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Miramos el mundo a escala: Visitamos Miniatur Wunderland.

Cuando planifiqué mi viaje a Hamburgo, uno de los puntos que quería visitar (y que considero como uno de los imperdibles de esta ciudad) era Miniatur Wunderland, considerada la más grande instalación de modelos de ferrocarril en miniatura del mundo.

Para los amantes de los ferrocarriles es un paso obligado cuando visitan el norte de Alemania (para los fanáticos de los aviones también, más adelante les explico por qué), pero la verdad es que este lugar es mucho más que un modelo de tren en miniatura. Aquí los hermanos Braun han reproducido a escala ciertos lugares del mundo con una precisión y un grado de detalle realmente asombroso.

La idea se le ocurrió a Frederik cuando paseando, en el año 2000, se encontró con un local que vendía modelos de tren como los que recordaba de su infancia. Cuando se lo contó, su hermano Gerrit lo consideró una locura, pero poco a poco la idea fue tomando fuerza y se las ingeniaron para hacerla económicamente viable. Hoy Miniatur Wunderland es un emprendimiento que emplea a 320 personas, y que es famoso en todo el mundo, contabilizando ya más de 14 millones de visitantes provenientes de todo el globo.

Como les contaba, no se trata de un simple modelo de tren, sino que es una fiel representación de diferentes partes del mundo. Actualmente cuenta con 8 secciones terminadas, entre las que encuentran Los Alpes / Austria, Hamburgo, Estados Unidos, y la que más nos interesa a los fanáticos de los aviones: El Aeropuerto de Knuffingen (que por supuesto tendrá su post exclusivo próximamente).

Una de las secciones que fascinó fue la dedicada a la historia alemana, arrancando en las primeras épocas y pasando por la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría y la caída del Muro de Berlín. Estuve navegando en la web oficial y no pude encontrar si esta exposición sigue estando (espero que sí), pero pienso dedicarle también un post exclusivo para que vean ustedes mismos de qué se trata.

Más allá del grado de realismo que tienen las miniaturas en sí, algo que llama la atención en este lugar es su movimiento e interacción. Es que estos lugares están vivos: en las calles de las ciudades andan los autos, en las obras en construcción las máquinas trabajan, los trenes corren aquí y allá por los rieles, y la iluminación del lugar varía regularmente, recreando lo que es el paso del día, desde el amanecer hasta el anochecer.

Y por la noche las ciudades siguen con su actividad habitual, como se puede ver en este video realizado en la sección de Hamburgo.

El visitante también puede interactuar a través de algunos botones, esparcidos por diferentes puntos de la muestra, que accionan mecanismos determinados por un corto plazo de tiempo, como el de la filarmónica, cuyo edificio se abre para descubrir el concierto que se está desarrollando en su interior.

Uno de los pasatiempos dentro de este complejo es el buscar escenas específicas, incluidas en el folleto que te dan con la entrada. Desde el concierto en la flamante filarmónica de Hamburgo, hasta un incendio en los bosques que los bomberos trabajan para extinguir.

Miniatur Wunderland sigue creciendo, por lo que si uno va varias veces a la ciudad de Hamburgo bien amerita repetir la visita, ya que algo nuevo se va a encontrar. Además, por supuesto, de que con una sola recorrida es imposible apreciar todo en detalle. Simplemente, hay demasiado para ver.

Durante mi visita por ejemplo, la sección de Italia estaba recién inaugurada. E incluía el Vaticano.

Sin embargo no se termina allí ya que se tiene prevista la construcción de nuevas secciones de aquí al 2028, las cuales incluirán entre otras a Inglaterra, Francia, el Benelux, Asia, Africa, Medio Oriente y hasta un paisaje futurista.

Luego de realizar la visita, por supuesto hay un gift shop donde comprarse un recuerdo o un souvenir para algún familiar o amigo. En mi caso me obsesioné (como no podía ser de otra forma) con los modelos de avión.

Se trata de un lugar que va a sorprender tanto a grandes como a chicos.

Miniatur Wunderland está localizado en la Speicherstadt de Hamburgo y abre todos los días del año. Es recomendable ir temprano y con tiempo, porque la muestra es enorme; y haber comprado los tickets por internet para evitar largas esperas para entrar. Toda la información actualizada la pueden ubicar en la página web.

Es una exhibición increíble. Si andan por Hamburgo, no se la vayan a perder.

 

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Pausa spotter en Hamburgo: Las fotos tomadas desde Coffee to Fly.

Pasar por las cercanías de un aeropuerto con cámara en mano implica, casi obligadamente, hacer una pausa para despuntar el vicio y spottear un rato. Pasa en Aeroparque, pasa en Ezeiza. ¡Cuánto más en un aeropuerto que frecuentamos poco como Hamburgo!

Un día de mis vacaciones europeas, y en compañía de un gran amigo que me hizo las veces de anfitrión en Alemania, tomamos las bicicletas (toda una aventura para mi) y nos acercamos hasta Coffee to Fly, cuyo post podés ver haciendo click aquí.

Allí pasamos un buen rato, gatillando la Canon a discreción, al sabor de un par de cervezas bien frías. Esta es una selección de algunas de las fotos que salieron aquella tarde.

Arrancamos con colores conocidos, aunque en una versión que por supuesto no llega hasta Buenos Aires: El A321 de Lufthansa. Los dueños de casa tienen aviones para todos los gustos, como lo demuestra este otro A321, pero con livery de Star Alliance.

Pero enseguida aparecen colores poco conocidos para los argentinos, como el A319 de Donavia.

El A320 de Pegasus.

O los llamativos colores de Wizzair en plena tarea de remontar vuelo.

Aquí otro Wizz más de cerca, para quienes quieran apreciarlo mejor.

Otros colores desconocidos por estos pagos son los de Atlas Global.

O el livery bien simplista de Tunisair.

Hay también compañias más conocidas, pero con colores extraños para nuestros ojos, como ser este A320 de British Airways, con el dorado prevaleciendo en su cuerpo.

Por supuesto también hay compañías algo más conocidas, aunque no operen en Argentina, como Germanwings, la subsidiaria de Lufthansa tristemente célebre luego de que el copiloto decidiera estrellar su avión en los Alpes.

Los pilotos de Germanwings mantienen igualmente el espíritu alto, y dedican su saludo al grupo de spotters y público en general apostados al costado de la pista en el Coffee to Fly.

No puede faltan por supuesto la otra subsidiaria de los dueños de casa: Eurowings.

Pero hay esquemas que son realmente llamativos. Es el caso de Condor, que con sus corazones sobre el fuselaje del B757 declara sin ningún tipo de vergüenza: “Amamos volar”.

Por supuesto hay también otros colores locales, como el verde de Germania.

Aviones que, aunque no sean los más utilizados aquí, también se los ve salir y llegar frecuentemente, como los ATR, en este caso de las manos de SAS.

O el mítico MD-80 que aún resiste el paso del tiempo.

Pero HAM no es un aeropuerto pequeño. Recibe también, por ejemplo, al enorme y magestuoso B777 de Emirates.

Y a otro que también conocemos por estas latitudes, pero en una versión mucho más chica: Turkish Airlines con su A321.

Infaltable, absolutamente infaltable en un post spotter de HAM, es el B737 de Easyjet. Increíble la cantidad de estos aviones que vi pasar sobre mi cabeza a diario durante mi estadía en Hamburgo.

Y también están los que casi ni se ven, como el CRJ de Eurowings.

Una nota de color la puso el A320 de Eurowings matrícula D-AIZR, con su livery especial del Borussia Dortmund, denominado “Mannschaftsairbus” que sería algo así como “El Airbus del equipo”.

Y están los que hoy, poco más de un año después de haber tomado estas fotos, despiertan emociones, como este A321 de Air Berlin que tan flamante se lo veía en ese momento, pero que ahora sabemos no volará más con esos colores, luego de  haber presentado la quiebra.

Y están los que tienen un significado especial para los argentinos, como ser el B737 de Norwegian, con sus colores rojizos y la carasterística cola dedicada a alguna personalidad, que esperemos pronto poder ver por nuestros cielos.

Mucho y constante movimiento en el Aeropuerto Internacional de Hamburgo.

Y Coffee to Fly es un lugar ideal para disfrutarlo. Todo spotter o entusiasta de los aviones tiene que darse una vuelta por este bar siempre que pase por Hamburgo. Y disfrutar de los despegues y aterrizajes, como este señor.

¡Nos vemos en el próximo post!

Un bar a la vera de la pista de aterrizaje del Aeropuerto de Hamburgo.

En cualquier lugar del mundo, los spotters (aquellos que amamos los aviones y adoramos tomarles fotografías) estamos en constante búsqueda de aquellos puntos que nos permitan la mejor toma. Cuanto más cerca estemos del aeropuerto y de los aviones, mejor.

No tengo idea de si el dueño de Coffe to Fly en Hamburgo es spotter o si simplemente entendió el concepto (y vio la veta económica), pero lo cierto es que sito en Holtkoppel 100, justo a la vera del aeropuerto, con excelente vista a la pista principal y casi al alcance de la mano de la calle de rodaje, este bar es un excelente spotter point donde, además de poder sacar buenas fotos, se puede degustar al mismo tiempo una rica y bien fría cerveza, o lo que gustes. Y atención spotters argentinos: SIN REJAS!!!

Para que se den una mejor idea de lo que les digo, aca una captura de pantalla de la ubicación en Google Maps. ¡Casi que está dentro del aeropuerto!

Como es sabido, igualmente, los aviones no sólo atraen a fotógrafos profesionales y amateurs, sino que son un imán para mucha gente, que gusta de simplemente verlos despegar y aterrizar. Algunos hasta aprovechan para hacer un alto en su bicicleteada en este punto.

Incluso cuenta con una especie de balcón que sobresale hacia el aeropuerto y parece acercarte un poco más a los aviones.

Desde allí, se tiene esta vista del Aeropuerto Internacional de Hamburgo.

Tan cerca de la pista, se puede capturar lindas tomas, incluso con lentes de no tan largo alcance, como este raro bicho alargado que nos pasó casi por al lado.

Como el Canadian Regional Jet, en Hamburgo hay cantidad de aviones y esquemas que no estamos acostumbrados a ver por Buenos Aires, así que se hace muy difícil dejar de gatillar.

Y por supuesto nos encontramos también con viejos conocidos, como el magestuoso B777 árabe.

Eso sí, desde allí llega a divisarse la plataforma, pero queda bastante lejos, y las construcciones en medio obstruyen mucho la visión.

Coffee to Fly Hamburgo es una excelente alternativa para quien quiera apreciar los aviones de cerca y tomarle buenas fotografías. Si te da hambre o sed, ambas necesidades quedarán resueltas con algunos euros. Eso sí, a no olvidarse de cargar la batería y llevar las tarjetas de memoria vacías. En breve, un post bien spotter con las fotos que tomamos en este lugar.

Navegando el Elba en el ferry de Hamburgo para volver de Airbus.

Como cualquier otra urbe del mundo, Hamburgo ofrece una serie de opciones para trasladarse de un punto al otro a través de la ciudad. Quizá para los argentinos que visitamos Alemania lo primero que nos llame la atención sea el funcionamiento del transporte, justamente por eso: funciona. Y no sólo pasa a horario, sino que además es previsible porque los carteles indicadores te dicen cuánto tenés que esperar. Y podés planificar, porque la ruta y tiempo que te indica el Google Maps es certera. Pero hay otras nacionalidades que también seguramente se sientan asombrados en Hamburgo…

La ciudad no sólo tiene un sistema de transporte público efectivo, sino que además ofrece una amplia gama de opciones. Uno puede elegir viajar en tren, en subte (que paradógicamente corre por rieles aéreos sobre tu cabeza), en bus, o hasta en bicicleta (con un sistema similar al que tenemos en capital federal, aunque en Europa está disponible desde mucho antes). Hasta aquí todo medianamente normal y conocido, pero a todo esto hay que agregarle una alternativa más: el ferry.

Cuando fui a visitar la fábrica de Airbus en esta ciudad alemana (excursión de la cual podés ver el post haciendo click aquí) viajé con una combinación de tren y colectivo. Pero para la vuelta opté por tomar el ferry y vivir la experiencia de navegar el Elba hasta el centro de la ciudad.

Se trata de una embarcación bastante grande, con espacio dentro para llevar una buena cantidad de personas sentadas, y que te permite también acceder a la cubierta para ir al aire libre y disfrutar mejor de la navegación. Aunque era de noche, así lo hice yo porque disfrutar de las luces de la ciudad al atardecer es todo un espectáculo.

Desde el puerto hay siete líneas de ferries que navegan por el Elba transportando pasajeros, identíficándose cada una con un número, a partir del 61. En mi caso, yo me tomé la línea 62 en Finderwerken para viajar hasta Ladungsbrücken en el centro de la ciudad, la estación posterior a Altona donde se realiza la Fischmarkt sobre la que te conté en un post anterior.

En el siguiente mapa se pueden ver las diferentes líneas de ferry y sus recorridos, incluyendo la que tomé yo, muy fácilmente identificable ya que es la cercana al aeropuerto de Airbus.

Como si fuera un tren, el ferry tiene sus estaciones con andenes (o para ser técnicamente correctos, con muelles). Todos perfectamente identificados con el nombre de la estación.

Llegando a destino, los puente grúa del puerto de Hamburgo se ven imponentes a lo lejos.

Una excelente opción para viajar por Hamburgo escapándole al tránsito. Para tenerla en cuenta cuando estés por aquellos pagos, y especialmente, si vas de visita a la planta de Airbus.

Te espero en el próximo post para seguir recorriendo lugares, aunque ya en tierra firme!

Y un día madrugamos para conocer la tradicional Fischmarkt de Hamburgo.

Cuando uno llega a la ciudad de Hamburgo y pregunta por las cosas que se pueden hacer o visitar, en general hay una respuesta que, independientemente de a quién se le pregunte, está en boca de todos. La tradicional Fischmarkt ( o Feria del Pescado, según su traducción literal) es una de las experiencias imperdibles cuando uno visita esta ciudad alemana.

Surgida hace más de tres siglos, la Fischmarkt no pierde vigencia y se la puede visitar cada domingo, desde bien temprano a la madrugada. Esto tiene que ver con su tradición de antaño, cuando el pescado debía ser vendido muy temprano, antes de que la gente fuera a la iglesia. Así es como aún hoy en día el horario al alba sigue manteniéndose, aunque cambia según la estación. Durante el verano es de 5 de la mañana hasta las 9.30 hs., mientras que por las condiciones meteorológicas (léase frío gélido) esto no es factible durante el invierno, por lo que el horario de arranque se atrasa hasta las 7 am.

Antiguamente se vendía únicamente pescado, razón por la cual la feria lleva ese nombre y se instala aún hoy en las cercanías del puerto, ya que de esta forma el producto se desembarcaba y se ponía a la venta de inmediato. Pero con el correr del tiempo se agregaron nuevos ítems a las ventas de la feria, principalmente frutas, verduras y flores. La tradicional forma de venta es a los gritos, en ocasiones haciendo subastas, y otras veces los comerciantes incluso regalan sus productos para atraer más público. Es un espectáculo digno de verse.

En este video se ve al vendedor de plantas en plena faena.

Actualmente se pueden encontrar en la feria artículos de los más variados, incluyendo quesos, fiambres, souvenirs y prendas de ropa. De hecho yo aproveché para comprar los recuerdos y regalos del viaje. El uniforme de mini marinero hamburgués no tiene desperdicio. Eso sí, siendo tan temprano a los “pancitos de pescado” no me les animé.

Ubicada en la Grosse Elbstrasse 9, llegar a la Fischmarkt en el barrio de Altona es relativamente fácil. Viajando se puede llegar con la línea U3 de subte, o bien con las S1 y S3 de ferrocarril. Las estaciones serán Landungsbrücken Reeperbahn, respectivamente. En cuanto a colectivos, la línea 112 tiene una parada llamada, precisamente, Fischmarkt. Y por supuesto se puede ir en auto, aunque quizá se complique un poco para estacionar…

Vale la pena entonces levantarse temprano y aprovechar la feria. Si tenés oportunidad y parrilla a mano no es mala idea comprar un sabroso pescado para degustarlo esa misma noche. Y sino, es un lindo paseo conociendo una de las tradiciones más características de Hamburgo, y sus simpáticas chicas.

Te espero en los próximos posts para seguir conociendo la hermosa Hamburg!