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Tarde de Spotting desde el hotel en Miami.

En una de mis últimas estadías laborales en Miami tuve la suerte de alojarme en el Hilton Miami Airport Hotel, del que ya les hablé en un post dedicado. Y digo «la suerte» no sólo porque el alojamiento en sí es muy bueno, sino porque está ubicado justo frente al aeropuerto internacional, cruzando el lago y, más allá, la autopista. Sentado cómodamente en alguna de las reposeras de la piscina, o bien apostado en la glorieta que se adentra en el lago, al despegar hay aviones que pasan literalmente sobre tu cabeza en pleno ascenso. La foto de portada del post con el Boeing 747-400F de Atlas Air sirve de muestra.

De hecho, la pista 12-30 está prácticamente alineada con la glorieta que, valga la redundancia, es la gloria para todo spotter. Y por lo que vi durante el par de horas que pasé apostado en el lugar tele en mano, la cabecera 12 es muy frecuentada por aviones cargueros, la gran mayoría de ellos de porte considerable.

Así que, en definitiva, este no solamente es un post spotter sólo apto para #avgeeks, sino que además está dedicado a verdaderos pesos pesados…

Obivamente, para arrancar corresponde hacerlo con los dueños de casa, así que aquí están los B767 de American Airlines, que aunque no son aviones cargueros (de hecho American no los tiene) bien entran en la categoría de pesados.

Y si de 767 se trata, la verdad es que aquella tarde proliferaron en el cielo miaimense…

Pasaron los de Lan Cargo, que particularmente tuvo varios despegues, y por suerte con diferentes liveries.

Pasaron por allí con el viejo esquema de Lan, con el actual correspondiente a la nueva imagen de la empresa ya fusionada, Latam Cargo, y de yapa, pasó tambien el 67 con el livery de la ya inexistente Tam. O sea, hay tres versiones posibles y en una tarde, las tres despegaron. Impecable!

Pero por supuesto en Miami operan también colores poco conocidos en nuestro querido Ezeiza, así que es todo un placer levantar la cámara y apuntar, por ejemplo, al B767F de Northern Air Cargo.

O al de Air Transport International.

O al de ABX…

Sin embargo, el de colores más llamativos de seguro fue el de Amazon Primer Air.

Pero ojo, no todos son grandotes. También despegó por RWY12 el B737 de Swift Air, otro desconocido absoluto por estas latitudes.

Y por supuesto, el de Copa que no podía faltar.

De American había montones, aunque en general salían por otra pista, pero la verdad que si los publicaba se iba a ser un poco monótono el asunto, así que mejor variamos con el A320 de Delta.

Y ahora sí, para volver a los grandotes de fuselaje ancho, uno bien conocido, que aunque no despegó por la 12, ni le saqué la foto desde la glorieta sino desde un sendero lateral que rodea el hotel, bien merece la pena. Así levantaba vuelo el Condor en Miami con rumbo a Buenos Aires, directo y sin escalas. Con ustedes el A330 de Aerolíneas Argentinas.

Claro, no fue el único Airbus con presencia en MIA. Avianca Cargo tiene también lo suyo.

Así pasaba sobre nuestras cabezas

Y así se alejaba de nosotros.

Por supuesto, como siempre, lo mejor queda para el final. Porque si hablamos de pesos pesados, no puede faltar el más grande….

Díganme si no es imponente ver semejante mole levantarse del piso.

Estaba ansioso por cazarlo. Bajaba la tarde y el tipo no aparecía, y ya estaba a punto de juntar todo e irme cuando vi que el de Air France comenzaba la operación de push back. Había llegado la hora del despegue, sólo restaba ver por qué pista lo haría, y tenía todas las esperanzas puestas en que, por el peso de la bestia, el ATC optara por asignarle la misma pista que utilizaban los cargueros. Fue emocionante descubrir, al verlo rodar a través de Flightradar, que ese día se me iba a dar. Y lo iba a poder tomar despegando de esta forma.

El A380, el avión comercial más grande del mundo, es realmente impresionante.

Pero he de ser sincero, pues mi corazón está con otro. Ella será por siempre La Reina de los Cielos; mi avión preferido.

Está claro que el livery blanco no le queda demasiado bien, pero también pude tomar los colores de Cathay Pacific cuando se alejaba.

Y por supuesto, hay también registros del B747F de Atlas Air, que incluso me regaló un cruce en el aire con otra aeronave que en ese momento cruzaba la vertical de MIA, cientos de pies más arriba.

Y para el final, la frutilla del postre. Un Boeing 747 Freighter que, ademas de no operar en Ezeiza, tiene un livery más que lindo. Damas y caballeros, el B747-400F de China Airlines Cargo.

Una forma más que interesante de terminar la estadía en Miami para cualquiera que guste de los aviones y la pasión de fotografiarlos.

Salimos a la ruta para manejar en medio del mar: Visitamos Los Cayos de Florida.

Al sur de La Florida, Los Cayos son un clásico destino turístico que bien vale la pena conocer si uno tiene algunos días extras en Miami. Se trata de un conjunto de islas (alrededor de 1700) que se extienden durante casi 200 km adentrándose en el Océano Atlántico en dirección a Cuba. Tanto es así que cuando uno se para en Key West, la última de las islas habitadas, se encuentra más cerca de la isla centroamericana que de Miami mismo.

Los Cayos se pueden visitar en auto gracias a la US 1 Overseas Highway que es una carretera que los une entre sí, a través de una serie de puentes que le dan una fisonomía inconfundible y crea un hermoso paisaje que estamos muy poco acostumbrados a ver. Así es como la carretera que atraviesa el mar, junto con las playas paradisíacas que ofrecen estas islas casi caribeñas (y digo casi solamente porque son parte del territorio norteamericano) invitan a alquilar un auto y salir a la ruta para disfrutar de unas vistas increíbles.

El recorrido desde Miami es largo y recorrer lo más de 250 kilómetros hasta Key West llevan algo más de 3 horas sin parar. Pero claro, cómo no parar cada tanto a admirarse con el color del mar en una ruta como esta? Por eso lo ideal es al menos hacerlo en dos días y dormir una noche en la última isla que incluso nos beneficiará con poder contemplar el atardecer desde esa remota locación. En mi caso disponía de un sólo día libre, y como quería hacer la ruta tranquilo, decidí llegar hasta el Bahía Honda State Park que sería mi destino, antes de dar media vuelta y volverme al hotel.

Definitivamente se trata de una ruta que no defrauda, y es emocionante poder recorrerla la mando del automóvil. Es increíble manejar literalmente por el medio del mar y tener agua tanto a un costado como al otro.

Imposible no preguntarse cómo la mano humana logró hacer posible esta obra de ingeniería, y no maravillarse por ello.

Durante el viaje hay muchas cosas por conocer o visitar. Hasta llegar a Bahía Honda uno pasa por varios cayos, como ser el Cayo Largo donde está el John Pennekamp Coral Reef State Park. Hay otros parques también, como el Curry Hammock State Park cercano a la ciudad de Marathon donde paré a almorzar justo en frente al vagón del Crane Point Hammock Museum & Nature Trails. En las diferentes islas hay también playas en las que se puede pasar el día si uno quiere, aunque claro, eso implicará agregar tiempo a la estadía rutera o bien, cortar el viaje en alguno de estos puntos.

A la vera de los puentes se puede incluso pescar, así que los que sean amantes de este deporte no olviden cargar las cañas en el auto. Eso sí, deberán prestar mucha atención a la especie que están sacando del agua, porque algunas están protegidas y su pesca es ilegal, con lo cual habrá que devolver esas presas al mar. El cartel es bien claro, si se está en duda, mejor dejar el pez en el agua y evitar problemas con la ley.

Los últimos kilómetros antes de llegar a nuestro destino son realmente hermosos. Recorrerlos implica atravesar el 7 Miles Brigde, el puente más extenso de la carretera, y que al momento de su construcción fuera el más largo del mundo. Con sus casi 11 kilómetros de extensión une Knight’s Key con Little Duck Key y se convierte en un puente interminable a la hora de cruzarlo, pero cuyo cruce se disfruta de forma especial.

Si bien internarse de esta forma en el agua podría poner nervioso a más de uno, la verdad es que no hay nada de qué preocuparse. En los diferentes cayos se levantan ciudades enteras, con todas las comodidades que puedan requerirse. Hay para parar a comer, hacer compras, quedarse a dormir y, por supuesto, abundan las estaciones de servicio donde cargar combustible.

La Ruta de los Cayos es un paseo que merece la pena ser vivido. Totalmente recomendable para quienes quieran salirse un poco de la rutina de compras desaforadas de Miami y de sus playas. En mi opinión, las playas de la ciudad no tienen nada que hacer frente a los paradisíacos paisajes de los Cayos, pero eso me lo dirán ustedes en sus comentarios. Así que ya saben, a cargar las cosas en el auto y a poner la trompa rumbo al mar, que la aventura no se termina allí donde el continente!