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España bajo el suelo: viajando en los metros de Madrid y Barcelona.

En mi visita a España descubrí que desplazarme por debajo del suelo es una muy buena opción tanto en Madrid como en Barcelona. De hecho fue una de las primeras cosas que descubrí, porque apenas aterrizado en el Aeropuerto Internacional de Barajas, en su hall principal encontré una oficina de turismo que me vino al pelo para consultar cómo llegar hasta el OK Hostel Madrid donde tenía la reserva.

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El acceso al metro del Aeropuerto Barajas de Madrid. Una estación muy concurrida.

Si uno va a andar por el centro de Madrid mi recomendación es hacerlo casi exclusivamente a pie ya que son distancias relativamente cortas. Ahora bien si uno tiene que cruzar la ciudad y llegar a horario, o bien si se está o se va al aeropuerto, el metro será una opción estupenda. Por el contrario, si uno está en Barcelona el metro resultará casi obligatorio, ya que las atracciones principales están bastante más alejadas unas de otras, y además suelen ser entradas con horarios determinados, por lo que desplazarse ágilmente es fundamental.

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La compra de tickets se agiliza con las máquinas expendedoras, aunque se puede complicar.

En ambas ciudades el servicio que da el metro es muy bueno, nada que ver a lo que nos tienen acostumbrados Metrovías y los metrodelegados en Buenos Aires. El punto más destacable seguramente sea la puntualidad y previsibilidad: en cada andén un cartel electrónico indica cuánto falta para que llegue el próximo tren, algo que en general se repetiría con trenes y subterráneos en todos los puntos de Europa que toqué. No sólo está disponible la información en tiempo real, sino que además se cumple al pié de la letra.

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Previsibilidad. Uno puede constatar fácilmente cuándo llegará el próximo tren.

Pero lo que se advierte a simple vista desde el primer instante es la calidad y cantidad de la señalización. Es algo que me encantó en ambas ciudades porque resulta prácticamente imposible perderse por debajo del suelo, o siquiera dudar si estamos yendo en la dirección correcta o no. Algo difícil de imaginar cuando uno ve la red de subterráneos en el plano y la forma en que se cruzan unas líneas con las otras, lo que lo hace pensar «aca termino en cualquier lado». Pero nada más alejado de la realidad porque en cada estación se indica el recorrido completo de la línea respectiva, en qué punto del mismo se está, e incluso se identifica con colores diferentes el trayecto ya recorrido y el pendiente, como se puede ver en la foto de portada de este post.

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Señalización clara y completa: La lista completa de estaciones restantes y combinaciones.

Lo mismo sucede en las estaciones, donde la cartelería indica muy claramente la totalidad de las estaciones que toca el tren al que nos vamos a subir. No hace falta saberte cuál es la cabecera hacia la que te tenés que dirigir, como aca en Buenos Aires, sino que con sólo saber la estación en la que tenés que bajar será suficiente: sólo tenés que buscarla en la cartelería para decidir hacia qué lado tomar el metro. Ya dentro del vagón un tablero electrónico te indica en qué estación estás, mientras que sobre los extremos la cartelería te avisa de la próxima estación, mensaje que es reforzado también por altoparlante. Aunque estos avances ya llegaron también a nuestro país, como pude comprobar viajando en la línea San Martín.

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Dónde estoy cuando viajo en el metro, y dónde están las combinaciones con las otras líneas.

El otro punto interesante, y también muy difundido en todo Europa, son las máquinas expendedoras de boletos. Es una ventaja porque en general están en gran cantidad en las estaciones y uno ahorra bastante tiempo, aunque sacar el ticket correcto en el Aeropuerto de Barajas puede ser algo engorroso: hay que marcar la última línea que se tomará, y la estación de destino, y con eso la máquina expide el boleto; pero resulta ser que para un recién llegado (especialmente si es tu primera vez en Madrid) saber esos datos es casi imposible. Quizá por eso al ingreso del metro haya una oficina de información para el turista. El ticket se puede abonar con varios medios de pago, principalmente tarjeta de crédito, y en mi caso algún problema que desconozco me impidió hacerlo con la VISA, por lo que tuve que optar por la MASTER sin más. Por suerte tenía dos tarjetas encima, porque sino se me habría complicado.

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T-10: la opción económica para viajar en el metro de Barcelona, con 10 viajes por casi EUR 10.

El tema acá es que el metro es bastante caro, lo cual aún después de los últimos aumentos, es un punto positivo en nuestro país. En Madrid el precio del ticket era de EUR 5, o sea casi ARS 90, lo cual es carísimo para un viaje en subte pero muy barato si uno lo compara con lo que sale viajar hasta el Aeropuerto de Ezeiza. En Barcelona por su lado el precio del viaje estaba en EUR 2,25 y como dijimos es una ciudad donde seguramente se vaya a usar el metro más asiduamente. Algo a evaluar será entonces la opción del T-10, que es un boleto válido por diez viajes a un costo total de EUR 9,95, es decir casi EUR 1 cada tramo. Un descuento más que importante que tiene sentido si uno va a hacer más de cuatro viajes en metro, lo cual ya es probable viajando sólo. Si viajás acompañado no hay mucho que pensar, es seguro que vas a aprovechar a full el T-10.

Como dije, una excelente opción para moverte por las ciudades españolas, aunque por debajo. Espero que te sirva el dato, y tenelo en cuenta para los traslados hacia y desde los aeropuertos, porque con la red de metros se llega a cualquier lado rápidamente y es mucho más barato que tomarse un taxi.

Alojamiento en Barcelona: Be Ramblas Guest House.

Luego de haber pasado por Madrid, Barcelona me pareció una ciudad un tanto cara, tanto en las actividades como en el alojamiento. Así es que opté por quedarme en el Be Ramblas Guest House por dos razones principales: su excelente ubicación a escasas cuadras de Las Ramblas, y su precio económico.

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Se trata de un alojamiento aceptable, aunque con una contra importante: la habitación es extremadamente pequeña, muy angosta como se puede ver en las fotos, y al menos cuando entré yo tenía algo de olor a encierro, que resolví fácilmente abriendo la ventana. Claro que como daba a la calle, aún cuando no es una arteria principal a la noche se hacía un tanto ruidoso y entonces para dormir había que cerrarla. El calor agobiante en el verano de Barcelona no era un problema porque el cuarto estaba equipado con aire acondicionado, y para entretenimiento también tenías TV, aunque claro que yo casi no la prendí en mi corta estadía.

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El gran punto a favor, más allá de su ubicación privilegiada, es la limpieza de excelente nivel. El cuarto aparece todos los días impecable, incluso con toallas nuevas todos los días, y el baño, aunque compartido, estaba siempre diez puntos. Por otro lado el personal es muy cordial y están disponibles para responder a las consultas que tengas, e incluso para imprimirte los boarding pass para tu vuelo de regreso, aunque esto tiene un costo adicional de 20 centavos de euro por página. La prueba de fuego la tuve cuando me iba, ya que mi vuelo era de madrugada, así que pedí que me reservaran un taxi para las 4:30 am. Al volver de cenar le pregunté a la chica si me había conseguido el taxi, y me respondió que se lo dejaba encargado al muchacho que estaba a la madrugada para hacer el pedido. No me dio mucha confianza, pero finalmente el auto estuvo disponible a las 4:25, así que la comunicación entre ellos funcionó muy bien.

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Algunas desventajas que presenta este alojamiento es la escasez de espacios comunes donde poder sociabilizar con otros viajeros, una característica casi innata de los hostels. En este caso el único lugar con esta particularidad era la recepción, además del muy pequeño ascensor (disponible sólo desde el primer piso al que hay que subir por escalera obligatoriamente), los pasillos y el baño compartido, no apto para sociales. Otro detalle es que no hay locker donde guardar los valores. En mi caso use mi valija con combinación, pero en realidad es una molestia estar guardando documentos, electrónicos y demases en la valija cada vez que uno sale a caminar por ahí. Eso es algo que deberían revisar, si bien el espacio es muy reducido no debería ser un imposible colocar algún compartimiento de seguridad pequeño, porque por más que la habitación no sea compartida lo mejor es no tentar a nadie, incluidas las mucamas que limpian la habitación.

El Be Ramblas no será un lugar que  yo vaya a recomendar para estadías medianamente largas, o si planeas pasar algún tiempo en la habitación, por ejemplo trabajando o escribiendo posts para el blog. El espacio es tan reducido que lo hace muy incómodo. Pero para apenas dormir una o dos noches, luego de pasar todo el día caminando la ciudad, podemos decir que es aceptable, aunque dista mucho de ser acogedor.