, desde la explanada de acceso trasero de la casa, a la cual se tenía acceso desde el mar.

Pero claro, eso es sólo el comienzo, porque James se empecinó con que su mansión estuviera al lado del mar, desde el cual es incluso accesible, por lo que desde el patio central uno puede salir a una explanada desde la cual se tiene una vista increíble de la bahía, de cuyas aguas la construcción es protegida por un rompeolas diseñado como réplica de una carabela, y adornado con esculturas. Una impresionante obra de arte.

Replica barco

El rompeolas que protege la propiedad es la réplica de una carabela, cargada con esculturas como el resto del museo.

Desde esa explanada se tiene también acceso a las pasarelas que a cada lado se adentran hacia el mar (y que se utilizan normalmente para filmaciones y fotografías de casamientos y eventos), y por supuesto, a los increíbles jardines de la propiedad. Estos jardines son realmente enormes, cuentan con escalinatas y terrazas, y por supuesto están caracterizados por la gran cantidad de esculturas, fuentes y canales que le dan el mismo estilo recargado que uno pudo apreciar en el interior.

Puente sobre el agua

Los puentes se alzan sobre el agua del mar y sirven de escenario para las fotos y los videos de los novios.

La construcción de semejante palacio llevó 12 años, tanto tiempo que su ideólogo no vivió lo suficiente para ver terminada su obra. Sin embargo, esto no le impidió a James disfrutar de su propiedad, ya que desde el año 1916 en que la casa principal fue finalizada, vivía en la residencia desde fines de noviembre hasta abril. Por supuesto que no ocupaba semejante cantidad de metros cuadrados él sólo, sino que iba con su familia y amigos, e incluso solían sumarse figuras del momento, incluyendo al presidente norteamericano Warren Harding.

Escultura

Una de las tantas esculturas diseminadas a lo largo de los jardines.

Hoy, Vizcaya es un museo que no sólo recibe visitas de celebridades, sino que vos también podés visitarlo. Finalmente valió la pena, y para los amantes del arte y el paisajismo y la arquitectura será seguramente un lugar fascinante en el que pasarán el día completo. Lo mismo vale para los amantes de la fotografía también.

Escalinatas del jrdin

Subiendo las escalinatas los jardines se extienden más allá, dando la sensación de que la propiedad no tiene fin.

Para revisar días, horarios y precios, nada mejor que ir a la web oficial.

Así pasó nuestra visita a este particular museo. Si te interesó y te gustaron las imágenes, no te podés perder en el post del próximo jueves, la galería de imágenes, con todas las fotos que quedaron fuera de este. ¡Allí te espero!