Probando una low cost mexicana: Vuelo a Cancún con Viva Aerobus.

Con todo el revuelo que hay en estos días con respecto a las líneas low cost o no low cost (a partir del comienzo de operaciones de Flybondi en El Palomar y las expectativas de que haga Norwegian haga lo propio con su filial argentina), quizá este sea el mejor momento para contar nuestra experiencia en Viva Aerobus y ver, en la práctica, cómo es realmente tomar un vuelo low cost.

En ese sentido este reporte de vuelo obligadamente comienza meses antes de volar, cuando compramos los pasajes, ya que ya en ese momento uno debe decidirse por una de las tres opciones que presenta Viva Aerobus.

La opción económica implica viajar únicamente con una pieza de equipaje de mano de máximo 10 kilos, y nada más. El Viva Básico (que es el que elegimos nosotros) agrega una pieza despachada de hasta 15 kilos, mientras que el Viva Smart agrega sobre el básico 5 kgs a la maleta en cabina, 10 kgs a la despachada y además te da la posibilidad de elegir asiento, abordar con prioridad y, lo más importante quizá, cambiar fechas sin costo extra.

Como nosotros somos #teamventanilla a la tarifa básica le agregamos la elección del asiento, pagando aparte obviamente. Además Viva Básico nos dio la posibilidad de pedir la impresión del boarding pass en el aeropuerto (habíendo clickeado esta opción al momento de comprar el pasaje), lo cual resultó ser muy importante porque como nos alojamos en un departamento no teníamos acceso a una impresora, y cuando uno vuela low cost lo habitual es que sea obligatorio llevar el boarding pass ya impreso.

Estas cuestiones son importantes porque cualquier cambio que haya que hacer luego en el aeropuerto, casi seguro que se podrá arreglar, pero va a salir más caro, y entonces el low cost ya no lo es tanto. Por ejemplo, si hubiéramos comprado la opción light, para embarcar una valija de 15 kgs en el aeropuerto nos hubieran cobrado USD 30, mientras que el diferencial que pagamos al comprar el upgrade desde el vamos por la web fue de USD 14. Con las low costs, las cosas en el aeropuerto salen el doble, así que mejor planificar y contratar todo con anticipación.

Llegó finalmente el día del viaje y nos presentamos en los estrechos mostradores de Viva, que en el aeropuerto de CDMX comparte un área muy pequeña con la gente de Volaris. La cartelería mostraba otra restricción al momento de hacer contrataciones en el aeropuerto: sólo pago con tarjetas…

Ahora sí pasamos a un procedimiento común para todas las líneas: el screening de seguridad. El aeropuerto de México es enorme y tiene una particularidad: está dividido en salas de espera identificadas por letras, y habrá que pasar a realizar seguridad en la que corresponda. A cada sala de espera, a su vez, le corresponde luego un rango de puertas, estas sí identificadas con números como habitualmente. En nuestro caso buscamos la Sala B, y luego de completar los controles de la policía aeroportuaria llegamos a este sector.

Es prácticamente un shopping con una larga hilera de asientos para esperar el horario de embarque, que son anunciados por altavoces, además de figurar en las pantallas de información. Esto habla de lo bien organizado que está este aeropuerto, con este sector de espera con locales de todos los colores para que compres lo que sea que necesites, y en un extremo un patio de comidas bastante importante.

Como sabíamos que por ser low cost Viva Aerobus no nos iba a dar nada, absolutamente nada abordo, tomamos los recaudos y compranos unas bebidas y unos snacks para estar aprovisionados. Luego esto resultaría no ser necesario, ya que como se ve en la foto siguiente, los precios de a bordo eran muy accesibles, cuestión que realmente no esperábamos.

Nótese que no sólo hay comida y bebidas (lo esperable), sino que Viva Aerobus lleva al máximo su modelo de negocio low cost y te vende lo que sea. Estás viajando a Cancún, así que no te podés perder visitar las ruinas de Chichén Itzá, Tulum o el parque acuático Xel-Há, así que ahí están los paquetes para que compres el que quieras. Lo mismo con los traslados desde el aeropuerto, tanto a la ciudad como a Playa del Carmen. Todo teóricamente más barato, según no se cansaban de promocionar los TCP, ya que al estar en el aire no aplicaban los impuestos habituales.

Así hacen plata (y algunas son muy rentables) las líneas low cost. El concepto no es escatimar en seguridad del vuelo, sino ponerle precio a absolutamente todo. Y ser ingeniosos, como por ejemplo para poner publicidades en los compartimientos para equipaje.

El avión que abordamos era un A320 (único modelo que utiliza Viva Aerobus, para así también bajar costos de mantenimiento). Los asientos tenían dos particularidades: eran extremadamente finos, sin gran almohadillado, y no se reclinaban.

Otro punto importante para el modelo low cost es la puntualidad, ya que los retrasos suelen implicar costos extras a pagar a los aeropuertos, además de afectar a los próximos vuelos (y pasajeros) que tenga programados esa aeronave, ya que es fundamental que los aviones estén volando (y por ende facturando) lo máximo posible.

Así es que sin más demoras, nos dirigimos a la cabecera y despegamos. Sin problemas.

Como  ya les comenté, durante el vuelo el tiempo que los TCP de líneas full service ocupan en dar el servicio de a bordo, los TCP de Viva Aerobus lo ocupan en ofrecer y vender. La premisa es facturar, pero más allá de eso, el vuelo fue muy sereno y llegamos a destino con cinco minutos de anticipación.

Algo que me sorprendió (por ser un servicio extra y gratis) fue que anunciaron a bordo la cinta por la que nos entregarían el equipaje: la 2. Bueno, en algo tenía que fallar Viva, sino quién me va a creer que es una low cost??? Las valijas llegaron finalmente por la cinta 1…

Tal como se puede apreciar en el suelo de la plataforma, instantes antes de nuestro arribo había estado lloviendo. Igualmente el comandante aterrizó sin inconvenientes. Se ve que por suerte le habían pagado las horas de simulador para entrenar en pista húmeda…  Quizá estos chicos estaban practicando eso mismo en la original maqueta que tiene Magni en el aeropuerto de Cancún para que los niños pasen un buen rato.

Así llegamos a Cancún, desde donde nos tomamos un transfer hasta Playa del Carmen. Próximamente todos los post sobre este rincón de México.

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