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Merlo, San Luis: 8 Cosas para hacer en la villa y alrededores.

Desde hace años, la Ciudad Villa de Merlo, en San Luis, es uno de los destinos turísticos veraniegos más renombrados de nuestro país, conocida sobre todo por su famoso microclima que trae grandes beneficios a la salud humana pero que además, casi garantiza buen tiempo durante la totalidad de la estadía.

Y entonces los días de sol hay que aprovecharlos al máximo y encontrar cosas qué hacer. De eso mismo se trata este post, que viene a querer funcionar como una mini guía para que te des una idea de cuáles son tus posibilidades antes de arrancar el viaje.

Recorré el centro de Merlo.

Lo sabido: no se puede comenzar una guía de actividades en una ciudad sin arrancar por una caminata por el centro. En este caso nos encontraremos con la Plaza Marqués de Sobremonte, en la que se fundó la villa y frente a la cual se levanta la capilla Nuestra Señora del Rosario, que datando de los años 1720 es incluso más antigua que la ciudad en sí.

Para hacer compras, comerse algo rico o tomarse un buen helado habrá que alejarse un poco del centro en sí y llegarse hasta la Av. Del Sol, que concentra gran cantidad de locales gastronómicos y durante la tardecita – noche tiene mucho movimiento.

 

Visitá museos y sitios históricos.

No por estar de vacaciones vamos a dejar la cultura relegada, así que aún de viaje siempre viene bien visitar algún museo que nos haga conocer mejor el lugar donde estamos vacacionando. En ese sentido Merlo cuenta con una buena propuesta para cubrir diferentes intereses:

  • Museo Casa del Poeta Agüero: Como su nombre lo indica, se trata de la casa donde vivió el poeta que le da nombre, que es uno de los máximos símbolos de la ciudad. Fue la opción cultural que elegimos nosotros así que los detalles de la visita los podés leer en este otro post.
  • Museo Jorge Kurteff: Expone piezas de metal creadas por el artista Jorge Kurteff.
  • Museo Lolma: Es también muy renombrado pero no llegamos a visitarlo. Se trata de la primer escuela de la zona, y en la actualidad conserva vestigios de los Comechingones, elementos de uso rural y religiosos, entre otras cosas.

Muy relacionado con el poeta Agüero, en las afueras de la villa se encuentra el árbol en el cual se inspirara para escribir una de sus obras más famosos. Además, el Algarrobo Abuelo puede ser considerado como un sitio de interés histórico. Los detalles los encontrás en este post al que accedés desde acá.

 

Refrescate en el arroyo.

Lógico. Es verano y hace calor. Amerita entonces buscar un lugar para relajarse en el agua, y si Merlo tiene algo, es eso. El arroyo Piedra Blanca recorre el contorno del pueblo y atraviesa tanto la reserva El Viejo Molino como el paraje Pasos Malos. En ambos lugares estuvimos y podés acceder al post respectivo haciendo click en la letra negrita.

Un recomendado para disfrutar del agua (además de realizar otras actividades) es la Reserva Florofaunística Rincón del Este, que con sus piletones naturales hasta te permitirá un chapuzón.

 

Hacé una caminata hasta alguna cascada.

Hasta aca todo muy lindo, pero también demasiado tranquilo. Los más aventureros podrán hacer alguna camina por las sierras hasta desembocar en alguna de las cascadas de alrededor. Quizá la más conocida sea el Salto del Tabaquillo, cuyo trekking comienza en Rincón del Este, la reserva de las que les hablaba en el párrafo anterior, pero hay otros como la Cascada Olvidada en el curso del arrollo Pasos Malos, o el Salto del Tigre, que con sus 25 metros de altura se encuentra ya pasando el límite interprovincial con Córdoba.

Para recomendar es la caminata hasta el Chorro San Ignacio, que es apta para hacer incluso con niños, y desde la que se obtienen unas excelentes vistas panorámicas.

 

Visitá el pueblo fantasma de Cerro Áspero

Se trata de un pueblo minero abandonado hacia el año 1910, enclavado en medio de las sierras y al que se llega únicamente tras una larga caminata desde Merlo. Es una excursión que debe hacerse con guía, y que también parte desde la Reserva Rincón del Este. Según tengo entendido es habitual pasar la noche en Cerro Áspero (donde no hay electricidad, ni wifi, ni nada) para luego volver al día siguiente; así que para quienes se animen, seguramente será una gran experiencia.

Animate al Turismo Aventura

Para los que busquen adrenalina Merlo también tiene lo suyo. Además del trekking se pueden realizar cabalgatas, paseos en 4×4, en mountain bike o cuatriciclos. Además hay opciones para practicar rappel y tirolesa. Y para los más osados, esos que nunca tienen los pies sobre la tierra, también está la emocionante alternativa de lanzarse en parapente.

 Disfrutá de una vista panorámica desde alguno de los miradores.

Si vas a la oficina de turismo te van a dar un par de opciones, pero sin lugar a dudas si estás en auto te tenés que ir a tomar una merienda en el Mirador de los Cóndores. Para saber de qué se trata entrá al post haciendo click acá, pero de verdad, no te vas a arrepentir de ver bajar el sol en este lugar maravilloso. Como anticipo, la foto.

 

Escapate de Merlo y recorré alguno de los circuitos.

Una vez cubierto todo lo que nos interesa en la ciudad en sí, es hora de agarrar el auto y salir a recorrer los alrededores. En este sentido hay dos opciones: o se toma el Circuito Norte que pasa por localidades como La Ramada, Cruz de Caña y Quebracho Ladeado hasta incluso llegar a Mina Clavero en Córdoba; o bien se puede optar por el Circuito Sur, que de hecho es donde estuvimos alojados durante nuestra estadía, en Los Molles.

Hacia el sur de Merlo, por la Ruta Provincial 1, además de Los Molles y Villa Larca (donde se encuentra el Chorro San Ignacio), hay pueblos como Carpintería (donde se puede visitar un monasterio) y Cortaderas (en cuyas proximidades se ubica el Disque Piscu Yaco).

 

De esta forma encontramos 8 actividades diferentes para hacer durante una visita a Merlo, y hay para todos los gustos. Es cuestión de elegir la que más vaya con vos, y salir a disfrutarla.

Butler´s Barracks: Un sitio histórico de Canadá convertido en parque.

Niagara on the Lake es un pueblo pequeño y muy caminable (en los meses de verano, claro) a orillas del Lago Ontario, justo en la desembocadura del río Niagara que le da el nombre. Hacia el este del pintoresco centro histórico, prácticamente lindero al Fuerte George del que ya hablamos en este otro post, hay un amplio espacio de unas 2 hectáreas de parque al aire libre.

Al Sitio Histórico Nacional Barracas de Butler hoy en día se accede desde el Veterans Memorial Park, y cuenta con una serie de largos senderos por los que se puede realizar una caminata realmente placentera, a la sombra de los árboles (en ocasiones) y respirando aire puro y sobre todo, tranquilidad.

Pero esto no siempre fue así, ya que las Butler’s Barracks (bautizadas así en honor al heróico soldado de la Revolución Americana que fundara el pueblo de Niagara on the Lake) tienen historia militar desde sus orígenes, y por tanto supieron estar muy ajetreadas. Construido a partir de 1814, fuera del alcance de los cañones estadounidenses apostados del otro lado del río (y luego de que tales armas destruyeran el Fort George el año anterior), el complejo se convirtió en el principal centro militar británico para la defensa de la península de Niágara.

Con Canadá erigido en un país independiente las Butler’s Barakcs devinieron en un campo de entrenamiento militar para voluntarios. Al estallar la Primera Guerra Mundial en 1914 estos entrenamientos se volvieron más intensivos ya que los hombres que aquí se ejercitaban serían destinados al frente europeo. Lo mismo sucedió durante la Segunda Guerra Mundial, momento en que las instalaciones se expandieron para convertirse en una instalación militar con todas las letras.

Así que durante largos años estos campos donde hoy se puede disfrutar de salir a hacer algo de ejercicio escuchando música con los auriculares, estuvieron repletos de tiendas de campaña llenas de hombres jóvenes que se entrenaban para la guerra, incluido el Primer Batallón de Paracaidistas de Canadá. Formado en 1942, el célebre grupo que se unió a la 6ta División Aérea de Inglaterra y estuvo estacionado aquí en 1945 esperando su transferencia al Teatro de Guerra japonés, hasta que fue desarticulado en septiembre de aquél año con el fin de las hostilidades. Este batallón lleva aún el orgullo de no haber perdido nunca una batalla.

El campo militar se mantuvo en actividad hasta 1966, época en que las necesidades de defensa del país cambiaron. Hoy en día es un sitio histórico nacional en el que aún se mantienen en pie varias de las estructuras levantadas en su momento para albergar a los soldados.

Además durante el trayecto uno se encuentra con cartelería explicando lo que sucedió en aquél lugar, y en ocasiones unas muy interesantes transparencias a través de las cuales uno ve el terreno actual, pero superponiendo imágenes de lo que habrá sido la vida allí hace casi un siglo atrás, como en el caso de esta pareja que se despide a la vera de los rieles instalados para que el ferrocarril militar transportara a los milicianos hacia los campos de batalla europeos en los años ’40. La pareja representada es real, y no se volverían a ver por casi 5 años, hasta que finalmente se casaron en 1946.

Pero no todo es guerra en la historia de las Butler’s Barracks, sino que también hay lugar para la amistad y camadería. Así es que en agosto de 1955 se desarrolló en estos terrenos el octavo Jamboree Mundial Scout, la mayor reunión internacional que el movimiento Scout desarrolla usualmente cada 4 años para afianzar vínculos de amistad entre jóvenes de todo el planeta. En aquella oportunidad participaron unos 11000 scouts llegados de 71 países diferentes.

Pero como les decía, hoy en día todo es tranquilidad y paz en Butler’s Barracks, salvo cuando se organiza allí algún concierto de importancia, o cuando uno se topa con llamativos carteles alertando sobre la presencia de plantas venenosas.

Igualmente no es para preocuparse más que cuando uno va de camping a un lugar agreste,  o de trekking. Simplemente hay que evitar tocar la hiedra venenosa, que se reconoce por su tres hojas (la del centro más grande) con bayas blancas. Y particularmente aquí bastará con mantenerse en los senderos y en los sectores donde el pasto no está muy alto y permite ver lo que se está pisando.

Así se puede pasar un hermoso día al aire libre, disfrutando de un lugar histórico por el que tantos soldados han pasado, pero ahora, con un mate en la mano.