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Una noche en Estancia La Margarita, en Chascomús.

La ciudad de Chascomús es ampliamente conocida, ya sea por ir de paso a la Costa Atlántica (y quizá incluso hacer una parada en el famoso parador Atalaya) o bien por su laguna que ofrece un atractivo para ir a pasar un día al aire libre. Sin embargo, a veces está bueno hacer una pausa más extensa y quedarse aunque sea una noche, para disfrutar más en profundidad. Ubicada “detrás” de la enorme laguna, la Estancia La Margarita es una excelente opción para quién quiera alojarse en esta ciudad.

Hoy refaccionada y convertida en un excelente alojamiento de campo desde el año 2017, La Margarita recibe su nombre de parte de la tatarabuela del actual dueño, Carlos Girado, y supo ser la casa familiar donde pasaron gran parte de su vida. En la actualidad cuenta con diferentes tipo de habitaciones y nosotros optamos por la Suite Superior, la que podemos recomendar ampliamente.

Al entrar a la suite se accede a un importante living dominado por un hogar que, como en ese momento comenzaba a hacer frío, Carlos había ya encendido para que la habitación comenzara a tomar temperatura. Luego correrá por cuenta del visitante ir alimentándolo con la leña para mantener el fuego vivo.

Una puerta separa el living del cuarto en sí, que está equipado con baño en suite. El cuarto es muy amplio también, con piso de madera y está equipado con calefacción a gas. Un antiguo armario ubicado en un rincón sirve para guardar la ropa que no vayas a utilizar en lo inmediato, en caso de que la estadía sea más prolongada.

Cuando hablamos del baño nos toca también hablar de la limpieza del alojamiento, que en este caso es excelente. Super amplio, la ducha funciona de maravillas y allí encontrarás jabón líquido, shampoo y crema de enjuague. El detalle: a la izquierda de la foto se ve la carpetita tapando la toalla de mano, cosa de que no se ensucie por estar colgada allí. El baño también está calefaccionado a través de una placa eléctrica empotrada en la pared, así que no hay riesgo de sentir frío al ducharse, aunque sea pleno invierno.

La Margarita está atentida por Carlos, su esposa Marcela y sus hijos quienes con su trato cordial te hacen sentir como en casa. ¡Y ni hablar cuando te cocinan! Cenar en la estancia es una de las opciones. Para eso habrá que averiguar cuál es el menú que se sirve en el comedor principal. Ahora bien, si estás alojándote en la Suite, como es la única habitación que tiene living, es posible pedir la cena en el cuarto. En nuestro caso fue entrada, canelones de plato principal y postre, todo acompañado por un buen vino tinto, y con la excelente atención de Pedro que iba y venía trayendo las cosas de la cocina.

La estadía tiene incluido el desayuno, que se sirve en el comedor principal y consta de budines, pan que podés tostar, dulces, queso blanco y manteca. Para beber tenés café o té, a los que podés agregarle leche. También hay yogurth con cereales, y jugo de naranja.

En medio del campo, La Margarita transmite mucha paz. Dormir en sus habitaciones es un verdadero placer, lejos de los ruidos molestos de la ciudad. El paisaje que la rodea también ayuda a bajar varios cambios, e invita a salir a caminar los alrededores de la casa para disfrutar del verde, o incluso a tirarse en una de las hamacas paraguayas de la galería y dormir una siesta. Si el día está lindo y la temperatura acompaña, podés usar la pileta. Aunque lo que más llama la atencion, seguramente, es la vida de campo, una experiencia que podés tener hablando con los dueños.

 

 

En la página web encontrarás los datos de contacto. Para el ingreso habrá que tener algo de cuidado, especialmente si llovió recientemente, porque el camino desde la ruta que rodea la laguna es una huella de tierra, por momentos profunda, y con el terreno embarrado puede ser un tanto complicado de transitar. Pero nada que no se supere con algo de cuidado al manejar. El esfuerzo bien valdrá la pena.