Una recorrida por la Ciudad de Guatemala.

La cara que me puso el remisero que me llevaba al Aeropuerto Internacional de Ezeiza me dejó en claro que Guatemala no es uno de los destinos más populares entre los argentinos, pero quizá justamente por eso, y por tener allá un amigo que oficiaría de guía local, las expectativas sobre los días que iba a tener libres en el país centroamericano eran altas.

La Ciudad de Guatemala, Nueva Guatemala de la Asunción (como reza  su nombre oficial), o simplemente Guate (como cariñosamente le dicen los locales) es la capital de este pequeño pero atractivo país centroamericano que bien merece una visita. Podemos decir que como tal, nació producto de los terribles Terremotos de Santa Marta que en 1773 dejaron en ruinas la antigua capital, Santiago de los Caballeros (actual Antigua Guatemala que tendrá su post más adelante), razón por la cual las autoridades coloniales decretaron su traslado a la nueva ubicación. Oficialmente, la mudanza de la ciudad se produjo el 2 de enero 1776.

Hoy en día Guatemala es una importante ciuda, con más de 2,5 millones de habitantes, levantada sobre un terreno lleno de abruptos barrancos. De hecho mi primer sensación la tuve mirando por la ventanilla del avión durante la aproximación final, durante la cual veía el terreno allá lejos, pasando con gran velocidad cientos de metros debajo, cuando de repente y sin previo aviso apareció el aeropuerto de La Aurora con su pista, a escasos pies bajo nosotros. Y así es esta ciudad, donde una calle puede terminar de repente y sin previo aviso en un precipicio de cientos de metros de altura.

Pero Guatemala no es interesante únicamente por sus curiosos relieves, sino que tiene mucho más para ofrecerle al turista. Por supuesto todo recorrido que se precie debe comenzar en la Plaza de la Constitución, en pleno centro cívico de la ciudad y flanqueada por la catedral y por el Palacio Nacional de la Cultura, ambos merecedores de sendas visitas.

A metros de allí, detrás de la catedral, se encuentra el Mercado Central, un punto ideal para ir de compras. Lo típico para todo turista será recorrer los estrechos pasillos plagados de artesanías de todos los colores y formas, pero no se pierdan recorrerlo en profundidad y ver un poco de la vida cotidiana guatemalteca, allí en los puestos de frutas y verduras donde las amas de casa compran los ingredientes para preparar el almuerzo.

Un capítulo aparte es Ciudad Cayalá. Nunca mejor puesto el nombre, se trata realmente de una ciudad dentro de la ciudad. Cuenta con un vistoso paseo de compras, supermercado, locales gastronómicos, salón de eventos y hasta cine e iglesia. El proyecto urbanístico sigue creciendo y ofrece tanto edificios de departamentos como así también una zona residencial de lujo, todo rodeado por 60 manzanas de reserva natural que son el pulmón natural de la ciudad de Guatemala.

Otro punto emblemático de la Ciudad de Guatemala es el edificio de la Dirección General de Correos, cuya construcción se inició en septiembre de 1938 bajo la presidencia del General Ubico. Si bien la obra se finalizó en 1945, el edificio se inauguró una vez terminada la primer fase, el 10 de noviembre de 1940, “casualmente” el día del cumpleaños del presidente Ubico.

Se trata en realidad de dos edificios unidos mediante un puente peatonal que cruza en lo alto la Calle 12, casi en la esquina de la 7ma Avenida. La construcción está inspirada en el Arco de Santa Catarina, símbolo de Antigua Guatemala, y hoy en día funciona allí la escuela municipal de arte, donde por ejemplo se da clases de danza, entre otras actividades culturales.

 

Tuve la suerte de poder visitarlo y apreciar sus hermosos jardines en el patio interior. Por dentro el edificio es tan vistoso como por afuera, y mi anfitrión hasta logró que nos dejaran pasar al puente para ver la vista de la ciudad desde allí arriba, algo que ya no está habilitado por el edificio al que tiene acceso el público en general, por lo que tuvimos que pedir permiso para pasar al de enfrente, donde funcionan dependencias oficiales.

 

Y por supuesto nos detuvimos para fotografiar las viejas, enormes y pesadísimas cajas fuertes, arrinconadas en un rincón cercano a la escalera…

Guatemala me pareció una ciudad bastante limpia para la cantidad de gente que vive en ella, y la razón de tal limpieza un poco se explica al ver a grandes grupos de jóvenes militares que salen a recorrer las calles. Se trata de los cadetes que tienen entre sus actividades salir a limpiar las calles de la ciudad. Escena que contrasta enormemente con una que parece salida de otra época: las cabras paseando en grupo por las veredas del centro. Si bien es por demás pintoresco, en un principio resulta algo chocante. Pero tiene una razón de ser, ya que es algo tradicional que los vendedores ambulantes te ofrezcan leche de cabra recién ordeñada, y cuando digo recién es por que la ordeñan en el momento, delante tuyo.

Y si hablamos de Guatemala tenemos que hablar de su gente. Muy consciente de su historia y pasado, los guatemaltecos mantienen una relación muy cercana con la cultura maya, a la que aún hoy en día honran como parte central de su propia cultura. No tengo idea si eso está relacionado o no, pero lo otro que destaca al guatemalteco es la hospitalidad. Obviamente tener un amigo local como guía es una ventaja enorme, pero no sólo él se desvivía por hacerme sentir cómodo. Todas las personas con las que me topé en este hermoso país centroamericano fueron por demás amables; realmente unos anfitriones de lujo, de los cuales la industria turística de nuestro país tiene mucho que aprender.

Aunque incómodo para llegar desde Argentina (no hay vuelos directos, así que habrá que realizar conexiones que convierten el viaje en realmente largo), Guatemala es un país que bien merece ser visitado y, por sobre todas las cosas, vivido. Desde lo alto del Arco de Correos se ve claramente la señal de ALTO en el asfalto, pero lejos estamos nosotros de detenernos. Aún falta más de Guatemala que contarles…

Una tarde en el Parque Estatal Bahía Honda, en los Cayos, Florida.

Viajando hacia el sur de La Florida por la US1 uno se adentra en Los Cayos, una serie de islas que se internan en el Océano Atlántico unidas por una autopista de la que ya hablamos en un post anterior. Luego de conducir unos 130 millas desde Miami se llega al Bahía Honda State Park, cuyo símbolo es el puente cortado cuya foto me atrapó y me decidió a ir por él.

El lugar debe su nombre a las características de las aguas en esta bahía, que son especialmente profundas. Tanto es así que antiguamente la playa funcionaba como un puerto para las embarcaciones que iban de paso, estando incluso marcada en las cartas de navegación españolas.

Fue en 1905 que el magnate del petróleo Henry Flagler se propuso construir el East Coast Railway, una línea de ferrocarril que uniría los Cayos de Florida. La profundidad del agua en esta zona realmente complicó la consecución del ramal, y la construcción del viejo puente que hoy se ve abandonado fue particularmente difícil. Los pilares centrales sobre los que se levanta la estructura requirieron cantidades inusitadas de material que debieron transportarse en diferentes embarcaciones, y hubo días en los que la jornada de trabajo quedaba reducida a dos turnos de 45 minutos durante los cambios de marea.

Así y todo, en enero de 1912 se inauguró el puente para el servicio ferroviario de pasajeros. Sin embargo 23 años más tarde el terrible Labor Day Hurricane, un tremendo monstruo de categoría 5 (el máximo de la escala) que aún hoy en día es considerado como de los más devastadores del mundo, se encargó de echar el proyecto por tierra y dejar el puente en ruinas.

Cuando se lo reconstruyó, en 1938, ya se lo hizo pensando en una carretera y no más en un ramal ferroviario. De hecho, en contra de lo que muchos creen, el puente nunca se utilizó para los dos medios de transporte en simultáneo. El hecho de que la estructura para el ferrocarril haya quedado “techada” por el asfalto no se debe a que los autos y el tren cruzaran el puente al mismo tiempo, sino simplemente a que el ancho libre entre las vigas no era suficiente para que pasaran los autos, por eso la autopista se terminó construyendo en la cima de la estructura.

Hoy en día el Bahía Honda State Park se puede visitar y es ideal para pasar el día, con playas de aguas claras y muy tranquilas, ideales para ser disfrutadas incluso con niños. El parque cuenta con baños, duchas y hasta unos cambiadores de los que hice uso para vestirme luego de un relajante chapuzón en las cálidas aguas del mar caribe, antes de emprender el regreso a Miami.

Son variadas las actividades que se pueden hacer aquí, y se puede tanto pasar el día como quedarse a acampar, o incluso pernoctar abordo de tu propio bote, amarrado al muelle por cuyo servicio hay que abonar una tasa.

Y por supuesto que se puede subir al viejo puente, idealmente durante el atarceder para ver la puesta del sol, aunque muchos prefieren fotografiarla desde la playa, con la estructura metálica como parte fundamental del paisaje.

El hueco entre los pilares le da un aire especial y lo hace inconfundible. Podría pensarse en un principio que se trata de un vestigio del huracán, pero nada más alejado de la realidad ya que luego de la devastación el puente volvió a construirse. Su abrupto corte, que da la impresión de que en cualquier momento un auto va a precipitarse al mar, se debe a que una vez que se lo dejó de usar por haberse construído el actual puente, se hizo necesario abrir un espacio por el que las embarcaciones pudieran navegar.

Es importante decir que Calusa, la playa desde la cual se ve el viejo puente, no es la única del Bahía Honda Key. De hecho este cayo es famoso por sus hermosas playas, las cuales fueron catalogadas como las mejores de Estados Unidos, así que si se tiene tiempo suficiente, un viaje a este punto bien podría ameritar visitar otras playas, en especial Sandspur Beach.

El parque está abierto al público desde las 8 de la mañana hasta que cae el sol, los 365 días del año. Para averiguar el precio de la entrada, las actividades que se pueden realizar, e incluso para reservar un espacio en el muelle para dormir, lo más aconsejable es chequear la página web a la que accedés desde acá.

Y listo. El resto es relajarse, y disfrutar.

Visitamos el Centro de Cooperación Española en Antigua Guatemala

Antigua es una fabulosa ciudad guatemalteca de la que ya hablaremos en profundidad en un próximo post. Entre las ruinas dispersas por toda la localidad se encuentra el antiguo Colegio de la Compañía de Jesús que, fundado en 1582, hoy alberga las instalaciones del Centro de Formación de la Cooperación Española.

Dependiente de la Agencia Española de la Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), el Centro de Antigua Guatemala es uno de los cuatro que existen distribuidos en América Latina y se dedica a la organización de actividades relacionadas específicamente con la formación. Así es como la organización tiene una carga agenda de proyectos culturales, incluyendo talleres, muestras de cine y artes escénicas, y también exposiciones artísticas, entre otras.

Al momento de nuestra visita la que más llamaba la atención era una muestra fotográfica que mostraba crudas escenas de guerra contemporánea, y que realmente movía al expectador. El impacto de adolescentes armados, civiles mutilados y niños jugando entre las ruinas luego de la batalla es demoledor. Difícil articular palabra en esa sala…

Por suerte también hay otras muestras algo más coloridas!

Pero las muestras y actividades que allí se realizan no son el único motivo para darse una vuelta por la Cooperación Española. Con tantos años encima, el propio edificio donde se aloja bien merece una visita.

Desde su fundación en el Siglo XVI y hasta que los jesuitas fueran expulados de los territorios españoles, el Colegio mantuvo una dotación de aproximadamente doce clérigos que se dedicaban principalmente a la docencia. En aquella remota época, en la que  contaba incluso con biblioteca, el establecimiento se convirtió en un importante centro cultural de la ciudad.

Sin embargo a partir de 1767 el edificio quedó abandonado durante largo tiempo y fue parcialmente destruído por varios terremotos, a pesar de lo cual supo tener diversos usos, entre los que se cuentan haber sido la cede de una fábrica textil.

Fue en 1992 que los gobiernos de España y Guatemala firmaron un convenio que permitió restaurar el edificio, y finalmente cederlo a la AECID para montar lo que hoy en día puede visitarse. Igualmente, trabajos de restauración mediante, con buen tino los responsables del proyecto han dejado vestigios de lo que fuera la vieja estructura del edificio, como puede verse en los techos y las paredes.

Los patios son espacios verdes muy bien cuidados, que el visitante también puede disfrutar. Y sino pregúntenle a este muchachito.

Todas las actividades que organiza la Cooperación Española en su centro de Antigua son libres y gratuitas, así que para quienes estén interesados lo mejor será revisar la programación que publican en su página web, a la que acceden haciendo click aquí.

Una buena opción para cuando estés de visita por esta alucinante ciudad.

Una noche en las Cabañas Los Molles, de Cachi.

Durante nuestra última travesía por el noroeste argentino paramos una noche en Cachi, un pueblo que es una de los puntos obligados cuando hacer la recorrida por los Valles Calchaquíes. Por cuestión de disponibilidad de alojamiento (era justo el comienzo de las vacaciones de invierno en la provincia de Salta), y de haber decidido hacer noche también en Molinos (otro pueblo que amerita una visita y del que ya hablamos en el blog), en Cachi nos tocó dormir únicamente una noche, en las cabañas Los Molles.

Construido algo alejado del pueblo, producto del fuerte crecimiento que tuvo en los últimos años y que lo hizo extenderse más allá del río del que la localidad toma su nombre, el complejo Los Molles cuenta con apenas dos cabañas ubicadas en dirección hacia el Nevado de Cachi, y muy cerca del ovnipuerto. 

La cabaña donde dormimos nosotros era lo suficientemente cómoda y estaba bien equipada. A nivel de confort contaba con aire acondicionado frío / calor (única calefacción disponible), TV por cable y wifi, que hay que decirlo, funcionaba muy bien. El detalle: hasta había un matafuegos, elemento poco visto en este tipo de alojamientos pero que, cuando uno lo piensa, hace a la seguridad.

El alojamiento era de dos habitaciones, una matrimonial y otra para los niños con dos camas individuales, en los que el espacio estaba bien, pero no sobraba. La contra: no había placard donde guardar la ropa, pero siendo que pasábamos una sola noche allí no nos hicimos problema y quedó todo guardado en las valijas.

El ambiente central es una amplia cocina comedor que además está bien equipada para un grupo familiar de 4 personas, con ollas, utensilios y demás implementos de cocina. Ni siquiera faltaban los ingredientes básicos para cocinar, como ser el aceite, la sal o el azúcar, que muchas veces uno tiene que salir a comprar de apuro al supermercado.

El baño es pequeño y angosto, al punto de resultar un tanto incómodo, pero termina siendo aceptable aunque habrá que moverse con algo de cuidado. La limpieza y prolijidad, al entrar al alojamiento, es muy buena, tal como se puede ver en las fotos.

Sin grandes lujos, Cabañas Los Molles es una buena opción para alojarse en Cachi. Claro que será necesario estar en auto, ya que de lo contrario la lejanía con el pueblo en sí se puede volver una complicación. Si eso está resuelto, por todo lo demás no hay que preocuparse. Incluso los dueños tiene una despensa que atienden en horario extendido por lo que si te olvidaste de comprar algo para la comida, no tenés que irte lejos para conseguirlo. Así que es cuestión de relajarse, y disfrutar de este hermoso pueblo enclavado entre las montañas salteñas.

Paso a paso, cómo Gestionar la Visa Canadiense para Argentinos on line.

Viajar al exterior es siempre algo emocionante pero en ocasiones los trámites previos pueden llegar a ser algo engorrosos. Más allá de coordinar las reservas, hoteles y traslados, que es algo que muchos disfrutamos, hay que también contratar seguros de viaje, chequear políticas de migraciones y, eventualmente, hasta vacunarse. Y algo más, en algunos países es necesario tramitar una visa, o sea, un permiso gubernamental previo a poder abordar el avión en Ezeiza. Sin dudas, la más famosa de todas en nuestro país es la visa norteamericana, pero habiendo terminado de gestionar recientemente la canadiense, puedo decirles que es tanto o más complicada que aquella.

Y acá valgan algunas aclaraciones: En sí el trámite es más simple, ya que se puede realizar casi enteramente online, mientras que para viajar a Estados Unidos es necesario tener una entrevista cara a cara en la embajada donde una respuesta incorrecta nos puede dejar abajo del avión. Sin embargo, el hacerla online tiene también sus complicaciones, ya que todo lo que se envíe tiene que estar en un determinado formato, muy estricto, y tiene que estar completo y bien. Y en mi humilde opinión las instrucciones no son del todo claras, así que varios puntos se prestan a confusión. Por eso mi decisión de escribir un post al respecto, con el paso a paso, y actualizado al nuevo proceso que desde noviembre pasado requiere la toma de datos biométricos, un trámite extra que es, obviamente, presencial.

Mi primer recomendación es ingresar a la sección de “Inmigración y Ciudadanía” de la web del gobierno canadiense y leer detalladamente las instrucciones. Este post debería funcionar como guía adicional para quienes opten por hacer la presentación online, ya que la página propone varios idas y vueltas que a veces marean. Vayamos entonces al paso por paso.

1- Crear una cuenta

Obviamente, como todo en internet, para acceder a los servicios del gobierno canadiense on line habrá que crear una cuenta. Lo complejo aquí es que hay varias opciones para hacerlo. Por un lado se puede usar un login bancario en caso de operar con alguna de las entidades financieras aprobadas, algo difícil en Argentina. Por lo tanto, seguramente la mejor opción sea crear GCKey “Government of Canadá Key”, para lo cual habrá que elegir la opción de la derecha “Sign Up”.

La creación de esta cuenta implicará establecer las preguntas para recuperar el user y la password de ser necesario; son las llamadas “Recovery Questions”.

Pero además habrá que elegir unas preguntas de seguridad, las cuales deberemos contestar cada vez que accedamos al sistema para constatar nuestra identidad. Intenten que sean preguntas con respuestas simples (tendrán que tipearlas infinidad de veces) y fáciles de recordar. Lo bueno es que uno mismo se formula y contesta las preguntas, sin ninguna restricción del sistema, así que se pueden adaptar a lo que a cada uno le sea más simple.

La ventaja de este sistema es que uno puede entrar y salir cuantes veces quiera, grabando los cambios y actualizaciones realizadas. Lo que es importante recordar, es que una vez iniciado el preceso de postulación para obtener la visa, el mismo debe completarse en un máximo de 60 días desde tal inicio. De lo contrario, todo volverá a foja cero y habrá que volver a comenzar. Veamos entonces, cómo se da comienzo a una postulación.

2 – Personal Check List.

Al acceder a la cuenta lo primero que aparece (luego de aceptar las condiciones y responder las preguntas de seguridad cada vez que te loguees) es una pantalla donde vemos el status de nuestros trámites y las opciones que tenemos. Aquí, a medida que el proceso avance, nos irán apareciendo las diferentes notificaciones, ya sea para informarnos de un cambio en el estado de nuestra solicitud, o bien para indicarnos que hagamos algo (por ejemplo remitir alguna documentación extra). En este caso, como recién estamos dando comienzo, con respecto al status no hay ninguna información disponible y temeos que ir a la opción “Apply to come to Canada” para iniciar la postulación.

El primer paso allí será determinar si somos aptos o no para realizar la postulación, con lo cual debemos elegir la opción “Visitor visa, study and/or work permit”. Como es la primera vez que pido la visa canadiense y no tengo ningún código de referencia, la primer sección de la pantalla la dejo en blanco.

Allí se abrirá un cuestionario on line que hay que completar. Son preguntas simples que se refieren principalmente al propósito del viaje, si tenemos familiares o amigos allá, cómo costearemos los gastos del mismo, y cómo abonaremos el trámite de la visa, entre otras. Por supuesto encontraremos también las típicas consultas sobre si tuvimos problemas con la ley, si ya hemos solicitado una visa en el pasado, si estamos involucrados con alguna organización política, etc. Finalizado el cuestionario, el sistema nos devolverá un resultado, que debería ser que somos aptos para solicitar la visa.

3 – Personal Check List, Formularios y Documentos de Soporte.

A partir de ahora viene la parte más complicada: hay que completar los formularios y conseguir documentación adicional, los cuales dependen de las respuestas que hayamos dado en el paso anterior.

Los formularios de solicitud de visa y de registros familiares hay que bajarlos de la web. Esto debiera ser algo simple, pero a mi se me complicó porque, una vez descargados, el Adobe no los abría. La única forma de acceder fue con click derecho y optando por “abrir con”, y allí sí seleccionar el Adobe Reader DC. Con este truco en mente pude completar los formularios con todos los datos que piden, que son por demás detallados. Lo bueno es que el propio formulario te va guiando sobre qué completar y qué dejar en blanco, y una vez listo hay que clickear en “validar”, con lo cual el mismo programa nos resaltará si hay algún dato faltante.

El resto de los documentos de soporte hay que prepararlos y subirlos sin ningún formulario definido, aunque sí hay que respetar los parámetros establecidos, por ejemplo cargar un sólo archivo por documento solicitado, en alguno de los formatos aceptables y que no supere el peso máximo permitido.

Estos documentos (que pueden variar de acuerdo a la visa que estés solicitando y lo que hayas contestado previamente), a modo de referencia son:

  • Travel History: Se refiere a los comprobantes de viajes anteriores. Lo más obvio es escanear todas las páginas con sellos de todos tus pasaportes, pero también pueden ser por ejemplo boarding pass de viajes anteriores (por ejemplo si volaste a un país Mercosur con DNI). En el caso de que tengas visa estadounidense válida es muy importante que la escanees. Se sabe que los controles para obtenerla son muy estrictos, así que presentarla seguramente te haga más fácil el trámite, y en particular es probable que no te pidan mayores detalles en cuanto a tu solvencia económica.
  • Passport: Aquí hay que escanear el pasaporte actual, aquél con el que pensás viajar a Canadá.
  • Invitation Letter: Supongo que para mi fue requisito ya que el motivo de mi viaje era laboral; pero tuve que presentar una carta de invitación firmada por la sucursal canadiense de la empresa para la que trabajo. Estimo que en caso de que vayas por turismo no será un requisito mandatorio, pero la verdad es que no lo se.
  • Foto: Este punto es crítico porque las especificaciones técnicas de la foto que hay que presentar son muy puntuales y cualquier mínimo detalle que no se ajuste a los parámetros resultará en un rechazo. Mi recomendación es que no lo duden, bajen los requisitos técnicos de la web y con eso en un pen drive vayan a un fotógrafo. Es mejor pagar el servicio de un profesional y quedarse tranquilo que la foto será aceptable para el gobierno canadiense, antes que la solicitud sea rebotada  y haya que volver a presentarla.

A medida que vamos cargando los documentos, podemos distinguir cuáles faltan ya que el estado cambia de “Upload File” a “Update Information” para aquellos que subimos correctamente, permitiéndonos igualmente cambiar lo que querramos tantas veces como lo necesitemos, ante de enviar la solicitud.

Una vez que tenemos todo listo, enviamos la solicitud completa. Para ello habrá que pagar tanto la solicitud como el trámite de datos biométricos, todo por internet con tarjeta de crédito. Un dato importante y que da luego para confusión, es que la tasa por datos biométricos incluye el viejo fee por envío del pasaporte, que debía pagarse aparte, y que si bien sigue figurando en la lista general de precios, en la Argentina no corre más.

Importantísimo revisar con cautela que absolutamente toda la información brindada, tanto en los formularios como en los documentos de soporte, sea verídica y correcta. Un error en esto podría provocar que se demore el proceso de la visa, o incluso que la solicitud sea rechazada.

4 – Datos Biométricos.

Desde noviembre de 2018 a los argentinos se nos requiere dar nuestros datos biométricos, previo a que se comience a procesar nuestra solicitud. Esto distorsiona totalmente el tiempo estimado para el trámite total, que según indica la web al consultarla, para nuestro país era de siete días desde enviada la documentación. Ahora ese plazo en la realidad cuenta desde que nos toman los datos biométricos.

En concreto, lo que hacen es tomarnos una foto y registrar nuestras huellas dactilares. Una vez que terminamos el paso #3 es cuestión de esperar el mail indicando que debemos sacar turno para este trámite presencial. Por supuesto que, en caso de que falte algún documento, que algunos de los archivos suministrados no cumpla con los requisitos, o bien que ya en ese punto se requiera que presentemos información adicional, el mail que nos llegue bien puede pedirnos justamente eso.

Ahora bien, si se nos solicita presentarnos a dar los biométricos hay que tener en cuenta que es obligatorio sacar turno. Para ello habrá que ingresar a la web de VFS Global, que es la empresa autorizada por el gobierno canadiense a dar servicios para tramitar la visa en la República Argentina. Allí deberemos, nuevamente, crear una cuenta, esta vez en TT Services, y una vez que la activemos a través del link que nos llega al mail podremos acceder al calendario de fechas. Ojo, puede ser que el primer turno disponible no sea inmediato, de hecho yo pude ir recién casi una semana después de que me llegó la notificación, y eso que la revisé casi de inmediato.

Con el turno definido, el día elegido hay que presentarse en las oficinas de VFS Global (Av. Córdoba 1131, en CABA) 15 minutos antes del horario pactado, y con toda la documentación que nos piden en las notificaciones. Allí nos tomarán foto y huellas, y ahora sí, una vez cumplido esto será cuestión de esperar que nos pidan el pasaporte original. El plazo normal para tener noticias es de entre 5 y 10 días hábiles desde ese momento. En mi caso la notificación llegó al quinto día.

5 – Entrega del Pasaporte

Finalmente, el último paso. Contrariamente a lo que se puede creer, el hecho de que nos llegue el mail pidiéndonos enviar el pasaporte no signfica que la visa esté aprobada. La decisión final es tomada ya con el documento de viaje en mano, así que no quedará más remedio que enviarlo.

Para ello la única forma posible es através de la oficina de VFS Global, esa misma en la que nos tomaron los datos biométricos. Pero presentar el pasaporte tampoco es tan simple como suena, también hay requisitos que cumplir, pero no todos los que piden, sino solo algunos. El tema es bastante confuso por lo que tuve que contactarme con VFS Global para estar seguro de lo que hacía. Intenté por teléfono y es un verdadero suplicio: hay un disco que te lee una lista interminable de condiciones y al aceptarlas se pasa a otro disco, y cada uno de los interminables discursos te los leen tres veces (en español, inglés y francés)…. Luego de unos diez minutos de escuchar grabaciones, corté y opté por el chat, que es mucho más simple: aceptás las condiciones y listo.

Pero en una de esas, con el siguiente detalle no necesitás contactar a nadie. El pasaporte hay que presentarlo (sin necesidad de sacar turno) con la siguiente documentación:

  • Carta del gobierno canadiense pidiéndonos presentarlo (nos llega por mail y hay que imprimirla)
  • El formulario de consentimiento firmado, que se baja de la web.
  • En caso de que querramos recibir el pasaporte de regreso por correo, la información de contacto, que es una hoja común y corriente con nombre, dirección, teléfono y correo electrónico. En caso de ir a retirarlo por las oficinas de VFS Global, no hace falta presentar nada más.

Un detalle: Si bien entre los requisitos figura llevar el comprobante de pago de los servicios, esto no hace falta, porque como ya les conté, están incluidos en el pago que hicimos por los datos biométricos. Y a esta altura del trámite solamente llegas si te presentaste a brindarlos con todo pago.

Un segundo detalle, que será de vital importancia para quienes no sean de Buenos Aires. El pasaporte puede ser remitido a VFS Global por correo también. Habrá que prestar atención a incluir en el sobre todos los documentos necesarios, ya que de lo contrario el proceso no avanzará. Y aconsejo también que chequeen bien los gastos, porque para que les devuelvan el pasaporte visado a su domicilio seguramente haya que pagar un servicio adicional. Lo mejor será consultar antes de mandar los papeles, y para ello, lo mejor es hacerlo en el chat de VFS Global.

Decisión Final.

Nuevamente, la espera. Otra vez, 5 días hábiles. A partir de la entrega del pasaporte habrá una intensa actividad en la casilla de mail, ya que el viaje del documento se trackea en detalle, y nos llega una notificación por cada movimiento que se hace. Si todo va bien, uno de esos mails nos indicará que hay un nuevo mensaje de status en nuestra cuenta GCKey, y al acceder a la misma veremos que se ha tomado la decisión final, y que la misma es positiva. Entonces en una página libre del pasaporte nos adosarán la visa, válida únicamente hasta la fecha de vencimiento del pasaporte. Este dato es importante, porque si se te vence dentro de poco lo mejor quizá sea renovarlo primero y así lograr que la visa tenga la máxima validez posible. Luego los mensajes de trackeo siguen hasta que se nos notifica que el pasaporte está listo para ser retirado, o bien nos llega a la dirección que elegimos.

En definitiva, es un proceso largo (aproximadamente un mes en total) y sobre todo, engorroso. Pero espero que este post les sea de ayuda y clarifique un poco cada uno de los pasos para gestionar la visa. Y por supuesto, que tengan una excelente estadía en Canadá!