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Fotos específicamente aeronaúticas

Jornada de Spotting en La Casa de la Aviación, CDMX, México.

Como no podía ser de otra manera, si en el último post del 2018 les conté que hacer este blog me apasiona, el primer post de 2019 no podía no ser de #spotting. El año pasado lo comenzamos con un viaje a México sobre el que pueden leer en el blog (todos los post consolidados en este link), y en ese viaje visitamos la Casa de la Aviación (en ese momento llamada Casa de Juan Juan), que por supuesto también tuvo su nota exclusiva (link al post).

Pero aún estaba faltando el post con las fotos tomadas ese día a orillas de las pistas 23 del Benito Juarez. Aquí, una selección de ellas.

Arrancamos con los dueños de casa y su B737 matriculado N368AR en pleno despegue cuando ya caía el sol en Ciudad de México. Aeroméxico es el “propietario” indiscutido de este aeropuerto donde te cansarás de ver sus aviones llegar y partir, uno detrás del otro.

Aviones de todos los modelos y tamaños, desde el pequeño Embraer 190 con su “punta de flecha”

hasta el flamante B787 con su característica terminación en los motores Rolls Royce.

Pero por supuesto, en este aeropuerto operan cualquier cantidad de líneas aéreas, de varias nacionalidades, así que no pueden faltar en este post los vecinos de American Airlines representados por un B737-800.

Y por supuesto se hacen también presentes los competidores regionales. Latam por un lado con un B767 aún luciendo livery de la vieja LAN

y su más encarnizada compentencia regional que sigue creciendo a gran velocidad: Avianca, despegando con un A319.

Pasemos ahora a algunos colores de los que no vemos habitualmente por Buenos Aires, como el kelper pintado en la cola de Alaska Air.

O los colores de MAGNI.

El A320 de Jet Blue que está claro, ama a New York.

O el 320 Michael de Volaris que promociona un sitio web de viajes y sus 18 cuotas sin interés.

Y para el final dejamos los platos fuertes, porque en la realidad también hubo que esperarlos y estar atentos para fotearlos. Así finalmente llegó el A340-600 de Iberia.

Se lo ve hermoso al girar para despejar la pista.

El hermoso B747 Freighter de Cargolux con logo de DB Schenker, que luego de una larga espera encaró hacia cabecera 05 y despegó de esta forma.

Y por supuesto, el grandote que nos tuvo en vilo toda la tarde, a la espera de su aparición en el horizonte, proveniente de París: El majestuoso A380 de Air France.

Ya conocida por los pilotos, algunos de los cuales incluso la frecuentan para comer o tomar algo, La Casa de la Aviación cuenta con un gran cartel identificatorio que la hace fácilmente reconocible desde los aviones que taxean por aquella punta del aeropuerto. No es raro entonces que algunos pilotos se tomen el tiempo de saludarte mientras estás allí cámara en mano.

Un gran lugar para pasar un buen momento y fotear aviones.

Así arrancamos el 2019, a pura fotografía aeronáutica. Los espero todos los lunes y jueves, para seguir compartiendo experiencias, viajes y lugares. Todo en un mismo lugar: ¡Ahicito Nomás!

La Casa de la Aviación: el punto spotter de Ciudad de México.

No importa el lugar del mundo donde me encuentre, los aviones serán siempre algo que se llevarán mi atención. Si tengo oportunidad, no dudaré en invertir algo de tiempo en buscar un punto con vista a la pista para lograr una toma como la gente. En CDMX esa búsqueda no es necesaria, porque contigua al Benito Juarez se encuentra la terraza de la Casa de la Aviación, donde spotters, tripulaciones y simples #avgeeks se juntan a tomar algo y disfrutar de su pasión: los aviones.

Durante nuestra estadía en la Ciudad de México nos acercamos una tarde hasta Poniente 13, en Colonia Cuchilla del Tesoro, justo donde la calle se corta por el paredón perimetral del aeropuerto, para conocer la primer casa spotter del mundo, tal como ellos mismos la definen.

En ese momento aún era conocida como La Casa de Juan Juan, tomando su nombre del de su dueño, Juan Carlos Juan, cuya familia optó por aprovechar la ubicación estratégica de su propiedad para fusionarla con su pasión por los aviones y convertirla en un proyecto comercial especialmente diseñado para entusiastas de la aviación. Así, la terraza de la propiedad se transformó en el punto spotter de México, desde el que se obtiene una vista despejada de las pistas y la plataforma del Benito Juarez.

Emplazada en un extremo del aeropuerto, La Casa de la Aviación tiene una vista privilegiada de la cabeceras 23 R y L, y al despejar u ocupar la pista los aviones taxean a metros de donde uno está alzando el teleobjetivo, por lo que es habitual que los pilotos se tomen un paréntesis para saludar a los fotógrafos.

Allí nos recibieron Betzabel y Araceli, que son unas anfitrionas de lujo y hacen que las horas que pasas contemplando el constante movimiento del aeropuerto sean realmente placenteras. Se alegraron mucho de recibir visitas desde Argentina, y nos contaron que suelen tener visitantes de otros lugares del mundo como Costa Rica, Francia e Inglaterra. A todos ellos les ofrecen una carta de comidas rápidas cuyos menúes llevan nombre de aviones, como ser el 727 que remite a un sandwich de jamón y queso acompañado por fritas y gaseosa.

Si pedís un café, sale personalizado. Y las tazas son un buen recuerdo que podés comprar para llevarte a tu casa.

Especialmente acondicionada para los spotters, la Casa de la Aviación  no sólo ofrece un punto seguro desde el cual apreciar los despegues y aterrizajes, sino que le agrega valor a la experiencia muy inteligentemente: por los altoparlantes se escucha la frecuencia de la torre de control, con lo cual uno está siempre al tanto del movimiento aeroportuario; y además cuentan con una PC con Fligthradar24 para chequear la ubicación de los aviones que están aproximando.

Nuestras anfitrionas nos contaron también que suelen recibir la visita incluso de escuelas de vuelo, cuyos profesores llevan a los alumnos para enseñarles en vivo y en directo los diferentes tipos de avión que operan en la terminal aérea; al punto que estuvieron a punto de instalar un simulador de vuelo a través de un convenio con una de ellas. El proyecto por ahora está frenado, pero sigue allí latente, y ojalá algún día se pueda hacer realidad.

También es habitual que se acerquen tripulaciones, luego de hacer el aterrizaje por alguna de las dos pistas paralelas de la terminal, así que si pasás es probable que tengas oportunidad de cambiar algunas palabras con un piloto, mientras contemplás extasiado el despegue del majestuoso B747 carguero de Cargolux.

La Casa de la Aviación abre de martes a viernes de 14 a 20 hs, y los fines de semana extiende su horario a partir de las 12 del mediodía. Pero cuando hay algún evento especial en el aeropuerto, como el arribo de un avión particular, suelen invitar en horarios fuera de schedule. Para estar al tanto de las novedades, nada mejor que seguirlos en su facebook oficial al que se puede acceder en este link.

Definitivamente, es EL lugar para disfrutar de los aviones que operan en el AICM, de forma segura y con un ambiente relajado y familiar. Si estás por CDMX y son fanático de la aviación no tenés opción, tenés que visitar La Casa de la Aviación.

 

Pausa spotter en Hamburgo: Las fotos tomadas desde Coffee to Fly.

Pasar por las cercanías de un aeropuerto con cámara en mano implica, casi obligadamente, hacer una pausa para despuntar el vicio y spottear un rato. Pasa en Aeroparque, pasa en Ezeiza. ¡Cuánto más en un aeropuerto que frecuentamos poco como Hamburgo!

Un día de mis vacaciones europeas, y en compañía de un gran amigo que me hizo las veces de anfitrión en Alemania, tomamos las bicicletas (toda una aventura para mi) y nos acercamos hasta Coffee to Fly, cuyo post podés ver haciendo click aquí.

Allí pasamos un buen rato, gatillando la Canon a discreción, al sabor de un par de cervezas bien frías. Esta es una selección de algunas de las fotos que salieron aquella tarde.

Arrancamos con colores conocidos, aunque en una versión que por supuesto no llega hasta Buenos Aires: El A321 de Lufthansa. Los dueños de casa tienen aviones para todos los gustos, como lo demuestra este otro A321, pero con livery de Star Alliance.

Pero enseguida aparecen colores poco conocidos para los argentinos, como el A319 de Donavia.

El A320 de Pegasus.

O los llamativos colores de Wizzair en plena tarea de remontar vuelo.

Aquí otro Wizz más de cerca, para quienes quieran apreciarlo mejor.

Otros colores desconocidos por estos pagos son los de Atlas Global.

O el livery bien simplista de Tunisair.

Hay también compañias más conocidas, pero con colores extraños para nuestros ojos, como ser este A320 de British Airways, con el dorado prevaleciendo en su cuerpo.

Por supuesto también hay compañías algo más conocidas, aunque no operen en Argentina, como Germanwings, la subsidiaria de Lufthansa tristemente célebre luego de que el copiloto decidiera estrellar su avión en los Alpes.

Los pilotos de Germanwings mantienen igualmente el espíritu alto, y dedican su saludo al grupo de spotters y público en general apostados al costado de la pista en el Coffee to Fly.

No puede faltan por supuesto la otra subsidiaria de los dueños de casa: Eurowings.

Pero hay esquemas que son realmente llamativos. Es el caso de Condor, que con sus corazones sobre el fuselaje del B757 declara sin ningún tipo de vergüenza: “Amamos volar”.

Por supuesto hay también otros colores locales, como el verde de Germania.

Aviones que, aunque no sean los más utilizados aquí, también se los ve salir y llegar frecuentemente, como los ATR, en este caso de las manos de SAS.

O el mítico MD-80 que aún resiste el paso del tiempo.

Pero HAM no es un aeropuerto pequeño. Recibe también, por ejemplo, al enorme y magestuoso B777 de Emirates.

Y a otro que también conocemos por estas latitudes, pero en una versión mucho más chica: Turkish Airlines con su A321.

Infaltable, absolutamente infaltable en un post spotter de HAM, es el B737 de Easyjet. Increíble la cantidad de estos aviones que vi pasar sobre mi cabeza a diario durante mi estadía en Hamburgo.

Y también están los que casi ni se ven, como el CRJ de Eurowings.

Una nota de color la puso el A320 de Eurowings matrícula D-AIZR, con su livery especial del Borussia Dortmund, denominado “Mannschaftsairbus” que sería algo así como “El Airbus del equipo”.

Y están los que hoy, poco más de un año después de haber tomado estas fotos, despiertan emociones, como este A321 de Air Berlin que tan flamante se lo veía en ese momento, pero que ahora sabemos no volará más con esos colores, luego de  haber presentado la quiebra.

Y están los que tienen un significado especial para los argentinos, como ser el B737 de Norwegian, con sus colores rojizos y la carasterística cola dedicada a alguna personalidad, que esperemos pronto poder ver por nuestros cielos.

Mucho y constante movimiento en el Aeropuerto Internacional de Hamburgo.

Y Coffee to Fly es un lugar ideal para disfrutarlo. Todo spotter o entusiasta de los aviones tiene que darse una vuelta por este bar siempre que pase por Hamburgo. Y disfrutar de los despegues y aterrizajes, como este señor.

¡Nos vemos en el próximo post!

Un bar a la vera de la pista de aterrizaje del Aeropuerto de Hamburgo.

En cualquier lugar del mundo, los spotters (aquellos que amamos los aviones y adoramos tomarles fotografías) estamos en constante búsqueda de aquellos puntos que nos permitan la mejor toma. Cuanto más cerca estemos del aeropuerto y de los aviones, mejor.

No tengo idea de si el dueño de Coffe to Fly en Hamburgo es spotter o si simplemente entendió el concepto (y vio la veta económica), pero lo cierto es que sito en Holtkoppel 100, justo a la vera del aeropuerto, con excelente vista a la pista principal y casi al alcance de la mano de la calle de rodaje, este bar es un excelente spotter point donde, además de poder sacar buenas fotos, se puede degustar al mismo tiempo una rica y bien fría cerveza, o lo que gustes. Y atención spotters argentinos: SIN REJAS!!!

Para que se den una mejor idea de lo que les digo, aca una captura de pantalla de la ubicación en Google Maps. ¡Casi que está dentro del aeropuerto!

Como es sabido, igualmente, los aviones no sólo atraen a fotógrafos profesionales y amateurs, sino que son un imán para mucha gente, que gusta de simplemente verlos despegar y aterrizar. Algunos hasta aprovechan para hacer un alto en su bicicleteada en este punto.

Incluso cuenta con una especie de balcón que sobresale hacia el aeropuerto y parece acercarte un poco más a los aviones.

Desde allí, se tiene esta vista del Aeropuerto Internacional de Hamburgo.

Tan cerca de la pista, se puede capturar lindas tomas, incluso con lentes de no tan largo alcance, como este raro bicho alargado que nos pasó casi por al lado.

Como el Canadian Regional Jet, en Hamburgo hay cantidad de aviones y esquemas que no estamos acostumbrados a ver por Buenos Aires, así que se hace muy difícil dejar de gatillar.

Y por supuesto nos encontramos también con viejos conocidos, como el magestuoso B777 árabe.

Eso sí, desde allí llega a divisarse la plataforma, pero queda bastante lejos, y las construcciones en medio obstruyen mucho la visión.

Coffee to Fly Hamburgo es una excelente alternativa para quien quiera apreciar los aviones de cerca y tomarle buenas fotografías. Si te da hambre o sed, ambas necesidades quedarán resueltas con algunos euros. Eso sí, a no olvidarse de cargar la batería y llevar las tarjetas de memoria vacías. En breve, un post bien spotter con las fotos que tomamos en este lugar.

El B777 Orange Pride de KLM despega de Ezeiza. Secuencia de fotos.

Hace unos meses atrás hubo una eventualidad por la que el Boeing 747 de Conviasa tuvo una demora importante y quedó reprogramado para despegar desde el Aeropuerto Internacional de Ezeiza en horario diurno. Como se trataba de una oportunidad única para fotearlo (ya que normalmente opera durante la noche), hubo varios spotters que se acercaron al principal aeródromo del país cámara en mano, yo incluido entre ellos.

La acción estaba transcurriendo en la cabecera 35, desde la que pudimos verlo despegar sobre nuestras cabezas, hasta que momentos después el viento cambió y la torre de control invirtió la pista en uso, habilitando la cabecera opuesta. Por lo tanto, ahora con la 35 activa, desde donde estábamos sólo podíamos ver la maniobra de rodaje y ocupación de cabecera, mientras que los aviones en vuelo nos quedaban en la otra punta del aeropuerto.

En el instante en que comenzaba a pensar en volverme a casa, divisé esta silueta a lo lejos, distorsionada por el calor de enero.

No había lugar a dudas: se trataba del B777-300 de KLM, matriculado PH-BVA y con el hermoso livery bicolor conocido como “Orange Pride”. Una figurita que tenía pendiente hasta entonces, y a la que le tenía muchas ganas, así que terminó siendo la más importante de esa tarde, incluso más que el 747 que había ido a buscar originalmente.

El “Orange Pride” ya rodaba por la pista principal hacia la cabecera 35 en la que yo me encontraba, gatillando la Canon a discreción.

Al acercarse, se podía ver claramente el aire caliente que sale por el escape de los motores y distorsiona las imágenes del fondo.

Así se lo veía de cuerpo entero.

Y posando con las luces de final de pista.

Comenzó su giro de 180º para ocupar cabecera, dejándonos apreciar su particular esquema.

De lateral se lo admira mejor, y uno se da cuenta de lo largo que es el 777-300.

La parte trasera celeste corresponde al livery tradicional de KLM, y la parte naranja surge de una campaña en redes sociales donde el público sugirió este color. ¡Y qué lindo les quedó!

El 777 pareció hacerlo a propósito para que los spotters apostados sobre la autopista pudiéramos retratarlo de todos los flancos, porque se pasó de largo en su giro 180 y quedó un momento esperando, como posando para nosotros.

Y finalmente se alineó con la pista.

Y con motores a pleno comenzó su carrera de despegue.

V1. Rotate.

Ganó altura rápidamente, y se despidió de nosotros.

Ahora sí me podía volver tranquilo a casa con la satisfacción de haber invertido muy bien mi domingo. Como los holandeses que regresaban a bordo del PH-BVA.

Sorpresas que te da el aeropuerto. Una gran satisfacción haber podido capturar este registro. Ahora sólo me falta volarlo!