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Visita obligada en Jujuy: La histórica Posta de Hornillos.

El Noroeste Argentino es una zona del país que, personalmente, me fascina. No solo cuenta con paisajes naturales espectaculares y lugares de ensueño, sino que además allí se respiran tradiciones y cultura autóctonas, que datan de siglos atrás y se experimentan a cada paso que uno da. Pero además de todo eso, hay un condimento más: el NOA está lleno de historia.

Este fue el tercer viaje que hice a la Quebrada de Humahuaca y no puedo explicarles mi profunda sorpresa cuando descubrí que había pasado tantas veces, yendo y viniendo en el auto, por la puerta de un escenario tan importante sin siquiera advertirlo. Sobre la Ruta Nacional 9, camino a Tilcara y a apenas unos kilómetros antes del acceso a Maimará se ubica la Posta de Hornillos, y desde ya les digo que amerita una parada.

Como su nombre lo indica, las «postas» fueron puestos de relevo de las caballadas en las rutas de tránsito, que por supuesto en un país tan extenso como el nuestro tuvieron mucho protagonismo. Incluso antes de la llegada de los europeos, los Incas habían construido importantes vías de comunicación que incluían territorios de nuestro país, y en ellas habían instalado los «tampus» o «tamberías» donde sus mensajeros (llamados Chasquis) podían recuperar fuerzas y hacerse de víveres.

La Posta de Hornillos fue creada por el Visitador de Correos y Postas Alonso Carrio de la Vandera en el año 1772 sobre la ruta que unía el Alto Perú (y su puerto de El Callao, en Lima) con el Virreinato del Río de la Plata (y su puerto de Buenos Aires); y a partir de 1810 se convirtió en destacamento militar ocupado intermitente tanto por el Ejército del Norte como por los ejércitos realistas.

La Quebrada de Humahuaca fue el escenario central de las guerras por la independencia que se extendieron durante 15 años entre 1810 y 1825. Numerosos enfrentamientos se dieron en esta zona del país que cambiaba constantemente de manos, a medida que los españoles avanzaban y los patriotas los repelían y recuperaban territorios. Así es como en estas instalaciones de estilo colonial descansaron realistas como José Manuel Goyeneche, Pedro de Olañeta o José de la Serna; y argentinos de renombre como Juan Jose Castelli, Jose Paz y Martín de Güemes (cuyo museo interactivo visitamos en la ciudad de Salta).

Sin embargo, la figura de mayor importancia que pasó por estas habitaciones fue sin dudas el general Manuel Belgrano, creador del pabellón nacional y líder del Ejército del Norte que defendió la independencia en aquellos parajes recónditos. En la Posta se conserva claramente identificada la cama en la que, se supone, descansó el prócer luego de las victorias obtenidas en Salta y Tucumán.

Hoy La Posta funciona como museo histórico donde uno puede conocer un poco más profundamente las raices de nuestro país, imaginarse un poco más concretamente cómo vivían aquellos hombres que peleaban por nuestra libertad, y observar detalles como la cocina, los muebles de época (muchos traídos desde la Estancia Los Molinos) y los armamentos que utilizaban en las batallas.

Al tratarse de un museo instalado en una posta resulta casi obvio que alguna carreta tiene que haber. De hecho, en tiempos de paz, Jujuy era el punto terminal en donde se reemplazaban las carretas por mulas para el transporte de cargas que se dirigían hacia el Alto Perú. Sin embargo no solo de carretas se habla en este lugar, sino que también se hace referencia al ferrocarril y cómo su llegada hasta La Quiaca en 1908 cambiará la vida en estas zonas alejadas, determinando la creación de nuevos pueblos y asentamientos a lo largo de la quebrada.

Separada unos cuantos metros de la construcción principal (tanto que no es visible detrás del denso follaje, aunque sí se ve desde la ruta) dentro del predio de la Posta se halla la Iglesia de Hornillos, que aunque permanece cerrada si uno mira por la rendija que queda en la puerta puede notar que aún está amoblada y equipada con las imágenes correspondientes. Estando allí uno no puede no preguntarse si Belgrano, o cualquier otro soldado de la época, no se habrá arrodillado ante ese altar para agradecer un triunfo, o incluso, para pedir la bendición de la virgen ante la inminencia de un combate.

Al momento de nuestra visita, en julio de 2018, la entrada al museo costaba $20 por persona. Incluso en aquél momento era NADA. Y está muy bien cuidado, con cartelería que te va ilustrando a medida que avanzás. Así que no hay excusa válida, cuando pases por la puerta, una parada en la Posta de Hornillos es obligada.

Utilización de datos en el exterior: Opción Chip Prepago.

En la actualidad los celulares (o mejor dicho los smartphones) son parte fundamental de nuestro día a día. A través de ellos no sólo nos comunicamos con familiares, amigos y colegas, 00sino que hacemos prácticamente todo: desde leer el diario y navegar por internet hasta pagar las cuentas bancarias. ¡Hasta podés depositar cheques con el celular!

Cuando uno viaja al exterior la esencia de esta dinámica en gran parte no cambia, e incluso estando en un lugar desconocido hay ciertas aplicaciones del teléfono móbil que se convierten en fundamentales. Sin ir más lejos, las aplicaciones de mapas serán críticas para saber dónde estamos y cómo llegar hasta donde queremos ir. Para lograr su funcionamiento óptimo será necesario contar con servicios de datos durante los viajes al exterior, lo cual nos permitirá entre otras cosas optar por la mejor ruta (conociendo la situación del tráfico en tiempo real), saber cuándo pasa el próximo tren o incluso tomar un auto con alguno de los servicios en plataforma como Uber o Cabify.

Para conseguir esto la vía más simple es lógicamente activar el roaming del operador con el que tengamos contratado el servicio en Argentina, pero esto suele ser extremadamente caro. Habrá que revisar si existe algún plan particular que resulte conveniente y, en caso contrario, explorar otras alternativas, para las cuales necesitaremos asegurarnos que el celular esté liberado.

La segunda opción es comprar un chip local cuando llegamos al destino, pero esto tiene algunas desventajas importantes: En primer lugar hay que encontrar dónde comprarlo y trasladarse (digamos, a ciegas) hasta ese lugar. Por otro lado hay que considerar que esos chips suelen ser locales, por lo que quizá nos sirva únicamente para ese país donde lo adquirimos, ergo si estamos de gira por Europa es probable que tengamos que comprar uno diferente en cada país de la recorrida, lo que de seguro no será ni económico, ni práctico.

La tercera opción (y la que contraté yo) es la de comprar en Argentina un chip prepago. Estos se dividen de acuerdo al país o zona en que funcionan, por lo que habrá que revisar cuál es el que debemos comprar; y luego el punto a definir es la cantidad de GB por la que debemos optar, lo cual por supuesto dependerá de qué uso le daremos al celular.

En este sentido, para mi último viaje a Europa yo me incliné por un chip prepago de 12 GB, a un costo de USD 45. Al momento del viaje la otra opción era el chip de 2 GB, que me parecía poco para el uso que estimaba darle, así que me incliné por el de 12 GB aún cuando este último me pareciera demasiado. De hecho no estuve tan errado, ya que finalmente en un viaje de 3 semanas gasté casi 3 GB. Esto fue menos de lo que yo había calculado en un principio, pero tuvo un factor que lo explica claramente: el free wifi.

Algo a tener en cuenta cuando viajamos a Europa es que cada vez existen más lugares donde hay wifi disponible de forma gratuita; una gran diferencia con la situación que viví cuando viajé en 2013. Hoy en día no solo casi todos los locales de comida, café y bares cuentan con este servicio, sino que las estaciones de tren y aeropuertos también lo ofrecen. Incluso a bordo de la clase económica de los trenes nos podemos conectar al wifi, algo que antes estaba reservado para los asientos de primera clase o bien, había que abonarlo aparte. ¡Hasta hay plazas y otros espacios públicos con wifi gratis! En resumen, lejos de restringirme en el uso de datos, usé internet de forma bastante intensiva (especialmente a la hora de desplazarme de un punto a otro) y gasté menos GB de lo que había pensado.

Chequeando hoy la web de Hola SIM, una de las empresas que provee estos chips y en definitiva por la que opté esta vez, veo que la oferta cambió y ahora el chip de 2 GB fue reemplazado por uno de 3 GB que antes no existía. Claramente esa es la opción que me hubiese convenido, aunque claro, con el diario del lunes es fácil afirmarlo, además de que en aquél momento no existía.

El uso del chip es bastante simple ya que cuando llegamos a destino solamente hay que reemplazar el chip local argentino por el que compramos. Es probable que el teléfono lo reconozca sin más y salga andando, de lo contrario habrá que seguir los pasos indicados en las instrucciones que nos dan para setearlo. El Whatsapp (lo que más nos interesa a todos, por supuesto) funciona sin necesidad de hacer ningún cambio (reconoce nuestro número argentino), mientras que para entablar comunicaciones telefónicas la gente tendrá que llamarnos al número internacional que nos provee el chip. El servicio te provee de datos y de cierta cantidad de minutos libres para hacer llamadas.

En Argentina hay un par de empresas que proveen estos chips y si bien las alternativas son bastante similares, puede haber ligeras diferencias en cuanto al precio y la cantidad de datos que proveen, con lo cual habrá que googlear y ver cuál es el producto que mejor se ajusta a nuestro viaje. En todos los casos será aconsejable no derrochar datos, para lo cual al comprar el chip suelen incluir ciertas recomendaciones, pero la más importante es tener en mente que las aplicaciones se conectan a internet constantemente y sin que lo notemos, en lo que se llama «uso de datos en segundo plano». Esta opción puede apagarse, a fin de que el celular sólo utilice datos cuando nosotros activamos tal o cual aplicación. Por supuesto que todas las actualizaciones de sistema y backups en la nube deben estar seteadas también para realizarse únicamente al estar conectados a wifi.

De esta forma es posible (y necesario) contar con datos durante un viaje al exterior sin tener que hipotecar la casa.