Archivos Mensuales: agosto 2017

Postales de Brujas: La Galería de Imágenes.

Hace algunas semanas atrás les hablaba de la hermosa ciudad de Brujas, en Bélgica, lugar que conocí un poco más al realizar un walking tour, y donde visité la Basílica de la Santa Sangre de Jesús, tal como pudieron leer en los respectivos posts. Pero las fotos fueron tantas que dos posts no alcanzaban para mostrarlas, por lo que aquí les presento una recorrida en imágenes por este lugar que parece salido de un cuento.

Arrancamos caminando sus tranquilas calles, aunque no necesariamente eso signifique la ausencia de automóviles.

Si hasta hay calles donde no se les permite ingresar…

Claro que son mucho más comunes los botes que los autos.

Cualquiera de nosotros puede navegar los canales de Brujas. Sólo hay que encontrar esta casillita y comprar el ticket correspondiente.

Y en Brujas la realidad es que hay cualquier cantidad de canales para navegar.

¡Las mismas casas parecen estar casi sobre el agua!

Claro que también se puede recorrer la ciudad con otros medios de transporte…

Buscando la plaza principal nos topamos con una de las muchas iglesias del lugar.

Y finalmente llegamos. Bien podríamos haber ido en bicicleta, nadie nos habría mirado raro.

Como presidiendo, la torre del reloj se alza al frente de la plaza.

La recorrida por Brujas incluye arquitectura típica por todos lados.

Incluye también monumentos a personajes ilustres de la ciudad.

Pasamos por innumerables canales.

Y por supuesto: donde hay canales no pueden faltar los puentes…

Ya acostumbrados al turismo que llega desde todas partes del mundo, los personajes de Brujas no se inmutan a nuestro paso.

Pero sinceramente, ¿qué personaje local puede ser más simpático y fotogénico que una pareja de recién casados?

¡O los invitados a la boda! Aquí la chica de los globos…

Claro que siempre está el que se lamenta: “¿Qué hizo?”. ¿El padre de la novia, quizá?

Y también están los que aprovechan. Ehhhh, la manito por favor!!!

Felices, los novios se retiran a comer perdices.

Hay quienes quedaron duros, pero no a causa de la boda.

Y esta joda que nos encontramos mientras caminamos tampoco tiene nada que ver con el casorio.

No sabemos dónde era la fiesta de casamiento, pero lo que sí sabemos es que los invitados no almorzaron acá. Nosotros tampoco.

Ya lo dije en otro post pero Brujas es un lugar que habría que conocer no sólo de día, sino también por la noche. Para eso será necesario un buen alojamiento.

Me imagino que navegar uno de estos canales por la noche debe ser una muy linda experiencia.

No se si será habitual, pero caminando por Brujas yo me encontré con este coro cantando.

Y para cerrar el post, nada mejor que la foto de un cisne. Si querés saber por qué esta imagen es ideal para el cierre, te invito a leer el post sobre el walking tour de Brujas y enterarte.

Aún quedan posts sobre Bélgica para publicar. No te los pierdas las próximas semanas en Ahicito Nomás.

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Conocemos el Museo de Historia Urbana de San Juan

Hay museos que son impactantes por los objetos que muestran, ya sean obras maestras del arte, piezas de ingeniería o reliquias recuperadas por los antropólogos. El Museo de Historia Urbana de la ciudad de San Juan también es impactante, pero no por los objetos que muestra, que son básicamente fotos y maquetas, sino por la historia que estos rememoran.

Es en definitiva un museo muy simple pero no por eso menos emocionante. Con su buena onda y pasión por la historia sanjuanina y lo que allí se hace, nuestro guía Sergio se encarga de convertir nuestra recorrida por el museo en una de las actividades más interesantes que hicimos en la capital provincial.

El museo expone fotos y maquetas que muestran la evolución de la ciudad y sus construcciones a lo largo de los años. Algo que llama la atención al comenzar es la réplica a escala 50% de las viviendas aborígenes de la zona, que se construían bajo tierra. Los nativos accedían a estas cuevas a través de una escalera, a fin de dificultar la entrada de animales peligrosos mientras ellos dormían, y en el invierno se calentaban encendiendo fuego al pie de la misma, por lo que la abertura de acceso funcionaba de chimenea y los salvaba de morir asfixiados. No sólo en eso los primeros habitantes de este territorio eran sabios: al estar bajo tierra, estas casas eran antisísmicas, algo fundamental en un área tan propensa a sufrir terremotos.

Las fotos y maquetas muestran la arquitectura de San Juan en dos etapas, comenzando por sus orígenes y pasando luego a lo que fue el devastador terremoto de 1944 que con sus más de 7 puntos en la escala de Richter destruyó prácticamente la totalidad de la ciudad. El sismo se produjo a las 20:50 horas de un sábado, por lo que las iglesias estaban llenas en plena misa, incluso celebrándose casamientos, y eso determinó que el siniestro se cobrara gran cantidad de vidas. Lo que sí se salvó fue la casa natal de Sarmiento, la cual recorrimos como te conté en este post, y la que tuvo que ser apuntalada para evitar que se derrumbara luego.

Las fotos muestran las terribles consecuencias de aquél trágico terremoto.

Pero no todas son historias de horror sino que también se esconden aquí muestras de esperanza, como ser la radio que se utilizó apenas acaecido el temblor desde la plaza principal de San Juan para informar sobre la situación y pedir ayuda al resto del país. Seguramente este fiel aparato y su buen funcionamiento en las condiciones más precarias ayudaron a salvar muchas vidas.

Tan devastador resultó el terremoto que lo poco que permaneció en pie quedó seriamente dañado, con problemas estructurales que podían terminar en un derrumbe sorpresivo y fatal. Varias fueron las alternativas que se barajaron para resolver el problema y algunas de ellas eran francamente drásticas…

En el momento de nuestra visita durante abril 2017 el museo estaba en una locación provisional, esperando por mudarse a su nuevo hogar. Por cuestiones de espacio no se instaló allí el simulador de sismo que partía la visita a la mitad: uno veía cómo era la ciudad antes, entraba al simulador que con movimientos horizontales y verticales lo hacía experimentar lo que debe haber sido estar allí en el momento del temblor, y luego se pasaba a la muestra de la destrucción y la reconstrucción de San Juan, una ciudad de arquitectura más bien moderna ya que tuvo que levantarse nuevamente luego del 44.

El simulador se instalará en la nueva sede del museo pero hay que decir que hoy en día la muestra no es más que maquetas y fotos. En otras palabras, no vayas con chicos, porque se van a aburrir. Pero para aquellos apasionados de la historia, y los que les interese conocer más sobre esta catástrofe, esta visita es una excelente opción, que además, es gratis.

Un buque hundido en Playa Paraná: El Pesquero Folias.

Si bien la ciudad de Puerto Madryn es famosa por los avistamientos de ballena franca austral, durante la época estival en la patagonia argentina hace un calor que invita a meterse en el mar. Para ello uno puede acercarse hasta la costanera de la ciudad y acceder fácilmente a la arena, pero también está la opción de agarrar el auto y alejarse unos pocos kilómetros hasta alguna de las playas cercanas.

A mi entender, la más interesante de ellas será siempre Playa Paraná. Ubicada al sur de la ciudad se puede acceder a ella desde una ruta de ripio que parte desde la zona de las cuevas históricas (sobre la que te conté en este post). Se trata de una amplia extensión de arena que tiene un encanto especial: desde la orilla uno puede divisar claramente los restos de un buque hundido que, como siempre pasa en estos casos, esconde una historia detrás. Imposible no estacionar el auto y tomarse unos largos minutos para gatillar la cámara, al tiempo que nos preguntamos cómo habrá terminado ese barco a escasos 300 metros de la costa.

Se trata del buque pesquero Folias, de bandera argentina y según algunas fuentes propiedad del grupo Perez Compaq, mientras que otras lo atribuyen a la empresa pesquera Santa Margarita. Lo que sí está confirmado es que, habiendo sido construído en España, llegó hasta estas latitudes para ejercer su oficio en los mares patagónicos, donde un incendio lo sorprendió en diciembre de 1980.

El pesquero Lapataia fue el encargado de remolcarlo hasta Puerto Madryn, donde las autoridades portuarias le impidieron atracar en el muelle de la ciudad por razones de seguridad. El buque quedó entonces en las inmediaciones de la Playa Paraná, donde el mar y el viento se encargaron de hacerlo encallar.

Hoy en día el buque constituye un atractivo adicional para esta playa chubutense, tanto que según leí en algunas publicaciones en algún momento la inconsciencia de la gente lo convirtió en punto de aventuras, acercándose a nado o en gomones para trepar las chapas oxidadas y tomar sol sobre ellas, incluiso con niños que aprovechaban para explorar los restos poniendo sus vidas en riesgo.

Afortunadamente cuando fuimos nosotros los únicos dedicados a explorar el naufragio eran los pájaros del lugar. Aunque no fue el caso, también podríamos habernos cruzado algún bote en los alrededores, ya que el Folias es utilizado como centro de entrenamiento de buceo, excursión que uno puede contratar con alguna de las empresas especializadas de Puerto Madryn.

Nuestra parada en Playa Paraná fue breve, pero sin lugar a dudas es un buen lugar para visitar durante un día soleado en el verano patagónico. Si estás de vacaciones por el sur, un buen punto para tener en cuenta.

El Hotel Del Bono en San Juan capital.

Las últimas vacaciones tuvieron dos fases en la ciudad de San Juan en la que hicimos base para el transporte aéreo desde y hacia Buenos Aires; y en la primera de ellas nos alojamos en el Hotel Del Bono, ubicado en pleno centro, a metros de la plaza principal.

Se trata de una muy buena opción para alojarse, no sólo por su ubicación privilegiada, sino también por las comodidades del hotel y su servicio. Las amplias habitaciones, impecablemente limpias, cuentan incluso con cocina eléctrica y microondas donde, si bien uno no puede hacerse el asado del domingo, sí puede preparar algo simple para comer.

El baño es amplio y muy cómodo; además por supuesto de lo limpio que lo mantienen constantemente. Lo único a hacer notar en este aspecto es que no todas las mañanas reponen los jabones, aún cuando los anteriores ya están en uso.

El punto más destacado a mejorar en el hotel es sin lugar a dudas el wifi. Si bien el servicio está incluído en la tarifa por noche, la realidad es que funciona bastante mal y cuesta conectarse al servidor que corresponda, el cual varía de acuerdo a la ubicación en que se esté dentro del hotel. Quizá sea por eso que al momento del checkin no nos dieron la clave y luego tuve que reclamarla yo expresamente, o quizá es que simplemente la recepcionista se olvidó al estar atendiendo a más de un huesped a la vez. Igualmente, hay que decir que el tema del wifi no es un problema exclusivo del hotel, en toda la provincia de San Juan las conecciones a internet fueron francamente malas, por lo que es evidente que falta infraestructura.

Por el otro lado, el desayuno es un punto a destacar. Con un horario extendido de 6:30 a 11 am, es muy completo e incluye facturas, budines, cereales con yogurth, pan que se puede tostar y hasta huevos revueltos.

Del Bono es un hotel apto tanto para ir a vacacionar como para cuando uno viaja por trabajo y necesita pasar una noche en la capital sanjuanina. Por supuesto que de seguro se encontrarán opciones más económicas, pero la relación precio – beneficio del servicio brindado por este hotel es realmente buena, y si se quiere pasar una buena noche, de forma cómoda para descansar bien, este será una muy buena opción.

 

La compleja tarea de viajar en tren por Alemania: de Munich a Miesbach.

Se puede decir que viajar en tren por Buenos Aires es relativamente fácil. Uno solamente tiene que tener en claro en qué estación bajar y luego es simplemente prestar atención para no pasarse de largo. A lo sumo hay algunas formaciones que no van hasta la estación terminal sino que finalizan el recorrido antes, o bien trenes rápidos que no paran en todas las estaciones, pero una vez más sólo hay que prestar atención a estar subiendo al tren correcto, y listo. De esta forma podemos viajar entre diferentes ciudades de nuestro conurbano y la capital federal.

Bueno, en Alemania resultó ser un poco diferente ya que atender a qué tren te estas subiendo no es suficiente. Además tenés que chequear en qué vagón estás entrando. De eso me enteré cuando me acerqué a la estación central del Deutsche Bahn en Munich para viajar a Miesbach, un hermoso pueblo campestre a unos 50 kilómetros al sur.

Aunque la München Hauptbahnhof es enorme, ubicar la formación correcta fue bastante fácil. Con sólo preguntar en las ventanillas de información me indicaron claramente dónde tomar el BOB, el servicio de trenes de la provincia de Bayern: al fondo de la estación, los últimos andenes. Y luego chequeando los carteles electrónicos ubicados en cada andén es difícil equivocarse.

Si estuvieras en Argentina ya habrías cumplido con lo necesario. Pero en Munich hay que dar un paso más, un tanto complicado, y del que me di cuenta porque tuve suerte: tenía una hora de espera para el próximo tren, por lo que después de un rato fotografiando trenes me entretuve leyendo los distintos carteles con los diferentes ramales y descubrí algo raro: El BOB salía de Munich pero luego de una traza común el recorrido se bifurcaba varias veces, con diferentes finales, marcados en diferentes colores. Y en el mismo andén noté diferentes carteles electrónicos marcando destinos diferentes, y otros mostrando la formación con sus vagones, pintados diferentes de dos en dos, coincidiendo con los colores de los tramos finales de cada recorrido.

Dudando, cuando llegó el tren le consulté a un pasajero alemán que no me supo decir nada. Ya dentro de uno de los vagones del fondo volví a preguntar. Me indicaron que ese no llegaba a Miesbach y me señalaron el cartel sobre la puerta. Allí una señora alemana que tenía mi mismo destino estaba enfrascada tratando de entender el sistema. Bajamos juntos y nos encaminamos hacia el frente del tren, donde nos encaramamos en los primeros vagones, mientras ella protestaba en su lengua madre con el grupo que la seguía, quejándose de lo complicado que era.

El punto está en que en realidad esa formación no es un tren, sino tres. Arranca la totalidad de los vagones por la traza central hasta llegar a Holzkirchen, punto donde los últimos vagones son desenganchados para desviarse de la vía principal. El resto sigue viaje por la misma hasta llegar Schaftlach, punto donde el tren vuelve a dividirse, yendo estos vagones a dos puntos diferentes. Eso implica que, durante el tramo de traza principal habrá que subirse a los vagones correctos dependiendo del destino que uno tenga, de lo contrario podés terminar en cualquier lado! El modo de hacerlo es prestando atención a los colores de los carteles indicadores.

Este fue el único viaje que hice dentro de Alemania en tren pero es probable que el sistema se repita en otras ciudades, así que cuando te toque a vos estate atento a las indicaciones, y si ves algo raro y entrás en duda preguntá antes de subir al tren. Será mejor eso que preguntar en dónde estás al bajar en alguna estación de Europa que no era la que vos esperabas.