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Un fin de semana en la localidad más antigua de Buenos Aires: Baradero

Fundada en el año 1615, la población más antigua de la Provincia de Buenos Aires nació como una reducción de indígenas al mando de los franciscanos, bajo el nombre de Santiago  de Varadero, aduciendo a Santiago Apóstol y al hecho de que en esa zona del río se varaban las naves sin peligro de avería, según reza la web oficial del municipio.

En algún punto de la historia difícil de determinar, la «V» se convirtió en «B», y hoy a menos de dos horas de viaje desde la Capital Federal, Baradero es una excelente opción para tomarse un fin de semana largo de descanso, con aire de campo. A orillas del río homónimo, que no es ni más ni menos que un brazo del Paraná, la ciudad presenta buenas alternativas tanto para la vida de camping como para salir de pesca.

En su casco histórico se destaca la Plaza Mitre, en cuyo centro se alza una pirámide que representa la Revolución de Mayo, sobre la cual un cóndor de bronce homenajea al Ejército de los Andes comandado por el General San Martín. Por supuesto, el Libertador tiene también su propia estatua a pocos metros de distancia.

Frente a la plaza, en una esquina, la iglesia Santiago Apóstol data de la época de la reducción, aunque el actual edificio se construyó entre 1857 y 1912, cuando finalmente se lo terminó. Los edificios de alrededor mantienen el estilo y le dan un aire homogéneo al casco histórico, aún cuando se trate de modernos locales de marcas de actualidad, o la clásica escuela del pueblo.

Además de la oportunidad de descanso que presenta, Baradero tiene una amplia oferta turística, destacándose por supuesto sus eventos musicales más importantes: el de Música Popular focalizado en nuestro tradicional folklore, y el Baradero Rock. Pero además de la faceta musical también destacan sus museos, dentro de los cuales encontramos el Histórico Municipal (que tendrá su post exclusivo), el Museo de los Alpes a las Pampas (que hace referencia a la formación de la primera colonia agrícola del país), y el pintoresco Museo de Autos Antiguos y Clásicos.

Quienes gustan del turismo religioso, por otro lado, pueden llegarse hasta el Paseo del Cristo, que es nada más y nada menos que un vía crucis que desemboca en una cruz instalada en lo alto de una loma que hace las veces de mirador y regala buenas vistas aéreas del río y la ciudad.

Y las notas tristes, pero no por eso menos interesantes, son la estación de tren de Baradero, en total estado de abandono luego de que fuera arrasada por un incendio, y la pulpería El Torito, de la que se cuentan muchas cosas pero a la que no pudimos entrar por haberla encontrado cerrada.

Desde la Ciudad de Buenos Aires se llega por autopista Panamericana, Ramal Escobar Ruta 9, en un viaje tan tranquilo como rápido. Con una variada oferta de alojamientos, Baradero es una excelente opción para tomarse unas mini vacaciones.

Vuelta de Obligado: El Museo de la Batalla

«(…) esta contienda (…) es de tanta trascendencia como la de nuestra emancipación de España»

Así se refería el General Don José de San Martín al enfrentamiento que se había iniciado con el sitio de Montevideo y el bloqueo del puerto de Buenos Aires, en una carta que le escribiera al Restaurador de las leyes Juan Manuel de Rosas en enero de 1846. Entre esos sucesos se encuentra lo que se conoce como Batalla de Vuelta de Obligado, cuyo museo de sitio visitamos hace poco.

En una muy pequeña construcción emplazada casi a la entrada del Parque Histórico Vuelta de Obligado (cuyo post podés leer haciendo click aquí), una interesante muestra de objetos y piezas históricas intentan explicar con mayor detalle lo que pasó en ese mismo lugar en noviembre de 1845. Y lo logran.

En un ambiente cálido, con luz tenue, los visitantes suelen tomarse unos minutos frente al televisor para ver un corto y muy claro documental sobre la batalla. Una excelente forma de enterarte, entender con mayor profundidad, o simplemente recordar cómo el ejército al mando de Lucio Mansilla le hizo frente a la poderosa flota anglofrancesa que navegaba el Río Paraná sin autorización.

Ese día, tres líneas de cadenas de 600 metros de longitud y de 1 – 1/8 de pulgadas de grosor atravesaron el río apoyadas sobre 24 lanchones dispuestos a lo ancho, de forma tal que la navegación por ese sitio quedara bloqueada. Las tres baterías de cañones dispuestas en las barrancas, más una cuarta en la playa sobre el nivel del río, alimentadas por un ejército de 2300 hombres entre los que hasta se contaban vecinos de la zona, le hicieron frente a los once buques de guerra que escoltaban una importante flota mercante.

Con la particularidad de que muchos de los objetos fueron encontrados en el sitio por vecinos del lugar, quienes luego los donaron el museo para ser exhibidos, allí se puede apreciar balas de cañón de diferentes calibres, distintos elementos (o partes de los mismos) utilizados por los soldados en la contienda, y hasta retazos de las cadenas originales, que estuvieran dispuestas en el río para bloquear el paso a los extranjeros.

Pero el museo no sólo cuenta con objetos, sino que también exhibe una serie de cartas firmadas por el General Mansilla y sus comandantes, entre otros protagonistas de la gesta, donde se indican detalles de la organización previa al combate, como ser la colaboración de los indígenas, la participación de niños y jóvenes que se dedicaron a animar a la tropa y ciertas discrepancias que se dieron con las autoridades de la zona. Particularmente me llamó la atención el compromiso escrito en restituir a los vecinos los elementos solicitados por el ejército.

La entrada al museo tiene un costo ínfimo de $15, que bien lo vale por lo bien mantenido y puesto que está. Imposible no visitarlo cuando se llega a Vuelta de Obligado; como así también es imposible para todo argentino que se interese por la historia del país no visitar este paraje cuando descansa en San Pedro. Una excursión más que recomendada, no te la pierdas!