Archivos Mensuales: abril 2015

La mejor forma de moverte en Mendoza: ¿Transporte público o alquilar un auto?

Como ya dijimos anteriormente la mejor forma de conocer una ciudad es caminarla, agarrar el mapa y empezar a descubrirla de a poco. Sin embargo, en algún momento esa opción se agota y en toda gran ciudad, si se tiene el tiempo suficiente, se va a necesitar algún medio de movilización para llegar a aquellos puntos alejados de donde estamos alojados.

Para ello, en Mendoza existe la tarjeta Red Bus, que para que los porteños lo entiendan mejor, es una suerte de SUBE mendocina. Esta tarjeta se consigue en los kioskos y locales que así lo promocionan, tiene un costo de $10 y luego hay que cargarle el saldo que uno desee. Cabe destacar que el costo de la tarjeta en sí no se computa como saldo, es algo aparte, y un problema que tuve yo es que en todos lados me la podían vender, pero en ese momento tenían problemas de conexión ( o eso me decían) y no me podían cargar saldo, así que me daban la tarjeta y no servía para nada. Finalmente luego de mucho caminar encontré un kiosko donde  la conseguí y le cargué saldo.

Red Bus

Finalmente con la Red Bus en mis manos ya estaba listo para recorrer Mendoza.

La red de transporte público urbano de Mendoza se maneja con esta tarjeta, por lo que te sirve para viajar en colectivo, en el novedoso Metro Tranvía (que es una especie de tranvía moderno como se puede ver en la foto) y creo que también en trole (de esto no estoy seguro ya que no usé este medio de transporte, así que son bienvenidos los comentarios de los lectores que lo hayan probado).

Metro Tranvia

El Metro Tranvía es ágil, limpio y cómodo. Una muy buena opción para desplazarse.

El Metro Tranvía me llamó mucho la atención. Funciona como los trenes urbanos de la capital federal, trasladándose por las vías impulsado por la electricidad que toma del cable arriba de los coches, y tiene estaciones de tanto en tanto. Al subir hay que pasar la Red Bus por el lector y esperar que el scaneo se complete, lo cual es muy rápido. Lo que me sorprendió es el sistema de apertura de puertas, ya que es manual y lo tiene que accionar el pasajero. En otras palabras, el tranvía para en todas las estaciones pero no abre las puertas, sino que si estás para subir o bajar tenés que presionar el botón de apertura vos mismo. Si no estás atento, te quedás abajo (o arriba, según sea el caso).

Puerta Metro Tranvia

“Press to open the door”. A la derecha el scanner.

Otra forma de trasladarse y a la vez conocer la ciudad es el micro del Citi Tour, que tiene un recorrido fijo y un sistema de hop on – hop off, es decir que podés subir y bajar cuantas veces quieras mientras tu boleto esté vigente. El boleto cuesta $110 y tiene una validez de 24 horas corridas, y los micros salen cada una hora completando el recorrido en dos. Por supuesto que pagar ese precio para moverte de un lugar a otro es una locura, pero si tu idea es visitar lo máximo posible de la ciudad y te organizás para hacerlo en un día (que puede ser también una tarde y la mañana del día siguiente), y le sumás que vas con un guía que te explica detalles que de otra manera pasarías desapercibidos, ya el sistema cierra bastante más. Todo esto tomándolo como “medio de transporte” ya que en su forma más práctica lo es, pero en definitiva estamos hablando de un citi tour que en todo caso habría que comparar con los precios de excursiones similares que te puedan brindar las agencias de turismo.

Citi Tour

El ticket dura 24 hs. Una vez que lo compraste el Citi Tour puede ser también un transporte.

Hasta ahora hablamos de moverse dentro de la ciudad pero la verdad es que Mendoza no es sólo eso. En las afueras, y en especial en la parte de alta montaña, hay mucho más para ir a conocer, y ahí no llegan los transportes urbanos. Ni que hablar si además tu idea es recorrer otras ciudades cercanas a la capital. Siempre están las opciones de contratar las excursiones desde Mendoza o moverse de un punto a otro en micro y luego hacer las excursiones allí, pero entonces habrá que considerar que el precio de cada una, a marzo de 2015 que es cuando viajé yo, y dependiendo el tipo de excursión del que hablemos, promedia los $500 por persona.

Palio camino laguna

El auto te da libertad de tiempo y movimiento. Muchas veces es más barato de lo pensado.

Ante eso hay que evaluar el alquiler de un auto, que por ejemplo en mi caso resultó ser mucho más conveniente. Por $3500 (via internet ya que en el mostrador salía más caro) alquilé un Fiat Palio por una semana sin límite de kilometraje. Al precio hay que agregarle el costo de la nafta que fue de casi $1700. Eso es lo que me costó el auto para recorrer Mendoza, Malargüe y San Rafael durante una semana, que dividido por las dos personas entre las que nos repartimos el gasto nos da un total de $2600. En otras palabras, sería el equivalente a unas 5 excursiones promedio, y como te voy a mostrar en los próximos posts nosotros hicimos muchísimo más. Además, el auto te da una libertad impagable y te permite ir a lugares a donde no llegan las excursiones, o te salen mucho más caras que el precio promedio, como es el caso de la alucinante Laguna del Diamante, camino a la cual saqué la foto de arriba.

Así que ya sabés, llevá siempre el registro cuando viajás, aún cuando no vayas con tu auto, y no le tengas miedo al alquiler. Es sólo cuestión de tener cierta previsión sobre lo que vas a hacer y alguna que otra información para calcular el gasto de una y otra forma y así, poder comparar. Y ahora sí ¡a viajar! No te pierdas los próximos posts porque te voy a mostrar lugares increíbles.

¡Te espero por acá!

Reporte de Vuelo: Regreso a AEP desde MDZ con Lan.

El vuelo de regreso a Buenos Aires fue el LA 4249 con horario de despegue para las 20:30 hs. del domingo 22 de marzo, por lo que dos horas antes estaba en El Plumerillo listo para pasar raudamente todos los controles y aprovechar el sol del atardecer para spottear un poco desde la sala de preembarque. Sin embargo, hubo un problema.

Dos horas antes del despegue sólo había un operador de Lan chequeando el vuelo, por lo cual, tanto los que teníamos hecho el web check in (y sólo debíamos entregar el equipaje) como aquellos que tenían que hacer el proceso de cero en el mostrador, terminamos todos haciendo la misma cola.  No sólo eso, sino que la familia que se estaba chequando cuando llegué, evidentemente algún problema tenía, porque 20 minutos después, el solitario operador la seguía chequeando… Por supuesto que la cola comenzó a crecer, empezó la confusión y se armó otra cola paralela, con un común denominador con la nuestra: las caras largas y la creciente impaciencia.

El BFY en plataforma AEP

El LV-BFY ya arribado a Aeroparque y desembarcando al pasaje.

Dudo que mi twitt de queja arrobando a Lan Argentina haya tenido que ver (ya que hasta el ahora no ha tenido respuesta), pero momentos después apareció un ejército de empleados que comenzaron a intentar ordenar el proceso (no de la mejor forma posible, por cierto) y finalmente lograron agilizarlo para el resto de los pasajeros. Realmente me llamó poderosamente la atención la ineficiencia del personal de tierra de Lan, ya que nunca me había pasado, pero está claro que, al menos en Mendoza, es un punto a mejorar por parte de la aerolínea.

Lan en el celu

Lan publicita su aplicación para celulares en la cabida de sus aviones.

Yo ya había chequeado a través de la aplicación para celular de Lan y por ese motivo no me imprimieron un boarding pass en papel, y en este punto me quiero detener. La app de Lan resultó muy buena, chequear el vuelo es un proceso muy simple y te deja en el mismo celular una “boarding screen” que incluye un código QR (creo que se llama así), el cual es leído por el personal de embarque con una pistola scanner. Además ya te queda en el celular toda la información sobre el vuelo y el asiento. Muy práctico y ágil, recomiendo plenamente bajarla y utilizarla.

Una vez pasado los controles de PSA me encaminé a preembarque con toda la intención de sacarle fotos a los aviones en plataforma. Pero me encontré con esto…

LV-BFY tras la reja

El ventanal de la sala de preembarque de MDZ está surcado por esta tremenda reja.

La tremenda reja anti-spotters me amedrentó un momento, pero luego de un rato de frustración puse todo mi empeño en pasar un buen rato fotográfico y, si no se podían evitar los fierros, incorporarlos a la foto. Todo esto hasta que descubrí un ventanal libre de reja en una punta, desde donde se ve claramente la cabecera 18 y algunas calles de rodaje. Desde ahí sí se pudo aprovechar.

LV-BFY rodando recien aterrizado

El LV-BFY procedente de AEP rodando hasta la manga asignada.

Considerando que quién llega en horario tiene más de una hora de espera en el aeropuerto, la sala de preembarque de Mendoza resulta “poco feliz”. Al menos la sala de puertas 1 y 2 donde embarqué. Hacía mucho que no pisaba este aeropuerto, del que tengo malos recuerdos esperando hacinado en una sala atestada de gente y sin asientos. En ese aspecto ha mejorado mucho, como se puede ver en la foto, pero simplemente no puede ser que no haya ni un kiosko dónde comprar un agua mineral. Como se ve en la ilustración, lo único que hay es una Tienda de Café cerrada… Esto se suma a lo que les comentaba en el post del vuelo de ida, donde se ve que MDZ, siendo un aeropuerto internacional no tiene cartelería en inglés en la zona de cintas. Muy poca cosa para un aeropuerto alternativa a Ezeiza.

Preembarque MDZ

Si querés comer o tomar algo en MDZ, mejor comprá antes de pasar a preembarque.

El vuelo embarcó en horario y estuvo a cargo del A320 LV-BFY comandado por el capitán Gorosito (si mal no recuerdo), quién fue muy cordial y correcto en sus comunicaciones con el pasaje. Lo mismo para los TCP que se manejaron muy bien en un vuelo que, sorprendentemente (por ser domingo de un fin de semana largo) estaba según mis cálculos con por lo menos un 80% de ocupación.

El catering fue idéntico al del vuelo de ida, por supuesto, con la única variante de que, además del jugo de naranja tomé un café negro para combatir el cansancio de 15 días de andanzas. Por lo demás todo igual, así que no valió la pena tomarle foto. Lo que sí valía la pena fotografiar (a pesar de la mugre que tenía la ventanilla) es Buenos Aires de noche, desde el cielo. Un espectáculo de luces impresionante que nunca me cansaré de contemplar.

BUE desde el cielo de noche

Impresionante vista de mi Buenos Aires querido desde el avión, versión nocturna.

El vuelo aterrizó unos 12 minutos adelantado con respecto al schedule y nos depositó en una plataforma de Aeroparque bastante más fresca que la que habíamos dejado hacía dos semanas atrás, por lo que agradecí haberme dejado un buzo a mano. El recupero de equipaje fue muy rápido, aunque en mi caso quedé para lo último y me frenaron la cinta bastante antes de que mi mochila llegara hasta donde la estaba esperando, así que tuve que caminar un poco. Nada a lo que no me haya acostumbrado en estas vacaciones, como ya verán en los próximos posts.