Régimen de Equipaje ¿Qué te podés traer del exterior?

Hace algunas semanas atrás leí este post de Sir Chandler sobre los formularios para la declaración de equipaje en Aduana y eso me motivó a reactivar este post que había dejado abandonado. Es que tanto él como Floxie han escrito sobre el tema pero aún así las consultas aparecen sin cesar, por lo que es evidente que es necesario seguir profundizándolo. Y esto no es de extrañar, la verdad. Los que trabajamos en comercio internacional sabemos que en lo nuestro las cosas mal hechas salen caras, y por eso incluso en grandes empresas multinacionales se dan constantes peleas entre los sectores de producción que tienen la urgencia de poner una pieza en la línea y los de “comex” que saben bien las formalidades que hay que cumplir para importar un bien, y las limitantes y tiempos que impone la reglamentación. Si esto se da en grandes compañías, ¡cuántas más dudas puede tener un simple viajero!

Por ello este post pretende ser un aporte más, sustentado directamente en la Resolución AFIP 3751/94, que es la que reglamenta el régimen.

Lo más importante será entender a qué se llama “equipaje”, y para eso hay que valerse de la definición que le da la resolución, es decir: “efectos nuevos o usados que un viajero, en consideración de las circunstancias de su viaje, pudiere destinar para su uso o consumo personal o bien para obsequiarlos, siempre que por su cantidad, naturaleza o variedad no permitan presumir que se importan o exportan con fines comerciales o industriales”.

Entonces, si desglosamos la definición encontramos detalles importantes:

  • El régimen considera “equipaje” tanto a artículos nuevos como usados. Eso quiere decir que podés ingresarlos bajo el mismo, pero no que eso te va a salir gratis.
  • Deben ser artículos para uso personal, o bien, para ser regalados, y deben estar acordes a las circunstancias de tu viaje: no es lo mismo una mudanza a otro país que unas vacaciones de 15 días.
  • No debe presumirse que los traigas con fines comerciales (revenderlos o alquilarlos), o industriales (ingresarlos en un proceso productivo); y tal presunción surgirá de la cantidad, naturaleza o variedad de las mercaderías: Si volvés de MIA con una valija entera de ropa nueva el guarda de aduana bien puede sospechar que los compraste para revenderlos y no dejarte aplicar el régimen.

Para despejar dudas, la resolución además enumera mercaderías que están prohibidas para ingresar bajo el régimen de equipaje, o bien, que deben tramitar por un régimen específico. Estas son:

  • Armas de fuego, explosivos y productos inflamables.
  • Mercaderías prohibidas por razones de seguridad pública, defensa nacional, salud pública y sanidad animal o vegetal.
  • Mercaderías que estén sujetas a prohibiciones o restricciones no económicas.
  • Autos, motos, bicicletas a motor, embarcaciones, aeronaves, motos acuáticas, ya que todos ellos tienen sus régimenes especiales. Los repuestos y partes no son de uso personal, así que directamente no constituyen equipaje.

Ahora que sabemos lo que ingresa en el régimen y lo que no cabe preguntarnos ¿Qué pasa si lo que traigo no constituye equipaje? Según la normativa, corresponde labrar la denuncia y dejar detenida la mercadería, pasándola al régimen general de importaciones y exigiendo para su liberación todas las formalidades de un despacho de aduana, lo que en la práctica suele significar perder la mercadería ante la imposibilidad de que un particular las lleve adelante. Es que si te pasa esto, básicamente vas a tener que registrarte en la Aduana como importador, contratar un despachante de aduana y llevar adelante todas las formalidades que se requieran para importar esa mercadería. Puede ser entonces que te requieran presentar un certificado que te es imposible conseguir, como le sucedió hace años a un señor que se hizo traer un parabrisas de avión para cuyo despacho era necesario un certificado que la Fuerza Aérea sólo entregaba después de inspeccionar el hangar donde estaba la aeronave (el cual por supuesto no estaba a nombre de él, por lo que nunca pudo tramitar el documento); o a un colega extranjero que más recientemente recibió por courier unos medicamentos que quedaron retenidos en la Aduana por no tener el certificado de ANMAT correspondiente, que si bien es otro régimen aduanero, a efectos de ejemplificar el problema de la falta de documentos nos viene al pelo.

Más allá de los certificados de terceros organismos, hoy en día para importar mercadería a plaza es necesario contar previamente con la DJAI aprobada por Secretaría de Industria y Comercio, lo cual suele ser complejo para las empresas importadoras, así que para un viajero resulta un verdadero imposible.

Puede parecer un post extremista: “si no hacés las cosas como corresponde perdés la mercadería sin más alternativa”, pero les aseguro que en tantos años de laburar en esto he visto muchos casos como estos que no tienen solución. Así es que será importante chequear qué cosas te vas a traer de afuera para asegurarte que entren en el régimen, porque no todo es plata, y por más que estés dispuesto a pagar la multa que sea, habrá artículos con los que no tendrás salida, como podría ser un repuesto de auto.

En el post de la semana que viene vamos a profundizar en cómo funciona el régimen en la práctica, sus franquicias, cuándo es gratis y cuándo se paga, y cuánto. Si estás pensando en salir de compras estas vacaciones de invierno, ¡no te lo pierdas!

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