Fotografiando un DC-3 histórico bajo la nieve en el Aeroclub de Ushuaia.

Los primeros días en Ushuaia fueron realmente feos. Temperaturas muy bajas, viento fuerte y lloviznas nos recibieron en pleno enero. El clima no ayudaba en nada para hacer actividades al aire libre, que eran el principal motivo del viaje que habíamos emprendido, y aunque las vacaciones recién arrancaban la ansiedad por hacer algo nos carcomía por dentro. Buscamos entonces alguna actividad corta y cercana a la ciudad, y así es como decidimos hacer una caminata por los alrededores, pasando por el Aeroclub.

Casino

Impresionante vista del casino de Ushuaia, con el Beagle por delante y la Coordillera por detrás.

El Aeroclub, antiguamente el aeropuerto de la ciudad que luego sería relocalizado, está ubicado en una península que se mete dentro del Canal de Beagle, siendo que su pista 16/34 de aproximadamente 1500 metros comienza y termina en las orillas del canal. Esto, junto con su escasa longitud, el clima impredescible y el hecho de que se cubría de hielo y nieve, hacía de la pista de Ushuaia una de las más complicadas y peligrosas; y le valió varios accidentes en diferentes épocas, varios de ellos mortales.

Vista en el camino

Vista de la Ciudad de Ushuaia desde el camino de tierra que conduce al Aeroclub atravesando el Beagle.

Para nosotros llegar al aeroclub no era tan peligroso, pero sí implicaba bajar hasta la costanera, caminar hasta la rotonda dedicada a la Guerra de las Islas Malvinas, y desde ahí sí, caminar por una calle de tierra que desemboca en el aeroclub, luego de atravesar una parte del Canal de Beagle, al cual corta al medio. Luego volveríamos costeando el Canal para tener otra vista de la ciudad.

Vista del puerto

El Puerto de Ushuaia, con un containero atracado, visto desde el otro lado del canal.

Así que nos abrigamos con todo lo que teníamos y a pesar del frío, en cuanto dejó de lloviznar salimos hacia allá. Cruzando la calle tierra, con el agua del Canal a ambos lados, el viento era realmente intenso, pero así y todo valía la pena parar cada tanto y sacar las manos de los guantes para fotografiar la ciudad desde esta perspectiva diferente.

Vista desde aeroclub

Vista desde el Aeroclub, al otro lado del canal. Las nubes ya no son buena señal…

Ya antes de llegar, a lo lejos se divisa la principal atracción de nuestra caminata. Es un viejo de DC-3 que por sus colores (naranja y gris) ya desde la ventana del hostel se lo adivinaba de la Armada. Se trata en realidad del 5-T-22 “Cabo de Hornos” que volara por última vez en julio del ’79 y que, después de varios idas y vueltas, fuera destinado al Aeroclub Ushuaia en homenaje a este modelo de avión responsable de las comunicaciones entre la Antártida y el continente, y que en 1962 llevara por primera vez la bandera argentina al Polo Sur.

El DC-3

Durante sus años de servicio el 5-T-22 operó en USH llevando carga, provisiones, correo y hasta personas.

El “Cabo de Hornos” fue además declarado Bien de Interés Histórico Nacional por un decreto del año 2008 y es preservado en esta locación por la Comisión Pro Restauración y Exhibición del DC3 5-T-22.

Torre Aeroclub

Las instalaciones del Aeroclub, donde operaba el viejo aeropuerto de Ushuaia, con su torre de control.

Recién cuando llegué hasta él me di cuenta de que había comenzado a caer aguanieve, y que su intensidad se hacía cada vez más fuerte. Incluso la mayoría de las fotos salen con la marca de la lente humedecida por la nieve que pegaba contra el vidrio y se derretía. Como fuera, no iba a perderme por nada del mundo la foto que había ido a buscar, así que disparé la cámara varias veces antes de correr hasta el quincho del aeroclub que, aunque cerrado, nos ofrecía un refugio de la nieve empujada desde el otro lado por el viento.

Primer Plano con nieve DC-3

Primer plano del “Cabo de Hornos” ya con nieve cayendo fuerte y manchando la lente de la cámara.

Allí permanecimos un buen rato esperando que el tiempo mejorara y disfrutando del espectáculo, que rápidamente pasó de aguanieve a ser nieve con todas las letras, y que le daba al paisaje un toque que no habíamos esperado ver en esta época del año. Sin embargo, los minutos corrían y la tormenta lejos de amainar se hacía cada vez más fuerte. Sacar fotos ya era imposible porque fuera de los guantes las manos se congelaban y comenzaban a quemar en cuestión de segundos. Lo pensamos un par de veces, pero finalmente tomamos una decisión que más tarde se revelaría acertada: dejar de chupar frío sin motivo y emprender el regreso.

Puerto bajo tormenta

La nevada se hace intensa y nubla la vista. La ciudad comienza a desaparecer frente a nuestros ojos.

Volver a cruzar el Canal por la calle de tierra en medio de la nevada fue toda una aventura que nos dejó con una buena costra de hielo sobre todo nuestro costado izquierdo, desde el cual el viento pegaba con fuerza considerable y nos llenaba de nieve. Paradójicamente (o quizá mejor dicho lógicamente) el costado derecho de nuestros cuerpos estaba prácticamente seco. En ese momento pensé que nunca más sentiría tanto frío como entonces, pero resultaba ser que Ushuaia me tenía guardadas algunas sorpresas para más adelante…

Nieve con viento

El viento sopla con fuerza envidiable, y arremolina la nieve. No podemos quedarnos más tiempo allí.

Finalmente llegamos a la ciudad, empapados por la nieve que había comenzado a derretirse sobre nuestro cuerpo, y muertos de frío, pero felices por haber conseguido la foto (con el toque especial de la nieve, por supuesto), y por haber regresado para publicarla. Ya en la ciudad la temperatura es más elevada y cruzando la primer cuadra de edificaciones el viento amaina considerablemente, pero aún así, cuando al rato comenzó a nevar muy fuerte sobre el centro, supimos lo bien que habíamos hecho: si en la ciudad estaba cayendo nieve de esa forma, no hubiera querido estar esperando todavía a la intemperie en el  aeroclub.

Llegando despues de caminar bajo la nieve

Ya en la ciudad, frente al hostel, aún con restos de la costra de hielo sobre la izquierda de mi capucha.

Allí se quedó sí el DC-3, quizá rememorando viejos tiempos donde daba lucha al mal tiempo para llegar hasta el Continente Blanco. Por nuestro lado, el sur nos estaba testeando y habíamos superado la primer prueba. Próximamente en Ahicito, te cuento las que estaban por venir.

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