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La increíble historia del avión estrellado en Laguna Brava, La Rioja.

Personalmente las montañas y los espectaculares paisajes que generan y las rodean, es algo que me fascina. Allí uno se siente pequeño y lo único que cabe es la humildad ya que queda manifiesto que el hombre no es gran cosa ante la imponente Naturaleza, pero aún así, esos lugares dan lugar también a historias maravillosas de hazañas donde ciertos hombres se han convertido en gigantes.

Cuando revisaba el itinerario de las vacaciones en San Juan y La Rioja, la Laguna Brava aparecería como uno de los puntos más interesantes a visitar, pero a la vez era el más alejado. Sin embargo hubo un dato que hizo que no dudara ni un instante: en la desolada Laguna Brava, a unos 3000 m.s.n.m. yacen los restos de un avión que se estrelló en aquél recóndito lugar.

Desde el lugar de encuentro a la orilla de la laguna si uno agudiza la vista puede distinguirse a lo lejos un montículo que sobresale del agua: es lo que queda del fuselaje del avión, punto hasta el que puede llegarse en una excursión especial disponible únicamente en época estival. Algo más aca, en nuestra visita pudimos apreciar claramente un pedazo de ala, que desprendido de los demás restos, fue acercado hasta allí por el viento y el agua.

Según nos contó nuestro guía de la excursión (cuyo post podés leer haciendo click aquí), se trataba de un avión que transportaba caballos desde Lima hacia Buenos Aires, con una escala programada en Santiago de Chile para reaprovisionar combustible. Durante el cruce de cordillera uno de sus motores falla, por lo que el piloto busca un lugar dónde aterrizar de emergencia, divisando esta mancha blanca entre las montañas a la que confundió con un salar. Cuando se dio cuenta de que en realidad era agua, ya era demasiado tarde. El avión pancea sobre el líquido y se arrastra hasta detenerse, con tanta suerte que nadie muere en el accidente, con salvedad de dos de las yeguas.

Con los equipos de radio salvaguardados previo al aterrizaje forzoso, los seis tripulantes pidieron auxilio y así se puso en marcha un operativo de rescate que partió desde Vinchina. Sin embargo, recuperar el avión era muy difícil y costoso, así que quedó allí abandonado.

Pero quizá lo más interesante de la historia comience aquí, ya que estos restos fueron vendidos (sí, leíste bien, un avión estrellado que no se pudo recuperar de la laguna fue vendido en lo que seguramente haya sido el negocio del siglo). Según dicen, el motivo de esa venta es que además de los caballos, el avión transportaba al momento del accidente un contrabando de joyas y drogas ilegales. Es así que, sabiendo que sacarlo de allí sería casi imposible, sus nuevos dueños se acercaron hasta Laguna Brava sopletes en mano, con intención de desguazarlo, pero como con el frío los aparatos no funcionaron, decidieron desarmarlo a hachazos limpios. De allí que el ala esté desprendida del resto del fuselaje.

No se sabe si esta expedición encontró el cargamento ilegal que buscaba. Ni siquiera se sabe si esta última parte de la historia es real. Lo que sí se sabe es que los restos del avión están allí realmente, y que detrás de ellos hay una historia apasionante.

Regreso a México desde Cancún con Viva Aerobus: Reporte del vuelo 3141

El día comenzó muy temprano con el despertador sonando a las 6 am porque el taxi estaba pedido para las 7. Estábamos alojados en el hotel Fiesta Inn de Playa del Carmen (link al post) y teníamos que abordar un avión que partía del aeropuerto de Cancún (a casi 70 kilómetros de distancia) a las 9:30 hs.

El tramo terrestre de la travesía nos tomó poco más de 40 minutos. Con los boarding pass en mano (ya que habíamos tenido la precaución de imprimirlos en el hotel, cuestión fundamental cuando viajás en una low cost a menos que hayas contratado el servicio de impresión en el aeropuerto) nos dirigimos a los mostradores de check in para despachar el equipaje.

El único inconveniente que hubo al hacer seguridad fue que se tuvo que frenar la cinta transportadora porque la tira de una mochila se enganchó en el sistema, con lo cual aprovecho a aconsejar poner siempre las mochilas en una bandeja para evitar este tipo de eventos, algo que yo mismo no acostumbro hacer pero que de aquí en más tendré en mente.

A esa hora de la mañana amenizamos la espera en un aeropuerto de Cancún casi desierto tomando un chocolate frío con churros en uno de los pocos locales abiertos, y bien alejado del gate que nos correspondía. Cuando escuchamos el llamado a abordar para los VIPs comenzamos a prestar atención, pero no hubo más llamados por altoparlantes, así que nos acercamos y comenzamos el abordaje sin más trámite.

Salimos a plataforma a través de la rampa que se ve en la foto y como nuestros asientos eran de numeración alta dimos una vuelta por el costado del avión, pasando por debajo de su ala para abordar por la puerta trasera.

La copiloto fue la encargada de dar los anuncios por altoparlante, tarea a la que se abocó con evidente falta de ganas y en un inglés inentendible. El día estaba nublado y hubo que soportar algunas turbulencias durante el despegue. Finalmente el capitán anunció que se habían alcanzado los 10000 pies, lo cual funciona como una luz verde para que la tripulación comience con la venta abordo.

No daré mayores detalles del servicio low cost ya que eso ya lo puntualicé en el reporte del vuelo hacia Cancún, que podés leer haciendo click aquí. La buena noticia es que ese día había llovido en Ciudad de México, causando la dispersión del smog y por ende, posibilitando que el paisaje se viera bien nítido y salieran fotos aceptables desde el aire.

Para el momento en que aterrizamos ya brillaba el sol de nuevo, así que tuvimos un touch down sereno y sin complicaciones.

Tal como sucedió a la ida, la tripulación anunció la cinta por la que se entregaría el equipaje, con la diferencia de que esta vez sí acertaron. Igualmente hubo que esperar unos 20 minutos para poder reencontrarnos con nuestras valijas ya que la cinta era compartida con el vuelo proveniente de Mérida que había llegado primero.

Así llegamos nuevamente a CDMX para seguir disfrutando el último tramo de las vacaciones. Muchísimo por contar aún sobre Playa del Carmen, México y sus alrededores, así que te invito a seguir pasando  por Ahicito Nomás para enterarte!