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Almuerzo en La Uribeña, de Uribelarrea.

Durante septiembre me tomé un par de días y nos hicimos una escapada a Cañuelas para pasar unos días en el campo. Aprovechando la cercanía con Uribelarrea, el pueblo gastronómico tradicional de la zona sur del conurbano, uno de esos días agarramos el auto y buscamos algún lugar donde comer. Dimos entonces con La Uribeña.

Se trata de un restaurant de estilo alemán muy bien puesto, y muy recomendable. Era un viernes al mediodía y estaba muy tranquilo, así que se pudo disfrutar a pleno. Seguro ese panorama cambia los fines de semana cuando Uribelarrea recibe gran cantidad de turismo de cercanía.

La ambientación llama la atención incluso antes de entrar. Ya la propia puerta está flanqueada por unos particulares personajes que te invitan a tomarte una cerveza. Y el interior directamente espectacular. Las paredes están cubiertas casi en su totalidad, de los techos cuelgan elementos de todo tipo y en el entrepiso está atiborrado de cacharros que seguramente tuvieron buen uso décadas atrás, y hoy conforman la especial decoración de este lugar.

Pero si hablamos de un restaurante tenemos que hablar de lo que sirven. Y empecemos entonces por lo que le da el nombre porque en sí, la Uribeña es una cervecería donde se comercializa el producto que lleva esa misma denominación, y que luego de probarlo puedo decir que me gustó mucho.

Probamos dos cervezas distintas (por supuesto las dos Uribeñas). La colorada tenía un leve dejo ácido hacia el final que le daba el toque, y la rubia era más bien amarga. Se sirven en vasos de diferentes tamaños, según lo que pidas. Los que probamos nosotros eran de 500 cm3.

En cuanto al menú me había tentado el pollo trozado al disco, pero estando en un restaurante alemán nos decidimos por probar algo más germano. Elegimos entonces el popurrí alemán, que es la bomba que ves en la foto. Tiene diferentes tipos de salchicas (con sabores que realmente no se encuentran usualmente por aca), chorizo colorado, lomito ahumado y carne. Viene además con chucrut y papa natural.

Para que tengan de referencia, el gasto total para 2 personas fue de $3000. La mercadería, de primera.

El lugar tiene además un patio al aire libre que debe estar muy bueno para días de sol. Ideal para disfrutar en esta época del año, con una refrescante cerveza artesanal en la mano. Una buena opción para tu próxima visita a Uribelarrea.

Visita al Castillo Guerrero de Domselaar

Este post es uno de tantos que quedó trunco por la pandemia, porque si bien la visita que voy a contarles ahora la hicimos hace casi dos años atrás, la cuarentena generalizada hizo que el sentido de publicarlo se perdiera y hubiera que esperar un mejor momento para hacerlo. Ese momento, finalmente, llegó. Desde hace algunas semanas, el Castillo Guerrero reabrió sus puertas a las visitas guiadas.

Durante la visita se conocen las 2 plantas de la casa, e incluso podés entrar al sótano.

Se trata de una importante y antigua mansión de estilo francés, que cuenta con un total de 24 habitaciones repartidas entre sus dos pisos. La particularidad que la convierte en un atractivo turístico del sur del Gran Buenos Aires es la trágica historia que le da origen, y que envuelve a una de las familias más ricas de la Argentina de fines del siglo XVIII y a la que fuera considerada la mujer más bella de su época.

Sala de la planta baja.

Probablemente ya conozcas la historia de Felicitas Guerrero, quién luego de casarse con Martín del Álzaga y perder 2 hijos, termina enviudando a la temprana edad de 24 años. Con eso, hereda una de las mayores fortunas del país. Sin embargo eso no le trajo paz, pues la muerte seguiría rondándola de cerca, hasta finalmente arrebatarla de este mundo en un confuso episodio cuando tenía apenas 25 años.

Retrato de Felicitas Guerrero.

Los hechos están confusos para la historia oficial y para el público en general, pero no para los familiares de Felicitas cuyos herederos, poseedores de los secretos de aquella fatídica noche, te los relatan durante la visita a esta mansión construida por los padres de Felicitas tras su muerte, en búsqueda de escaparse de Buenos Aires y de tanto dolor.

La charla inicial se da en el parque, justo frente a la casa.

La visita da comienzo justamente en el parque del castillo, donde uno de los herederos se encarga de dar una charla con los detalles históricos de su familia, y en particular de los sucesos que finalizaron con el asesinato de Felicitas. Luego de los aproximadamente 30 minutos (en los que también se pueden hacer preguntas), comienza la vista guiada por la mansión.

Hall principal con acceso a los diferentes ambientes y al segundo piso.

Es una casona centenaria y muy bien conservada. Además de la arquitectura que uno puede observar y fotografiar desde todos los ángulos factibles, el interior cuenta con un par de perlitas que vale la pena mencionar.

Todo el mobiliario es antiguo, e incluye sillones del palco del Teatro Colón.

Los muebles por supuesto son antiquísimos. Destacan uno de madera con superficie de mármol que data de 1706, y en la planta alta pueden verse asientos que fueron traídos del palco que la familia tenía en el Teatro Colón.

Sala en el primer piso.

Hay además muchas obras de arte, y un dato interesante es que en aquella época las primeras 8 copias de un cuadro eran consideradas como «originales». Eso se debía a que a partir de la próxima la obra perdía calidad. Algunas de las esculturas, por su lado, son obra de integrantes de la familia. Y el piano apostado al pie de la escalera, todavía suena bien!

El piano aún puede tocarse.

Pero a mi lo que más me fascinó (y me quedé un buen rato después que el resto del grupo salió para visitar la siguiente habitación) es la biblioteca. Ambientada en madera, contiene ejemplares antiguos, inéditos y de gran interés, como ser los viajes de Julio Verne en francés y español, y los detalles de la reconstrucción de las catedrales francesas luego de la Segunda Guerra Mundial, escrita ni más ni menos que por el arquitecto que la tuvo a cargo.

La biblioteca del castillo es impresionante, con las paredes recubiertas enteramente de libros.

¡Lo que daría yo por tener una biblioteca así!

Algunas de las colecciones son fascinantes.

El punto cúlmine de la visita está en el «cuarto de Felicitas» y corresponde ponerlo así, entre comillas, porque hay que recordar que ella nunca vio esta mansión, ya que murió antes de su construcción. No obstante eso, una habitación está dedicada a ella, y allí pueden apreciarse el mobiliario y las ropas de época, como así también el revólver con el que la joven fue asesinada hace más de 100 años atrás.

El arma homicida.

Podría terminar de contarte la verdad sobre la muerte de Felicitas Guerrero, pero lo mejor es que lo escuches de la boca de sus propios familiares y preguntes todo lo que quieras saber. Para eso, sólo tenes que reservar la visita. En el Instagram del Castillo Guerrero encontrás todos los datos.