Archivos Mensuales: enero 2018

Una breve visita a Villa Alsina, en el partido de Baradero.

A escasos 20 kilómetros de la ciudad de Baradero (cuyo post podés leer haciendo click aquí), y perteneciendo al partido homónimo, se encuentra Villa Alsina, un muy pequeño y tranquilo pueblo que, según el dato que teníamos, cumplía años el mismo fin de semana que nosotros estábamos allí, por lo que ameritó obligadamente una rápida visita.

Con una poblacion de 1488 habitantes censada en el 2010, esta localidad presenta un fenomenal crecimiento del 25,67% con respecto al censo anterior, de 2001; muy por sobre la media del Gran Buenos Aires, e incluso de Argentina como país, cuyas tasas de crecimiento fueron del 18,63% y 10,63% respectivamente. Este fuerte aumento de la población contrasta sin embargo con la tranquilidad que se vive en sus calles casi desiertas durante una tarde dominguera.

Alsina nació en el 1886 como un asentamiento de colonos en los campos de la familia San Martín, la cual donó un año antes 73000 m2 de terreno para la construcción de la estación del ferrocarril Mitre. Si bien ya no está en funcionamiento (aunque podría estarlo ya que el tren pasa  por allí), las instalaciones están en pie y nos tomamos un rato para tomarle un par de fotos, como es debido.

Lo que sí no estaba en condiciones, era el reloj de la estación…

En Villa Alsina destaca la Fiesta del Locro y la Empanada, que se hace todos los años para conmemorar el aniversario de la independencia argentina, en el predio de esta misma estación. El año pasado se celebró la 9° edición de este evento, que suele incluir feria de artesanos y espectáculos musicales y culturales a cargo de artistas locales y regionales.

En lo personal, el locro no es de mis comidas favoritas, pero seguramente estas fechas sean una buena ocasión para visitar este pueblo bonaerense y disfrutar de la hospitalidad de sus habitantes en su evento más tradicional.

 

Galería Fotográfica del Cañón Arco Iris y la Ciudad Perdida.

Los más lindos paisajes del Parque Nacional Talampaya merecían por supuesto su propia galería fotográfica. Como te comenté en el post sobre la excursión que podés ver haciendo click aquí, la caminata por el Cañón Arco Iris está llena de colores cambiantes y finaliza en la impresionante Ciudad Perdida.

Todo comienza a bordo de la camioneta que se interna en el parque siguiendo los rastros de un río seco, cuya agua cuando corre marca con fuerza el cauce.

Durante el camino se aprecian ya las paredes elevadas en posición vertical por el choque de placas hace millones de años.

La vegetación se mezcla a su vez con los colores rojizos de la piedra.

Pero al llegar al cañón propiamente dicho el paseo en camioneta finaliza.

Así que allí queda, abandonada…

Comenzamos a caminar bajo el sol, aun entre follaje y colores verdosos.

Pero a medida que avanzamos el paisaje se va haciendo más árido, y los colores se van enrojeciendo.

En ocasiones el camino no será tan fácil, y habrá que agacharse.

Y en ocasiones las geoformas nos sorprenderán a uno y otro lado del camino, en lo alto.

Como ser el zapato.

En otras ocasiones las vistas son pintorescas directamente desde el suelo.

Las imágenes invitan a las fotos.

Lo mismo que las texturas.

Y finalmente se llega a la Ciudad Perdida.

Y allí nos internamos en el laberinto.

Por algunos recovecos se logra ver los edificios de la Ciudad Perdida.

Y al regreso encontramos otros picos, ya fuera de la ciudad.

Así finaliza la recorrida en fotos por el Cañón Arco Iris. Volvemos a abordar la camioneta, que nos traerá de nuevo hasta la vera de la ruta.

Espero que te haya gustado, y que vuelvas la próxima para seguir recorriendo el país en Ahicito Nomás.