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Almuerzo en el Almacén Rural de Vicente Casares

A escasos metros de la Autopista Ezeiza – Cañuelas, a la altura de la localidad de Vicente Casares, se ubica el antiguo almacén de ramos generales en el que almorzamos cuando volvíamos de nuestra estadía en Pampas del Sur.

La ubicación era ideal porque estaba a mitad de camino y según nuestros planes estaríamos por ahí en horas del mediodía. Además, nos llamó la atención que estuviera funcionando desde 1933, y los buenos comentarios que recibían sus «famosas empanadas fritas». Así que decidimos ir a conocerlo.

Las empanadas fritas son muy halagadas, no podíamos no probarlas.

Hoy puedo decir que fue una muy buena experiencia. Comimos muy bien, y a precios económicos. Por supuesto que para empezar pedimos unas empanadas fritas que le hicieron honor a su fama.

Yo además fui con una milanesa con tortilla de principal. La milanesa la pedí «pelada» para no comer tan pesado, pero no contaba con que la tortilla en realidad era rellena de jamón y queso. Una delicia.

Sorpresa: la tortilla de papa es rellena con jamón y queso.

Comimos en las mesas dispuestas en la vereda, donde estaban la mayoría. Buena distancia entre cada una, dato no menor en estas épocas pandémicas que aún no finalizan. Igualmente, me hice un momento para ir a ver cómo era el local adentro, y lo primero que me sorprendió fue la heladera mostrador repleta de mercadería, lo mismo que las estanterías de detrás. Ni eso ni su nombre son decorativos: el lugar funciona también como almacén hoy en día.

El almacén rural, funcionando en este lugar desde hace casi 90 años.

El salón adentro estaba prácticamente vacío, y por ende resaltaban las mesas de pool dispuestas en el medio. Según vi recién en el Instagram, adentro cuentan con aire acondicionado, así que el Almacén Rural está apto también para los días de calor, aunque mientras el virus esté dando vueltas yo sigo prefiriendo comer al aire libre.

Además de este salón, el Almacén tiene otro contiguo.

En internet figuraban algunos comentarios malos con respecto a la atención. No fue nuestro caso, nos tomaron el pedido rápido y todo llegó a la mesa como lo esperábamos. Lo único donde sí tuvimos una demora fue a la hora de pagar. Con el lugar completo, las camareras no paraban de ir y venir, y a pesar de haberle hecho señas un par de veces, tardaron un buen rato en traernos la cuenta.

De no ser por ese detalle, fue todo excelente. Así que un lugar muy recomendable para comer rico y barato cuando estés por la zona.

Si conocés el Almacén Rural, dejá tu experiencia en los comentarios!

Almuerzo en La Uribeña, de Uribelarrea.

Durante septiembre me tomé un par de días y nos hicimos una escapada a Cañuelas para pasar unos días en el campo. Aprovechando la cercanía con Uribelarrea, el pueblo gastronómico tradicional de la zona sur del conurbano, uno de esos días agarramos el auto y buscamos algún lugar donde comer. Dimos entonces con La Uribeña.

Se trata de un restaurant de estilo alemán muy bien puesto, y muy recomendable. Era un viernes al mediodía y estaba muy tranquilo, así que se pudo disfrutar a pleno. Seguro ese panorama cambia los fines de semana cuando Uribelarrea recibe gran cantidad de turismo de cercanía.

La ambientación llama la atención incluso antes de entrar. Ya la propia puerta está flanqueada por unos particulares personajes que te invitan a tomarte una cerveza. Y el interior directamente espectacular. Las paredes están cubiertas casi en su totalidad, de los techos cuelgan elementos de todo tipo y en el entrepiso está atiborrado de cacharros que seguramente tuvieron buen uso décadas atrás, y hoy conforman la especial decoración de este lugar.

Pero si hablamos de un restaurante tenemos que hablar de lo que sirven. Y empecemos entonces por lo que le da el nombre porque en sí, la Uribeña es una cervecería donde se comercializa el producto que lleva esa misma denominación, y que luego de probarlo puedo decir que me gustó mucho.

Probamos dos cervezas distintas (por supuesto las dos Uribeñas). La colorada tenía un leve dejo ácido hacia el final que le daba el toque, y la rubia era más bien amarga. Se sirven en vasos de diferentes tamaños, según lo que pidas. Los que probamos nosotros eran de 500 cm3.

En cuanto al menú me había tentado el pollo trozado al disco, pero estando en un restaurante alemán nos decidimos por probar algo más germano. Elegimos entonces el popurrí alemán, que es la bomba que ves en la foto. Tiene diferentes tipos de salchicas (con sabores que realmente no se encuentran usualmente por aca), chorizo colorado, lomito ahumado y carne. Viene además con chucrut y papa natural.

Para que tengan de referencia, el gasto total para 2 personas fue de $3000. La mercadería, de primera.

El lugar tiene además un patio al aire libre que debe estar muy bueno para días de sol. Ideal para disfrutar en esta época del año, con una refrescante cerveza artesanal en la mano. Una buena opción para tu próxima visita a Uribelarrea.