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Alojándonos en el Provincial Plaza Hotel de Salta.

La ciudad de Salta tiene una impresionante oferta de alojamiento para quienes quieran ir a hacer turismo en ella y sus alrededores. En cuanto a hoteles se refiere, una opción es el Provincial Plaza Hotel Salta, un correcto 4 estrellas muy bien ubicado en pleno centro histórico, y a apenas dos cuadras de la plaza principal.

Sin ser grande, la habitación en la que estuvimos era cómoda y estaba equipada con escritorio, TV por cable y wifi que funcionaba muy bien. Algo que llamaba la atención era la falta de frigobar, principalmente porque el espacio para instalarlo estaba, al punto que el enchufe tenía un cartel que indicaba “Sólo Heladera”, evidenciando que en algún momento la habitación lo incluía.

En cuanto a muebles se refiere el placard está empotrado tal como se ve en la foto de arriba, y el detalle negativo es que no hay caja fuerte, por lo que si tenés algo de valor y no querés arriesgarte a dejarlo a mano cuando te vas; o te lo llevás encima o lo dejás en la valija cerrada con candado.

La gran crítica para el Provincial Plaza se la lleva la cama matrimonial, que es realmente muy chica, y en algún punto dificulta el descanso. Vale decir que por lo que se pudo ver en las puertas entornadas (así dejan las habitaciones que no están ocupadas) otros cuartos tienen camas mucho más grandes, con lo cual quizá haya que tener cuidado en la elección de la habitación únicamente. Por lo pronto, la “Doble Executive” es más recomendable si uno viaja sólo.

El baño es cómodo y cuenta con jabón en pan, como a mi me gusta. Además todo estaba por dos, como corresponde a una habitación doble. La limpieza es excelente, y la única crítica a realizar es quizá que no repusieron los jabones para el segundo día de estadía, pero eso es algo habitual en prácticamente todos los hoteles.

En la terraza está la piscina, que es descubierta por lo que no se usa durante el invierno. Allí arriba hay también un bar para tomarse algo, pero que claro, durante julio aparecía absolutamente desierto. Igualmente el subir hasta el último piso valió la pena para contemplar la vista de la ciudad desde ese punto.

El comedor funciona en el entrepiso (ubicado entre la planta baja y el primero) y allí se sirve el desayuno de 8 a 10:30 horas, siendo esto uno de los puntos más fuertes del hotel, porque es un servicio muy completo. Incluye un canasto con frutas secas, yogurth con cereales, panificados diversos y destaca algo poco usual: una buena cantidad de masas secas de muy buena calidad.

Allí mismo se puede también cenar a partir de las 20 horas, a un precio bastante económico para lo que es un hotel y con muy buen servicio, ya sea por el menú, la presentación del plato y la atención de la camarera que por lejos se ganó la propina.

El personal del hotel es muy amable, y están siempre atentos a solucionar cualquier necesidad que se presente, incluida por supuesto el agua caliente para el mate.

Una interesante opción para cuando viajes a Salta.

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Allí donde el lago se transforma en mar: El Dique Cuesta del Viento, en Rodeo

Recorriendo la Ruta Nacional 150 hacia el oeste, luego de pasar por el Parque Nacional Ischigualasto más conocido como “El Valle de la Luna”, cuyo post podés leer haciendo click aquí, y luego de pasar un sin fin de badenes y seguir adelante dejando atrás la localidad de Jachal, los paisajes de esta zona de San Juan son impresionantes y te dejan con la boca abierta.

En un punto de la ruta, de mano derecha aparecerá de a poco un enorme espejo de agua. Es el lago del Dique Cuesta del Viento, y nos marca que ya estamos cerca de la localidad de Rodeo, última parada de nuestro periplo sanjuanino.

Rodeo es una villa veraniega que parece vivir al ritmo del dique. Nosotros llegamos fuera de temporada, en abril, luego de Semana Santa, y no era mucho lo que estaba abierto. Pero la enorme infraestructura de por ejemplo La Vicuñita donde nos alojamos no deja lugar a dudas: en época estival este lugar explota de gente. Y no es para menos, porque el lago es muy particular.

Se trata de un inmenso lago artificial de unas 3000 hectáreas de superficie que se creó en la década de los ’80 con la construcción de la represa hidroeléctrica en la unión entre el Río Blanco y el Arroyo Iglesia. El propósito de esta vasta obra era la generación de energía eléctrica, como así también servir al riego de los campos aledaños para la producción agrícola e incluso minera de esta zona del país.

Pero lejos está este lugar de tener únicamente un propósito económico. A nivel paisajístico, el enorme lago rodeado por las montañas crea uno de los lugares más lindos de la provincia de San Juan.

Hay enormes rocas que sobresalen de su superficie como si fueran islas en medio de un mar. Se trata de las así llamadas Islas Griegas, que obligan a frenar el auto y hacerse un momento para buscar el mejor lugar, y gatillar la cámara de fotos.

El Dique Cuesta del Viento tiene una característica muy particular. Durante la mañana es un lugar apacible y tranquilo, donde se puede practicar la pesca y navegar tranquilamente; pero en horas de la tarde el viento que se levanta es sinceramente tremendo. Las ráfagas, que pueden llegar a 110 km/h hacen incluso difícil mantenerse en pie, y convierten este lugar en el punto ideal para la práctica de deportes naúticos como el windsurf y el kitesurf, siendo de este último, sede del evento internacional Kitefest Argentina, que convoca todos los años a los mejores del mundo en este deporte.

Las aguas agitadas parecen más las de un mar que las de un lago. El viento pega en la cara y hace que hablar con quién está a unos metros de distancia al lado sea un desafío que sólo se logra a los gritos. El agua pega fuerte contra las rocas y salpica hacia todos lados.

Este curioso fenómeno se debe a la posición geográfica donde se ha emplazado el lago, en el punto exacto donde los vientos entran al valle encontrándose con las montañas a ambos costados, que al estrecharse se convierten en un túnel donde el viento aumenta su velocidad considerablemente.

Durante el verano se puede también aprovechar el agua del lago desde la playa de arena a la que se accese desde la ruta misma, justo frente al ingreso a Rodeo. Incluso se puede seguir rodeando el espejo de agua por aquél camino que se ve allá en lo alto.

Un lugar increíble, que por supuesto merece un alto.

 

Moderno alojamiento en San Juan: El Hotel Albertina.

Cuando volvimos a la ciudad de San Juan después de nuestra recorrida por el interior de la provincia e incluso por La Rioja, llegamos sin reserva alguna. Luego de una rápida búsqueda encontramos un par de opciones donde dormir, a la espera de tomar el vuelo de regreso al día siguiente, y así llegamos al Hotel Albertina, de excelente ubicación frente a la Plaza 25 de Mayo.

Quienes viajen en auto encontrarán la gran desventaja de que el hotel no cuenta con estacionamiento propio, pero justo al lado hay uno chiquito que funciona las 24 horas y a precio accesible.

El Albertina es un hotel de estilo moderno, y algo de eso hace ya sospechar su ingreso, ya que el lobby está ubicado en el subsuelo y se accede al mismo por una escalera. Ir por allí cargado con valijas es realmente incómodo, nada bueno para un hotel, pero el Albertina lo soluciona de forma simple: al lado de la entrada principal hay una puerta por la que accedés a un pasillo a nivel de planta baja, y allí tenés acceso al ascensor que te lleva a las habitaciones. De esta forma uno sube las valijas sin pasar por la escalera.

La habitación es correcta y cuenta con una cama ENORME. La más grande que ví en mi vida. Los detalles modernos se encuentran principalmente en el baño, especialmente en el lavatorio y en la puerta de acceso, que es de vidrio opaco y aunque no cuenta con traba, cierra bien.

Va aquí mi crítica más fuerte para el Albertina: un solo juego de toallas en una habitación para dos personas es un “no rotundo”; y en cuento a los jabones, solamente uno en el lavatorio. Para bañarte arreglate por tu cuenta. Pequeños detalles que hacen al servicio. Si bien la limpieza del hotel es excelente y en parte compensa, son cuestiones que deberían tener más presentes ya que realmente no cuesta nada y mejora mucho la calidad de la estadía.

Y si hablamos de críticas no podemos dejar de mencionar el wifi, que es malo, pero esto no es propio del hotel: como ya comenté, en toda la provincia de San Juan no encontré un solo wifi que funcionara como la gente.

El desayuno, que se sirve de 7 a 10 hs en el salón del subsuelo es de los mejores que he probado. Completísimo, incluye pan, budines, pastra frolla, diferentes clases de factura y lo que se te ocurra para untar, acompañado de jugos de varios sabores, té, café o mate cocido. Completan la oferta fiambres y cereales. El detalle: las mesas no están puestas, sino que hay un mueble a un costado donde se encuentra toda la vajilla que la primera vez puede resultar algo difícil de ubicar.

El staff del Albertina fue muy cordial. Atentos a todo lo que necesitás, te hacen sentir como en casa.

Así fue nuestro paso por el correcto Hotel Albertina; una buena alternativa en pleno centro de San Juan.

 

 

 

Galería de Fotos: La excursión a Laguna Brava en imágenes.

El camino desde Vinchina hasta la Laguna Brava está lleno de hermosos paisajes que van variando a medida que el auto avanza, desplegando distintos tonos y colores kilómetro a kilómetro. No podía faltar entonces, la correspondiente galería de fotos de esta excursión!

Vaya la primer imágen para el protagonista de esta aventura, estacionado al costado de una ruta que te deja con la boca abierta.

Esta es la ruta de la que te estoy hablando.

Y estos los colores que se ven.

Ruta desde la que se pueden apreciar diferentes geoformas, como la pirámide…

O la herradura…

En un momento se abaca el asfalto, y la ruta se convierte en ripio entre las montañas.

Pero que de todas formas sigue señalizada.

No estamos solos…

Las vicuñas nos siguen, aunque algunas se mantienen a cierta distancia.

El camino que se pierde a lo lejos

Gira

Y a lo lejos aparece la laguna

Nos acercamos a la orilla y estacionamos lo autos.

Así de imponente se la ve.

Los extremos congelados por el intenso frío.

Sin embargo los flamencos no se hacen problemas y andan por el agua como si nada.

Tampoco somos los únicos aquí, con el correr de los minutos comienza a caer la gente.

Aunque algunos parecen más solitarios que otros…

Tan solitarios como un avión estrellado hace décadas atrás…

Acompañados tan solo por las montañas que se alzan imponentes alrededor.

Es hora de emprender el regreso hacia Vinchina, y los colores vuelven a cambiar abruptamente al dejar atrás este escondido espejo de agua.

Las paredes de piedra se alzan entre nosotros y guían nuestro camino.

Mientras que desde el cielo un cóndor enorme nos custodia, o vigila…

Así finaliza esta galería de fotos.

Si querés saber todos los detalles de esta excursión, te invito a ver el post haciendo click acá.

En cambio si querés enterarte sobre el avión estrellado, hacé click acá para ir al post.

Y al resto los espero en la próxima publicación de Ahicito!

La increíble historia del avión estrellado en Laguna Brava, La Rioja.

Personalmente las montañas y los espectaculares paisajes que generan y las rodean, es algo que me fascina. Allí uno se siente pequeño y lo único que cabe es la humildad ya que queda manifiesto que el hombre no es gran cosa ante la imponente Naturaleza, pero aún así, esos lugares dan lugar también a historias maravillosas de hazañas donde ciertos hombres se han convertido en gigantes.

Cuando revisaba el itinerario de las vacaciones en San Juan y La Rioja, la Laguna Brava aparecería como uno de los puntos más interesantes a visitar, pero a la vez era el más alejado. Sin embargo hubo un dato que hizo que no dudara ni un instante: en la desolada Laguna Brava, a unos 3000 m.s.n.m. yacen los restos de un avión que se estrelló en aquél recóndito lugar.

Desde el lugar de encuentro a la orilla de la laguna si uno agudiza la vista puede distinguirse a lo lejos un montículo que sobresale del agua: es lo que queda del fuselaje del avión, punto hasta el que puede llegarse en una excursión especial disponible únicamente en época estival. Algo más aca, en nuestra visita pudimos apreciar claramente un pedazo de ala, que desprendido de los demás restos, fue acercado hasta allí por el viento y el agua.

Según nos contó nuestro guía de la excursión (cuyo post podés leer haciendo click aquí), se trataba de un avión que transportaba caballos desde Lima hacia Buenos Aires, con una escala programada en Santiago de Chile para reaprovisionar combustible. Durante el cruce de cordillera uno de sus motores falla, por lo que el piloto busca un lugar dónde aterrizar de emergencia, divisando esta mancha blanca entre las montañas a la que confundió con un salar. Cuando se dio cuenta de que en realidad era agua, ya era demasiado tarde. El avión pancea sobre el líquido y se arrastra hasta detenerse, con tanta suerte que nadie muere en el accidente, con salvedad de dos de las yeguas.

Con los equipos de radio salvaguardados previo al aterrizaje forzoso, los seis tripulantes pidieron auxilio y así se puso en marcha un operativo de rescate que partió desde Vinchina. Sin embargo, recuperar el avión era muy difícil y costoso, así que quedó allí abandonado.

Pero quizá lo más interesante de la historia comience aquí, ya que estos restos fueron vendidos (sí, leíste bien, un avión estrellado que no se pudo recuperar de la laguna fue vendido en lo que seguramente haya sido el negocio del siglo). Según dicen, el motivo de esa venta es que además de los caballos, el avión transportaba al momento del accidente un contrabando de joyas y drogas ilegales. Es así que, sabiendo que sacarlo de allí sería casi imposible, sus nuevos dueños se acercaron hasta Laguna Brava sopletes en mano, con intención de desguazarlo, pero como con el frío los aparatos no funcionaron, decidieron desarmarlo a hachazos limpios. De allí que el ala esté desprendida del resto del fuselaje.

No se sabe si esta expedición encontró el cargamento ilegal que buscaba. Ni siquiera se sabe si esta última parte de la historia es real. Lo que sí se sabe es que los restos del avión están allí realmente, y que detrás de ellos hay una historia apasionante.