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Conocemos Villa Ocampo, la residencia de Victoria en San Isidro.

Ubicada en la localidad de Beccar, partido de San Isidro, una fastuosa casona del siglo XVIII espera ser visitada. Se trata de Villa Ocampo, actualmente perteneciente a la UNESCO, y que fuera el lugar de residencia de la célebre Victoria Ocampo durante casi 40 años.

Si bien su arquitectura, sus muebles y por supuesto, las historias llenas de cultura que encierran sus paredes le dan un aire a museo, al visitarla hay que considerar que la casa está más organizada como «observatorio cultural» de la UNESCO que como una muestra de la vida de su antigua dueña. En ese sentido, si la intención es visitarla como museo, a la Villa le falta bastante, ya que no hay un orden establecido para hacer la visita, ni cartelería en las habitaciones que expliquen lo que se está viendo, ni mucho menos un folleto o audioguía que nos de alguna ayuda para organizar la recorrida.

Dicho esto, si bien yo la hice por mi cuenta, tengo que recomendar que quién quiera ir para conocer la residencia y el estilo de vida de Victoria, se organice de manera tal de hacer la visita guiada. Para eso lo más recomendable es chequear los horarios actualizados en la página web, así uno puede organizar la excursión.

Inaugurada en 1891, la residencia fue diseñada por Manuel Ocampo, padre de Victoria, y fue visitada frecuentemente por la familia como casa de verano. Luego de heredarla, en 1941 la escritora se mudó a Villa Ocampo adoptándola como residencia permanente y dando comienzo también a la historia fuerte de esta casona, por la que pasaron célebres figuras de la cultura de la época.

Alrededor de la casa un enorme y bien cuidado parque invita a una relajante caminata durante la cual no será difícil toparse con algún que otro pato.

Por las sombras de estos árboles han caminado personajes como el escritor Graham Greene, o Roger Caillois, quién permaneció como invitado por espacio de unos cinco años; y por supuesto personalidades nacionales, especialmente de la literatura, como ser Jorge Luis Borges o Adolfo Bioy Casares, de quién Victoria era cuñada.

Muchas de las habitaciones de la casona contienen aún libros y bibliotecas enteras en las que Victoria almacenaba ediciones en diferentes idiomas, pero sin duda lo más destacado son los ejemplares de Sur dispersos por varios rincones.

Surgida por una sugerencia del Waldo Frank, la revista literaria ícono creada por Victoria Ocampo se publicó de forma irregular a través de largos años, y se convirtió en una fuerte influencia para el movimiento literario nacional de la época. Importantes figuras literarias colaboraron con la publicación dándole un alto prestigio, como ser Borges, Bioy Casares, Frank, Miller, Gabriela Mistral y hasta el premio nobel alemán, Thomas Mann.

Escritora, intelectual, editora y, sobre todo, mujer argentina, Ramona Victoria Epifanía Rufina Ocampo (tal como aparecía en su documento) fue una verdadera personalidad de la vida cultural y política del país, cuestión que por supuesto convierte en atractiva la visita a su casa, y el adentrarse en los detalles de su vida.

Mujer independiente (y pionera en esta cuestión) al punto de haberse separado de su primer marido durante la luna de miel por haberle encontrado una carta a un amigo donde le indicaba que los deseos de su esposa de ser actriz desaparecerían cuando quedara embarazada, Victoria fue una figura polémica e influyente. Fue la primer mujer en obtener la licencia de conducir en la Argentina y la única representante femenina latinoamericana en el juicio de Nüremberg contra los jerarcas nazis. Dentro de las fronteras del país era una férrea y activa opositara al peronismo, lo que le valió caer como presa política en 1953.

Hoy en día ese espíritu que la llevó a fundar la Unión Argentina de Mujeres sigue vigente en la residencia de Beccar dentro del marco de la muestra de la UNESCO que, con un estilo que en lo personal considero como raro, con estructuras de chapa haciendo las veces de biombos, promociona el rol de la mujer en la sociedad y la política, en búsqueda de lograr la igualdad de condiciones y oportunidades entre ambos géneros.

Villa Ocampo llega a manos de la UNESCO a través de una donación. Luego de conocer al director general de la organización internacional, Victoria decide legarle su mansión para que «sirva en un espíritu vivo y creador para la promoción, el estudio, la experimentación y el desarrollo de actividades que abarquen la cultura, la literatura, el arte, la comunicación social y la paz entre los pueblos», según reza la página web.

La decisión de que la casa se utilice para la contribuir a los objetivos de la UNESCO queda perfectamente clara al visitarla, ya que hoy en día es más eso lo que se percibe que lo que fue la forma de vida de los Ocampo en este lugar. Igualmente merece la pena conocerla, si es posible aprovechar la visita guiada, y para quién esté interesado en las actividades de las Naciones Unidas, adentrarse en lo que se denomina Observatorio Unesco Villa Ocampo. Todo en Beccar, a pasitos nomás de la Capital Federal.

Visitamos el Ecocentro de Puerto Madryn.

Hacia un extremo de la ciudad de Puerto Madryn, a orillas del mar y cerca del monumento al Indio Tehuelche emplazado en la zona de las Cuevas Históricas de las que te conté en otro post, se encuentra el Ecocentro Puerto Madryn, un lugar que es mucho más que un museo.

Inspirado por su amor al mar, Alfredo Lichter, el naturalista y actual presidente de la Fundación Ecocentro se las arregló para llevar adelante este proyecto con el objetivo de promover en el hombre una actitud más armónica para con el mar. Para eso un simple museo no era suficiente, por lo que Alfredo concibió el Ecocentro como un espacio cultural que estimule la reflexión.

De esta forma, Ecocentro no tiene una simple muestra que te informa sobre la vida en el mar, sino que te lleva a experimentarla, y así busca generar una toma de consciencia más profunda. De alguna forma, busca cerrar el círculo.

La Ballena Franca Austral tiene por supuesto un lugar central en la muestra, que comienza en una sala con información sobre la especie, su forma de vida y las visitas que realizan cada año a la zona de Península Valdés, pero sigue luego de la forma más particular. Uno se adentra primero en una sala oscura donde pantallas simulan ser ventanas de una enorme pecera por las que se puede ver pasar tranquilamente una ballena en tamaño real; mientras que en sala siguiente, también a oscuras, uno puede experimentar en carne propia la comunicación que realizan estos mamíferos en las profundidades del océano a través de los sonidos. Un excelente acercamiento a la realidad diaria de las ballenas.

Otro punto destacado de la muestra es la pileta de invertebrados que simula un pozo de marea natural, en cuyo interior se pueden encontrar diversas especies de invertebrados marinos, tal como uno puede llegar a ver en los pozos formados por las superficies rocosas a orillas del mar. Allí hay, entre otros, estrellas y erizos de mar, que se alimentan principalmente de lo que encuentran en la pileta misma, aunque el personal del Ecocentro refuerza esto con algo de pescado para ciertas especies en particular. Más allá de esa pequeña intervención humana, la pileta de invertebrados se mantiene como si fuera un pozo de marea real, y nos permite observar con detenimiento los diferentes animales y vegetales que allí hay.

Ecocentro da un espacio importante también al arte, siempre relacionándolo con el sentido principal de la muestra. De esta forma diferentes retratos de naturaleza viva pueden encontrarse diseminados por sus pasillos y salas. Cuando pasamos nosotros había fotos realmente fantásticas. Lejos, muy lejos estoy yo de poder retratar algo así con mi cámara, así que de la sana, pero envidia total. ¡Todos los créditos a los autores!

Otro punto destacado del museo es la torre que se alza a modo de faro, desde la cual se tiene una panorámica inmejorable de la costa y el mar.

Al ingresar a la torre uno se encuentra con la réplica de un delfín, con la mitad delantera de cuerpo entero mientras que la mitad posterior muestra únicamente el esqueleto, reconstruido con huesos de un animal real. Esta obra de arte realizada por Luis Benedit busca generar toma de consciencia sobre una problemática puntual: el descarte por parte de buques pesqueros de aquellas especies que quedan atrapadas en sus redes, pero que no tienen finalidad comercial. Así, en general esos animales son devueltos al mar muertos, lo cual es un absoluto sinsentido.

La torre tiene además un mirador de 360º con sillones donde uno podría sentarse cómodamente a disfrutar de una buena lectura (preferentemente relacionada con el mar, claro), si no hiciera tanto calor generado por la enorme superficie vidriada de sus ventanas. Desde allí se puede contemplar un hermoso atardecer con la ciudad de Puerto Madryn de fondo (por lo que se recomienda ir a última hora de la tarde), o incluso espiar a las parejitas de enamorados que disfrutan del sol en un costado solitario de la playa.

Para grandes y chicos, el Ecocentro de Puerto Madryn será una parada obligada para todo aquél amante de la naturaleza y del océano que pase por esta hermosa ciudad patagónica. Los horarios y los valores actualizados de las entradas pueden consultarse en la página web del Ecocentro.

Una muestra sin desperdicio. Absolutamente recomendable. ¡Espero que la disfrutes tanto como yo!