Archivo por meses: enero 2016

El Cañón del Atuel: un río escurriéndose entre diques y rocas.

Una de las maravillas más sobresalientes que presenta el paisaje mendocino es el Cañón del Atuel, una extensión de más de 30 kilómetros de montañas entre las cuales el río homónimo fue tallando su camino. Este es un recorrido que todo aquél que esté parando en San Rafael no puede perderse por nada del mundo.

Comienzo en Nihuil

En nuestro caso estábamos con el auto que habíamos alquilado en Mendoza, lo que facilitó en mucho el traslado. La gran ventaja del auto es que uno puede ir haciendo el recorrido a su tiempo, parando donde se le de la gana, y por el tiempo que uno quiera. La desventaja es por supuesto que falta la explicación del guía, que muchas veces suma mucho.

Al fondo Villa El Nihuil

Así es que sabemos que el agua y el viento accionaron por largos años sobre las rocas hasta ir tallando diferentes formaciones rocosas en la montaña, como ser el Museo de Cera, el Sillón de Rivadavia y Los Monjes, entre otros, y aún cuando uno divise el cartel sobre la ruta que identifica cada una, será difícil divisar la forma propuesta sin ayuda externa.

Camino de cornisa

Igualmente, esos terminan siendo detalles minúsculos, porque ya por la inmensidad del Cañón vale la pena la excursión. Con o sin guía, las imágenes serán impactantes, aún si sucede como a nosotros que fuimos durante un período de emergencia hídrica en la provincia, y por lo tanto al río se lo veía bastante seco.

Rio a la vera

Eran kilómetros y kilómetros de roca sin poder divisar dónde estaba el río que le daba nombre a todo ese paraje. Cuando finalmente se comenzaba a ver el agua azul-verdoso era señal de que nos estábamos acercando a alguna de las centrales del complejo hidroeléctrico Los Nihuiles, que generan unos 220 megavatios de electricidad.

Represa Hinisa

El Cañón puede recorrerse en un sentido o en el otro. Nuestra elección fue comenzar por El Nihuil para finalizar en la zona de Valle Grande, conocida por ser el centro de actividades de turismo aventura de San Rafael. Allí es donde se practica rafting, canopi y cuanta actividad se te ocurra que puede hacerse con el río como atractivo.

El lago

Todo esto en plena temporada, claro está. En marzo, como fuimos nosotros, no sólo pasa que la temporada amaina, sino que además, por encontrarse en emergencia hídrica la provincia, cada gota de agua es vital para pasar el invierno. Por ese motivo el dique de Valle Grande permanece abierto suministrando caudal de agua al río durante el verano, pero finalizado febrero, la compuerta se cierra para no malgastarla.

El dique

Yo hace muchos años atrás he ido a pasar unas vacaciones con amigos a esta zona de Mendoza y recuerdo los puestos a orillas del río repletos de gente dispuesta a hacer principalmente rafting (actividad que recomiendo hacer en el Río Atuel si vas con la familia porque es muy tranquilo, pero si querés un poco más de adrenalina claramente tenés que buscar hacerla en el Río Mendoza). En esta ocasión me embargó una profunda sensación de depresión al ver las estructuras vacías, sin kayacs, ni remos, ni clientes. Ni que hablar del lecho del río seco.

El dique seca el rio

En este punto corresponde hacer un paréntesis para habilitar una crítica a los trabajadores del turismo mendocino. Tengo una anécdota de un matrimonio con el que compartí la excursión a La Payunia en Malargüe, quejándose de cómo los estafaron en un hotel de San Rafael: cuando llegaron les ofrecieron cambiar su habitación por una con vista al río por (creo) $100 más, y obvio, la pareja aceptó. El problema estuvo en que cuando abrieron la ventana el río no existía: estaba seco obviamente. Esas avivadas por sacarle al turista unos mangos más y que hacen pasar a todo el mundo un mal momento (porque lógicamente se te van a ir a quejar) y determinan que nunca más vuelvan a tu establecimiento ni lo recomienden, la verdad es que son inentendibles. Por eso, el mensaje para la gente del turismo sanrafaelino es: #avivadasno!

Volviendo al paisaje del dique Valle Grande, el contraste es realmente elocuente, casi increíble. De un lado del paredón el río está totalmente seco, mientras que del otro lado el lago artificial muestra todo el esplendor del que este paisaje es capaz.

lago desde el dique

Más allá de estos sentimientos, y de que tenga mucha o poca agua, la recorrida por el Cañón del Atuel es un imperdible si estás en esta zona. Contártelo en palabras es imposible, y aunque las fotos van a quedar cortas y con gusto a poco, el jueves próximo se publica la galería de imágenes para que puedas darte una mejor idea de lo que impresionante del paisaje. Y por supuesto, para que si no lo conocés, por fin te decidas a ir.

¡Te espero por acá el jueves!

Pasando el día en Uruguay con Colonia Express.

Cruzar el charco no sólo es una buena opción para vacacionar, hacer playa o pasar un fin de semana largo de relax; sino que al menos para los que vivimos en Buenos Aires también es una alternativa para pasar el día. Para ello, la ciudad de Colonia es ideal: está a apenas una hora de navegación y sus raices coloniales, que aún perduran a simple vista, la hacen un lugar pintorzco por el que es placentero el simple hecho de caminar.

Luego de mirar varias posibilidades, en diciembre pasado nos decidimos por el Day Tour Classic de Colonia Express, que por un muy buen precio nos ofrecía el viaje en buque rápido, city tour guiado y el almuerzo.

Ese sábado comenzó muy temprano ya que el buque salía a las 8 de la mañana, por lo que había que estar en el puerto a las 7 a más tardar, lo que se tradujo en un despertador programado a las 5.30 de la madrugada. Importante será tener armada la mochila con anticipación, y no cometer los mismos errores que yo: llevar gorro para el sol y evitar el jean en caso de que se preanuncie un día de calor.

A toda maquina

La doble estela marca que el buque navega rápido. Al fondo, la Ciudad de Buenos Aires que se aleja.

Si bien la página de Colonia Express dice que el puerto no tiene estacionamiento, justo en frente a la terminal, debajo de la autopista, hay uno. Sino la otra alternativa es buscar un lugar en el barrio alrededor y dejarlo en la calle. Está permitido, incluso hay señalización para estacionar en 45°, pero se ve que allí todos los vecinos estacionan en la vereda porque encontrar lugar puede llegar a ser difícil.

Terminal BUE

El área de preembarque de la Terminal de Buenos Aires. A las 8 de la mañana está muy tranquila.

Ya en la terminal habrá que pasar por el mostrador de check in y luego por aduana y migraciones. En aduana no me quisieron tomar la declaración de las cámaras reflex que estábamos llevando, argumentando que como veníamos el mismo día y por esa misma vía no hacía falta. Le discutí un poco al guarda pero no dio el brazo a torcer, así que no me quedó otra que seguir viaje con la duda de qué pasaría al regreso. El paso siguiente fue migraciones, que es conjunta: primero pasás por la ventanilla de Argentina donde registran tu egreso, y al lado tenés al colega uruguayo que ya te anota como si estuvieras del otro lado del río.

Buque Area Central

El área central del buque tiene grupos de asientos y adelante varias mesas con sillones.

El buque que nos tocó a nosotros era bastante grande, y según escuché por ahí, es la nueva adquisición de Colonia Express: más grande que los anteriores (como el que se ve en la foto de portada), éste carga autos bajo cubierta y eso hace que siempre se retrase. No se qué tanto de verdad habrá en el comentario, pero lo cierto es que nuestra salida se retrasó media hora.

Compartimiento Equipaje

El compartimiento portaequipajes del área lateral del buque.

Una particularidad de Colonia Express es que no se despacha equipaje, sino que las valijas tenés que llevarlas vos encima. Para eso, el buque cuenta con algunos espacios acondicionados como portaequipajes, y además, el personal de puerto que asiste el embarque y desembarque tanto de un lado del Río de la Plata como del otro, también te da una mano cuando ve que necesitás ayuda para subir las valijas por las escaleritas.

Porta Equipaje

El portaequipajes del área central del buque está detrás de la zona de asientos.

Los asientos son cómodos y están repartidos en dos filas de tres en cada uno de los costados, a los que se accede bajando una escalera y desde los que tenés vista al exterior por las ventanillas; mientras que en el área central del buque hay grupos más grandes. Una rareza es que los del medio del área central cuentan con bandejitas plegables en el respaldo de adelante, tal como en los aviones, mientras que los de los laterales no.

Filas de 3

A cada lateral del buque hay dos grupos de 3 asientos cada uno. Se accede bajando la escalera.

También en el área central, en la parte delantera, hay unas mesas grandes rodeadas de sillones donde las familias o grupos grandes de amigos pueden aprovechar a sentarse y tomar unos mates durante la navegación. Subiendo las escaleras de la proa, por el costado de esas mesas, hay unos asientos más que varios pasajeros aprovecharon para convertir en cama y tirarse una siesta.

Quizá lo más interesante sea que, a pesar de ser un buque rápido, se puede salir a la cubierta exterior por la parte posterior, y disfrutar del sol, el viento, y sacar fotos de Buenos Aires como esta:

BUE desde el rio

Los edificios de Buenos Aires vistos desde el Río de la Plata.

El ticket no incluye ningún tipo de servicio de refrigerio, pero incluso antes de zarpar se habilita un buffet donde podés comprar uno de los desayunos más caros que hayas visto, porque además está en dólares. Allí mismo está también el acceso al free shop.

Buques abandonados

En la salida del Puerto de Buenos Aires las postales de buques abandonados son una constante.

Ya en Colonia algo que me llamó la atención es que hay que volver a pasar el equipaje por los scanners, cuestión rara considerando que ya se hizo en Buenos Aires y que luego de eso el único lugar donde estuvimos fue el área restringida de la terminal y el buque en sí. Se ve que el control conjunto está avalado para migraciones, pero no tiene efecto a nivel aduanas…

Puerto Colonia

El Puerto de Colonia, desde el buque cuando estaba a punto de atracar.

En el hall principal de la terminal uruguaya nos esperaban los guías del cititour, del que habrá un post más adelante. En este punto quiero hacer un paréntesis para comentar que en Colonia no hace falta que cambien dinero, ya que todos los locales aceptan tanto pesos uruguayos, argentinos, reales como dólares. Esto es una gran ventaja para ahorrarse el spread de los bancos y casas de cambio.

Cambio

Con el cepo vigente, en los comercios el peso se aceptaba a 1,80. Ahora, estos valores no van más.

La otra parada predeterminada era el almuerzo en el tradicional restaurant La Pasiva, donde contra la presentación del voucher te dan una carta especial, que si bien se la ve bastante completa, seguramente la diferencia principal radique en el tamaño de los platos. Igualmente, este chivito uruguayo para un día de calor estaba más que bien.

Chivito uruguayo

El chivito uruguayo es un sandwich clásico. El del menú turístico debe ser más pequeño que el normal.

La bebida no estaba incluida, y resultó bastante cara. Pero no sólo en La Pasiva, sino que en cualquier bar o restaurante donde frenaras a tomar una cerveza fría, ibas a terminar pagando casi AR$90 la botella. Lo interesante era que al pagar con pesos argentinos, los comerciantes te los aceptaban a mejor precio que las casas de cambio, así que allí comprobamos que no hacernos de pesos uruguayos en el puerto fue una gran decisión.

Bebida Uruguaya

Para mi, la mejor cerveza uruguaya: Patricia.

Para el regreso estuvimos en el puerto con media hora de anticipación. Los controles de salida consisten únicamente en el migratorio conjunto, no habiendo scanners de aduana que revisen el equipaje, cuestión que a simple vista, y acostumbrados a viajar en avión, pareciera ser una falla de seguridad: nadie controla qué se está subiendo al buque. Esto por supuesto no es un tema de Colonia Express, sino un problema del puerto de Colonia, que deja bastante que desear. El área de preembarque es un verdadero caos: las pantallas muestran los arribos en lugar de las partidas, y las indicaciones de por qué puerta y cuándo se embarca la dan los empleados a los gritos. La gente llega hasta la puerta preguntando qué buque está embarcando, para que el empleado le diga que su empresa todavía no, que espere a un costado. En fin, un desastre.

Terminal Colonia

La absolutamente desorganizada Terminal del Puerto de Colonia. Las indicaciones son a los gritos.

Otra falla de seguridad estuvo a bordo del buque, y esta sí atañe a Colonia Express. Yo ya había notado a la ida que el video de seguridad indicaba que en cada siento estaba la cartilla de seguridad y que eso no era cierto. Pero ahora, prestando más atención, notamos que el video que estaban pasando, más allá de las deplorables actuaciones con las que contaba, parecía corresponder a un barco diferente al que habíamos abordado.

Barco amarrado UY

Llegando al puerto de Colonia. Barco atracado en el muelle con la costa detrás.

Finalizando el reporte, en el control de aduana no me preguntaron nada por las cámaras. No se si sería por la hora, o porque el guarda de la mañana tenía razón en que no se pedía declaración si se va y viene el mismo día. Lo que sí es seguro es que el paseo vale la pena, (especialmente si te gusta la fotografía, la historia o la arquitectura), pero termina siendo un día muy largo y bastante cansador, así que lo mejor es organizarlo bien y dejarte el día siguiente libre para dormir hasta tarde.

Costa uruguaya

Vista del Río de la Plata llegando a Colonia, Uruguay.

Eso sí, recordá levantarte a tiempo para leer el próximo post de Ahicito Nomás!