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Reporte del Vuelo LA7658 de Aeroparque a San Juan.

Mis últimas vacaciones las pasé en la provincia de San Juan, recorriendo su área norte con una pequeña pasada también por La Rioja. Para llegarme hasta allá el vuelo elegido fue el LA7658 de Latam Argentina, que hace un stop en la capital sanjuanina antes de seguir viaje hasta Mendoza.

El vuelo sale por la tarde así que llegar al aeropuerto con la anticipación necesaria no fue ningún problema. Sin embargo al mediodía el check in de Latam en Aeroparque estaba abarrotado de gente por la gran cantidad de vuelos que salen más o menos a la misma hora. Si bien nosotros ya teníamos todo adelantado por internet, tardamos bastante en entregar el equipaje y que nos imprimieran los boarding pass, aún sin puerta por ser temprano. Luego TripCase nos informaría que la asignada era la 16.

Tuvimos tiempo para tomar un café y luego sí, pasamos por seguridad. Como a veces pasa, esta vez PSA dió la nota. Mientras hacíamos la fila para el scanner los agentes de PSA estaban como en otro mundo, ni miraban a los pasajeros ni daban indicación alguna. Y gente a esa hora no faltaba. En mi caso llevaba en la mochila la laptop y no tenía idea si me la iban a hacer sacar o no. Finalmente la pasé por el scanner dentro de la mochila y no tuve problemas; pero mi novia sólo se enteró de que debía sacarse las botas una vez que ya había pasado por el detector de metales: a volver para atrás, pasarlas por el scanner y pasar una vez más, pero descalza. Un trastorno y pérdida de tiempo innecesarios. Mala nota para PSA en materia de productividad.

Ya en el gate Latam anunció por parlante una demora del vuelo, y que volverían a dar información a las 14 horas (que era la programada originalmente para el despegue). El avión ya estaba estacionado frente a nosotros y eso me pareció muy extraño porque una vez a bordo el comandante pidió disculpas por la demora, y la atribuyó a una “espera de equipo”. El equipo estuvo siempre ahí frente a nosotros, así que se ve que quizá pensaban cambiarlo y finalmente dejaron el originalmente planificado. Si algún lector inmerso en la operativa aeronáutica sabe cuál pudo haber sido el problema, agradezco deje el comentario.

Lo que sí faltó, (y esto es una mala nota para Latam) fue la limpieza del avión. Quizá lo asignaron a último momento, pero al subir los asientos estaban sucios, con las sobras de las cajitas infelices consumidas en el tramo anterior tiradas en el suelo, o directamente en el tapizado. Muy raro, considerando que también desde la terminal pude ver bajar del avión al personal de limpieza que evidentemente esta vez no hizo bien su trabajo.

Mientras me quejaba en voz baja por la falta de limpieza, pude ver cómo el personal de Intercargo cargaba paquetería en el avión, y particularmente, el detalle de los protectores de oídos “heavy metal”.

Luego de la recarga de combustible (que se hizo con el pasaje a bordo por lo que tuvimos que mantenernos con los cinturones desabrochados durante unos veinte minutos extra), los TCP procedieron a “hacer la pavada”, tal como le llama una conocida bloguera y tripulante a las indicaciones de seguridad a bordo cuando las hacen los TCP. Al parecer esto es común ya en todos los vuelos de Latam, ya que al dotar los aviones de entrenimiento a bordo via wifi se desinstalaron las pantallas de video por lo que no se pueden pasar más los videos de seguridad.

Con más de una hora de atraso iniciamos finalmente el viaje, y aquí la joyita: durante el taxeo hasta la cabecera 13 cruzamos el CRJ de Amaszonas Paraguay estacionado en la plataforma. Era el 18 de abril y hacía minutos había aterrizado por primera vez en Aeroparque, cumpliendo su vuelo inaugural.

El vuelo en sí fue muy ameno a pesar del presagio del comandante que esperaba algunas turbulencias, que finalmente nunca se dieron. En esta ocasión recibimos la tradicional cajita infeliz (felizmente con galletita de limón y no maracuyá o algún otro sabor para el olvido), la cual fue una de las últimas porque Latam está migrando su modelo de negocios y a partir del jueves pasado (8 de junio) ya no brinda más refrigerio a bordo incluido en la tarifa, sino que ha implementado para sus vuelos de cabotaje el llamado “Mercado Latam” a través del cuál lo que consumas en vuelo se cobra aparte. El objetivo de esto es bajar la base tarifaria y ofertar pasajes más baratos que hagan el avión más accesible y de esta forma incrementar la cantidad de viajeros transportados en un 50% para el 2020.

Ahora sí, volviendo al reporte de este vuelo en particular, el arribo a San Juan fue un placer. El aeropuerto es muy pequeño, pero no hubo demoras. El equipaje despachado apareció en la cinta super rápido y al salir al hall pudimos tomar un taxi hasta el centro enseguida, por el módico valor de $ 180.

Asi pasó el vuelo con Latam hasta San Juan. Próximamente habrá posts contando los alojamientos, las excursiones, y todo lo que recorrimos por esta provincia argentina que, hasta ahora, era desconocida para mi. Espero que pases, y lo disfrutes tanto como yo.

¡Hasta entonces!

Regresando de El Calafate con Lan Argentina: Vuelo LA 4433.

El final de mis vacaciones en el sur argentino en enero pasado lo decretó el vuelo LA4433 a cargo de Lan Argentina, que me trajo de nuevo al calor de Buenos Aires. Para llegar al aeropuerto compartimos un taxi con un amigo que conocimos en El Chaltén, y al que volvimos a encontrar en El Calafate. Llegamos al aeropuerto con una hora de anticipación, y habiendo hecho el check in on line através de la aplicación móbil de Lan, nos dispusimos a entregar nuestro equipaje.

El BHU, la pista y el lago

El LV-BHU en la plataforma. Detrás, el Lago Argentino.

El proceso en sí se vio un tanto demorado por la gente que había, y en particular por una pareja que tenía para despachar como equipaje un Smart TV de unas buenas pulgadas. Digamos que la espera estuvo entretenida viendo cómo le decían que no podían aceptárselo, mientras él se quejaba. El punto era que, por ser un aparato frágil (y supongo que muy robable también), Lan no quería asumir el riesgo de despacharlo, y lo querían enviar como carga. El muchacho discutía pidiendo que, si ese era el problema, lo dejaran pasar a pista para supervisar él mismo la carga del televisor en el avión, pedido que por supuesto no tenía la más mínima chance de convertirse en realidad. (Si supiera lo engorro de los trámites para salir a pista, hoy, casi imposible).

Push back

Finalmente lo dejaron aguardando a un costado al jefe de turno y siguieron con el chequeo del resto de los pasajeros. Al tocarnos el turno a nosotros quice saber si podía abordar con el boarding digital generado en mi celular por la aplicación, pero la respuesta fue que en el aeropuerto la señal de celular era muy mala, motivo por el cual me imprimían ellos el boarding en papel. Aún hoy no entiendo qué tiene que ver, ya que el documento digital ya estaba accesible en mi celular sin necesitar ningún tipo de conexión, salvo que lo que necesite señal de celular sea la pistola con la escanean el código en el gate. El punto es que terminé con el tradicional boarding pass de papel en la mano.

Nubes arriba, nubes abajo

El paso por seguridad fue bastante ágil, y allí nos encontramos con personal de la PSA de muy buen humor, haciéndose chistes entre ellos y asegurando que “lo bueno viene en frasco chico”, moción a la que por supuesto adherí enseguida.

Finalmente estábamos ya en el área de preembarque, con un espléndido ventanal que da a la plataforma y, detrás de la misma, al Lago Argentino. Allí pude fotear un B737 de Aerolíneas Argentinas en pleno despegue, y cómo había algunos minutos de sobra, y nuestro avión ni siquiera había llegado aún, intenté revisar las aplicaciones del celular para ver si había algún vuelo llegando. El personal de Lan tenía razón, la señal era casi nula, y ni siquiera pude llamar por teléfono cuando lo intenté. Servicios de datos: bien, gracias.

A320 recien llegado a FTE

El A320 recién aterrizado. El personal de rampa coloca los conos de seguridad apenas estacionado en la posición.

La escena del A320 LV-BHU aterrizando con el impresionante lago de fondo no es parte de este reporte simplemente porque llegó sin previo aviso: las pantallas de información indican únicamente las partidas, y como ya dicho, los celulares no funcionaban. Un momento de distracción en la charla con amigos y el avión ya está estacionándose en el gate.

Virando sobre el Lago Argentino

Momentos después del despegue; virando sobre el impresionante Lago Argentino.

El vuelo despegó a tiempo, a las 5 de la tarde, para lo cual el avión ingresó a la pista por el centro y tuvo un largo rodaje hasta la cabecera 25. Luego de girar en 180° comenzó la carrera de despegue y, una vez ya en el aire, se metió dentro de las nubes, tal como quedó registrado en este video:

El día en particular estaba muy nublado, y luego del despegue el avión se movió mucho, al punto de ser bastante incómodo. Luego se estabilizaría y tendríamos un vuelo agradable.

Costa del Atlantico desde el aire

En vuelo de crucero, sobrevolando la costa atlántica patagónica.

Durante el vuelo intenté utilizar el sistema de entretenimiento LAN Entertainment, que ya tenía descargado en mi celular, pero no funcionaba. Ante la consulta con la TCP, ésta me indicó que habían intentado reparar la falla sin éxito, y que sólo podían hacerlo en Aeroparque, por lo que me quedé sin poder ver ninguna película.

Volando sobre La Plata

La ciudad de La Plata y sus famosas diagonales, vistas desde el cielo.

La aproximación se hizo por La Plata, permitiéndonos una vista privilegiada del geométrico trazado de la ciudad con sus diagonales, para finalmente aterrizar en el Aeroparque Metropolitano por pista 31.

El Puerto desde el aire

En final corta pudimos apreciar las dársenas del Puerto de Buenos Aires desde el aire.

Una vez desembarcados, fuimos en busca del equipaje. Aún cuando el personal de Lan en El Calafate no nos había dado bolsas para cubrir las mochilas, tal como pasó a la ida en Aeroparque, nuestro equipaje iba a ser fácilmente reconocible del resto. Pero claro, más reconocible fue uno de los primero bultos en aparecer por la cinta: la tele. Finalmente la habían despachado como equipaje.

Touch Down AEP

Touch down en Aeroparque, frenando por pista 31.

De esta forma se terminaban las vacaciones veraniegas, pero en Ahicito Nomás aún falta mucho para que finalicen, porque en ese viaje recopilé mucho material que iré publicando sobre Ushuaia, El Chaltén y El Calafate, tres destinos sureños dignos de ser visitados por todos los argentinos.

Despejando la pista

¡No te pierdas los próximos posts!

Fe de Erratas: En el subtítulo del video figura que es el vuelo FTE – USH, pero eso es un error. El vuelo era FTE – AEP en realidad.