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Restaurante y Hotel De la Cascada, en Tandil.

En el viaje a Tandil llegamos a destino ya pasado el mediodía, así que incluso antes de instalarnos en el alojamiento que habíamos reservado, buscamos un lugar cercano y tranquilo donde poder almorzar. Así llegamos hasta el restaurante de la Hostería y Spa La Cascada.

Aunque el restaurante pertenece al hotel, no hace falta que estés alojado para ir a comer. Tiene una galería al aire libre lindera a la pileta, que es una excelente opción para almorzar en la temporada de verano. Un poco más allá, se tiene una vista del extenso parque (unas 20 hectáreas) que lo convierten en un lugar especial.

Eso y la comida, por supuesto, que estuvo exquisita. Yo opté por el ojo de bife a la parrilla con papas, huevo y tomate (sí, livianito). Mi esposa fue con la pesca del día (que casualmente era salmón rosado) con vegetales, y tampoco quedó defraudada.

El servicio y la atención son excelentes. Eso sí, el precio es algo elevado, pero si podés darte un gusto y en una comida gastar un poco por arriba del promedio, bien vale la pena. Haciendo click acá entrás a la carta web con los precios actualizados, para que tengas una idea.

Si querés alojarte, no puedo hablarte de experiencia propia, pero por lo que recorrimos las instalaciones se ven muy lindas. Hay tanto habitaciones en la hostaría como bungalows distribuidos por el enorme parque (y que a simple vista me encantaron porque se los ve super tranquilos, ideal para un buen descanso).

El hotel y restaurante deben su nombre a estar ubicados al lado de la reserva natural La Cascada, una de las caminatas que se pueden hacer en Tandil, aunque por estar dentro de un predio de propiedad privada no cuenta con servicios ni mantenimiento municipal. Lo que sí está bien equipado es el hotel restaurante, así que es ideal para ir a comer algo y luego pasear por el parque contemplando los animales y los impresionantes paisajes de alrededor.

Para llegar, cuando se va ingresando a Tandil por la Av. Don Bosco, hay que girar a la derecha en la calle Yugoslavia y seguirla. En un punto dado, la calle gira hacia la derecha y allí se topan con el acceso al estacionamiento, así que no pueden perderse!

Almuerzo en el Almacén Rural de Vicente Casares

A escasos metros de la Autopista Ezeiza – Cañuelas, a la altura de la localidad de Vicente Casares, se ubica el antiguo almacén de ramos generales en el que almorzamos cuando volvíamos de nuestra estadía en Pampas del Sur.

La ubicación era ideal porque estaba a mitad de camino y según nuestros planes estaríamos por ahí en horas del mediodía. Además, nos llamó la atención que estuviera funcionando desde 1933, y los buenos comentarios que recibían sus «famosas empanadas fritas». Así que decidimos ir a conocerlo.

Las empanadas fritas son muy halagadas, no podíamos no probarlas.

Hoy puedo decir que fue una muy buena experiencia. Comimos muy bien, y a precios económicos. Por supuesto que para empezar pedimos unas empanadas fritas que le hicieron honor a su fama.

Yo además fui con una milanesa con tortilla de principal. La milanesa la pedí «pelada» para no comer tan pesado, pero no contaba con que la tortilla en realidad era rellena de jamón y queso. Una delicia.

Sorpresa: la tortilla de papa es rellena con jamón y queso.

Comimos en las mesas dispuestas en la vereda, donde estaban la mayoría. Buena distancia entre cada una, dato no menor en estas épocas pandémicas que aún no finalizan. Igualmente, me hice un momento para ir a ver cómo era el local adentro, y lo primero que me sorprendió fue la heladera mostrador repleta de mercadería, lo mismo que las estanterías de detrás. Ni eso ni su nombre son decorativos: el lugar funciona también como almacén hoy en día.

El almacén rural, funcionando en este lugar desde hace casi 90 años.

El salón adentro estaba prácticamente vacío, y por ende resaltaban las mesas de pool dispuestas en el medio. Según vi recién en el Instagram, adentro cuentan con aire acondicionado, así que el Almacén Rural está apto también para los días de calor, aunque mientras el virus esté dando vueltas yo sigo prefiriendo comer al aire libre.

Además de este salón, el Almacén tiene otro contiguo.

En internet figuraban algunos comentarios malos con respecto a la atención. No fue nuestro caso, nos tomaron el pedido rápido y todo llegó a la mesa como lo esperábamos. Lo único donde sí tuvimos una demora fue a la hora de pagar. Con el lugar completo, las camareras no paraban de ir y venir, y a pesar de haberle hecho señas un par de veces, tardaron un buen rato en traernos la cuenta.

De no ser por ese detalle, fue todo excelente. Así que un lugar muy recomendable para comer rico y barato cuando estés por la zona.

Si conocés el Almacén Rural, dejá tu experiencia en los comentarios!