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Vinchina, La Rioja: El pueblo desde donde parten las excursiones hacia la montaña.

Hacia el extremo noroeste de la provincia de La Rioja, cercana a la Coordillera de los Andes, la pequeña localidad de San José de Vinchina dispuesta a lo largo de la ruta 76 y con escasas dos o tres cuadras de ancho más allá de la misma, se convierte en un punto estratégico para quién se quiera aventurar en la montaña a conocer las maravillas naturales que esta región del país esconde.

Casi perdida en el mapa y aún con antiguas construcciones de adobe que apenas se sostienen en pié, Vinchina es hogar de unas 2400 personas según el censo 2010, ninguna de las cuales se hace notar. Las tardes en este pueblo cordillerano son extremadamente apacibles, solo alteradas por algún que otro auto que recorra la RN76 que en la zona urbana se convierte en la avenida principal.

El punto más tradicional en la zona urbana sea quizá la «Casa del Balcón», que aún hoy puede visitarse (aunque no ingresar) en una esquina de la avenida, a metros de donde la ruta hace un fuerte giro de 90° hacia la izquierda.

Construida durante el Siglo XIX por Lázaro Martínez, es el único edificio del pueblo que ostenta un balcón, ideado según se cuenta para que su mujer pudiera verlo cuando realizaba sus viajes de negocios a Chile, aunque me parece más verosímil la idea de que el objetivo era poder vigilar a los peones que trabajan los campos aledaños de los que Martínez era también dueño.

Hoy en día Vinchina se presenta como un punto de salida para interesantes (y largas) excursiones como ser la de la Laguna Brava (que hicimos y tendrá sus posts exclusivos próximamente) o como la del cráter «Corona del Inca», que si bien no hicimos, por lo que se ve debe ser alucinante y, por supuesto, es el necesario pendiente para volver a estos pagos algún día.

El pueblo cuenta con alguna infraestructura de turismo muy básica, y hasta sorprende ver frente a la plaza un cajero link cuando otras localidades aparentemente más grandes no tenían servicios bancarios. En cuanto a alojamiento la oferta no es mucha, pero en este post al que accedés haciendo click aquí podes ver el Hostal Portal de la Laguna donde nos hospedamos nosotros. Una buena opción, ya que de lo contrario habrá que hacer noche en Villa Unión, distante a unos cuantos kilómetros, lo que implica tener que salir muy temprano para hacer estas excursiones de día completo, y volver ya de noche.

Hermoso Camino de Cornisa en La Rioja: La Cuesta de Miranda

Es bien sabido que la Coordillera de los Andes presenta paisajes de lo más vistosos e imponentes, y muchas veces podemos acceder a ellos sin realizar costosas travesías (a nivel tanto físico como económico). Pero esto mismo vale para otras formaciones montañosas, como es el caso del tramo de la Ruta Nacional 40 comprendido entre las localidades de Villa Unión y Nonogasta, en la provincia de La Rioja, conocido como Cuesta de Miranda, y que forma parte de las Sierras de Famatina. (Actualización 27/10/20).

Se trata de una ruta que se interna en las montañas siguiendo la traza del río Miranda. Fue finalizada originalmente en el año 1928 y hasta hace muy poco era un camino de ripio sinuoso, angosto, de curvas cerradas y muy peligrosas, aunque las vistas que regala bien valían la pena. Actualmente este tramo de la RN 40 se encuentra reacondicionado y asfaltado, convirtiéndola en una ruta moderna y segura, aunque por ser camino de montaña igualmente habrá que transitarla con cuidado y respeto.

La variedad y tenor de los colores en la piedra y la vegetación son impresionantes e invitan a detener el avance por el camino para poder disfrutarlos con calma, como se merecen. Claro que eso no podrá hacerse en cualquier punto de la ruta, sino que hay miradores dispuestos en puntos estratégicos donde las vistas son un imperdible del paseo.

El camino comienza en la zona de Villa Unión, a unos 1140 m.s.n.m. y va avanzando remontando la pendiente por entre las imponentes montanas hasta llegar al punto de altura máxima de 2040 m.s.n.m. denominado Bordo Atravesado.

Pero quizá el punto más curioso de esta ruta (ya no hablando de los paisajes que abruman por su hermosura hacia donde mires) sea el poblado El Siciliano, bien demarcado en la ruta con su correspondiente cartel verde característico de Vialidad Nacional, pero que en realidad no es más que una única casa en medio de la más absoluta nada. Quién es dueño de aquella morada es más que evidente: un siciliano, a quién por las dudas no quisimos molestar tocándole timbre, y seguimos de largo.

La Cuesta de Miranda es un excelente paseo para hacer cuando uno está por la zona en vehículo, ya sea propio o rentado. Si bien tiene cantidad de curvas y contracurvas, la ruta es fácil de manejar y está en excelente condiciones, así que se la puede transitar con tranquilidad. Es cuestión de tomarse un par de horas solamente, y salir a disfrutar del manejo y los paisajes.