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Las Dunas de Randolfo, en Catamarca.

La Ruta Provincial 43 une Puerta de Corral Quemado, en las cercanías de Belén, con Antofagasta de la Sierra, un alejado pueblo catamarqueño enclavado en medio de la puna. A ese camino ya hice referencia en este otro post al que accedés haciendo click acá, pero hoy me quiero centrar en una de las partes más impresionantes del recorrido.

A mitad de camino se encuentra la Cuesta de Randolfo, un tramo de la ruta que se caracteriza por su impresionante paisaje donde prevalecen, una detrás de otra, enormes dunas que cubren la mayor parte de las laderas circundantes.

Antiguamente el camino de montaña se caracterizaba por pronunciados y constantes zigzags que iban cortando las montañas. Era muy peligroso y se producían constantes derrumbes que hacían que los lugareños tomaran atajos a campo traviesa. El trazado actual ya no pasa por la cuesta en sí y tiene pendientes mucho más suaves, aunque sigue siendo un espectáculo magnífico para los ojos.

En aquella desolada zona el viento corre con fuerza y mueve la arena de un sitio a otro, provocando la mudanza de los enormes médanos que nunca presentan entonces la misma forma. En ocasiones, incluso, la arena cubre la ruta y la hace desaparecer.

El punto más alto está marcado por una ermita a la Difunta Correa, justo donde está la última curva antes de alejarse definitivamente de la zona de médanos. Allí se llega a los 3200 m.s.n.m. y unos cuantos metros más allá se ubica el desvío hacia el camino viejo, que hoy se encuentra cerrado.

Las vistas son maravillosas. En lugares como este, las palabras sobran. Por eso les dejo a continuación una serie de fotos para que puedan darse una mejor idea de lo que es.

Los paisajes increíbles y la majestuosidad de la naturaleza predominan allí donde se mire, pero si se presta atención, también en estos parajes alejados hay lugar para la protesta social.

Vale la pena hacer un alto en este punto para disfrutar de las vistas, para lo cual van a necesitar lentes de sol. Los que se animen pueden subir lentamente la duna para luego dejarse deslizar hacia abajo sobre la arena. Eso sí, lentamente, porque la altura de la puna se hace sentir y resulta fácil quedarse sin aire.

Luego sí, una vez tomadas las fotos de rigor para inmortalizar el momento (y el lugar) llegará el momento de volver a subir al auto y seguir viaje.

Medanitos: Las arenas por las que corrió el Dakar.

No tengo temor de equivocarme cuando afirmo que la provincia de Catamarca tiene algunos de los paisajes más impresionantes del mundo, y las monumentales acumulaciones de arena que se ubican al norte de Fiambalá son prueba de ello.

Las más destacadas, sin lugar a dudas, son las Dunas de Tatón, un alejado paraje al que se llega luego de recorrer kilómetros de arena y que cuenta en su haber, nada más y nada menos que con la duna Federico Kirbus, que con sus 1230 metros es la más alta del mundo. Por estos escenarios supieron correr los pilotos del Rally Dakar cuando esta competencia se realizaba en nuestro país.

Unos 30 kilómetros antes de Tatón se encuentra el pequeño pueblo de Medanitos, que no en vano lleva ese nombre, ya que está absolutamente rodeado de dunas que, incluso, avanzan sobre las casas al punto de comenzar a enterrarlas bajo la arena lentamente. Un efecto que puede apreciarse fácilmente con solo alejarse unas cuadras del centro del poblado, y que se acentúa cuando uno se dirige hacia las enormes montañas de arena dispuestas hacia el este.

Si lo que se quiere ver son dunas, no hace falta entonces llegar hasta la alejada Tatón. Aunque seguramente sus médanos no son tan impresionantes como aquellos, Medanitos cumple como muestra de lo que es el paisaje en esta parte de la provincia, y es de fácil acceso, pudiendo llegarse por ruta asfaltada en vehículo convencional.

Una buena caminata por la arena, por supuesto, será imperdible una vez que estamos en este lugar. Para ello, en el extremo sureste del pueblo hay un acceso al campo de arena, tal como está marcado en el mapa. Para llegar hasta allí se puede tomar de referencia la Iglesia de la Virgen de los Dolores, y allí tomar hacia la derecha hasta que el trazado se termina. Hay que tener en cuenta que en el punto del acceso la calle es de arena, por lo cual no es conveniente entrar por allí en auto convencional. Justo en la esquina anterior hay una buena arboleda donde se puede estacionar a la sombra.

Desde las mismas dunas se ve el Cristo de la Fe, la Esperanza y el Amor, la escultura religiosa que se destaca en lo alto de Medanitos. Y algo que llama poderosamente la atención: a apenas unos metros de la arena se percibe claramente el verde intenso de los viñedos, principal actividad económica en esta zona, que a pesar de la aridez característica se las ingenia para subsistir a pesar de todo.

Algunos consejos serán importantes antes de salir a caminar por las dunas:

  • Si bien se pueden visitar todo el año, hay que tener en cuenta que durante el verano las temperaturas son muy altas.
  • No olvidar llevar gorro, lentes de sol, y aplicarse protector solar antes de comenzar la caminata.
  • Importantísimo: lleven agua para hidratarse.
  • De ser posible, eviten las horas cercanas al mediodía, cuando el calor se hace casi insoportable.
  • Presten atención para no perderse: cuando ingresen a las dunas busquen alguna referencia fija con la que se puedan guiar para volver a encontrar la salida. Organicen la caminata de modo que cuando quieran volver, tengan bien en claro hacia dónde dirigirse para llegar nuevamente a la salida. Tengan en cuenta que no hay señalización alguna.

Siguiendo estas pautas básicas,  podrán disfrutar de un momento en las dunas, aunque claro, sin mar.