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Excursión a San Pedro de Cholula, el pueblo de las 365 iglesias.

Si bien CDMX es una ciudad apasionante y con mucho por hacer y recorrer, la verdad es que sus alrededores no se quedan atrás tampoco. Cercanos a la ciudad capital hay varios oficialmente llamados “pueblos mágicos”, que son localidades que cumplen ciertos requisitos para entrar al programa de promoción turística, entre los cuales se cuenta San Pedro de Cholula, a unas 2 horas de manejo por un tránsito intenso.

Le excursión la contratamos con Turibus, pero aquí voy a recomendar hacerla, pero por otros medios, ya que por parte del guía fue realmente un “paseo sin ganas”, quizá a causa de que éramos sólo cuatro personas los que íbamos. Sin embargo el mal servicio de la empresa no va a desmerecer el hermoso e interesante pueblo que es Cholula, del cuál me encontré con una sorpresa mayúscula al buscar información, ya que hay fuentes que indican Cholula de Rivadavia como su nombre oficial, en homenaje al primer presidente argentino, Bernardino Rivadavia.

Sin embargo fuentes oficiales aclaran que no es la ciudad la que así se llama, sino el distrito de Cholula, que el 13 de febrero de 1895 tomó esa denominación en memoria del argentino que nunca conoció el lugar, según lo dispuso el decreto del XIII Congreso Constitucional del Estado. Un dato de color para todo argentino, que el desganado guía no se dignó a mencionar.

Otro dato curioso es el de la cantidad de iglesias construidas en Cholula. Según se dice son 365, una por cada día del año, pero el guía nos indicó que esto no es cierto. Sin embargo, aunque no lleguen a ese número, la enorme cantidad de templos es una realidad. Entre ellos, el más interesante es sin lugar a dudas es la iglesia Nuestra Señora de los Remedios.

Ubicada en la cima de un aparente cerro, la construcción no puede ser visitada por dentro ya que el último terremoto comprometió seriamente su estructura. Sin embargo, según el guía tampoco estaba abierta la zona arqueológica sobre la que se levanta, cuestión que se reveló falsa ya que después de un rato hubo cantidad de gente trepando por las escalinatas de la pirámide.

La historia de esta iglesia es muy particular, como la de Cholula en sí, ciudad que se conoce que fue habitada desde épocas muy antiguas para luego ser sometida por los toltecas. Aquí es donde el conquistador español Hernán Cortez, con la excusa de estar desarticulando un próximo ataque contra sus fuerzas y aliados, dirigió la matanza del pueblo de Cholula durante seis días consecutivos, que debastó la población civil aborigen y sus autoridades. La victoria europea quedo plasmada en esta iglesia, que fue levantada en la cima de una montaña con la que se enterró literalmente la pirámide en la que los aborígenes le rendían culto a sus dioses. El mensaje era claro: el Dios europeo es superior al americano.

Esto no es poca cosa, más si tomamos como válidas las palabras de nuestro guía que nos decía que en su base, la pirámide que teníamos enfrente tiene 500 metros de lado, es decir que es incluso más grande que las construcciones de Egipto, pero al estar enterrada por la montaña esto no se aprecia. Esto genera un enorme dilema para los arqueólogos, ya que para estudiar la estructura bajo tierra deben realizar excavaciones que pondrían en peligro la iglesia levantada en la cima, que también tiene un valor histórico importantísimo. Así es que para los estudios se valen de túneles únicamente, construidos con mucho cuidado, convirtiendolos en un trabajo largo, lento y arduo, pero por demás apasionante.

Frente a la Zona Arqueológica se extiende una calle peatonal sobre la cual se levanta la feria de artesanos donde se puede encontrar desde adornos hasta bocadillos típicamente mexicanos. Un poco más allá, llegando ya a la estación del tren, el cartel característico en México con el nombre de la ciudad.

Luego de un breve tiempo libre para recorrer la playa y la feria, seguimos viaje en esta excursión que además nos llevaría a Puebla, y  a conocer varias curiosas iglesias mexicanas. Pero todo eso será cosa de próximos posts.

Te espero aquí mismo para seguir recorriendo los pueblos mágicos mexicanos!

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Recorremos el Centro Histórico de CDMX con un Cititour hop on – hop off.

Con sus 1485 km2 de superficie y sus más de 8 millones de habitantes, Ciudad de México es realmente una urbe enorme. Si le agregamos que tiene muchos lugares interesantes por conocer recorrerla llevará una buena cantidad de tiempo. Una opción para hacerlo son los circuitos turísticos que ofrecen los servicios hop on – hop off, donde con un boleto válido por todo el día se puede subir y bajar del micro cuantas veces uno quiera, e incluso combinar entre los diferentes recorridos.

Por supuesto que el más emblemático y, por supuesto, imperdible, es el circuito del centro histórico. En nuestro caso optamos por hacerlo con Turibus, una de las dos empresas que lo ofrecen en esta modalidad, y que funciona de 9 am a 9 pm.

De pura casualidad, ya que era el punto que nos quedaba más cercano a nuestro alojamiento en Polanco, nosotros lo tomamos en el Auditorio, que es la primer parada. Por supuesto, a pesar del frío nos encaramamos en el segundo piso sin techo, desde donde pudimos tomar buenas fotos de la ciudad, como esta de la Fuente de Cibeles en Colonia Roma.

Y enseguida llegamos a un monumento icónico de CDMX, como es el Ángel de la Independencia que corona una rotonda en la Av. Reforma y está rodeado por altos edificios que muy acertadamente aprovechan a promocionarse con enormes carteles. A este punto es a donde concurren las quinceañeras en particulares limusinas Hammer para tomarse la tradicional sesión de fotos.

Una parada bastante concurrida es la de la calle Londres donde se encuentran el Museo de Cera, con figuras de celebridades talladas en este material, y el extraño Museo Ripley, donde aún sin haber entrado sabemos que se podrán encontrar las cosas más asombrosas.

Previo a llegar a la mitad del recorrido, el Hemiciclo a Juarez destaca con sus columnas erigidas en la Alameda Central, justo frente a la cual se encuentra el Palacio de Bellas Artes, del cual hablaremos en otro post más adelante.

La siguiente parada es la más importante de todo el circuito ya que se trata ni  más ni menos que del Zócalo, es decir la plaza central de Ciudad de México, frente a la Catedral y al Palacio Nacional. Allí, obviamente, hay que bajarse del micro obligadamente y recorrer un poco lo que es el centro de México.

Cuando lo hicimos nosotros estaba vallado ya que trabajaban en un escenario en medio de la Plaza de la Constitución, pero de todas formas ameritó foto, aunque no sea la más linda.

Casi frente al Palacio de Bellas Artes se levanta la Torre Latinoamericana con su mirador, desde el cual dicen que se tiene una hermosa vista aérea de la ciudad. Este lugar merece un comentario aparte ya que me decepcionó, no por la vista en sí, la cual no conozco, sino porque aunque te cobran entrada no te permiten subir con cámaras profesionales. Mi Canon Reflex no hubiera sido considerada como tal en caso de estar equipada con el lente de 55 mm, pero como yo había llevado el de 18-135 mm, no lo podía usar. Obviamente no subí ante la imposibilidad de sacar la foto que quería, y ante la insensatez de la norma en sí, así que del mirador no hay más foto que esta.

Luego de tomar la merienda en la Casa de los Azulejos como te conté en este post, emprendimos la vuelta, cuando ya caía la noche en CDMX y el frío se hacía intenso. Aunque nos refugiamos adentro del micro, el viento helado no impidió que subiera al techo para sacar algunas tomas nocturas, como la del Museo Nacional de Arte.

O la del Museo Nacional de la Revolución.

El servicio de Turibus para el cititour resulta accesible, considerando que podés aprovechar el pasaje todo el día y en todos los recorridos. Sugerencias válidas son tomarlo temprano para aprovechar a pleno el valor del pasaje paseando todo lo que se pueda, revisar con anterioridad los puntos de interés donde querrás bajarte, y por supuesto, si lo hacés en invierno llevar un abrigo porque lo ideal es hacerlo en el segundo piso.

Eso sí, aunque la empresa lo promociona en su web como disponible en todos sus coches, el wifi abordo es inexistente.

Queda mucho por recorrer de México, un país que me resultó fascinante. Te espero en los próximos posts para ir descubriéndolo juntos!

 

Walking Tours: Buena alternativa para descubrir una ciudad gratis!

Cuando uno viaja a Europa todo lo que siempre resulta terriblemente lejano, de repente parece increíblemente cerca. Pasar de un país a otro es fácil, rápido, y casi siempre también barato. Entonces uno siente la tentación de recorrer tantas ciudades y países como sea posible. Ya sea que caigas en esa tentación, o que optes por una recorrida más tranquila y pensada, sin tantas ciudades en el itinerario, lo más seguro es que si los tiempos de la estadía te dan, visites más de una localidad.

Y si visitás un lugar lo querés conocer, aunque sea un poco. Yo soy de los que piensan que la mejor forma de conocer una ciudad es caminarla, y hacerlo lo más posible. Pero caminarla sin saber por dónde se está yendo, qué significa el monumento que estás fotografiando, o sin darte cuenta que quizá la calle que estás cruzando es un lugar histórico de importancia, es como que no tiene mucho sentido.

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Lo bueno de todo esto es que no es necesario gastar grandes sumas de dinero para hacer tours en los lugares que visites. Puntualmente en Europa, una alternativa muy común y muy buena es la de los Free Walking Tours, como los que hice en Madrid, Bruselas; Brujas y Hamburgo, y cuyos detalles ya te iré contando en los próximos posts. Pero esta publicación no es para hablar de uno en particular, sino de ellos en general.

Los walking tours son paseos donde un guía te va llevando por la ciudad y te explica cuestiones de interés de la misma, ya sean culturales, históricas o incluso curiosidades y actualidad. Además, los guías suelen estar al tanto de lugares para ir a comer o tomar algo; y si se les consulta suelen tirar buenos consejos al respecto. Los tours son gratis, y la única paga para los guías son las propinas que uno le deja al final, cuyo valor depende de cómo evalúes el tour: si considerás que el guía le puso ganas y la recorrida te gustó, dejás una buena propina; mientras que de lo contrario le bajás vos mismo el precio al paseo.

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Los guías no son todos iguales, y cada uno le da su tono al tour. En general te cuentan historias o anécdotas interesantes o curiosas sobre la ciudad. No hay forma de saber si todo lo que te dicen es 100% verdad, pero bueno, la historia en sí misma es así, no? Como sea, los walking tours son una excelente forma de saber algo más sobre la ciudad que estás visitando, de forma rápida y económica. En general se reunen en horarios determinados en lugares céntricos, y uno los identifica por los paraguas característicos que utilizan para convocar a la gente. Al menos en las ciudades donde los hice yo había siempre guías que hablaban español, así que el idioma no sería un problema.

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Para ubicarlos hay que buscar los paraguas como los que se ven en las fotos; consultar en la oficina de turismo local, en el lugar donde te estés alojando, o incluso podés buscarlos por internet. Aquí te dejo el link a dos de las empresas con las que hice tours yo:

Sandeman:  http://www.neweuropetours.eu/

Viva Brussels Tours:   http://www.vivastour.com/

Seguramente haya otras opciones. Es sólo cuestión de buscarlas!

No hace falta reserva previa, ni nada. Uno va hasta el punto de encuentro indicado a la hora determinada, y allí busca los paraguas. Sí es recomendable llevar una botella de agua o alguna bebida, ya que caminando te da sed y si en el medio del tour te parás a comprar algo es probable que pierdas al grupo.

Espero que este post te sirva para conocer un poco más de dónde estás la próxima vez que viajes a Europa! Y por supuesto, si tenés experiencia con este tipo de tours tus comentarios son bienvenidos!

City Tour por el barrio histórico de Colonia del Sacramento, Uruguay.

Como te conté en este otro post, el tour de día entero que contratamos con Colonia Express incluía un paseo guiado por el barrio histórico de la ciudad. Así fue como apenas bajamos del buque, en el hall principal de la terminal fluvial varios guias nos estaban esperando con carteles identificatorios. Luego de esperar algunos minutos a que todos los pasajeros hubieran pasado por los controles (y por el baño), nos dividieron en grupos de aproximadamente 20 personas cada uno, y nos repartimos entre los guías dependiendo del idioma de preferencia: español o inglés.

Estacion Colonia

La estación de tren, justo frente al puerto, es el punto de partida del City Tour a pie.

El que nos tocó a nosotros fue Carlos, un uruguayo muy simpático que además le puso mucha onda al traducir gran parte de lo que contaba en español, al portugués, para una mejor comprensión del contingente brasileño que nos acompañaba. Asi fue que Carlos nos contó que en realidad Colonia del Sacramento fue fundada por Manuel Lobo en enero de 1680, quien en ese momento era gobernador de Rio de Janeiro y servía a la corona portuguesa.

Palmeras de Colonia

Costeando la orilla del río, entre la estación de tren y la muralla, las palmeras dan un toque particular.

Sin embargo, estando ubicada frente a Buenos Aires, principal puerto colonial español en la zona, Colonia se convertía en estratégica. Desde allí los portugueses podían burlar el monopolio decretado por España con sus territorios coloniales y contrabandear todo tipo de mercancías sin que la aduana de Buenos Aires cobrara un sólo peso por impuestos, creándole entonces un gran perjuicio económico. Además, un puerto tan cercano al de Buenos Aires tenía gran importancia a nivel militar también.

Muralla con cañones

Hace cientos de años atrás, Colonia era militar y comercialmente estratégica en el Río de la Plata.

Esta situación desembocó en el interés de los españoles por la ciudad, y su establecimiento en la zona conocida hoy como Real San Carlos, a unos 5 kilómetros del barrio histórico bajando por la costa. Desde allí los españoles intentarían tomar la ciudad. Siete veces la misma cambiaría de manos, pasando de administración española a portuguesa y viceversa, hasta que finalmente terminó quedando en manos de los españoles.

Calles con Santa Rita

La Santa Rita, con sus flores rosas, son típicas del lugar y se las puede ver por todos lados.

Esta es la razón por la cual en este particular lugar del planeta se mezclan tanto la arquitectura de estilo portugués con el español, cuya conjunción además fue tenida en cuenta por la Unesco a la hora de declararla Patrimonio de la Humanidad.

Casa colonial

Las casas coloniales mezclan estilos español y portugues, a veces en una misma construcción.

El paseo comienza frente al puerto, en la vieja estación de trenes de Colonia, y sigue bordeando la costa del Río de la Plata hasta la muralla que defendía la ciudad de los ataques por mar. La Puerta de la Ciudadela, original hasta las piedras de color que pueden verse y desde ese punto hacia arriba reconstruída, es hoy uno de las postales típicas del lugar.

Puerta Ciudadela

La Puerta de la Ciudadela, con su puente levadizo, es uno de los símbolos más representativos de Colonia.

Otra postal clásica es la de la Calle de los Suspiros, rebautizada de esta forma no hace tanto, y de la que hay muchas historias al respecto del origen de su nombre, como por ejemplo la que dice que por allí marchaban los condenados a muerte para ser ejecutados. Sin embargo, nuestro guía Carlos dice tener la versión correcta: esta era la calle que concentraba en la antigüedad a los burdeles del pueblo y los suspiros que aquí se oían eran mucho más placenteros que los de unos convictos a punto de morir.

Calle de los Suspiros

La tradicional Calle de los Suspiros, donde las chicas tienen que ir y volver para que les pidan casamiento.

Cerca de allí está también el faro, otro de los símbolos característicos de la ciudad, y desde el cual se puede apreciar una vista privilegiada del Río de la Plata, y del pueblo en sí. Esta vez no subimos, aunque pagando la entrada se podía, pero ya lo he hecho anteriormente así que más adelante podré desempolvar viejas fotos  y armar un post al respecto.

Faro y ruinas convento

El faro, uno de los 15 con los que cuenta Uruguay, es característico. Adelante, las ruinas del convento.

Una particularidad de Colonia es que, siendo una ciudad “española” no tiene el clásico trazado cuadrangular, sino que sus calles parecen girar sin lógica aparente, en lo que es un estilo arabezco dictado por su verdadero origen portugués. A diferencia del español, este estilo construye teniendo en cuenta el clima, la dirección preponderante de los vientos, y la posibilidad de un ataque enemigo que hay que repeler. Así es que, sin ningún tipo de desagüe, estas calles escurren el agua de las lluvias por sí solas, estando especialmente diseñadas para dejarla correr.

Cañon

La muralla protegía la ciudad de los ataques enemigos, y estaba custodiada por cañones.

Otra cosa que llama la atención es la cantidad de piedra que se ve por todos lados. No sólo en la muralla, sino también en las construcciones se ven grandes cantidades de piedra, algo que en la margen argentina del río es escaso. Según Carlos esto se debe a que en eras pasadas la capa de piedras del lado de Buenos Aires se hundió y hoy está a kilómetros bajo la superficie del agua, incluso debajo del lecho, mientras que en Uruguay quedó a flor de piel.

Costa

En la costa se puede ver a simple vista que la piedra con la que se levantó la ciudad aún hoy abunda.

Una historia cuenta que los portugueses, cuando deciden la fundación de esta ciudad, y pensando que era similar a Buenos Aires, trajeron piedra para construir desde Río de Janeiro. Esto se puede ver por ejemplo en la iglesia principal, cuya pila bautismal, siempre según Carlos, fue traida desde Brasil ante la idea de que aquí no iban a encontrar piedra para fabricarla.

Calles coloniales

Las calles empedradas, típicamente coloniales, no distinguen veredas, y bajan hasta el río.

La iglesia es el punto donde finaliza el tour guiado por el Barrio Histórico, que hoy en día cuenta con apenas 30 habitantes, habiéndo emigrado el resto hacia otras zonas para poder vender las propiedades a altísimos precios una vez declarada la ciudad como Patrimonio Histórico de la Humanidad, hecho que lo convirtió en un gran negocio de especulación inmobiliaria.

Iglesia de Colonia

La iglesia, centro neurálgico del Barrio Histórico, es el punto de finalización del tour.

Desde ese momento, casi mediodía, uno queda liberado para hacer lo que le plazca, hasta que llegue la hora de volver al puerto para tomar el buque de regreso. Igual que vos, que desde ahora quedás liberado hasta el lunes que viene, momento propicio para volver a conectarte a Ahicito y disfrutar de un nuevo post. Mientras tanto, para que no se te haga tan largo, este jueves se publica la Galería Fotográfica de Colonia, así que no te la pierdas.

Plaza Manuel Lobo

La plaza Manuel Lobo homenajea al fundador allí donde antes estuviera la Casa de los Gobernadores.

¡Hasta entonces!