Archivo de la etiqueta: Análisis y Opinión

IATA advierte que la crisis de la aviación impactará los puestos de trabajo.

La crisis desatada globalmente en la industria aeronáutica por la pandemia de Coronavirus comenzó a ser realmente preocupante a medida que más países toman medidas para restringir los viajes, no sólo internacionales, sino también de cabotaje. Claramente, se trata de la actividad económica más golpeada por esta situación, ya que sus ingresos se han prácticamente congelado, mientras que detrás hay una enorme infraestructura que seguir manteniendo en condiciones. Las impactantes imágenes que circulan los medios y las redes sociales mostrando a cientos de aviones estacionados en tierra, en cuanto rincón se encuentre en los aeropuertos del mundo, dan una idea de la severidad de este asunto que no tiene precedentes.

IATA viene siguiendo y estudiando el tema de cerca, y la semana pasada publicó varios informes que, para los que viven de esta industria, resultan francamente alarmantes.

Para comenzar, el primer hecho que resalta IATA es que los países con restricciones severas impuestas a los viajes abarcan nada más y nada menos que el 98% de la facturación de pasajes. Asimismo IATA compara la reacción del mercado a la pandemia de Coronovirus con lo que se vivió en la crisis del SARS, y encuentra dos puntos poco alentadores: Esta vez la caída en la cantidad de pasajeros ha sido mucho más abrupta que en el pasado; y en segundo lugar, si bien luego de la epidemia mundial de SARS la recuperación fue relativamente rápida, creando un «gráfico en V», en 2020 la economía mundial se encuentra en recesión por lo que la salida de la crisis sería más lenta que aquella vez.

© International Air Transport Association, 2019 . [Coronavirus: Third Impact Assessment]. All Rights Reserved. Available on IATA Economics page.

Si bien en estos días el mercado doméstico de China pareciera estar recuperándose lentamente, el movimiento internacional de pasajeros sigue frenado y en particular en Europa está en plena picada, con lo cual aún no se vislumbra cuando la industria aérea volverá a moverse con números aceptables. En este contexto, IATA estima que una línea aérea promedio cuenta con un flujo de caja para cubrir 2 meses de operación, y que la crisis será más extensa que eso, por lo que la mayoría de las líneas aéreas se quedarán sin liquidez antes de poder empezar a operar nuevamente.

© International Air Transport Association, 2019 . [Coronavirus: Third Impact Assessment]. All Rights Reserved. Available on IATA Economics page.

La conclusión es casi obvia: hay miles de puestos de trabajo íntimamente ligados a la aviación que actualmente están en peligro, en todo el mundo. Esta situación se hace incluso extensiva a la industria del turismo, íntimamente ligada a la aviación. En el siguiente gráfico, ordenado por el ranking de países con más infectados por Coronavirus al momento del análisis, IATA hace una estimación de la cantidad de personas que podrían perder sus trabajos, expresándolo en términos relativos con respecto al total de trabajadores que dependen de la aviación.

© International Air Transport Association, 2019 . [COVID19 pandemic puts employment at risk]. All Rights Reserved. Available on IATA Economics page.

Siendo uno de los motores de la actividad económica mundial, según cálculos de IATA alrededor del mundo hay un tota de 65.5 millones de puestos de trabajo ligados a la misma.

Varios países han anunciado incentivos para proteger la industria aérea y, básicamente, sus puestos de trabajo, pero en el contexto actual es francamente difícil predecir si los recursos que puedan disponer los estados serán suficientes, y el costo total que terminarán teniendo.

La carga aérea y su rol vital en la emergencia sanitaria argentina.

Hace una semana atrás, cuando Alberto decidió suspender los vuelos de pasajeros hacia la Argentina en el marco de la lucha contra la pandemia del Coronavirus, publiqué en mi Facebook personal una reflexión rápida que me vino a la mente sobre el impacto de la medida, y me preguntaba si en aquella instancia no había un punto intermedio y si se habían hecho todas las consultas pertinentes antes de tomar tan drástica decisión.

La base de mi razonamiento era un costado de la industria aérea muchas veces desconocido por el normal de la gente pero que es el centro de mi actividad profesional desde hace 20 años: esos aviones, además de los pasajeros y sus equipajes, transportan carga, y la medida inevitablemente iba a interrumpir ese flujo de mercaderías que, en muchos casos, para nuestro país es vital.

A raíz de la cuarentena general obligatoria dictada por el gobierno, y las excepciones autorizadas (ampliadas recientemente) veo conveniente profundizar un poco más estos conceptos.

La principal preocupación en aquél momento fue la posibilidad de que, al tomar una medida similar a las que se habían decretado en Estados Unidos y Europa, no se hubiera advertido y analizado que la realidad industrial y económica de Argentina dista mucho de la que presentan los países del «primer mundo». En resumen, nuestro país tiene una importante dependencia de insumo y equipamiento importado, y las áreas esenciales exceptuadas de la cuarentena obligatoria no escapan a esta regla: medicamentos, reactivos para análisis, respiradores y otros equipamientos médicos, insumos para la fabricación de repelentes y productos de higiene, y hasta para la fabricación de alimentos, son en gran medida importados. Y muchos de ellos llegan por avión. O llegaban, hasta que se suspendieron los vuelos. La medida no solo dejó varados a miles de argentinos fuera del país, también dejó varadas toneladas de mercadería que debía llegar para abastecer a estas industrias críticas. Sin ir más lejos, el ejemplo más claro está en los reactivos para realizar los tests de Coronavirus, que son importados y estaban faltantes, y por lo que escuché en los medios llegaron el viernes pasado.

En este sentido, y considerando lo complejo de la situación, lo drástico de la decisión del aislamiento obligatorio, y la dinámica frenética de la evolución de la enfermedad en el resto del mundo, hay que decir que realmente el gobierno nacional está reaccionando con mucha celeridad. Probablemente las medidas tomadas podrían ser mejores, pero en el furor del caos que estamos viviendo hay que resaltar que nada, absolutamente nada puede ser perfecto. Y de hecho el gobierno viene actualizando y perfeccionando sus propias medidas rápidamente, como cuando autorizó a otras líneas aéreas a repatriar argentinos al darse cuenta que Aerolíneas no era suficiente, o como cuando amplió la lista de excepciones a la cuarentena.

En referencia justamente a este último punto, entre los primeros exceptuados estuvimos aquellos que realizamos «tareas impostergables del comercio exterior». Una definición muy amplia que dejó muchas dudas el jueves a la noche, pero que el viernes pasado empezó a afinarse mediante las normativas de Aduana que, aún sin precisión absoluta, dio al menos una guía sobre qué actividades deben seguir desarrollándose y cuales no. Así las cosas, los trabajadores del comercio internacional estaremos prestando guardias mínimas en aeropuertos, puertos y aduanas del país para garantizar que las importaciones críticas lleguen y asegurar el abastecimiento de víveres, medicamentos y productos esenciales para transitar la emergencia sanitaria.

Como les comentaba al principio, gran parte de estas cosas viajan por avión (hoy casi exclusivamente en vuelos cargueros, que lamentablemente en Argentina son bastante pocos), y más ahora ya que estos productos se necesitan urgente y no pueden esperar la demora que implica embarcar en un buque. Esto, si bien tiene un impacto fuerte en nuestro país, no es exclusivo nuestro sino que responde a una realidad mundial.

Así lo advirtió IATA (International Air Transport Association) en un comunicado donde indica que desde el comienzo de la crisis la industria de carga aérea ha sido un socio vital para la distribución de medicamentos, equipos médicos y productos esenciales alrededor del mundo. Sin embargo la posibilidad de acción de la industria fue reducida drásticamente por la prohibición de vuelos de pasajeros en muchos países (más de 185000 vuelos desde fines de enero). Con esos aviones en tierra se ha perdido una enorme cantidad de bodega disponible, y todo quedó reducido a la flota carguera, que al no tener la «subvención» que el pasajero significa a la carga, tiene una operación mucho más cara. A eso hay que agregarle la saturación, ya que todo el mundo quiere tener un espacio en esos pocos vuelos, y la ecuación no resulta muy alentadora.

En ese sentido, IATA le pidió puntualmente a los gobiernos que tomaran conciencia de la importancia de la carga aérea para afrontar la crisis, y que en consecuencia tomaran medidas urgentes:

  • Excluir a las operaciones de carga de las restricciones a los vuelos.
  • Garantizar la aplicación de medidas estandarizadas para que el transporte aéreo de carga pueda operar en todo el mundo con interrupciones mínimas.
  • Eximir a las tripulaciones que transportan carga aérea de las cuarentenas, considerando que las mismas no interactuan con el público general.
  • Mantener los servicios mínimos de operaciones de carga en los aeropuertos
  • Eliminar los obstáculos económicos (como tasas de vuelo y tarifas de estacionamiento) y las restricciones de slots.

En este sentido, la llegada de los cargueros regulares que operan en Ezeiza se está dando sin problemas, y la ampliación de excepciones a la cuarentena dispuesta ayer por el gobierno nacional incluyó a los afectados a la operación de aeropuertos, así que ya se avanzó sobre varios de estos puntos. Queda pendiente el último, que por la realidad económica de Argentina parece poco probable que se efectivice.

No queda otra entonces que seguir viendo cómo se va desarrollando todo, y qué medidas nuevas van apareciendo con el tiempo. Respetarlas al máximo, y todos aquellos que no estén eximidos, a guardarse. A cuidarse uno, a los suyos, y al prójimo.

A ser responsables y quedarse en casa.