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La Basílica de Guadalupe, en Ciudad de México.

Como fuimos viendo a lo largo de varios posts, México es un país en el que abundan las iglesias católicas. Hay templos donde uno vaya y algunos son muy particulares como Capilla del Rosario repleta de oro, la Iglesia Santa María de Tonantzintla con su arte indígena, o la Santa Prisca de Taxco que alberga una enorme imagen de la Virgen tallada en plata. Pero la ciudad capital no se queda atrás y en un área relativamente pequeña concentra varios templos entre los que domina la Basílica de Guadalupe.

En honor a la verdad quizá debería decir «LAS basílicas» ya que una frente a otra se encuentran sendas iglesias levantadas en honor a esta virgen. Con su estilo clásico y cúpulas amarillas la antigua basílica es fácilmente identificable. Fue construida entre 1695 y 1709 bajo las órdenes del arquitecto Pedro de Arrieta y sufrió un atentado, el 14 de noviembre de 1921, cuando una bomba explotó en su interior.

En su interior alberga varias obras de arte, como ser «La Conversión de los Indios» que con sus imponentes 8 metros de alto, data del año 1894, y el mismo altar está fabricado en mármol de Carrara.

Frente a ella se encuentra la Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe, que con su forma circular para simbolizar el manto de la virgen, se alza más imponente que bonita. Con un estilo moderno, para nada cercano a lo que uno tradicionalmente imagina cuando piensa en una iglesia católica, el nuevo templo es la iglesia dedicada a la Virgen María más visitada del mundo.

Fue construida en un tiempo asombrosamente corto, entre 1974 y 1976, para albergar la imagen original de la Virgen de Guadalupe y permitir el acceso a un mucho mayor número de fieles, ya que los daños estructurales de la vieja basílica (en principio provocados por la fragilidad del suelo sobre la que se la ha levantado) hacían peligrosa su visita.

Nuestra visita fue justo durante una misa multitudinaria, por lo que pudimos vivir en carne propia la gran cantidad de gente que puede cobijar el nuevo edificio, a la vez que no pudimos tomar fotos en su interior. Fuera, un grupo de niñas vestidas para la ocasión bailaban y cantaban al ritmo de la música.

Otro de las iglesias que se levantan allí es el Templo Parroquial de Santa María de Guadalupe «Capuchinas» y debe su nombre a que antiguamente fue un convento (iglesia incluida) de las Hermanas Capuchinas. Fácilmente identificable por su cúpula roja, se terminó de construir en el año 1787 y llegó a resguardar la Sagrada Imagen de la Virgen de Guadalupe en 1888 y más recientemente en 1971.

Si bien se trabajó en él durante largos años, el edificio sigue estando inclinado hacia su derecha, cuestión que se ve a simple vista.

La Virgen de Guadalupe tiene mucha importancia para los mexicanos, un pueblo que de por sí se muestra tradicionalmente católico. No importa la religión que profeses, la visita a este predio para admirar la arquitectura, las obras de arte y respirar un poco de historia mexicana bien vale la pena.

El enorme Bosque de Chapultepec, en Ciudad de México.

Enclavado en plena Ciudad de México, con una impresionante superficie de 678 hectáreas que la convierte en la más importante de América Latina, el Bosque de Chapultepec es una de las áreas verdes urbanas más extensas que existen.

Son tales sus dimensiones que está dividido en 3 secciones diferentes y recorrerlo en su totalidad será una tarea que demandará una buena cantidad de tiempo. Por eso si uno está con los días contados en la capital azteca lo más conveniente será identificar qué es lo que quiere conocer y programar la excursión para arrancar por allí. Luego si los tiempos y el clima lo permiten, se puede ir visitando las otras secciones.

La oferta del bosque es realmente amplia. Por supuesto lo primero que viene a la mente es la realización de actividades al aire libre y para ello hay lugares especialmente preparados para la práctica de deportes, tanto para hacer caminatas, correr o andar en bicicleta. Pero quizá lo más llamativo sea la estructura de cemento del Parque Constituyentes, especialmente diseñada para practicar con skates.

Distribuidas por sus diferentes secciones el bosque cuenta con gran cantidad de monumentos y fuentes, y por supuesto están los lagos, tanto en la primera como en la segunda sección, en alguno de los cuales se puede alquilar una lancha para pasear por el agua.

Y para quienes se interesen por la cultura, dentro de los límites del bosque hay una buena cantidad de museos que se pueden visitar, entre los que se destacan el Museo de Antropología (link al post), el Museo del Papalote (o niño), el Museo Tamayo y, por supuesto, el Castillo de Chapultepec que aloja al Museo Nacional de Historia, que tendrá su post exclusivo próximamente.

Además, el bosque es escenario de diferentes actividades que se ofrecen especialmente, como ser clases para andar en patineta, talleres, espectáculos y el Lanchacinema, que no es otra cosa que un autocine, pero en el lago y encaramado en una lancha para disfrutar de un buen film en pantalla gigante.

Aunque parezca raro, la visita al bosque de Chapultepec hay que planificarla, pues no es ir simplemente a visitar un parque. Tanto es así que tiene una página web propia, en donde uno puede averiguar todas las alternativas y así elegir lo que más le interese. Así que es solo cuestión de hacer click en el link, revisar el calendario para marcar los días de sol, y disfrutar de este increíble espacio verde en plena ciudad.