Archivo de la etiqueta: Análisis y Opinión

Sobre la importancia de un semáforo

Ayer casi choco.

Volviendo del trabajo, a apenas unas cuadras de casa, avanzaba por la avenida sin obstáculos cuando el tránsito delante mío comenzó a frenarse de repente. Por el espacio entre el auto y el camión que tenía frente a mi llegué a ver lo que sucedía: una nena (no más de 12 años quizá) cruzaba la avenida de la mano de una señora mayor, muy mayor, que se ayudaba con un bastón para avanzar muy lentamente, mientras el semáforo estaba abierto para los vehículos. Me paré sobre el pedal del freno, literal.

En tiempo real habrán sido solo unos cuantos segundos, pero en momentos como ese todo parece ir en cámara lenta. Tuve tiempo de mirar el retrovisor y ver que no tenía a nadie detrás. Pude calcular que estaba frenando con lo justo y se me pasó por la cabeza la idea de advertir al camión de adelante con un bocinazo, idea que descarté enseguida luego de razonar que, ante el alboroto, tanto el camionero como la señora y la nena podrían ponerse nerviosos y que entonces el remedio sería peor que la enfermedad. Entonces supe que había hecho todo lo que estaba en mis manos para evitar el choque y me encomendé a lo que fuera que tuviera que pasar.

Antes de que el tiempo volviera a transcurrir como lo dictan las agujas del reloj recuperé la calma al notar cómo el auto perdía velocidad: iba a detenerlo a tiempo. Al final no fue más que un susto, pero podría haber sido una verdadera tragedia.

Es asombroso cómo un hecho particular se puede relacionar de forma íntima con un concepto más general. Cómo se puede ir de lo concreto a lo teórico y entender que esto último fundamenta lo primero y entre los dos se retroalimentan. Ya con el auto detenido mi mente pasó de la adrenalina por evitar el accidente a pensar en la importancia de respetar una simple norma de tránsito.

En una sociedad como la argentina, que tiene todo un prontuario con respecto a romper las normas (y que hasta en ocasionas se vanagloria de hacerlo) parece ser que nos hemos olvidado de lo más básico: el objetivo último de todas esas leyes que nosotros mismos creamos. Olvidamos que son nada menos que el fundamento de la vida en sociedad, que establecen un cierto orden a través del cual conseguimos un mínimo entendimiento que nos permite convivir con los demás.

Las normas nacen con el ser humano, sino antes, y lo acompañan durante toda la vida. Las leyes incluso evolucionan junto con la sociedad que las crea. Así un rey las hacía y deshacía como le placía, mientras que en las democracias modernas las leyes se construyen a través de un proceso de debate que de algún modo, aunque sea en teoría, garantiza la incorporación de muchos puntos de vista e intereses, y si bien el sistema no funciona del todo bien y es perfectible, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que al no depender del humor de una sola persona hoy las leyes son mejores que antaño: a mayor debate y pluralidad, mayor el grado de consenso y satisfacción en la sociedad.

Esto me hace entonces reflexionar sobre dos cuestiones. En primer lugar, la importancia de respetar las normas establecidas. En el ejemplo que me tocó vivir en carne propia, la nena y su abuela (supongo) cruzaban la avenida con el semáforo en rojo poniendo sus vidas, y la de todos los que las rodeaban, en peligro. Una situación innecesaria y fácilmente evitable tan solo respetando el semáforo. En segundo lugar, la gestión de la excepción. ¿Podría haber pasado que comenzaran a cruzar en verde pero que, producto de la lentitud de la señora, el tiempo del semáforo no les fuera suficiente para llegar hasta la vereda de enfrente? Y en ese caso ¿no tenían derecho los automovilistas a avanzar de todas formas en cuanto el semáforo les dio luz verde a ellos?

Toda norma se crea con un objetivo y al momento de aplicarla deberá primar el sentido común para asegurar que el resultado final sea el que se había esperado en un primer momento. Entonces no, en este caso la luz verde no nos daba derecho a apretar el acelerador, a pesar de que la letra de la ley dice lo contrario. Aparece aquí la excepción, un gris que habrá que saber gestionar para que sus consecuencias estén acordes al espíritu de la ley cuando su aplicación a rajatabla no sea factible o produjera un resultado adverso al esperado.

Pero las excepciones no pueden ser más que eso, excepciones: situaciones muy esporádicas donde se hace necesaria la improvisación de una solución. Ni la gestión de la excepción puede cambiar el objetivo original de la norma (porque estaríamos ante la creación de facto de otra regla diferente), ni la excepción puede repetirse constantemente (porque entonces la norma en sí pierde todo sentido y debería ser cambiada a través del debido proceso).

Así llegamos al fin a la necesidad de modificar o actualizar las leyes, algo intrínsecamente necesario en una sociedad que está viva y evoluciona. Un punto en el que no puede perderse de vista el fin último de las normas y que por tanto debe basarse en datos y hechos concretos y fehacientes que deben ser discutidos en un espacio amplio de pensamientos, opiniones y puntos de vista. Es necesario entonces un debate honesto, profundo, inteligente y con miras a un objetivo puntual: el bien común.

Preocupa advertir la poca diligencia de nuestros legisladores y la liviandad con que muchas leyes se discuten en el Congreso, institución que desde hace años parece más preocupada en ganar pulseadas políticas que en legislar en beneficio de la sociedad que vota a sus integrantes. Preocupa observar que los debates en el recinto no tienen la seriedad ni la profundidad que debieran; notar la total ausencia de un eje rector a través de los años y los gobiernos; y ver que la sociedad parece no interesarse por estas cuestiones de fondo que definirán el futuro del país, sino que sólo reacciona de forma aislada por algún que otro tema urgente cuando algo resulta ya demasiado alevoso, o simplemente en defensa de intereses propios.

Preocupa pensar que si no mejoramos la calidad de nuestros representantes y no nos comprometemos con el cumplimiento de reglas básicas, el significado y la importancia de una norma se pueda tergiversar de tal forma que quizá un día el rojo del semáforo ya no signifique “alto” para todos los que transitan; y que ni la nena, ni la viejita, ni el camionero sepan a ciencia cierta cómo deben actuar al cruzar una calle.

Cuál será el precio de los pasajes de avión cuando se levanten las restricciones

A pesar de que varios países han comenzado lentamente a relajar las cuarentenas y restricciones impuestas para luchar contra el Coronavirus, la realidad es que para la industria aérea las buenas noticias no están todavía a la vista. Según estimaciones de IATA, si bien el crecimiento de la economía mundial volvería a niveles pre-crisis para mediados del año que viene, el nivel de actividad en el área de pasajeros mostraría cifras similares a las que se registraron en 2019 recién para principios de 2023.

© International Air Transport Association, 2020 . [COVID-19 Outlook for Air Travel in the next 5 years]. All Rights Reserved. Available on IATA Economics page.

En uno de sus informes publicados este mes, IATA se muestra tajante (y coherente): Resolver definitivamente el tema sanitario es crítico para la industria de los viajes, ya que hasta tanto no se consiga una vacuna contra el COVID-19, la apertura de las fronteras a los viajeros supondrá siempre un riesgo de diseminar la enfermedad.

Sin embargo para llegar a este punto aún falta bastante, y por eso se ha comenzado a evaluar la situación para sobrellevar el “mientras tanto”.

Un punto esencial para la recuperación de la demanda (y su velocidad) es por supuesto el precio que tendrán los pasajes aéreos. En el presente contexto hay varios factores que empujan el valor de los tickets aéreos hacia abajo como nunca (y que como se supo en estas semanas también están de a poco reactivando la compra de pasajes en los portales de turismo, motivados por los precios irrisorios y la flexibilidad en cuanto a cambio de fechas o incluso cancelación gratuita)

© International Air Transport Association, 2020 . [COVID-19 Cost of Air Travel once restrictions start to lift]. All Rights Reserved. Available on IATA Economics page.

El primer factor es la capacidad. Si bien en este momento son más los aviones que han quedado “estibados” en diferentes aeropuertos del planeta que los que siguen en servicio activo (algunos de los cuales se han convertido en “cargueros momentáneos” removiéndoles los asientos), así y todo la demanda no llega a cubrir la cantidad de asientos disponibles. Otro factor es el precio del barril de petróleo que sigue en valores históricamente bajos y que así se mantendrá hasta que la economía realmente acelere los motores. Por último, la competencia: el 80% de los asientos disponibles están en rutas donde al menos hay dos líneas aéreas disputándose los pasajeros, en un contexto de muy poca demanda.

© International Air Transport Association, 2020 . [COVID-19 Cost of Air Travel once restrictions start to lift]. All Rights Reserved. Available on IATA Economics page.

Así las cosas, es lógico que en cuanto se vayan reactivando los viajes, las líneas aéreas no tengan más alternativa que ofrecer el servicio a bajo costo para atraer a los viajeros. Y si bien a mi personalmente me parece algo arriesgado, hay que reconocer que desde el punto de vista estrictamente económico comprar un pasaje de avión tempranamente puede llegar a resultar un buen negocio, más si se tiene en cuenta que los bajos precios no durarán mucho tiempo.

Todo negocio tiene una realidad ineludible: sus costos fijos. El contexto de distanciamiento social que viviremos hasta que se encuentre la ansiada vacuna puede ser una amenaza para algunas industrias, para para la aviación podría tornarse en algo decisivo y volverla inviable si no se adapta rápidamente. Según los registros de IATA, normalmente el punto de breakeven promedio de las líneas aéreas se da con un factor de ocupación del 77%. Es decir que en líneas generales los aerolíneas ganan dinero a partir de llenar al menos un 77% de cada avión. Si no llegan a esa tasa de ocupación, pierden plata.

© International Air Transport Association, 2020 . [COVID-19 Cost of Air Travel once restrictions start to lift]. All Rights Reserved. Available on IATA Economics page.

El problema aquí se da en que, con las medidas de distanciamiento social, los aviones podrían volar con pasajeros pero dejando el incómodo asiento del medio libre. Esto, obviamente, reduce la capacidad real del avión, cuyo factor de ocupación máximo se verá reducido. Cuánto, es una cuestión que depende de cada avión (como se ilustra en el gráfico de abajo), pero independiente del equipo del que hablemos, todos quedan por debajo del 77%. En otras palabras, todos los vuelos sin excepción reportarían pérdidas, lo cual es una situación insostenible, por lo que la única alternativa es aumentar el precio de los pasajes para compensar los ingresos que se pierden por no poder vender el asiento del medio. De cuánto sería este aumento también depende del tipo de avión, pero en el gráfico IATA también muestra los cálculos realizados con respecto a esto.

© International Air Transport Association, 2020 . [COVID-19 Cost of Air Travel once restrictions start to lift]. All Rights Reserved. Available on IATA Economics page.

Con lo cual, la conclusión es que al principio de la recuperación los precios de los viajes en avión serán bajos, pero más pronto que tarde llegará el momento en que el ajuste será necesario ante la imposibilidad de ocupar todos los asientos de la aeronave. Y serán aumentos importantes. Dependiendo de la región y el factor de ocupación que logre alcanzar cada uno, IATA estima que los aumentos estarán entre el 43% y el 54% con respecto a la tarifa promedio del 2019.

© International Air Transport Association, 2020 . [COVID-19 Cost of Air Travel once restrictions start to lift]. All Rights Reserved. Available on IATA Economics page.

Si a esto le agregamos la inestabilidad del dolar en nuestro país y la casi certeza de que irá en irremediable aumento, la perspectiva de viajar en los próximos años se nos hace cada vez más difícil a los argentinos.