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Desde San Salvador de Jujuy a Salta por camino de cornisa.

Para viajar de Salta Capital hasta San Salvador de Jujuy (paso obligado para llegar hasta la Quebrada de Humahuaca) la forma más rápida es tomar la ruta nacional 34 y luego empalmar con la 66. Sin embargo, aunque esta es la vía ágil, no es ni la más divertida ni la más atractiva.

Si uno está con tiempo y ganas de manejar, la mejor opción es la vieja ruta 9, un estrecho (y cuando digo estrecho no exagero) camino de cornisa que se interna en el verde intenso de las yungas que hacen de frontera entre ambas provincias. Esa es la opción que tomé las dos últimas veces que volví en auto hasta la capital salteña, y por supuesto es la que recomiendo.

Son unos 100 kilómetros de ruta asfaltada en perfectas condiciones, pero que es realmente angosta y sin banquinas (al punto que hay que tener mucho cuidado de no rozar a los autos que vienen de frente por la mano contraria). Es un camino para hacerlo con tranquilidad, conduciendo con prudencia y con luz de día, no solo por una cuestión de seguridad elemental, sino también para disfrutar de las maravillosas vistas que el paisaje ofrece. Hacerlo de noche no tendría ningún sentido, sinceramente.

Las curvas y contracurvas son constantes, y en algunos tramos se conduce muy cercano a la cornisa, por lo que hay que tener precaución, y cada tanto hacer una pausa para poder contemplar el paisaje. En algunos puntos estratégicos hay espacio para estacionar el auto y bajar, hacer una pausa y tomar fotos espectaculares.

La ruta pasa primero junto al Dique La Ciénaga para llegar luego al Embalse Las Maderas, así que el azul del agua abunda casi tanto como el verde de la vegetación selvática. Una vez traspasado el límite interprovincial se llega hasta la localidad de La Caldera, donde se levanta el Cristo Penitente, al que se puede acceder.

Pasando ese punto la ruta turística llega a su fin y una vez que se cruza el Río La Caldera (que cuando pasamos nosotros estaba escaso de caudal) de a poco se va internando en la ciudad. Para ese entonces, ya coincidirás conmigo que el haber tardado un poco más en unir las dos ciudades bien valió la pena.

Qué hacer en La Quebrada de Humahuaca.

El Noroeste Argentino es uno de los puntos turísticos por excelencia de nuestro país, y dentro de esa región la famosa Quebrada de Humahuaca, valle que recorre la zona a lo largo del Río Grande, es uno de sus puntos más importantes por la cantidad y la importancia de sus localidades, así como por la belleza de sus paisajes.

Una opción típica para conocer esta parte de Argentina es el clásico tour armado por el NOA donde se recorren en 3 o 4 días diferentes pueblos de Salta y Jujuy. No es el turismo que me gusta, ni el que recomiendo, porque en una visita tan apurada se pierde casi todo lo bello que hay para conocer. Claro que si no hay otra, mejor eso que nada. Ahora bien, si disponen de algo más de tiempo, o si prefieren hacer menos recorrido pero conociéndolos más en profundidad, aquí les dejo una lista de 6 lugares que, en mi opinión deberían visitar.

1 – Purmamarca.

Sobre la Ruta Nacional 52 se destaca este pequeño y autóctono pueblo, cuya plaza concentra una tradicional feria de artesanos donde abundan los tejidos de colores vivos y las artesanías. Se trata de uno de los pueblos más famosos de la quebrada a causa del célebre Cerro de los Siete Colores a cuyos pies se levanta. Desde allí parten las excursiones hacia las Salinas Grandes, ubicadas a unos 70 km más allá en dirección hacia el paso fronterizo con Chile. Importante no quedarse con la primer oferta que nos hacen en la calle, averiguar en varios lugares y regatear el precio, porque a menudo es normal conseguir buenas rebajas sobre el precio inicial. Aquí el link al post de Purmamarca.

2 – Posta de Hornillos

Ubicada sobre la Ruta Nacional 9 entre los pueblos de Tilcara y Maimará se encuentra esta edificación que, en tiempos de la guerra de la independencia, supo ser el destacamento militar donde descansaron figuras de nuestra historia tan importantes como el General Belgrano. Hoy en día es un muy interesante museo que puede visitarse, y cuyos detalles podés encontrarlos en este otro post.

3 – Maimará

No goza del renombre de sus vecinos y aunque va creciendo, aún le falta infraestructura para comenzar a atraer al turismo, pero aún así, aunque no haga falta que pases una noche aquí, es muy recomendable que al menos pares un rato para ingresar en Maimará y poder apreciar la belleza de la “Paleta del Pintor” sobre la ladera de la montaña.

4 – Tilcara

Quizás el pueblo más famoso y visitado de la Quebrada. Es una localidad totalmente preparada para el turismo, tanto en infraestructura hotelera como en oferta gastronómica. Más que recomendable parar a comer empanadas o guiso de llama en alguno de los locales de alrededor de la plaza, donde se come rico y barato. Tilcara cuenta con muchas actividades interesantes para el turista, pero sin dudas la más importante es la visita al Pucará, a cuyo post accedés desde acá.

5 – Humahuaca

Una ciudad con aires de pueblo, o un pueblo con aires de ciudad. No importa cómo quieras verla, Humahuaca le da nombre a la quebrada y custodiada por la escultura del cacique Viltipoco es su centro neurálgico e imprescindible. Visitar su centro histórico y subir hasta lo alto de la escalinata son actividades obligadas. Y para quien quiera conocer las bellezas más allá de la ciudad, llegarse hasta el Hornocal, el Cerro de los 14 Colores, también lo es.

Para el que cuente con tiempo extra y quiera algo bien autóctono y casi perdido en el tiempo, desde la terminal de Humahuaca salen los micros que llevan hasta la mítica Iruya. Al “pueblo colgado de la montaña”, si bien pertenece a la provincia de Salta, sólo se llega desde territorio jujeño.

6 – La Quiaca

La Quiaca es la última ciudad del país (o la primera, depende de cómo se la mire). Más allá de ella, cruzando el puesto fronterizo, está Bolivia. Eso la convierte quizá en poco atractiva a la vista, con mucha gente que va y viene, pero justamente el ser zona de frontera le da una importancia especial. Antiguamente hasta aquí llegaba el ferrocarril, y hoy en día queda la estación y su característico cartel donde hay que sacarse la foto.

Si uno llega hasta La Quiaca lo mejor es que lo haga con el DNI en el bolsillo, para poder cruzar hacia Villazón, la ciudad boliviana donde podés comprar los mismos tejidos que viste en cualquiera de los pueblos de la quebrada, pero a mitad de precio. También hay electrónica a muy buen precio, pero si después no te funciona andá a hacer valer la garantía.

Y si se anda con tiempo es aconsejable recorrer los 16 km que separan La Quiaca de Yavi, un muy pequeño pueblo donde las construcciones están hechas de adobe y que parece literalmente frenado en el tiempo, o al menos esa fue la sensación que me dio cuando lo visité hace unos 15 años atrás.