Archivos Mensuales: julio 2015

Leyendas en azul profundo: La Laguna de la Niña Encantada.

“Había una vez una hermosa princesa india que se llamaba Elcha. Su belleza era realmente llamativa y era la alegría de la tribu.” 

Así comienza la leyenda que se puede leer en un pulcro cartel a orilla del agua, a unos 6 kilómetros de Los Molles, en Malargüe, provincia de Mendoza. La Laguna de la Niña Encantada es un lugar para visitar de paso hacia o desde Las Leñas y que puede combinarse con una parada en El Pozo de las Ánimas, que está muy cerca y también tiene sus leyendas.

Estacionamiento

Al salir de la Ruta Provincial 222 se estaciona y se cruza el río por el Puente de Elcha rumbo a la laguna.

Se trata de una formación geológica hoy de forma semicircular y llena de un agua con unos colores azulverdosos que serán el éxtasis de los ojos. Un lugar que, aunque pequeño, es dueño de una belleza increíble; muchísimo más si uno tiene la suerte de no coincidir con ningún contingente grande de turistas: en ese caso el agua serena y transparente que deja ver tanto el suelo de la laguna como la fauna ictícola que habita en ella y el silencio profundo del lugar funcionarán como un verdadero tranquilizante para todo aquél que llegue de la frenéticamente acelerada ciudad, y por supuesto, pueda hacer la pausa y disfrutarla.

Propiedad Privada

El ingreso está demarcado por la tranquera y reza claramente que es propiedad privada.

Si bien no se llegan a ver, debajo del piso de la laguna se extiende una cantidad de túneles formados por la acumulación de bloques de roca. Los afluentes subterráneos le suministran un agua cristalina que en combinación con la lava expulsada en épocas pasadas por los cráteres del norte de esta zona volcánica hacen de esta laguna un lugar único.

Aguas Verdes

La roca de origen volcánico cubre los afluentes que alimentan la laguna subterráneamente.

Lo que no es único es el hecho de que, como otros paisajes dignos de ser visitados que encontramos en el viaje, la laguna se trata de un recinto privado. Llama la atención que montañas o espejos de agua naturales formen parte de una propiedad privada, pero celebramos que se los pueda visitar y que el precio de la entrada sea además algo lógico para lo que debe ser la mantención del lugar.

Peces en el agua

El agua es tan transparente que permite fotografiar sin problemas a las truyas que nadan en ella.

Con la salvedad, claro, de la cripta con la imagen de la virgen ubicada al fin del sendero justo al margen de la laguna, que realmente no se entiende qué hace ahí porque queda totalmente fuera de lugar. No por estar en contra de la Iglesia y sus imágines, sino porque uno no encuentra la relación entre ésta y la laguna. Esto, sumado a los puntos de selfie especialmente diseñados para dejar la cámara en automático y autoretratarte, y a los totalmente artificiales miradores, da cuenta de que está muy armado para el turismo y ahí un poco la magia se pierde, aunque cuando mirás el fondo de la laguna a través del agua autóctonamente transparente esa sensación se te va enseguida.

El rio

Al río se lo veía angosto pero a juzgar por el puente debe crecer bastante.

Es una lástima que se pueda apreciar la laguna sólo a lo lejos sin poder bajar a tocar el agua, porque la verdad que tanta cristalinidad tienta, más en un día de calor como ese en que la visitamos; pero por otro lado es también entendible y hasta esperable que así sea. Si estuviera habilitada a que nos bañemos en ella, difícilmente podría conservarse en ese estado tan puro.

Laguna entre las piedras

Los colores azul y verde se fusionan de forma increible y cambian con el correr de las horas.

Así es este lugar que podés conocer luego de cruzar el río por el Puente de Elcha. En él se mezclan la tranquilidad y belleza del lugar, los devotos católicos que van a dejarle sus ofrendas a la virgen, y las leyendas sobre una historia de joven amor indígena que ante un casamiento arreglado, encuentra la muerte en estas frías aguas de la coordillera dándole un sello de misticismo.

Los precios

En la entrada están publicados los precios: $20 para adultos y la mitad para menores. Jubilados $15.

Tendrás que ir y conocerlo por vos mismo. Y quizá si vas bien temprano tengas algo de suerte como un buen hombre que me encontré ahí y que se dio el lujo de filmar el paso de las horas sobre el agua casi desde el amanecer, con los cambios de colores y tonalidades que eso supone. De seguro un espectáculo maravilloso digno de ser registrado en un excelente timelapse. Quizá algún día vuelva con este objetivo y te pueda mostrar el video en este mismo blog.

El impresionante Pozo de las Ánimas

Hay paisajes a los que cuando uno llega siente que se encoge. Son ejemplos de esto la inmensidad del mar, la base del Aconcagua o el mirador del Fitz Roy o de las Torres del Paine, por nombrar sólo algunos de los que conozco. Pero difícilmente nos pase eso frente a… un pozo. Salvo, que el que tengas en frente sea el Pozo de las Ánimas.

A mitad de camino del Valle de las Leñas, sobre la Ruta Provincial 222 se ubica una increíble formación geológica llamada “dolina”, que es ni más ni menos que un pozo con un espejo de agua dulce en el fondo. En este caso, en realidad, se trata de dos grandes cavidades separadas una de otra por una pequeña pared de tierra. El origen de estas formaciones son cavernas subterráneas creadas por las filtraciones y la acción de las napas freáticas que terminan provocando el hundimiento de los terrenos en la superficie hasta lograr lo que hoy en día se ve a simple vista.

Vacas en la 222

La Ruta Provincial 222 es transitada, pero no sólo por vehículos a motor…

Lo que te saca el aliento es el tamaño y la profundidad, en especial de la olla principal, cuyo perímetro está protegido por un alambrado para evitar que se produzca algún accidente. No quiero pensar en cómo salir de allí si te llegás a caer. Según un estudio de 1981 el pozo tiene 200 metros de diámetro y una profundidad hasta la superficie del agua de 80 metros, mientras que el agua en sí, hasta el punto más profundo del pozo cuenta con otros 21 metros de profundidad.

Ingreso al Pozo

El ingreso al Pozo de las Ánimas desde la ruta puede pasar desapercibido.

Llegar hasta allí es muy fácil, pero habrá que estar atento a la cartelería porque uno puede pasar fácilmente de largo sin darse cuenta por la ruta. Quizá algo similar le pasó a la tribu chilena que perseguía a sus vecinos de este lado de la coordillera, hace muchos años atrás. Dice la leyenda que los fugitivos sólo se relajaron cuando dejaron de oír los gritos de sus perseguidores, y que al volver atrás al día siguiente con la luz del sol, unos gemidos llamaron su atención, guiándolos hasta la boca del enorme pozo que se había abierto debajo de los pies de los atacantes en cuyo fondo se quejaban los moribundos. A partir de allí, la formación fue conocida como “El lugar donde lloran las ánimas”.

Pozo Profundo

Con 80 metros desde la superficie hasta el agua, el pozo impone respeto.

La visita es una parada en la ruta, con lo cual es gratuita y puede durar unos minutos o todo lo que uno quiera. Es ideal para hacer una parada en el viaje a Las Leñas, o para acercarse de paso a la Laguna de la Niña Encantada que está muy cerca, y a la que vas a conocer en alguno de los próximos posts.