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Plaza Premium Lounge USA Transborder: El Salón VIP del Aeropuerto de Toronto.

Cuando llegué al Aeropuerto Internacional Lester B. Pearson de Toronto tenía varias horas por delante antes de poder abordar mi vuelo hacia Miami, con lo cual opté por hacer uso del servicio de Priority Pass y acceder al salón Vip Plaza Premium Lounge ubicado entre las puertas F53 y F55 de la Terminal 1. Presentando únicamente la tarjeta fue suficiente para entrar al vip (no hizo falta ni el boarding pass, ni documento alguno) y el ingreso fue totalmente sin cargo.

Lo primero que uno nota al entrar es que se trata de una sala bastente pequeña. De formato angosto y alargado, apenas uno ingresa se encuentra de frente con la barra donde se puede pedir alguna bebida ya sea para consumir allí mismo, como para llevársela a otra área de la sala. Lo segundo que noté en ese momento es que el vip estaba bastante concurrido, por no decir prácticamente lleno.

Detrás de la barra y hacia la derecha (en el mismo sentido en que entramos) hay un pequeño mostrador con panificados para servirse uno mismo, y hacia un costado está la cocina, donde se pueden pedir platos calientes que el personal prepara y sirve allí mismo.

Más allá de la cocina hay un rincón con una máquina expendedora de gaseosas. Frente a todo este espacio alargado hay un salón angosto donde se disponen varias mesas para degustar todas estas cosas. Al extremo del salón están los baños.

Si vamos hacia el otro lado de la barra (es decir si al ingresar encaramos hacia la izquierda y pasamos más allá de la barra) nos encontramos con otra sala separada, donde en lugar de mesas hay dispuestos unos cubículos individuales con sillones mucho más cómodos, aunque en algún punto te hacen sentir algo encerrado.

Estos cubículos simulan un asiento de avión de Business Class y cuentan con una pequeña mesa al mejor estilo pupitre, tomas corrientes normales y con conexión USB y un gancho de donde colgar el saco o abrigo. Espacio dónde dejar el equipaje de mano no hay, así que habrá que ingeniarselas como para no molestar al de al lado, o al que pasa en caso de que no estemos en uno de los extremos de la hilera. Apoyar un vaso de algo y trabajar en una laptop a la vez será realmente una tarea de cuidado (no sea cosa que en un mal movimiento tiremos el vaso sin querer, o pero aun, la computadora termine estrellada en el suelo).

Todos los servicios dentro del VIP son gratis con el acceso de Priority Pass, incluido el wifi, aunque el servicio de free wifi del aeropuerto es tan pero tan bueno que tomarse el trabajo de loguearse en el del Plaza Premium no tiene mucho sentido.

Mi idea era aprovechar el tiempo muerto en el aeropuerto para trabajar un poco y preparar lo que tendría que presentar en las reuniones de Miami, pero siendo sincero la idea de entrar al vip era hacerlo con comodidad. Esto funcionó en cuanto a la tranquilidad del lugar y a poder disfrutar de una cerveza fria sin pagar un peso (ok, un dólar canadiense), pero el espacio es muy reducido y hay que maniobrar con cuidado e incluso así se corre riesgo de patear a algún vecino sin querer, así que lo que se dice comodidad, no es un fuerte de esta sala.

Paso a paso, cómo Gestionar la Visa Canadiense para Argentinos on line.

Viajar al exterior es siempre algo emocionante pero en ocasiones los trámites previos pueden llegar a ser algo engorrosos. Más allá de coordinar las reservas, hoteles y traslados, que es algo que muchos disfrutamos, hay que también contratar seguros de viaje, chequear políticas de migraciones y, eventualmente, hasta vacunarse. Y algo más, en algunos países es necesario tramitar una visa, o sea, un permiso gubernamental previo a poder abordar el avión en Ezeiza. Sin dudas, la más famosa de todas en nuestro país es la visa norteamericana, pero habiendo terminado de gestionar recientemente la canadiense, puedo decirles que es tanto o más complicada que aquella.

Y acá valgan algunas aclaraciones: En sí el trámite es más simple, ya que se puede realizar casi enteramente online, mientras que para viajar a Estados Unidos es necesario tener una entrevista cara a cara en la embajada donde una respuesta incorrecta nos puede dejar abajo del avión. Sin embargo, el hacerla online tiene también sus complicaciones, ya que todo lo que se envíe tiene que estar en un determinado formato, muy estricto, y tiene que estar completo y bien. Y en mi humilde opinión las instrucciones no son del todo claras, así que varios puntos se prestan a confusión. Por eso mi decisión de escribir un post al respecto, con el paso a paso, y actualizado al nuevo proceso que desde noviembre pasado requiere la toma de datos biométricos, un trámite extra que es, obviamente, presencial.

Mi primer recomendación es ingresar a la sección de “Inmigración y Ciudadanía” de la web del gobierno canadiense y leer detalladamente las instrucciones. Este post debería funcionar como guía adicional para quienes opten por hacer la presentación online, ya que la página propone varios idas y vueltas que a veces marean. Vayamos entonces al paso por paso.

1- Crear una cuenta

Obviamente, como todo en internet, para acceder a los servicios del gobierno canadiense on line habrá que crear una cuenta. Lo complejo aquí es que hay varias opciones para hacerlo. Por un lado se puede usar un login bancario en caso de operar con alguna de las entidades financieras aprobadas, algo difícil en Argentina. Por lo tanto, seguramente la mejor opción sea crear GCKey “Government of Canadá Key”, para lo cual habrá que elegir la opción de la derecha “Sign Up”.

La creación de esta cuenta implicará establecer las preguntas para recuperar el user y la password de ser necesario; son las llamadas “Recovery Questions”.

Pero además habrá que elegir unas preguntas de seguridad, las cuales deberemos contestar cada vez que accedamos al sistema para constatar nuestra identidad. Intenten que sean preguntas con respuestas simples (tendrán que tipearlas infinidad de veces) y fáciles de recordar. Lo bueno es que uno mismo se formula y contesta las preguntas, sin ninguna restricción del sistema, así que se pueden adaptar a lo que a cada uno le sea más simple.

La ventaja de este sistema es que uno puede entrar y salir cuantes veces quiera, grabando los cambios y actualizaciones realizadas. Lo que es importante recordar, es que una vez iniciado el preceso de postulación para obtener la visa, el mismo debe completarse en un máximo de 60 días desde tal inicio. De lo contrario, todo volverá a foja cero y habrá que volver a comenzar. Veamos entonces, cómo se da comienzo a una postulación.

2 – Personal Check List.

Al acceder a la cuenta lo primero que aparece (luego de aceptar las condiciones y responder las preguntas de seguridad cada vez que te loguees) es una pantalla donde vemos el status de nuestros trámites y las opciones que tenemos. Aquí, a medida que el proceso avance, nos irán apareciendo las diferentes notificaciones, ya sea para informarnos de un cambio en el estado de nuestra solicitud, o bien para indicarnos que hagamos algo (por ejemplo remitir alguna documentación extra). En este caso, como recién estamos dando comienzo, con respecto al status no hay ninguna información disponible y temeos que ir a la opción “Apply to come to Canada” para iniciar la postulación.

El primer paso allí será determinar si somos aptos o no para realizar la postulación, con lo cual debemos elegir la opción “Visitor visa, study and/or work permit”. Como es la primera vez que pido la visa canadiense y no tengo ningún código de referencia, la primer sección de la pantalla la dejo en blanco.

Allí se abrirá un cuestionario on line que hay que completar. Son preguntas simples que se refieren principalmente al propósito del viaje, si tenemos familiares o amigos allá, cómo costearemos los gastos del mismo, y cómo abonaremos el trámite de la visa, entre otras. Por supuesto encontraremos también las típicas consultas sobre si tuvimos problemas con la ley, si ya hemos solicitado una visa en el pasado, si estamos involucrados con alguna organización política, etc. Finalizado el cuestionario, el sistema nos devolverá un resultado, que debería ser que somos aptos para solicitar la visa.

3 – Personal Check List, Formularios y Documentos de Soporte.

A partir de ahora viene la parte más complicada: hay que completar los formularios y conseguir documentación adicional, los cuales dependen de las respuestas que hayamos dado en el paso anterior.

Los formularios de solicitud de visa y de registros familiares hay que bajarlos de la web. Esto debiera ser algo simple, pero a mi se me complicó porque, una vez descargados, el Adobe no los abría. La única forma de acceder fue con click derecho y optando por “abrir con”, y allí sí seleccionar el Adobe Reader DC. Con este truco en mente pude completar los formularios con todos los datos que piden, que son por demás detallados. Lo bueno es que el propio formulario te va guiando sobre qué completar y qué dejar en blanco, y una vez listo hay que clickear en “validar”, con lo cual el mismo programa nos resaltará si hay algún dato faltante.

El resto de los documentos de soporte hay que prepararlos y subirlos sin ningún formulario definido, aunque sí hay que respetar los parámetros establecidos, por ejemplo cargar un sólo archivo por documento solicitado, en alguno de los formatos aceptables y que no supere el peso máximo permitido.

Estos documentos (que pueden variar de acuerdo a la visa que estés solicitando y lo que hayas contestado previamente), a modo de referencia son:

  • Travel History: Se refiere a los comprobantes de viajes anteriores. Lo más obvio es escanear todas las páginas con sellos de todos tus pasaportes, pero también pueden ser por ejemplo boarding pass de viajes anteriores (por ejemplo si volaste a un país Mercosur con DNI). En el caso de que tengas visa estadounidense válida es muy importante que la escanees. Se sabe que los controles para obtenerla son muy estrictos, así que presentarla seguramente te haga más fácil el trámite, y en particular es probable que no te pidan mayores detalles en cuanto a tu solvencia económica.
  • Passport: Aquí hay que escanear el pasaporte actual, aquél con el que pensás viajar a Canadá.
  • Invitation Letter: Supongo que para mi fue requisito ya que el motivo de mi viaje era laboral; pero tuve que presentar una carta de invitación firmada por la sucursal canadiense de la empresa para la que trabajo. Estimo que en caso de que vayas por turismo no será un requisito mandatorio, pero la verdad es que no lo se.
  • Foto: Este punto es crítico porque las especificaciones técnicas de la foto que hay que presentar son muy puntuales y cualquier mínimo detalle que no se ajuste a los parámetros resultará en un rechazo. Mi recomendación es que no lo duden, bajen los requisitos técnicos de la web y con eso en un pen drive vayan a un fotógrafo. Es mejor pagar el servicio de un profesional y quedarse tranquilo que la foto será aceptable para el gobierno canadiense, antes que la solicitud sea rebotada  y haya que volver a presentarla.

A medida que vamos cargando los documentos, podemos distinguir cuáles faltan ya que el estado cambia de “Upload File” a “Update Information” para aquellos que subimos correctamente, permitiéndonos igualmente cambiar lo que querramos tantas veces como lo necesitemos, ante de enviar la solicitud.

Una vez que tenemos todo listo, enviamos la solicitud completa. Para ello habrá que pagar tanto la solicitud como el trámite de datos biométricos, todo por internet con tarjeta de crédito. Un dato importante y que da luego para confusión, es que la tasa por datos biométricos incluye el viejo fee por envío del pasaporte, que debía pagarse aparte, y que si bien sigue figurando en la lista general de precios, en la Argentina no corre más.

Importantísimo revisar con cautela que absolutamente toda la información brindada, tanto en los formularios como en los documentos de soporte, sea verídica y correcta. Un error en esto podría provocar que se demore el proceso de la visa, o incluso que la solicitud sea rechazada.

4 – Datos Biométricos.

Desde noviembre de 2018 a los argentinos se nos requiere dar nuestros datos biométricos, previo a que se comience a procesar nuestra solicitud. Esto distorsiona totalmente el tiempo estimado para el trámite total, que según indica la web al consultarla, para nuestro país era de siete días desde enviada la documentación. Ahora ese plazo en la realidad cuenta desde que nos toman los datos biométricos.

En concreto, lo que hacen es tomarnos una foto y registrar nuestras huellas dactilares. Una vez que terminamos el paso #3 es cuestión de esperar el mail indicando que debemos sacar turno para este trámite presencial. Por supuesto que, en caso de que falte algún documento, que algunos de los archivos suministrados no cumpla con los requisitos, o bien que ya en ese punto se requiera que presentemos información adicional, el mail que nos llegue bien puede pedirnos justamente eso.

Ahora bien, si se nos solicita presentarnos a dar los biométricos hay que tener en cuenta que es obligatorio sacar turno. Para ello habrá que ingresar a la web de VFS Global, que es la empresa autorizada por el gobierno canadiense a dar servicios para tramitar la visa en la República Argentina. Allí deberemos, nuevamente, crear una cuenta, esta vez en TT Services, y una vez que la activemos a través del link que nos llega al mail podremos acceder al calendario de fechas. Ojo, puede ser que el primer turno disponible no sea inmediato, de hecho yo pude ir recién casi una semana después de que me llegó la notificación, y eso que la revisé casi de inmediato.

Con el turno definido, el día elegido hay que presentarse en las oficinas de VFS Global (Av. Córdoba 1131, en CABA) 15 minutos antes del horario pactado, y con toda la documentación que nos piden en las notificaciones. Allí nos tomarán foto y huellas, y ahora sí, una vez cumplido esto será cuestión de esperar que nos pidan el pasaporte original. El plazo normal para tener noticias es de entre 5 y 10 días hábiles desde ese momento. En mi caso la notificación llegó al quinto día.

5 – Entrega del Pasaporte

Finalmente, el último paso. Contrariamente a lo que se puede creer, el hecho de que nos llegue el mail pidiéndonos enviar el pasaporte no signfica que la visa esté aprobada. La decisión final es tomada ya con el documento de viaje en mano, así que no quedará más remedio que enviarlo.

Para ello la única forma posible es através de la oficina de VFS Global, esa misma en la que nos tomaron los datos biométricos. Pero presentar el pasaporte tampoco es tan simple como suena, también hay requisitos que cumplir, pero no todos los que piden, sino solo algunos. El tema es bastante confuso por lo que tuve que contactarme con VFS Global para estar seguro de lo que hacía. Intenté por teléfono y es un verdadero suplicio: hay un disco que te lee una lista interminable de condiciones y al aceptarlas se pasa a otro disco, y cada uno de los interminables discursos te los leen tres veces (en español, inglés y francés)…. Luego de unos diez minutos de escuchar grabaciones, corté y opté por el chat, que es mucho más simple: aceptás las condiciones y listo.

Pero en una de esas, con el siguiente detalle no necesitás contactar a nadie. El pasaporte hay que presentarlo (sin necesidad de sacar turno) con la siguiente documentación:

  • Carta del gobierno canadiense pidiéndonos presentarlo (nos llega por mail y hay que imprimirla)
  • El formulario de consentimiento firmado, que se baja de la web.
  • En caso de que querramos recibir el pasaporte de regreso por correo, la información de contacto, que es una hoja común y corriente con nombre, dirección, teléfono y correo electrónico. En caso de ir a retirarlo por las oficinas de VFS Global, no hace falta presentar nada más.

Un detalle: Si bien entre los requisitos figura llevar el comprobante de pago de los servicios, esto no hace falta, porque como ya les conté, están incluidos en el pago que hicimos por los datos biométricos. Y a esta altura del trámite solamente llegas si te presentaste a brindarlos con todo pago.

Un segundo detalle, que será de vital importancia para quienes no sean de Buenos Aires. El pasaporte puede ser remitido a VFS Global por correo también. Habrá que prestar atención a incluir en el sobre todos los documentos necesarios, ya que de lo contrario el proceso no avanzará. Y aconsejo también que chequeen bien los gastos, porque para que les devuelvan el pasaporte visado a su domicilio seguramente haya que pagar un servicio adicional. Lo mejor será consultar antes de mandar los papeles, y para ello, lo mejor es hacerlo en el chat de VFS Global.

Decisión Final.

Nuevamente, la espera. Otra vez, 5 días hábiles. A partir de la entrega del pasaporte habrá una intensa actividad en la casilla de mail, ya que el viaje del documento se trackea en detalle, y nos llega una notificación por cada movimiento que se hace. Si todo va bien, uno de esos mails nos indicará que hay un nuevo mensaje de status en nuestra cuenta GCKey, y al acceder a la misma veremos que se ha tomado la decisión final, y que la misma es positiva. Entonces en una página libre del pasaporte nos adosarán la visa, válida únicamente hasta la fecha de vencimiento del pasaporte. Este dato es importante, porque si se te vence dentro de poco lo mejor quizá sea renovarlo primero y así lograr que la visa tenga la máxima validez posible. Luego los mensajes de trackeo siguen hasta que se nos notifica que el pasaporte está listo para ser retirado, o bien nos llega a la dirección que elegimos.

En definitiva, es un proceso largo (aproximadamente un mes en total) y sobre todo, engorroso. Pero espero que este post les sea de ayuda y clarifique un poco cada uno de los pasos para gestionar la visa. Y por supuesto, que tengan una excelente estadía en Canadá!

Alquiler de Auto en Salta: A la ruta con un Chevrolet Prisma

Mis últimas vacaciones por el noroeste argentino tuvieron su base en la ciudad de Salta, pero abarcaron también los Valles Calchaquies e incluso la Quebrada de Humahuaca. Un recorrido que recomiendo plenamente, no solo por los increíbles paisajes que se descubrirán, sino también por la historia que se respira en aquellos lugares y la calidez de su gente. Por supuesto, lo más atinado para disfrutarlo al máximo, será alquilar un auto. En este caso, lo hice a través de Hertz, y elegí un Chevrolet Prisma.

El Prisma me resultó un auto ideal. Incluido en la categoría C, es lo suficientemente cómodo para realizar un viaje largo y sigue siendo económico. La gran ventaja con respecto a lo que se ofrece en la categoría B son sus 4 puertas, contra las 3 de la otra. En cuanto a comodidad y practicidad para mi esto es fundamental; buen espacio para hacer tramos largos en la ruta y cada asiento con su respectiva puerta te hacen la vida más fácil. En cuanto al precio del alquiler era el mismo para ambas categorías, así que no lo dudé ni por un instante.

Podés hacer la reserva por internet y luego pagar en el local al momento de retirar el auto, pero Hertz ofrece la opción de pagar en el momento por la web, con un descuento del 10%, lo cual es ideal si ya tenés definidas las fechas de la travesía. El seguro con franquicia está incluido, así que otra cosa menos de la que preocuparse, pero por supuesto tenés otras opciones de aseguramiento pagando los adicionales que correspondan.

Hablando del auto en sí, su mayor virtud es la buena relación precio – producto. Se trata de un vehículo básico, pero lo suficientemente amplio para que dos personas viajen cómodas, incluso en tramos largos. El baúl es grande considerando que se trata de un segmento chico, y nos entraron 2 valijas grandes y aún sobraba buen espacio. Durante el tramo de Salta a Cafayate por la Quebrada de las Conchas alcanzamos a una mochilera canadiense, y su mochila se sumó al equipaje sin dificultad. Eso sí, de hermético no tiene nada, y después de recorrer kilómetros sobre ripio, vas a tener que hacerle una buena sesión de limpieza a lo que llevabas en ese baúl.

En cuanto a prestaciones, el Prisma se portó muy bien. El motor viaja relajado pero tiene potencia suficiente a la hora de adelantar un camión en plena ruta. Y no es para nada gastador, rindió muy bien cada litro de nafta que le cargamos. El punto flojo es el tablero digital (salvo el odómetro), que con el reflejo del sol durante el día hay momentos en que no se ven bien los indicadores.

Y por supuesto la calidad de los materiales, que si bien no se le puede pedir gran cosa a un auto de este segmento, se notó mucho cuando el comando de las luces bajas / altas se desprendió del tablero apenas salimos a la ruta. Vaya a saber qué trato le dieron los inquilinos anteriores al pobre Prisma también!

El servicio de Hertz fue correcto, lo justo y necesario. Si bien tienen dos oficinas y en su momento me tenté con devolver el auto en el aeropuerto, al final opté por dejarlo en la sucursal de Salta ciudad, muy céntrica y a metros de la plaza principal. El costo del taxi hasta la terminal y la excursión al Tren de las Nubes que queríamos hacer no compensaban el adicional por los dos días extra de alquiler y devolverlo en otro punto.

El trámite fue muy simple, tanto al retirar como al devolverlo. Se deja un tarjeta de crédito donde se bloquea un monto en garantía hasta que se devuelve la unidad, se presenta documento y licencia de conducir válida, se revisa el estado del auto y listo. Se sale con tanque lleno y así debe devolverse, el adicional por litro que cobran las agencias nunca es conveniente.

Lo que sí es conveniente es hacer los cálculos y comparar los precios de las excursiones con los de alquilar un auto y ponerle nafta. Aún cuando esta última opción sea un poco más cara, en mi opinión vale la pena por la libertad que da de moverse como uno quiere, cuando uno quiere. Si los que viajan son más de dos personas, ni lo dudes, casi seguro que el auto también te conviene económicamente. Nosotros al Prisma lo metimos en todos lados (hasta en una pista de aterrizaje!), y nos rindió muy bien.

Viaje por el Noroeste Argentino: ¿Tarjeta o efectivo?

Por lo general en mi caso el tema de cómo afrontar los gastos durante un viaje, no es un tema. Tengo bien definido cómo manejarme, y la estrategia puede resumirse en llevar encima el mínimo indispensable de efectivo como para costear algunas propinas y tener un pequeño excedente para salir del paso con alguna emergencia que pudiera darse (como que se desmagnetice la tarjeta). Para todo lo demás existe… la tarjeta que más te guste.

Pero en ciertos destinos me permito dudar un poco de mi infalible estrategia, y el noroeste argentino es uno de ellos.

Sabiendo cómo son las cosas por allá, durante mi último viaje tomé algunas precauciones monetarias, que al final de la recorrida se relevaron como un tanto excesivas ya que durante los más de diez años que pasaron desde mi último viaje a aquella zona del país algunas cuestiones mejoraron. Por supuesto que en las grandes ciudades y los pueblos más turísticos no habrá grandes problemas, pero aún así todavía es aconsejable tomar recaudos cuando se visitan localidades más chicas. Y un viaje al NOA no es tal si no se visitan lugares de ese estilo, así que…

Qué tarjeta de crédito llevar.

A la hora de pagar uno en general habla de dos opciones (efectivo o tarjeta), como si todas las tarjetas fueran lo mismo, pero en la práctica están lejos de serlo. Y cuando uno no está en una gran ciudad, esas diferencias se acentúan. Por eso es recomendable que en toda billetera haya al menos una VISA o una MASTERCARD, que en general son aceptadas en prácticamente todos lados. Otras tarjetas obviamente pueden y deben llevarse también, pero hay que tener presente que puede haber lugares donde no las acepten, por lo que es necesario tener otra alternativa.

Por otro lado, siempre hay que llevar más de una tarjeta, por cualquier problema que se pudiera tener con el plástico. Aunque esto vale también para viajar a Londres, Nueva York, o donde se te ocurra.

Averiguar antes de gastar.

Y no me refiere al precio (o al menos no sólo a eso). Antes de realizar un consumo, si uno tiene pensado pagar con tarjeta hay que consultar siempre si la aceptan. Incluso cuando en la vidriera, cartel u algún otro lugar digan que sí aceptan, preguntar nunca estará de más y servirá para ahorrarse dolores de cabeza.

Si les parece que soy demasiado precavido los ilustro con un ejemplo: En Tilcara buscamos un restaurante para almorzar, y ubicamos uno bastante lindo frente a la plaza. El pizarrón en la puerta decía claramente que había wifi y se aceptaban tarjetas; pero luego resultó ser que no: no había internet y el sistema estaba caído así que sólo se podía pagar con cash. Sin embargo sólo nos enteramos de estos pequeños detalles al consultar; el mozo no nos advirtió por iniciativa propia, y de no haber tenido dinero encima podríamos haber pasado un mal momento. Algo tan incorporado en Buenos Aires como avisar de antemano que el posnet no funciona, puede que en pueblos donde lo habitual es pagar con billetes no funcione como uno está acostumbrado.

Separar el dinero para los alojamientos.

Los hospedajes suelen ser lo más costoso de un viaje, y por lo general siempre reciben tarjetas de crédito. Por lo general. En aquellos casos en que la agencia de viaje no nos haya cobrado la estadía, habrá que revisar si el establecimiento acepta el pago electrónico. Si uno duerme en un prestigioso hotel 5 estrellas es un hecho que no habrá ningún problema; pero al menos en mi caso ese no es el tipo de alojamiento que busco en un pueblo en medio de la quebrada. Por otro lado, si uno quiere dormir en una pequeña localidad colonial como pueden ser San Carlos, Molinos, Angastaco o Seclantás, simplemente no va a encontrar alojamientos así porque no existen. En estos lugares las noches se pagan en efectivo. Y entonces es recomendable tener el dinero necesario para cancelar todas esas estadías contado y separado.

¿Me llevo todos los billetes de paseo?

Bueno, eso de ir a todos lados con un fajo de billetes en la mochila es algo que odio y evito a toda costa; pero en la recorrida por los Valles Calchaquíes y la Quebrada de Humahuaca es justamente lo que hice, y es en este punto donde digo que fue una precaución excesiva.

Por mi experiencia en viajes anteriores estaba seguro de que iba a necesitar disponer de efectivo, pero además tenía muy patente el recuerdo de lo complicado que era conseguirlo fuera de las ciudades. Pocos cajeros, y muchas veces sin plata. El hacerme de un buen stock de billetes en Salta antes de empezar la recorrida rutera resultó no ser tan necesario, ya que pueblo por el que pasamos, pueblo que tenía su cajero. En particular, el Banco Macro tiene presencia en toda la zona, y por supuesto donde hay un Banco Nación hay un cajero Link. Y no solo eso, las máquienas tenían dinero, tal es así que pudimos retirar en Angastaco sin problemas. Eso sí, no fue en el pico de la temporada. En períodos de vacaciones y fines de semana largo, yo sugeriría ser precavido en este sentido.

Por supuesto que igualmente hay que administar los billetes lo mejor posible. Para eso, siempre la primer opción de pago es la tarjeta de crédito. En segundo lugar la de débito. Y el efectivo queda únicamente para aquellos casos en que es la única alternativa.

Las estaciones de servicio se tarjetean con la más complicada.

La mejor forma de recorrer estos pueblos es claramente el auto (si es alquilado mucho mejor), y entonces hay que cargarle nafta a la máquina. Quizá sea una obviedad, pero muy en línea cono lo que les comentaba en el párrafo anterior, en las estaciones de servicio se paga con tarjeta (más con lo que sale la nafta hoy en día). Igualmente es aconsejable consultar que acepten, no sea cosa que justo se les haya caído el sistema. Pero además, las estaciones suelen aceptar una amplica gama de tarjetas, así que son un buen lugar para quemar saldo de aquella menos popular. En mi caso pagué cada litro de nafta con la American Express, que en muchos establecimientos no era aceptada.

 

Estas fueron las particularidades que tuvieron los pagos de los gastos durante el viaje al noroeste, y la forma en que los afronté. Cada uno debe hacerlo a su modo, y con este post no pretendo más que alertarlos sobre la disponibilidad (o falta de la misma) que hay en aquella zona del país, y tirarles algunas ideas que pueden implementar o adaptar a gusto. El objetivo será siempre disfrutar al máximo del viaje, y no quedarse con las ganas de nada por no tener forma de hacer efectivo un desembolso.

 

La compleja tarea de viajar en tren por Alemania: de Munich a Miesbach.

Se puede decir que viajar en tren por Buenos Aires es relativamente fácil. Uno solamente tiene que tener en claro en qué estación bajar y luego es simplemente prestar atención para no pasarse de largo. A lo sumo hay algunas formaciones que no van hasta la estación terminal sino que finalizan el recorrido antes, o bien trenes rápidos que no paran en todas las estaciones, pero una vez más sólo hay que prestar atención a estar subiendo al tren correcto, y listo. De esta forma podemos viajar entre diferentes ciudades de nuestro conurbano y la capital federal.

Bueno, en Alemania resultó ser un poco diferente ya que atender a qué tren te estas subiendo no es suficiente. Además tenés que chequear en qué vagón estás entrando. De eso me enteré cuando me acerqué a la estación central del Deutsche Bahn en Munich para viajar a Miesbach, un hermoso pueblo campestre a unos 50 kilómetros al sur.

Aunque la München Hauptbahnhof es enorme, ubicar la formación correcta fue bastante fácil. Con sólo preguntar en las ventanillas de información me indicaron claramente dónde tomar el BOB, el servicio de trenes de la provincia de Bayern: al fondo de la estación, los últimos andenes. Y luego chequeando los carteles electrónicos ubicados en cada andén es difícil equivocarse.

Si estuvieras en Argentina ya habrías cumplido con lo necesario. Pero en Munich hay que dar un paso más, un tanto complicado, y del que me di cuenta porque tuve suerte: tenía una hora de espera para el próximo tren, por lo que después de un rato fotografiando trenes me entretuve leyendo los distintos carteles con los diferentes ramales y descubrí algo raro: El BOB salía de Munich pero luego de una traza común el recorrido se bifurcaba varias veces, con diferentes finales, marcados en diferentes colores. Y en el mismo andén noté diferentes carteles electrónicos marcando destinos diferentes, y otros mostrando la formación con sus vagones, pintados diferentes de dos en dos, coincidiendo con los colores de los tramos finales de cada recorrido.

Dudando, cuando llegó el tren le consulté a un pasajero alemán que no me supo decir nada. Ya dentro de uno de los vagones del fondo volví a preguntar. Me indicaron que ese no llegaba a Miesbach y me señalaron el cartel sobre la puerta. Allí una señora alemana que tenía mi mismo destino estaba enfrascada tratando de entender el sistema. Bajamos juntos y nos encaminamos hacia el frente del tren, donde nos encaramamos en los primeros vagones, mientras ella protestaba en su lengua madre con el grupo que la seguía, quejándose de lo complicado que era.

El punto está en que en realidad esa formación no es un tren, sino tres. Arranca la totalidad de los vagones por la traza central hasta llegar a Holzkirchen, punto donde los últimos vagones son desenganchados para desviarse de la vía principal. El resto sigue viaje por la misma hasta llegar Schaftlach, punto donde el tren vuelve a dividirse, yendo estos vagones a dos puntos diferentes. Eso implica que, durante el tramo de traza principal habrá que subirse a los vagones correctos dependiendo del destino que uno tenga, de lo contrario podés terminar en cualquier lado! El modo de hacerlo es prestando atención a los colores de los carteles indicadores.

Este fue el único viaje que hice dentro de Alemania en tren pero es probable que el sistema se repita en otras ciudades, así que cuando te toque a vos estate atento a las indicaciones, y si ves algo raro y entrás en duda preguntá antes de subir al tren. Será mejor eso que preguntar en dónde estás al bajar en alguna estación de Europa que no era la que vos esperabas.