Archivo por meses: junio 2017

Galería de Imágenes: El Castillo de Montjuïc en fotos.

La semana pasada les conté sobre el Castillo de Montjuïc en el post que pueden ver haciendo click aquí, sobre su historia y cómo se utilizó la fortaleza durante años para reprimir salvajemente las protestas del pueblo de Barcelona. Hoy los invito a recorrer el castillo en fotos, conocer su interior y sus vistas, y así entender también la importancia estratégica del punto donde está emplazado.

Ya dando un rodeo por el exterior del castillo podremos notar el armamento con el que, en teoría, defendía la ciudad.

Hoy en día el castillo funciona como museo y es visitado por miles de turistas que pasean por Barcelona.

Desde el exterior se puede apreciar lo hermoso y cuidado de los jardines que se alzan en el foso que lo rodea.

Y lentamente vamos enfilando hacia el puente de ingreso para cruzar el foso perimetral.

Al entrar, el camino se bifurca y habrá que elegir hacia dónde ir.

En el patio central uno se siente seguro, rodeado por las murallas, y cuidado desde la torre del vigía que se alza en la terraza.

Desde allí se tiene acceso a las salas del museo donde se pueden observar muestras temporales, o cuestiones relacionadas con el castillo y su historia, como esta maqueta.

Subiendo por una especie de túnel se accede a la terraza.

Muy amplia, la terraza ofrece vistas hacia los cuatro flancos.

La vista de la ciudad de Barcelona desde el castillo es impresionante.

Desde allí incluso puede observarse claramente el símbolo por excelencia de la ciudad: la Sagrada Familia, que ya visitamos en este post que pueden ver haciendo click aquí.

Hacia el otro lado, la vista no es menos espectacular. En lugar de la ciudad, se divisa claramente el Mar Mediterráneo.

Por supuesto, importantísimo a nivel estratégico, desde el castillo se puede controlar perfectamente el movimiento del puerto.

O bombardearlo, de ser necesario…

La artillería está diseminada por toda la terraza del castillo.

Y sí, agachate que disparo!

Incluso hay cañones que son un poquito más grandes, aunque este está emplazado abajo, en el exterior.

Por suerte, hoy en día son puro adorno (creo) y aunque apunten hacia el puerto, los turistas que llegan en los cruceros no tienen por qué temer.

Tampoco los dueños de estos lujosos yates que pueden verse desde el castillo.

Pero la verdad que ya nos estamos dedicando demasiado al agua, cuando en realidad nuestra pasión está mirando hacia arriba, hacia el cielo.

Es habitual ver pasar aviones a baja altura muy cerca del castillo. Es que muy cerca del mismo se encuentra el Aeropuerto Internacional de Barcelona, y las aeronaves pasan por allí en final corta para aterrizar. Un poco de zoom, y así vemos las pistas desde la terraza del Montjuïc.

Claro que los pájaros de metal no son las únicas aves que pasan por allí…

Así como observa esta gaviota, en otras épocas el vigía controlaría todos los movimientos en los alrededores desde la torre del castillo.

La torre fue reconstruída según la nueva configuración del castillo durante la década de 1770, lo que provocò que dejara de ser ideal para el cálculo de la hora solar. Por eso se decidió dotarla de dos relojes solares: uno que daba la hora de la mañana, y otro de la tarde.

Un dato muy interesante es que esta torre fue utilizada por el astrónomo francés Pierre Méchain para marcar las coordenadas geográficas de Barcelona entre 1792 y 1793, y con esto ayudó a medir el arco del meridiano de Dunkerque, cuyas dimensiones servirían luego de base para calcular la medida del metro, sobre el que se basa el actual sistema métrico decimal.

Emprendiendo ya el regreso, luego de haber recorrido la fortaleza de Barcelona, vamos buscando el túnel de salida.

Nos disponemos a atravesar en enorme portón de acceso para volver al exterior.

Pero antes de hacerlo volvemos la mirada hacia atrás.

Ya afuera, recorremos los alrededores del castillo para ver de cerca la operación de carga y descarga del buque Ro-Ro de Grimaldi.

Y así, finalmente nos alejamos del castillo, como este buque que navega tranquilamente por el Mediterráneo.

El Castillo de Montjuïc es una excelente opción para visitar cuando estén por Barcelona. Plenamente recomendable. Espero que puedan ir en algún momento, y que les fascine tanto como a mi.

Reporte del Vuelo LA7658 de Aeroparque a San Juan.

Mis últimas vacaciones las pasé en la provincia de San Juan, recorriendo su área norte con una pequeña pasada también por La Rioja. Para llegarme hasta allá el vuelo elegido fue el LA7658 de Latam Argentina, que hace un stop en la capital sanjuanina antes de seguir viaje hasta Mendoza.

El vuelo sale por la tarde así que llegar al aeropuerto con la anticipación necesaria no fue ningún problema. Sin embargo al mediodía el check in de Latam en Aeroparque estaba abarrotado de gente por la gran cantidad de vuelos que salen más o menos a la misma hora. Si bien nosotros ya teníamos todo adelantado por internet, tardamos bastante en entregar el equipaje y que nos imprimieran los boarding pass, aún sin puerta por ser temprano. Luego TripCase nos informaría que la asignada era la 16.

Tuvimos tiempo para tomar un café y luego sí, pasamos por seguridad. Como a veces pasa, esta vez PSA dió la nota. Mientras hacíamos la fila para el scanner los agentes de PSA estaban como en otro mundo, ni miraban a los pasajeros ni daban indicación alguna. Y gente a esa hora no faltaba. En mi caso llevaba en la mochila la laptop y no tenía idea si me la iban a hacer sacar o no. Finalmente la pasé por el scanner dentro de la mochila y no tuve problemas; pero mi novia sólo se enteró de que debía sacarse las botas una vez que ya había pasado por el detector de metales: a volver para atrás, pasarlas por el scanner y pasar una vez más, pero descalza. Un trastorno y pérdida de tiempo innecesarios. Mala nota para PSA en materia de productividad.

Ya en el gate Latam anunció por parlante una demora del vuelo, y que volverían a dar información a las 14 horas (que era la programada originalmente para el despegue). El avión ya estaba estacionado frente a nosotros y eso me pareció muy extraño porque una vez a bordo el comandante pidió disculpas por la demora, y la atribuyó a una «espera de equipo». El equipo estuvo siempre ahí frente a nosotros, así que se ve que quizá pensaban cambiarlo y finalmente dejaron el originalmente planificado. Si algún lector inmerso en la operativa aeronáutica sabe cuál pudo haber sido el problema, agradezco deje el comentario.

Lo que sí faltó, (y esto es una mala nota para Latam) fue la limpieza del avión. Quizá lo asignaron a último momento, pero al subir los asientos estaban sucios, con las sobras de las cajitas infelices consumidas en el tramo anterior tiradas en el suelo, o directamente en el tapizado. Muy raro, considerando que también desde la terminal pude ver bajar del avión al personal de limpieza que evidentemente esta vez no hizo bien su trabajo.

Mientras me quejaba en voz baja por la falta de limpieza, pude ver cómo el personal de Intercargo cargaba paquetería en el avión, y particularmente, el detalle de los protectores de oídos «heavy metal».

Luego de la recarga de combustible (que se hizo con el pasaje a bordo por lo que tuvimos que mantenernos con los cinturones desabrochados durante unos veinte minutos extra), los TCP procedieron a «hacer la pavada», tal como le llama una conocida bloguera y tripulante a las indicaciones de seguridad a bordo cuando las hacen los TCP. Al parecer esto es común ya en todos los vuelos de Latam, ya que al dotar los aviones de entrenimiento a bordo via wifi se desinstalaron las pantallas de video por lo que no se pueden pasar más los videos de seguridad.

Con más de una hora de atraso iniciamos finalmente el viaje, y aquí la joyita: durante el taxeo hasta la cabecera 13 cruzamos el CRJ de Amaszonas Paraguay estacionado en la plataforma. Era el 18 de abril y hacía minutos había aterrizado por primera vez en Aeroparque, cumpliendo su vuelo inaugural.

El vuelo en sí fue muy ameno a pesar del presagio del comandante que esperaba algunas turbulencias, que finalmente nunca se dieron. En esta ocasión recibimos la tradicional cajita infeliz (felizmente con galletita de limón y no maracuyá o algún otro sabor para el olvido), la cual fue una de las últimas porque Latam está migrando su modelo de negocios y a partir del jueves pasado (8 de junio) ya no brinda más refrigerio a bordo incluido en la tarifa, sino que ha implementado para sus vuelos de cabotaje el llamado «Mercado Latam» a través del cuál lo que consumas en vuelo se cobra aparte. El objetivo de esto es bajar la base tarifaria y ofertar pasajes más baratos que hagan el avión más accesible y de esta forma incrementar la cantidad de viajeros transportados en un 50% para el 2020.

Ahora sí, volviendo al reporte de este vuelo en particular, el arribo a San Juan fue un placer. El aeropuerto es muy pequeño, pero no hubo demoras. El equipaje despachado apareció en la cinta super rápido y al salir al hall pudimos tomar un taxi hasta el centro enseguida, por el módico valor de $ 180.

Asi pasó el vuelo con Latam hasta San Juan. Próximamente habrá posts contando los alojamientos, las excursiones, y todo lo que recorrimos por esta provincia argentina que, hasta ahora, era desconocida para mi. Espero que pases, y lo disfrutes tanto como yo.

¡Hasta entonces!