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Galería de Imágenes de la Península Valdés.

Hace algunos días atrás les mostraba la excursión que realizamos a Península Valdés, donde tuvimos la oportunidad de avistar buena cantidad y variedad de fauna patagónica, incluyendo las temibles orcas que hicieron una aparición sorpresiva, tal como les conté en este post que pueden ver haciendo click aquí.

Fueron muchas las fotos que tomamos en ese paseo; tantas que no entraron en un sólo post, y por eso les presento esta recorrida en imágenes por la Península, que por supuesto comienza en el Centro de Visitantes, y como no podía ser de otra forma, con la maqueta del terreno a recorrer.

Claro que por más bien hecho que esté, un pedazo de plástico no tiene punto de comparación con ver la realidad con tus propios ojos. Por eso no nos demoramos mucho ahí adentro y enseguida subimos al mirador para observar lo que el camino nos deparaba.

Habría que sortear la rotonda para seguir camino rumbo a alguna de las dos opciones: por un lado, la Isla de los Pájaros.

O sino seguir camino hacia lo más profundo de la península, donde nos cruzaríamos con algún que otro choique (o quizá el se nos cruce a nosotros).

Ni se molesta, así que luego de la sesión de fotos, lo dejamos atrás y seguimos camino.

En medio de la inmensidad, la soledad de esta casa aislada del resto del mundo.

Será quizá el hogar de alguno de estos?

De estos no creo. Para qué iban a ir a encerrarse entre cuatro paredes si se ve que en la playa la pasan bastante bien?

La primer parada fue la pingüinera, y se ve que tienen régimen militar porque hasta montan guardia…

Obvio, como en todos lados, siempre hay algún perezoso que sólo se rasca…

A lo lejos se ve que hay otros especímenes que descansan de verdad.

Pero les convendría estar atentos, porque quizá pronto reciban visitas inesperadas…

Por suerte para ellos estas cuatro orcas vienen tranquilas, y hasta se anuncian!

Más adelante encontramos un sendero que nos acerca a la playa.

La vista desde allí es fenomenal.

La familia orca, en un casi primer plano.

Y también en primer plano los optimistas de siempre que no le dan bola…

Así pasamos por la hermosa y enorme Península Valdés. Es hora ya de comenzar a emprender el regreso.

¡Los espero en el próximo post de Ahicito Nomás!

Visita a la Celda histórica de San Martín en el Convento de Santo Domingo de San Juan

Quizá en un principio sorprenda encontrarse con vestigios del General San Martín cuando uno visita la ciudad de San Juan pero la realidad es que, como ya les conté en el post de Villa Vicencio, el Libertador pasó por estos pagos en su marcha para lograr la independencia de Chile primero, y Perú después.

San Martín no sólo estuvo de paso, sino que se alojó en la capital sanjuanina cuando la visitó con motivo de prevenir un posible ataque español desde tierras chilenas. Así es que en 1815, en su rol de gobernador de Cuyo don José llega hasta San Juan para organizar las medidas de defensa con las autoridades locales, y rechazando el ofrecimiento oficial de una casa dónde alojarse, lo hace en el Convento de Santo Domingo. Allí, el Prior de los dominicios le cedería su celda (o habitación) para que descansara durante su estadía en la ciudad.

Si bien parte del convento fue severamente afectada por el terrible terremoto de 1944, la celda donde San Martín durmiera salió ilesa de la catástrofe y hoy en día se la puede visitar ingresando por el colegio sito en la dirección Laprida 57 Oeste. El ingreso es guiado y se debe pagar un bono de $20. En nuestro caso estuvimos esperando a la guía por un largo rato, hasta que llegó con 20 minutos de demora durante los cuales muchos turistas que pensaban hacer la visita desistieron y se fueron. Nosotros, en cambio, decidimos que poder ingresar a un lugar con la historia que este presentaba valía la espera.

Así nos enteramos que este mismo convento funcionó además como asiento del cuartel general de la División Cabot del Ejército de los Andes que en 1816 cruzara la Coordillera de los Andes.

La primer visión que se tiene al entrar es la de la antigua galería y de las «Campanas de la Libertad» que fueran construidas en el mismo año en que nació el Libertador, y que doblaran cuando  el Ejército de los Andes triunfó en Chacabuco y ante la declaración de la independencia.

También se ve el algarrobo histórico debajo del cual descansó San Martín en su paso por el convento.

Ingresando a la celda en sí puede verse algún escueto y escaso mobiliario que fuera utilizado por el General en aquellos momentos, y una placa con las firmas agigantadas de varios personajes ilustres, entre las cuales por supuesto destaca la del mismísimo San Martín.

La habitación contigua es la Sala Capitular donde San Martín mantuvo las reuniones necesarias para organizar la defensa de la ciudad ante un probable ataque realista.

Es realmente poco lo que se puede ver hoy en día ya que a modo de museo el lugar resulta demasiado escueto: no hay ninguna gran exhibición de objetos ni muebles de la época, pero pisar el lugar exacto donde la historia tuvo lugar es una experiencia que a mi personalmente me apasiona en sí misma. Así que aún cuando no haya mucho material para observar, a quienes les interese les recomiendo darse una vuelta por el convento, porque lo importante no será ver, sino estar y enterarse de lo que allí aconteció.

Espero que te guste cuando vayas, y te espero en el próximo post de Ahicito!