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¿Cómo es viajar en el Eurostar? Lo tomamos desde Londres hasta Bruselas.

Mientras planeábamos el viaje por Europa decidimos optar por el tren para llegar a la segunda gran ciudad de la gira: Bruselas. Así sacamos el pasaje por internet (en la web del Rail Europe a la que accedés desde acá) con varios meses de anticipación y cuando llegamos a la estación londinense de Saint Pancras International, una hora antes de la salida de nuestra formación, ya los llevábamos impresos en la mochila.

Llegamos desde el hotel Days London Waterloo con el Underground sin ningún problema. Para quienes estén interesados en los detalles de cómo viajar en el subte londinense les dejo el link al post sobre el transporte público en esa enorme ciudad. Como la metrópoli a la que pertenece, la estación St. Pancras es también enorme, con gran cantidad de locales y hasta con pianos dispuestos en varios lugares para que el público que se anime (y que sepa lo que hace, se los pido por favor) pueda sentarse a tocar unas notas mientras espera la salida de su tren.

El de la foto, como así también cada uno de los pianos que cruzamos, en perfectas condiciones. Increíble para una estación de ferrocarril, no? Y aunque el de la foto está en solitario, más de un pasajero se hizo su tiempito para sentarse a tocar, así que podemos certificar que, efectivamente, no son pianos de utilería.

Para ubicarse dentro de la estación hay que guiarse por la cartelería, que en general es bastante clara. En nuestro caso lo lógico era buscar las indicaciones de “Trenes Internacionales” y siguiéndolas llegamos al lugar correcto. De hecho aún faltaban unos 15 minutos para que abrieran el gate cuando ya nos encontrábamos frete a él, así que tuvimos que hacer algo de tiempo.

El gate se abrió con puntualidad inglesa y allí debimos escanear los pasajes y luego hacer lo propio con los equipajes y los abrigos en el control de seguridad. Igualito a un aeropuerto. Como era un viaje internacional, el siguiente paso fue el control de pasaportes, con la particularidad de que los que ocupan los puestos de migraciones no son ingleses, sino que es la policía francesa. Cabe destacar que, si bien pertenece a la Unión Europea, Gran Bretaña nunca se adhirió al Espacio Schengen que permite la libre circulación de personas entre sus miembros, con lo cual hay que hacer migraciones para entrar a la UE.

Cuando uno finalmente llega a la sala de preembarque (ya oficialmente ingresado a la Unión Europea a través de Francia, independiéntemente del destino – léase país – en el que uno planee bajar del tren), aun no se sabe desde qué andén partirá el que nos corresponde. Hay que esperar el anuncio por altavoz, y estar atentos a las pantallas, que unos 20 minutos antes de la hora de salida indican la plataforma asignada.

En el proceso de abordaje queda en uno revisar el vagón y el asiento que nos corresponden, los cuales se reservan al momento de comprar el pasaje y por supuesto, están impresos en el mismo. Cada coche está identificado con el número correspondiente y es cuestión de caminar el andén hasta encontrarlo. En ese punto vimos algo poco común en Londres: varios grupos de personas que corrían arrastrando sus equipajes, cuando aún faltaban 15 minutos para que el tren saliera, por lo que había tiempo de sobra para recorrer la formación de punta a punta al menos un par de veces. Se nos ocurrió que quizá no todos tuvieran asientos asignados previamente, pero cuando llegamos a nuestro vagón nos dimos cuenta de que hay otro factor que juega un rol importante: las valijas.

En los extremos de cada vagón hay un sector portaequipaje, que la verdad no es muy amplio. Su ubicación (justo al ingreso del coche) demora el abordaje porque la gente se toma su tiempo para acomodar las cosas lo mejor que puede, y su poco generosa capacidad hace que se llenen relativamente rápido. Las cosas más pequeñas, como mochilas o bolsos de mano, podrán ir en los compartimientos arriba de los asientos, pero las valijas más grandes hay que acomodarlas en alguno de los extremos del coche. Eso sí, al menos en nuestra experiencia nadie toca nada que no le pertenezca, así que no hay inconveniente en dejar todo ahí y pasar al área de asientos a la que se accede a través de una puerta automática que insonoriza el habitáculo.

En cuanto a comodidad, los asientos de segunda clase en los que viajamos resultaron muy confortables, y para un viaje de algo más de 2 horas están más que bien. Tienen tomacorriente para cargar el celular o la computadora y mesita para poder degustar más cómodamente el snack que puedas llevar, o lo que te hayas comprado en alguno de los dos “vagones café” que tiene cada formación. Aunque claro, si lo preferís, en vez de volverte a tu asiento te podés quedar comiendo allí en la barra.

La verdad que el servicio a bordo no me pareció nada caro. Por GPB 14 compramos un sandwich de pavo y un wrap vegetariano, con dos limonadas. No habrá sido un gran almuerzo, pero para tratarse de algo comprado en el tren la calidad era aceptable.

El viaje de Londres a Bruselas en un tren de alta velocidad (llegó a marcar 290 km/h) es corto, pero aún así da tiempo suficiente para relajarse con un buen libro, o distraerse leyendo posts de Ahicito Nomás. Para ello el Eurostar tiene servicio wifi gratuito incluso en los coches de segunda clase, aunque por momentos es deficiente, ya que la señal depende del lugar por el que se esté pasando, con lo cual por momentos es buena y por momentos flaquea. Otra opción es bajarse la APP para acceder al entretenimiento a bordo del Eurostar, con música y películas entre otras cosas; a las que también se puede accceder online por el browser pero que no logré que funcionara bien.

Una muy linda experiencia. En general para viajar dentro de Europa me gusta el tren, porque allá realmente funciona de lujo, sale y te deja en el centro de la ciudad haciendo mucho más fácil el traslado con respecto a un aeropuerto, y no necesitas ir con tanta anticipación como para tomar un vuelo. Al bajar en Bruselas ya no hubo más controles de seguridad ni migratorios, así que sólo nos quedó salir de la estación y comenzar a disfrutar, como también puede hacer todos ustedes.

Guía para viajar en Londres, incluyendo el traslado desde y hacia el Aeropuerto de Gatwick

Llegan finalmente las tan ansiadas vacaciones y uno se sube a un avión y aterriza horas después, como por arte de magia, en una ciudad totalmente desconocida. El primer impulso, lógicamente, y luego de controlado el jetlag (o quizá no) será el de salir a descubrirla, y para eso yo soy partidario de que no hay mejor forma que caminarla todo lo que se pueda. Ahora bien, si la ciudad que pretendemos explorar es la capital del Reino Unido tendremos que tener en cuenta que se trata de una ciudad realmente enorme, y por tanto nos veremos obligados a hacer uso de los servicios de tranporte público.

Lo primero que hay que mencionar acá es que la red de transporte público de Londres es realmente fascinante. En particular el subte, allá bajo la mundialmente famosa denominación de Underground, tiene una extensa red que con sus once líneas interconectadas te puede trasladar hasta cualquier punto de la ciudad, incluso los barrios más alejados del centro, como nos pasó cuando fuimos a visitar Noting Hill o el Museo de la Royal Air Force, posts que ya publicaremos más adelante.

Perderse en las entrañas de la Tierra intentando llegar a un destino con el Underground es casi imposible, aunque sí requerirá entender el sistema de señalización y prestar un poco de atención. En primer lugar están los carteles en las estaciones que te indican la dirección de los trenes y cada una de las siguientes paradas, cosa que si te metiste en el andén incorrecto puedas identificarlo fácilmente con sólo saber el nombre de la estación donde te querés bajar: esa estación no figurará en el cartel de ese andén. En segundo lugar, los trenes indican en el frente hacia dónde se dirigen. Y en tercer lugar, una vez a bordo una amable voz por altoparlante hace lo propio.

Otra opción válida (e incluso más económica) es la de los tradicionales buses rojos de dos pisos, a los que se puede ver recorrer las calles de la ciudad de un lado para el otro. También ellos poseen una amplia red y cuentan con la ventaja de poder guiarte en todo momento con Google Maps ya que al ir por la superficie nunca perdés el posicionamiento satelital y podés monitorear el viaje desde tu celular en tiempo real (lógicamente necesitarás tener serivicios de datos para contar con todas las funcionalidades, algo de lo que ya hablamos en este otro post). Eso sí, sobre todo en el centro el tránsito puede ponerse denso y retrasar el viaje.

La gran cuestión de todo esto es cómo pagar estos sistemas, algo que en Londres resulta simple, pero caro. Lo más importante a tener en claro es que, si uno pretende pagar cada viaje individualmente, en caso de hacer dos o más en el día seguramente resulte mucho más oneroso que otras opciones. Existen abonos que permiten ahorrar dinero o fijar valores para viajes por un determinado período de tiempo, y que además sirven tanto para el bus como el Underground, y hasta para los trenes que conectan el Aeropuerto de Gatwick con Londres. Para los turistas, según nuestra experiencia, hay dos opciones que resultan las más convenientes:

Visitors Oyster Card.

Se trata de una tarjeta prepaga al mejor estilo de nuestra SUBE (aunque claro, en realidad es al revés, siendo la nuestra la que replica al sistema europeo). Se puede comprar y recargar tanto en los aeropuertos como en las estaciones de tren y Underground, y tiene un costo de GBP 5 más lo que le quieras cargar. En nuestro caso le hicimos una carga de GBP 30 que nos sirvió para la estadía de cuatro días e incluso sobró, aunque hay que considerar que nosotros caminamos muchísimo. Igualmente, si te quedaste corto, la podés recargar.

El uso de la Oyster es similar al de la SUBE, y se debe marcar el comienzo del viaje y luego el final. De esta forma se debita la tarifa correcta. Además con la Oyster tenés el beneficio del sistema de caps, que podría traducirse como “cima”, y que implica que pagás un valor máximo diario por tus viajes. Excedido ese monto, el resto de los viajes que hagas en el día serán gratis.

Travelcard

Se trata de un ticket válido para moverse de forma ilimitada por la ciudad durante el período establecido y por las áreas habilitadas. Este fue nuestro caso para la última jornada del viaje, cuando hicimos noche en el Aeropuerto de Gatwick y queríamos ir a pasar el día a la ciudad. Por GBP 15,90 compramos la Travelcard con validez de un sólo día y para viajar entre el aeropuerto y Londres, y por todas las zonas desde la 1 hasta la 6. De esta forma llegamos desde Gatwick hasta el RAF Museum (link al post) en las afueras de la ciudad a un mejor costo que si hubiéramos utilizado la Oyster.

Las Travelcard pueden ser válidas para diferentes períodos, que pueden incluir un sólo día, una semana, mes, o hasta el año completo. Claro que habrá que hacer un cálculo afinado para asegurarse que utilizaremos todos esos viajes a fin de amortizar el valor pagado. Una ventaja es que aquí también se aplica el sistema de “caps”.

Tajetas de Crédito Contactless

El sistema de transporte público de Londres está preparado para utilizar estas tarjetas de crédito, tanto en buses como en subte y tren. Sin embargo no dispongo de una, así que no puedo contarles experiencia alguna al respecto. Cabe destacar que, según supongo, es probable que en este caso no se de el sistema de “caps” por lo que al pagar cada viaje de forma individual se podría llegar a abonar más que con otras opciones. Igualmente, como no pude probar este sistema, en caso de que algún lector lo haya hecho pueden dejar sus comentarios en el post.

Viajar por Londres resulta relativamente fácil una vez que uno entiende y se acostumbra al sistema. Lo mismo pasa para trasladarse desde el Aeropuerto de Gatwick, que cuenta con conexión por tren de forma frecuente durante todo el día, y que funciona a la perfección incluso en el horario de llegada del vuelo de Norwegian, cuyo report pueden leer haciendo click aquí.

Así que a no amedrentarse ante lo inmenso de la red de transportes. Que sea una herramienta para salir del hotel y descubrir rincones nuevos e impensados, en vez de un motivo para quedarse en el mismo lugar con lo ya conocido. ¡No es tan difícil!

Utilización de datos en el exterior: Opción Chip Prepago.

En la actualidad los celulares (o mejor dicho los smartphones) son parte fundamental de nuestro día a día. A través de ellos no sólo nos comunicamos con familiares, amigos y colegas, 00sino que hacemos prácticamente todo: desde leer el diario y navegar por internet hasta pagar las cuentas bancarias. ¡Hasta podés depositar cheques con el celular!

Cuando uno viaja al exterior la esencia de esta dinámica en gran parte no cambia, e incluso estando en un lugar desconocido hay ciertas aplicaciones del teléfono móbil que se convierten en fundamentales. Sin ir más lejos, las aplicaciones de mapas serán críticas para saber dónde estamos y cómo llegar hasta donde queremos ir. Para lograr su funcionamiento óptimo será necesario contar con servicios de datos durante los viajes al exterior, lo cual nos permitirá entre otras cosas optar por la mejor ruta (conociendo la situación del tráfico en tiempo real), saber cuándo pasa el próximo tren o incluso tomar un auto con alguno de los servicios en plataforma como Uber o Cabify.

Para conseguir esto la vía más simple es lógicamente activar el roaming del operador con el que tengamos contratado el servicio en Argentina, pero esto suele ser extremadamente caro. Habrá que revisar si existe algún plan particular que resulte conveniente y, en caso contrario, explorar otras alternativas, para las cuales necesitaremos asegurarnos que el celular esté liberado.

La segunda opción es comprar un chip local cuando llegamos al destino, pero esto tiene algunas desventajas importantes: En primer lugar hay que encontrar dónde comprarlo y trasladarse (digamos, a ciegas) hasta ese lugar. Por otro lado hay que considerar que esos chips suelen ser locales, por lo que quizá nos sirva únicamente para ese país donde lo adquirimos, ergo si estamos de gira por Europa es probable que tengamos que comprar uno diferente en cada país de la recorrida, lo que de seguro no será ni económico, ni práctico.

La tercera opción (y la que contraté yo) es la de comprar en Argentina un chip prepago. Estos se dividen de acuerdo al país o zona en que funcionan, por lo que habrá que revisar cuál es el que debemos comprar; y luego el punto a definir es la cantidad de GB por la que debemos optar, lo cual por supuesto dependerá de qué uso le daremos al celular.

En este sentido, para mi último viaje a Europa yo me incliné por un chip prepago de 12 GB, a un costo de USD 45. Al momento del viaje la otra opción era el chip de 2 GB, que me parecía poco para el uso que estimaba darle, así que me incliné por el de 12 GB aún cuando este último me pareciera demasiado. De hecho no estuve tan errado, ya que finalmente en un viaje de 3 semanas gasté casi 3 GB. Esto fue menos de lo que yo había calculado en un principio, pero tuvo un factor que lo explica claramente: el free wifi.

Algo a tener en cuenta cuando viajamos a Europa es que cada vez existen más lugares donde hay wifi disponible de forma gratuita; una gran diferencia con la situación que viví cuando viajé en 2013. Hoy en día no solo casi todos los locales de comida, café y bares cuentan con este servicio, sino que las estaciones de tren y aeropuertos también lo ofrecen. Incluso a bordo de la clase económica de los trenes nos podemos conectar al wifi, algo que antes estaba reservado para los asientos de primera clase o bien, había que abonarlo aparte. ¡Hasta hay plazas y otros espacios públicos con wifi gratis! En resumen, lejos de restringirme en el uso de datos, usé internet de forma bastante intensiva (especialmente a la hora de desplazarme de un punto a otro) y gasté menos GB de lo que había pensado.

Chequeando hoy la web de Hola SIM, una de las empresas que provee estos chips y en definitiva por la que opté esta vez, veo que la oferta cambió y ahora el chip de 2 GB fue reemplazado por uno de 3 GB que antes no existía. Claramente esa es la opción que me hubiese convenido, aunque claro, con el diario del lunes es fácil afirmarlo, además de que en aquél momento no existía.

El uso del chip es bastante simple ya que cuando llegamos a destino solamente hay que reemplazar el chip local argentino por el que compramos. Es probable que el teléfono lo reconozca sin más y salga andando, de lo contrario habrá que seguir los pasos indicados en las instrucciones que nos dan para setearlo. El Whatsapp (lo que más nos interesa a todos, por supuesto) funciona sin necesidad de hacer ningún cambio (reconoce nuestro número argentino), mientras que para entablar comunicaciones telefónicas la gente tendrá que llamarnos al número internacional que nos provee el chip. El servicio te provee de datos y de cierta cantidad de minutos libres para hacer llamadas.

En Argentina hay un par de empresas que proveen estos chips y si bien las alternativas son bastante similares, puede haber ligeras diferencias en cuanto al precio y la cantidad de datos que proveen, con lo cual habrá que googlear y ver cuál es el producto que mejor se ajusta a nuestro viaje. En todos los casos será aconsejable no derrochar datos, para lo cual al comprar el chip suelen incluir ciertas recomendaciones, pero la más importante es tener en mente que las aplicaciones se conectan a internet constantemente y sin que lo notemos, en lo que se llama “uso de datos en segundo plano”. Esta opción puede apagarse, a fin de que el celular sólo utilice datos cuando nosotros activamos tal o cual aplicación. Por supuesto que todas las actualizaciones de sistema y backups en la nube deben estar seteadas también para realizarse únicamente al estar conectados a wifi.

De esta forma es posible (y necesario) contar con datos durante un viaje al exterior sin tener que hipotecar la casa.

Plaza Premium Lounge USA Transborder: El Salón VIP del Aeropuerto de Toronto.

Cuando llegué al Aeropuerto Internacional Lester B. Pearson de Toronto tenía varias horas por delante antes de poder abordar mi vuelo hacia Miami, con lo cual opté por hacer uso del servicio de Priority Pass y acceder al salón Vip Plaza Premium Lounge ubicado entre las puertas F53 y F55 de la Terminal 1. Presentando únicamente la tarjeta fue suficiente para entrar al vip (no hizo falta ni el boarding pass, ni documento alguno) y el ingreso fue totalmente sin cargo.

Lo primero que uno nota al entrar es que se trata de una sala bastente pequeña. De formato angosto y alargado, apenas uno ingresa se encuentra de frente con la barra donde se puede pedir alguna bebida ya sea para consumir allí mismo, como para llevársela a otra área de la sala. Lo segundo que noté en ese momento es que el vip estaba bastante concurrido, por no decir prácticamente lleno.

Detrás de la barra y hacia la derecha (en el mismo sentido en que entramos) hay un pequeño mostrador con panificados para servirse uno mismo, y hacia un costado está la cocina, donde se pueden pedir platos calientes que el personal prepara y sirve allí mismo.

Más allá de la cocina hay un rincón con una máquina expendedora de gaseosas. Frente a todo este espacio alargado hay un salón angosto donde se disponen varias mesas para degustar todas estas cosas. Al extremo del salón están los baños.

Si vamos hacia el otro lado de la barra (es decir si al ingresar encaramos hacia la izquierda y pasamos más allá de la barra) nos encontramos con otra sala separada, donde en lugar de mesas hay dispuestos unos cubículos individuales con sillones mucho más cómodos, aunque en algún punto te hacen sentir algo encerrado.

Estos cubículos simulan un asiento de avión de Business Class y cuentan con una pequeña mesa al mejor estilo pupitre, tomas corrientes normales y con conexión USB y un gancho de donde colgar el saco o abrigo. Espacio dónde dejar el equipaje de mano no hay, así que habrá que ingeniarselas como para no molestar al de al lado, o al que pasa en caso de que no estemos en uno de los extremos de la hilera. Apoyar un vaso de algo y trabajar en una laptop a la vez será realmente una tarea de cuidado (no sea cosa que en un mal movimiento tiremos el vaso sin querer, o pero aun, la computadora termine estrellada en el suelo).

Todos los servicios dentro del VIP son gratis con el acceso de Priority Pass, incluido el wifi, aunque el servicio de free wifi del aeropuerto es tan pero tan bueno que tomarse el trabajo de loguearse en el del Plaza Premium no tiene mucho sentido.

Mi idea era aprovechar el tiempo muerto en el aeropuerto para trabajar un poco y preparar lo que tendría que presentar en las reuniones de Miami, pero siendo sincero la idea de entrar al vip era hacerlo con comodidad. Esto funcionó en cuanto a la tranquilidad del lugar y a poder disfrutar de una cerveza fria sin pagar un peso (ok, un dólar canadiense), pero el espacio es muy reducido y hay que maniobrar con cuidado e incluso así se corre riesgo de patear a algún vecino sin querer, así que lo que se dice comodidad, no es un fuerte de esta sala.

Paso a paso, cómo Gestionar la Visa Canadiense para Argentinos on line.

Viajar al exterior es siempre algo emocionante pero en ocasiones los trámites previos pueden llegar a ser algo engorrosos. Más allá de coordinar las reservas, hoteles y traslados, que es algo que muchos disfrutamos, hay que también contratar seguros de viaje, chequear políticas de migraciones y, eventualmente, hasta vacunarse. Y algo más, en algunos países es necesario tramitar una visa, o sea, un permiso gubernamental previo a poder abordar el avión en Ezeiza. Sin dudas, la más famosa de todas en nuestro país es la visa norteamericana, pero habiendo terminado de gestionar recientemente la canadiense, puedo decirles que es tanto o más complicada que aquella.

Y acá valgan algunas aclaraciones: En sí el trámite es más simple, ya que se puede realizar casi enteramente online, mientras que para viajar a Estados Unidos es necesario tener una entrevista cara a cara en la embajada donde una respuesta incorrecta nos puede dejar abajo del avión. Sin embargo, el hacerla online tiene también sus complicaciones, ya que todo lo que se envíe tiene que estar en un determinado formato, muy estricto, y tiene que estar completo y bien. Y en mi humilde opinión las instrucciones no son del todo claras, así que varios puntos se prestan a confusión. Por eso mi decisión de escribir un post al respecto, con el paso a paso, y actualizado al nuevo proceso que desde noviembre pasado requiere la toma de datos biométricos, un trámite extra que es, obviamente, presencial.

Mi primer recomendación es ingresar a la sección de “Inmigración y Ciudadanía” de la web del gobierno canadiense y leer detalladamente las instrucciones. Este post debería funcionar como guía adicional para quienes opten por hacer la presentación online, ya que la página propone varios idas y vueltas que a veces marean. Vayamos entonces al paso por paso.

1- Crear una cuenta

Obviamente, como todo en internet, para acceder a los servicios del gobierno canadiense on line habrá que crear una cuenta. Lo complejo aquí es que hay varias opciones para hacerlo. Por un lado se puede usar un login bancario en caso de operar con alguna de las entidades financieras aprobadas, algo difícil en Argentina. Por lo tanto, seguramente la mejor opción sea crear GCKey “Government of Canadá Key”, para lo cual habrá que elegir la opción de la derecha “Sign Up”.

La creación de esta cuenta implicará establecer las preguntas para recuperar el user y la password de ser necesario; son las llamadas “Recovery Questions”.

Pero además habrá que elegir unas preguntas de seguridad, las cuales deberemos contestar cada vez que accedamos al sistema para constatar nuestra identidad. Intenten que sean preguntas con respuestas simples (tendrán que tipearlas infinidad de veces) y fáciles de recordar. Lo bueno es que uno mismo se formula y contesta las preguntas, sin ninguna restricción del sistema, así que se pueden adaptar a lo que a cada uno le sea más simple.

La ventaja de este sistema es que uno puede entrar y salir cuantes veces quiera, grabando los cambios y actualizaciones realizadas. Lo que es importante recordar, es que una vez iniciado el preceso de postulación para obtener la visa, el mismo debe completarse en un máximo de 60 días desde tal inicio. De lo contrario, todo volverá a foja cero y habrá que volver a comenzar. Veamos entonces, cómo se da comienzo a una postulación.

2 – Personal Check List.

Al acceder a la cuenta lo primero que aparece (luego de aceptar las condiciones y responder las preguntas de seguridad cada vez que te loguees) es una pantalla donde vemos el status de nuestros trámites y las opciones que tenemos. Aquí, a medida que el proceso avance, nos irán apareciendo las diferentes notificaciones, ya sea para informarnos de un cambio en el estado de nuestra solicitud, o bien para indicarnos que hagamos algo (por ejemplo remitir alguna documentación extra). En este caso, como recién estamos dando comienzo, con respecto al status no hay ninguna información disponible y temeos que ir a la opción “Apply to come to Canada” para iniciar la postulación.

El primer paso allí será determinar si somos aptos o no para realizar la postulación, con lo cual debemos elegir la opción “Visitor visa, study and/or work permit”. Como es la primera vez que pido la visa canadiense y no tengo ningún código de referencia, la primer sección de la pantalla la dejo en blanco.

Allí se abrirá un cuestionario on line que hay que completar. Son preguntas simples que se refieren principalmente al propósito del viaje, si tenemos familiares o amigos allá, cómo costearemos los gastos del mismo, y cómo abonaremos el trámite de la visa, entre otras. Por supuesto encontraremos también las típicas consultas sobre si tuvimos problemas con la ley, si ya hemos solicitado una visa en el pasado, si estamos involucrados con alguna organización política, etc. Finalizado el cuestionario, el sistema nos devolverá un resultado, que debería ser que somos aptos para solicitar la visa.

3 – Personal Check List, Formularios y Documentos de Soporte.

A partir de ahora viene la parte más complicada: hay que completar los formularios y conseguir documentación adicional, los cuales dependen de las respuestas que hayamos dado en el paso anterior.

Los formularios de solicitud de visa y de registros familiares hay que bajarlos de la web. Esto debiera ser algo simple, pero a mi se me complicó porque, una vez descargados, el Adobe no los abría. La única forma de acceder fue con click derecho y optando por “abrir con”, y allí sí seleccionar el Adobe Reader DC. Con este truco en mente pude completar los formularios con todos los datos que piden, que son por demás detallados. Lo bueno es que el propio formulario te va guiando sobre qué completar y qué dejar en blanco, y una vez listo hay que clickear en “validar”, con lo cual el mismo programa nos resaltará si hay algún dato faltante.

El resto de los documentos de soporte hay que prepararlos y subirlos sin ningún formulario definido, aunque sí hay que respetar los parámetros establecidos, por ejemplo cargar un sólo archivo por documento solicitado, en alguno de los formatos aceptables y que no supere el peso máximo permitido.

Estos documentos (que pueden variar de acuerdo a la visa que estés solicitando y lo que hayas contestado previamente), a modo de referencia son:

  • Travel History: Se refiere a los comprobantes de viajes anteriores. Lo más obvio es escanear todas las páginas con sellos de todos tus pasaportes, pero también pueden ser por ejemplo boarding pass de viajes anteriores (por ejemplo si volaste a un país Mercosur con DNI). En el caso de que tengas visa estadounidense válida es muy importante que la escanees. Se sabe que los controles para obtenerla son muy estrictos, así que presentarla seguramente te haga más fácil el trámite, y en particular es probable que no te pidan mayores detalles en cuanto a tu solvencia económica.
  • Passport: Aquí hay que escanear el pasaporte actual, aquél con el que pensás viajar a Canadá.
  • Invitation Letter: Supongo que para mi fue requisito ya que el motivo de mi viaje era laboral; pero tuve que presentar una carta de invitación firmada por la sucursal canadiense de la empresa para la que trabajo. Estimo que en caso de que vayas por turismo no será un requisito mandatorio, pero la verdad es que no lo se.
  • Foto: Este punto es crítico porque las especificaciones técnicas de la foto que hay que presentar son muy puntuales y cualquier mínimo detalle que no se ajuste a los parámetros resultará en un rechazo. Mi recomendación es que no lo duden, bajen los requisitos técnicos de la web y con eso en un pen drive vayan a un fotógrafo. Es mejor pagar el servicio de un profesional y quedarse tranquilo que la foto será aceptable para el gobierno canadiense, antes que la solicitud sea rebotada  y haya que volver a presentarla.

A medida que vamos cargando los documentos, podemos distinguir cuáles faltan ya que el estado cambia de “Upload File” a “Update Information” para aquellos que subimos correctamente, permitiéndonos igualmente cambiar lo que querramos tantas veces como lo necesitemos, ante de enviar la solicitud.

Una vez que tenemos todo listo, enviamos la solicitud completa. Para ello habrá que pagar tanto la solicitud como el trámite de datos biométricos, todo por internet con tarjeta de crédito. Un dato importante y que da luego para confusión, es que la tasa por datos biométricos incluye el viejo fee por envío del pasaporte, que debía pagarse aparte, y que si bien sigue figurando en la lista general de precios, en la Argentina no corre más.

Importantísimo revisar con cautela que absolutamente toda la información brindada, tanto en los formularios como en los documentos de soporte, sea verídica y correcta. Un error en esto podría provocar que se demore el proceso de la visa, o incluso que la solicitud sea rechazada.

4 – Datos Biométricos.

Desde noviembre de 2018 a los argentinos se nos requiere dar nuestros datos biométricos, previo a que se comience a procesar nuestra solicitud. Esto distorsiona totalmente el tiempo estimado para el trámite total, que según indica la web al consultarla, para nuestro país era de siete días desde enviada la documentación. Ahora ese plazo en la realidad cuenta desde que nos toman los datos biométricos.

En concreto, lo que hacen es tomarnos una foto y registrar nuestras huellas dactilares. Una vez que terminamos el paso #3 es cuestión de esperar el mail indicando que debemos sacar turno para este trámite presencial. Por supuesto que, en caso de que falte algún documento, que algunos de los archivos suministrados no cumpla con los requisitos, o bien que ya en ese punto se requiera que presentemos información adicional, el mail que nos llegue bien puede pedirnos justamente eso.

Ahora bien, si se nos solicita presentarnos a dar los biométricos hay que tener en cuenta que es obligatorio sacar turno. Para ello habrá que ingresar a la web de VFS Global, que es la empresa autorizada por el gobierno canadiense a dar servicios para tramitar la visa en la República Argentina. Allí deberemos, nuevamente, crear una cuenta, esta vez en TT Services, y una vez que la activemos a través del link que nos llega al mail podremos acceder al calendario de fechas. Ojo, puede ser que el primer turno disponible no sea inmediato, de hecho yo pude ir recién casi una semana después de que me llegó la notificación, y eso que la revisé casi de inmediato.

Con el turno definido, el día elegido hay que presentarse en las oficinas de VFS Global (Av. Córdoba 1131, en CABA) 15 minutos antes del horario pactado, y con toda la documentación que nos piden en las notificaciones. Allí nos tomarán foto y huellas, y ahora sí, una vez cumplido esto será cuestión de esperar que nos pidan el pasaporte original. El plazo normal para tener noticias es de entre 5 y 10 días hábiles desde ese momento. En mi caso la notificación llegó al quinto día.

5 – Entrega del Pasaporte

Finalmente, el último paso. Contrariamente a lo que se puede creer, el hecho de que nos llegue el mail pidiéndonos enviar el pasaporte no signfica que la visa esté aprobada. La decisión final es tomada ya con el documento de viaje en mano, así que no quedará más remedio que enviarlo.

Para ello la única forma posible es através de la oficina de VFS Global, esa misma en la que nos tomaron los datos biométricos. Pero presentar el pasaporte tampoco es tan simple como suena, también hay requisitos que cumplir, pero no todos los que piden, sino solo algunos. El tema es bastante confuso por lo que tuve que contactarme con VFS Global para estar seguro de lo que hacía. Intenté por teléfono y es un verdadero suplicio: hay un disco que te lee una lista interminable de condiciones y al aceptarlas se pasa a otro disco, y cada uno de los interminables discursos te los leen tres veces (en español, inglés y francés)…. Luego de unos diez minutos de escuchar grabaciones, corté y opté por el chat, que es mucho más simple: aceptás las condiciones y listo.

Pero en una de esas, con el siguiente detalle no necesitás contactar a nadie. El pasaporte hay que presentarlo (sin necesidad de sacar turno) con la siguiente documentación:

  • Carta del gobierno canadiense pidiéndonos presentarlo (nos llega por mail y hay que imprimirla)
  • El formulario de consentimiento firmado, que se baja de la web.
  • En caso de que querramos recibir el pasaporte de regreso por correo, la información de contacto, que es una hoja común y corriente con nombre, dirección, teléfono y correo electrónico. En caso de ir a retirarlo por las oficinas de VFS Global, no hace falta presentar nada más.

Un detalle: Si bien entre los requisitos figura llevar el comprobante de pago de los servicios, esto no hace falta, porque como ya les conté, están incluidos en el pago que hicimos por los datos biométricos. Y a esta altura del trámite solamente llegas si te presentaste a brindarlos con todo pago.

Un segundo detalle, que será de vital importancia para quienes no sean de Buenos Aires. El pasaporte puede ser remitido a VFS Global por correo también. Habrá que prestar atención a incluir en el sobre todos los documentos necesarios, ya que de lo contrario el proceso no avanzará. Y aconsejo también que chequeen bien los gastos, porque para que les devuelvan el pasaporte visado a su domicilio seguramente haya que pagar un servicio adicional. Lo mejor será consultar antes de mandar los papeles, y para ello, lo mejor es hacerlo en el chat de VFS Global.

Decisión Final.

Nuevamente, la espera. Otra vez, 5 días hábiles. A partir de la entrega del pasaporte habrá una intensa actividad en la casilla de mail, ya que el viaje del documento se trackea en detalle, y nos llega una notificación por cada movimiento que se hace. Si todo va bien, uno de esos mails nos indicará que hay un nuevo mensaje de status en nuestra cuenta GCKey, y al acceder a la misma veremos que se ha tomado la decisión final, y que la misma es positiva. Entonces en una página libre del pasaporte nos adosarán la visa, válida únicamente hasta la fecha de vencimiento del pasaporte. Este dato es importante, porque si se te vence dentro de poco lo mejor quizá sea renovarlo primero y así lograr que la visa tenga la máxima validez posible. Luego los mensajes de trackeo siguen hasta que se nos notifica que el pasaporte está listo para ser retirado, o bien nos llega a la dirección que elegimos.

En definitiva, es un proceso largo (aproximadamente un mes en total) y sobre todo, engorroso. Pero espero que este post les sea de ayuda y clarifique un poco cada uno de los pasos para gestionar la visa. Y por supuesto, que tengan una excelente estadía en Canadá!